Portada :: Feminismos :: Teoras y Prcticas Feministas
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-12-2019

Sexo & Feminismo
Sexo y empata. Las bases ticas del follar

Beatrz Gimeno
www.ctxt.es

Introducir la empata en cualquier relacin quiere decir preocuparse por el otro o la otra, por su bienestar, y nada de esto est reido con ningn tipo de sexo (excepto el machista).


A raz de lo ocurrido con la sentencia de La Manada, en los das (ya semanas) siguientes, hemos hablado y escrito de muchas cosas relacionadas con el feminismo y no estrictamente con la sentencia en s, que tambin. Digamos que la sentencia, como antes el 8M, est sirviendo para levantar muchas alfombras y levantarlas incluso de sitios donde haca aos que nadie se ocupaba de barrer.

Esta sentencia ha provocado indignacin porque antes estuvo el movimiento #MeToo y porque una gran parte de la revuelta feminista de los ltimos tiempos tiene que ver con la violencia sexual, es una revuelta contra las violaciones y el acoso, contra la sexualidad machista, en definitiva. As que por fin se nos presenta la oportunidad al feminismo de hablar ms de sexo.

Porque el sexo es el elefante blanco que est en una habitacin y nadie parece ver. Y no se trata slo de denunciar, castigar o perseguir, no se trata de aumentar las penas, sino de reflexionar acerca de qu es esa cosa escandalosa (parafraseando a Donna Haraway y refirindola aqu a la sexualidad patriarcal) y qu relacin tiene con la desigualdad social, con las relaciones de gnero, con el poder, con la poltica.

Es hora de volver a pensar la sexualidad como una construccin poltica que incide en las relaciones sociales de manera fundamental.

Entendemos lo mismo por sexo?

Al fin y al cabo parece que hay una discordancia muy evidente cuando un juez ve jolgorio donde otros jueces vieron dolor extremo; cuando los violadores y todos sus palmeros estn convencidos de que hubo sexo y cuando las mujeres sabemos que all hubo una violacin.

Es evidente que la discordancia sobre lo que entendemos por sexo alcanza incluso al interior del feminismo. De hecho, algunos de los asuntos ms polmicos dentro de ste, como la prostitucin o la pornografa, tienen que ver con el sexo, con lo que entendemos por sexo y tambin con lo que entendemos, en definitiva, por sexo tico.

En realidad, nadie dentro del feminismo niega que el sexo es un lugar en el que se dilucidan relaciones de poder socialmente construidas. Esta consideracin no es nueva, el feminismo de la Segunda Ola, al fin y al cabo, naci como una teora radical de la sexualidad pero haca mucho que la sexualidad patriarcal no se pona en el punto de mira de la mayora del feminismo como ahora ha ocurrido.

Y surgen preguntas necesarias: Cmo influye la construccin sexual masculina y patriarcal en la realidad, en las relaciones entre hombres y mujeres? Qu relacin guarda dicha sexualidad con la construccin de la subjetividad masculina? Podemos deconstruir la sexualidad masculina hegemnica? Es necesario follar de otra manera para ser ms iguales? Hay una manera justa de follar? Hay una manera tica o la tica no tiene nada que ver con follar?.

Cualquier cosa que tenga que ver con la sexualidad requerira de un libro extenso, pero de manera concisa pienso que no podemos renunciar a tener criterios ticos con respecto a cualquier acto en el que intervenga la voluntad porque somos seres morales; y quiz en el sexo menos que en muchos otros porque la sexualidad es un pilar de nuestra subjetividad, y tambin porque implica una relacin con otro/a(s) persona(s). Sabemos tambin (y eso no lo niega casi nadie) que la sexualidad patriarcal est muy relacionada con el dominio (la conquista) y no tanto con la reciprocidad o la igualdad.

Digamos que la mayora de la gente asume que hay una tica de mnimos que aplica en el sexo: el consentimiento. Pero en estos momentos han surgido voces feministas que piden que se vaya ms all y han problematizado la propia nocin de consentimiento aplicado al sexo. Sin duda que el consentimiento signific un avance en su da teniendo en cuenta que hasta hace poco este era irrelevante y an lo es en gran parte del mundo.

Puede que a la hora de plasmarlo en los cdigos debamos referirnos a l como concepto jurdico, pero s pienso que, al menos desde el feminismo, podemos problematizarlo. Por una parte porque es evidentemente un factor de desigualdad que nos sita a hombres y mujeres en lugares diferentes, con subjetividades diferentes, deseos diferentes, modos de follar tambin distintos y supuestas diferentes necesidades.

