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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-12-2019

Argelia
Diez meses despus, dnde est el hirak y hacia dnde va?

Hocine Belalloufi
Viento sur


[Publicamos aqu un anlisis en caliente de las elecciones argelinas del 12 de diciembre, que sigue a varias contribuciones de Hocine Belalloufi* que hemos publicado recientemente. El fallecimiento el lunes pasado, 23 de diciembre, del general Ahmed Gaid Salah, hombre clave en la actual situacin argelina, y el nombramiento de una nueva jefatura militar cuyo comportamiento an est por ver aade interrogantes a una situacin que, como dice el artculo, es de relativo equilibrio de poder: hasta la fecha, el hirak no ha tenido la fuerza suficiente para derrocar al rgimen y este ltimo no ha podido acabar con la movilizacin popular].

Despus de diez meses de protestas populares a gran escala, la situacin poltica argelina est marcada por dos hechos contradictorios importantes. El primero es la convocatoria electoral del 12 de diciembre de 2019, con la eleccin de Abdelmayid Tebn como Presidente de la Repblica. El segundo es el mantenimiento y fortalecimiento del movimiento de contestacin popular al rgimen, el hirak. Estos dos hechos confirman la situacin de equilibrio relativo entre las dos fuerzas que se han enfrentado desde el 22 de febrero de 2019.

Pero, cul es la realidad del equilibrio de poder entre estos dos protagonistas? Cmo puede evolucionar? Qu camino debe tomar el hirak para hacer exitosa su lucha por el establecimiento de un rgimen que finalmente sea producto de la libre expresin de la soberana popular? Para responder a estas preguntas, es imprescindible comenzar analizando los diez meses de protesta popular. La retrospectiva que tenemos hoy nos permite secuenciar polticamente esta protesta.

Fase 1: el hirak en la ofensiva

Esta primera secuencia se extiende del 22 de febrero al 4 de julio de 2019. Est marcada por la irrupcin repentina y masiva de las masas populares en la escena poltica como actor principal. En adelante, la vida poltica argelina ya no tiene lugar solo o incluso principalmente entre facciones del poder, sino entre este ltimo y el hirak, que se encuentra en una posicin de ofensiva estratgica. En efecto, el hirak no se contenta con oponerse a la perspectiva de un quinto mandato para Bouteflika sino que desafa ms ampliamente a todo el rgimen y se pronuncia cada vez ms claramente por una transicin democrtica. Desconcertado, el poder se encuentra a la defensiva. Lucha por la supervivencia de un rgimen que no tiene un proyecto atractivo que ofrecer a su pueblo.

Esta primera secuencia se divide a su vez en dos actos. El primero va del 22 de febrero al 2 de abril, fecha de la renuncia del presidente Abdelaziz Buteflika. El hirak gan entonces una serie de victorias tcticas. Bajo la presin constante de las y los manifestantes, Buteflika renunci a presentarse a las elecciones presidenciales del 18 de abril, que termin cancelando por completo. Destituye a Ahmed Ouyahia, el primer ministro odiado por la poblacin, y su gobierno. Su intento de abrir una transicin controlada mediante la convocatoria de una conferencia nacional de dilogo inclusivo no tuvo ms xito. Este movimiento de salida del marco constitucional empuja al Alto Mando del Ejrcito Popular Nacional (ANP) dirigido por el Jefe de Estado Mayor y Viceministro de Defensa, General del Cuerpo Ahmed Gad Salah, a obligar a dimitir al presidente de la Repblica que, segn un escenario bien establecido, "renuncia por iniciativa propia" ...

El segundo acto tendr lugar del 3 de abril al 4 de julio. El poder real, el del Alto Mando del ejrcito, debe luchar en dos frentes. Concentra la mayor parte de sus fuerzas en desmantelar los componentes de la Casa Buteflika, a saber, el personal poltico (lderes de la burocracia estatal y de los partidos de la coalicin presidencial), de seguridad (figuras principales de los servicios de seguridad militares y policiales) y financiero (principales oligarcas del pas). La mquina judicial es puesta en marcha para inculpar y enviar a todo ese mundillo a prisin.

Al mismo tiempo el poder real se enfrenta a hirak y trata de imponerle una salida constitucional de la crisis que preserve el rgimen. El artculo 102 de la Ley Fundamental es invocado para permitir que el jefe de estado interino, el Presidente del Consejo de la Nacin (senado), Abdelkader Bensalah, prepare unas nuevas elecciones presidenciales el 4 de julio. La oposicin activa del hirak y la negativa de los magistrados y presidentes de APC [Asambleas Populares Municipales, el equivalente de los alcaldes] a hacerse cargo de la preparacin de estas elecciones oblig al poder a cancelar las elecciones.

El segundo acto termina con esta nueva victoria tctica para el hirak, que demanda nada menos, a nivel estratgico, que un cambio de rgimen.

Fase 2: el hirak estratgicamente a la ofensiva pero tcticamente a la defensiva

Esta segunda secuencia se extiende del 5 de julio al 12 de diciembre de 2019 y est marcada por la ofensiva de poder contra el hirak. Este ltimo contina en una situacin de ofensiva estratgica en el sentido de que mantiene su demanda de transicin con vistas a un cambio de rgimen y de que las autoridades an no pueden reprimirlo o siquiera reducirlo sustancialmente dividindolo. Pero el hirak pierde la iniciativa y se encuentra tcticamente en una posicin defensiva debido a una cierta disminucin en su movilizacin y a una dificultad para establecer nuevos objetivos tcticos acordes con ella. Ya no avanza hacia la realizacin de su propio proyecto, sino que debe tratar de evitar que el poder de facto imponga su nueva agenda presidencial. Este es el asunto principal en esta segunda secuencia, que tambin se divide en dos actos.

El primero se extiende desde el 5 de julio, e incluso un poco antes, hasta el 31 de octubre. El Alto Mando del ENP (Arme Nationale Populaire ANP/Ejrcito Popular Nacional) concentra la mayora de sus fuerzas polticas (pero no militares) en contrarrestar al hirak. En general, ha puesto ya a la faccin Bouteflika fuera de combate. Pero a partir del 9 de julio, se encuentra de facto fuera del marco de su propia constitucin, tan importante para l. Ahora expuesto ante los ojos de la ciudadana, se enfrenta directamente al pueblo y debe reconstruir rpidamente la fachada democrtica que oculta su verdadero poder a ojos de los ms crdulos. Aprovechando el retroceso veraniego de la movilizacin popular y la ausencia de una fuerza hegemnica dentro del hirak, siguiendo sus costumbres, impone una falsa concertacin, a travs del establecimiento de una Instancia Nacional para el Dilogo y la Mediacin ( INDM) que es en gran parte boicoteada. Al comienzo del nuevo ao escolar en septiembre, las elecciones presidenciales son programadas para el 12 de diciembre y, en el proceso, la ley relativa al rgimen electoral y la orgnica relativa a la Autoridad Nacional Independiente encargada de las Elecciones (ANIE) son votadas a paso de carga por las dos cmaras de la Asamblea.

Paralelamente, y desde finales de junio, la represin se abate sobre el hirak. Todos los viernes las fuerzas policiales cercan la capital para evitar que accedan manifestantes de otros lugares. Mucha gente activista conocida y figuras polticas o asociativas, as como manifestantes, en particular quienes portaban el emblema amazigh (bereber), ha sido arrestada, juzgada y condenada. Con los principales medios pblicos y privados controlados, el hirak desaparece de las noticias que vienen de arriba. Se prohben mltiples reuniones de fuerzas organizadas y los lugares de reunin estn cerrados para la poblacin.

El hirak se ve as obstaculizado en su accin y en su organizacin. Tambin debe enfrentar la disminucin de la movilizacin estudiantil, lo que empuja al gobierno a reprimir su marcha semanal del martes 8 de octubre. Del lado sindical, el movimiento de reapropiacin de UGTA desaparece por completo despus del congreso extraordinario de la UGTA celebrado en junio. La Confederacin de Sindicatos Autnomos (CSA) encuentra extremadamente difcil participar en una accin poltica unida mientras lidera la lucha econmica y socialmente. La Confederacin General Autnoma de Trabajadores de Argelia (CGATA) adopta posiciones polticas ms claras, pero permanece aislada y no puede reunir a todos los sectores de las y los trabajadores. Esta debilidad del movimiento sindical pesar mucho en el momento de la huelga general. Finalmente, la reanudacin masiva de la harraga (emigrantes ilegales) confirma simblicamente que el hirak est tcticamente a la defensiva.

El segundo acto se extiende del 1 de noviembre al 12 de diciembre. Las manifestaciones semanales son cada vez ms masivas e igualan a las de marzo y abril. En algunas ciudades se vuelven diarias. Los movimientos de secundaria y universitarios se organizan y actan cada vez ms juntos. La campaa electoral es ampliamente disputada, los candidatos no pueden celebrar sus reuniones sin ser interrumpidos ni pegar sus carteles.

Pero el regreso del hirak resulta demasiado tardo para impedir los movimientos de fuerza del poder. ste gan varias victorias tcticas. A principios de noviembre, logr romper la huelga general de los magistrados que haban contribuido al fracaso del escrutinio del 4 de julio al negarse a supervisarlo. Esta vez, el cuerpo de la magistratura no se implica contra las elecciones presidenciales del 12 de diciembre. Fuera de Kabilia, los presidentes de las APC no declaran su negativa a hacerse cargo de la organizacin del escrutinio, a diferencia del 4 de julio. Algunas organizaciones de la "familia revolucionaria" que se haban desmarcado del poder (Organizacin Nacional de Mujahidin-ONM, Organizacin de los hijos e hijas de Couahada (mrtires de la guerra de liberacin)-ONEC...) permanecen en silencio. El gobierno se las arregla para jugar con el miedo de ciertas categoras sociales (comerciantes, artesanos...) preocupadas por el estancamiento poltico y el vaco y asustadas por el lema del boicot a las elecciones blandido por un hirak que realmente no tiene los medios para llevar a cabo un gran trabajo de persuasin en su direccin. Del mismo modo, se beneficia de los lmites de los sindicatos autnomos que impiden que el hirak ponga en prctica la consigna de una huelga general.

Finalmente, la transmisin en directo por televisiones privadas del juicio de ex primeros ministros (Ouyahia y Sellal), ex ministros y empresarios de la Casa Bouteflika (Youssefi, Haddad, etc.) tiene como objetivo demostrar la determinacin del poder para combatir la corrupcin

Todas estas victorias tcticas finalmente le permiten al gobierno ir imponiendo sus planteamientos y ​​ ganar su apuesta. El 12 de diciembre, la votacin presidencial tiene xito y su candidato, Abdelmadjid Tebbn, es elegido en la primera vuelta, sin ninguna disputa por parte de sus competidores. Organizado por un rgimen ilegtimo e ilegal, no es creble porque no se cumplen las condiciones mnimas de equidad y la abstencin es ampliamente mayoritaria: ms del 60% si nos atenemos a las cifras oficiales ... mucho ms segn la oposicin. Una cosa resulta cierta, sin embargo, la votacin, aunque impugnada, denunciada y rechazada, tiene lugar, el hirak no puede evitarlo.

Fase 3: Qu tctica adoptar?

Las y los actores de hirak deben ser conscientes de esto. La operacin del rgimen de imposicin de su hoja de ruta fue exitosa. No tiene sentido negarse a ver la realidad. Por el contrario, es necesario extraer objetiva y lcidamente las lecciones de la ltima secuencia para permitir que el hirak contine su lucha a favor de la emancipacin poltica y social del pueblo argelino y la ruptura con la poltica econmica nacional llevada a cabo desde hace ya cuatro dcadas.

El 12 de diciembre, el gobierno coloc la primera piedra de la nueva fachada democrtica de un rgimen autoritario concentrado en manos del Alto Mando de la ANP, que an impide que las y los argelinos obtengan el rango de titulares exclusivos del soberana popular. Y la poblacin es sistemticamente fichada, monitoreada y reprimida por las diversas fuerzas policiales del rgimen as como privada de cualquier recurso legal o de otro tipo.

Pero el poder an permanece en una situacin de defensiva estratgica. Gan una batalla, pero no tiene planes y no acab con un hirak que demostr, justo despus de las elecciones, una notable vitalidad y poder. Lo ms difcil queda por hacer para el poder autoritario que ya no puede gobernar como antes e inevitablemente se ver obligado a maniobrar, a menos que establezca un rgimen de dictadura abierta. Porque la gente movilizada en el hirak no se rinde y se niega ms que nunca a respaldar su fachada "democrtica".

Por lo tanto, estamos ms que nunca en una situacin de relativo equilibrio de poder. Hasta la fecha, el hirak no ha tenido la fuerza suficiente como para derrocar al rgimen y este ltimo no puede, hasta la fecha, acabar con la movilizacin popular. Todo depender en el futuro de la lucha poltica que se emprende durante la tercera secuencia iniciada el viernes 13 de diciembre por gigantescas manifestaciones en Argel y en otras ciudades del pas.

El hirak debe definir una tctica adaptada a la situacin y dotarse de los medios para aplicarla y lograr que tenga xito. Para hacer esto, debe resolver la contradiccin entre la naturaleza revolucionaria de sus demandas ("derrocamiento del rgimen") y su naturaleza como un movimiento de reforma radical. Repetimos desde el 22 de febrero que Argelia no se encuentra en una situacin revolucionaria. El hirak no est objetivamente en una dinmica de derrocamiento del poder. Si hubiera sido as, el boicot, es decir impedir la celebracin de las elecciones, no habra tenido lugar solo en unas pocas wilayas, sino en todo el pas y, en primer lugar, en la capital . Lo mismo ocurre con la huelga general que habra paralizado a todos los sectores de la vida econmica y social. El problema de la autoorganizacin se habra resuelto con la aparicin de una dinmica de doble poder durante la cual, como en Kabylia en 2001, habran surgido comits populares para reemplazar a las APC. Habra surgido un gobierno revolucionario provisional, se habran producido escenas de confraternizacin o, al menos, de neutralidad activa de las fuerzas policiales desplegadas ... Sin embargo, no ha sucedido nada similar. Por el contrario, la represin ha resultado ser masiva en Orn y otras ciudades en el oeste del pas. Por lo tanto, debemos volver a una apreciacin objetiva de los lmites y contradicciones del hirak si realmente tenemos la intencin de fortalecerlo.

Esta afirmacin del carcter no revolucionario de la situacin no significa que no se produzca una situacin revolucionaria en los prximos meses. La crisis argelina en ciertos momentos ha tomado la forma de una crisis prerrevolucionaria. Podra por tanto convertirse en una crisis de ese tipo. Pero una tctica revolucionaria solo se define en una situacin revolucionaria y no en una situacin prerrevolucionaria o no revolucionaria. Quienes pretenden actuar de manera til no deben guiarse por sus sentimientos. La lucidez es necesaria para hacer avanzar al hirak, para hacerle salir de esta crisis an ms poderoso y en una posicin victoriosa, y no debilitado, desmoralizado y derrotado.

Por todas estas razones, es necesario definir una tctica teniendo en cuenta lo que realmente puede asumir y lograr. Comprendiendo que no puede ignorar al hirak y menos an atacarlo de frente, Abdelmadjid Tebbn dice que quiere construir una nueva Argelia, lejos de las prcticas del pasado. El hirak debe exigirle cumplir su palabra, sin ninguna ilusin. Tebbn quiere dialogar, por qu no ... pero solo despus de la aceptacin de ciertos requisitos previos que incluyen:

- la liberacin incondicional de presos de conciencia polticos y la cancelacin de las condenas y las multas impuestas...

- la apertura de los medios importantes a la ciudadana y las fuerzas polticas, sindicales y asociativas ... y el cese inmediato del hostigamiento a las y los trabajadores de la prensa,

- el fin del cerco a la capital en los das de manifestacin y la consiguiente reduccin del actual sistema policial que es una provocacin frente a un movimiento pacfico,

- el reconocimiento inmediato y efectivo en la prctica del derecho de reunin obstaculizado desde 1992 para permitir al hirak y a las y los ciudadanos celebrar reuniones y estructurarse si lo consideran necesario y favorecer el desarrollo o la creacin de nuevos partidos, sindicatos, asociaciones, comits