Somos las mujeres las nicas que consentimos, mientras que ellos desean y actan; nos follan. Nosotras, as, nos situamos como objeto deseado y pasivo, mientras que ellos son el sujeto activo que, con suerte, pide el consentimiento para el acceso a nuestro cuerpo.

El consentimiento, adems, puede comprarse con dinero o con otro tipo de bienes, materiales o inmateriales; puede darse incluso a cambio de amor. Puede conseguirse de mltiples maneras pero siempre desde posiciones de poder diferentes: son ellos los que buscan conseguirlo, comprarlo, forzarlo y nosotras las que lo poseemos como un bien con el que negociar. Y alrededor de esta concepcin del consentimiento se levanta una construccin inmensa de desigualdad material y simblica: ellos desean, necesitan, follar; nosotras consentimos (o no) que nos follen.

Entonces, para que follar sea tico basta con el consentimiento (y qu clase de consentimiento) o tenemos que ir ms all si queremos que la sexualidad y lo que lleva aparejado, promueva, refleje, posibilite, eduque en la igualdad entre hombres y mujeres y procure una distribucin igualitaria de placeres y bienes simblicos? Qu tiene que ver todo eso con la empata? Es necesario follar con empata para que sea un follar tico e igualitario o eso entorpece la idea que tenemos del sexo? Cuando una tuitera (@magdalenaProust) mezcl sexo y empata se arm un lo tremendo.

Follar con empata es quitarle toda la gracia al sexo dijeron muchos y muchas. La pregunta entonces es qu es follar con empata? Es necesario? Es feminista?

Creo que s, que es necesario y que es necesariamente feminista. Y lo es porque la sexualidad masculina hegemnica, al menos en el plano del deseo, se construye, no sobre la cosificacin de los cuerpos (que puede ser un elemento del deseo), sino sobre la deshumanizacin.

Y a la hora de interpretar esta construccin sexual, a la sempiterna deshumanizacin patriarcal le tenemos que unir la ideologa neoliberal que impone una interpretacin de la relacin sexual como algo absolutamente individual y sin consecuencias ms all de dicha relacin; que ha borrado de nuestras cabezas la posibilidad de analizar estructuras materiales e ideolgicas que construyen la realidad, tambin la sexual.

Introducir la empata en el follar (o en cualquier otra relacin) quiere decir preocuparse por el otro o la otra, por su bienestar, quiere decir tener la capacidad para ponerse en su lugar, y nada de esto est reido con ningn tipo de sexo (excepto el sexo machista): el sexo casual, el sexo con muchas o muchos, el sexo con desconocidas/os, el sexo fuerte, el sexo incluso voluntariamente cosificador el sexo como sea, siempre que se sepa que ah, al otro lado, hay un ser humano, una mujer, con su propio deseo y con el mismo derecho a que dicho deseo sea atendido y respetado.

Creo que siempre es mejor no tratar a las personas como un medio que hacerlo, que las relaciones sexuales tienen siempre que incluir preocupacin activa por la(s) otra(s) persona(s), por su bienestar, por su placer; que se debe educar a los hombres de manera que ninguno se muestre indiferente frente al malestar sexual de una pareja, para que aprendan a identificar este, para que el bienestar sexual de la otra(s) sea tan importante como el suyo propio.

Las mujeres deben tambin aprender a expresar su deseo, sus malestares, sus preferencias al follar y los hombres tienen que aprender a escucharlas, respetarlas, percibirlas, tenerlas en cuenta Por tanto, s, empata. Gayle Rubin, con la que coincido en pocas cosas, define muy bien en qu marco deben moverse los encuentros sexuales para que puedan ser considerados ticos.

Dice Rubin que los encuentros sexuales tienen que ser juzgados por la manera en la que las partes se tratan una a otra en el nivel de consideracin mutua; por la presencia o ausencia de coercin y por la cantidad y calidad del placer que se dan. Esto es la empata al follar, nada ms y nada menos. No hay tica sin feminismo y el feminismo es tambin una tica.

As que creo que toca, s, comenzar a exigir a los hombres comportamientos ticos tambin en el terreno de la sexualidad, lo que en definitiva no es ms que asumir y contemplar la plena humanidad de aquella(s) con quien(es) se folla. Parece fcil, pero hay toda una construccin masculina del deseo, de la sexualidad, del follar, que impone lo contrario. Y eso es justo contra lo que se ha levantado el feminismo.


Fuente: https://ctxt.es/es/20180523/Firmas/19815/sexo-feminismo-empatia-sexualidad-machista.htm


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter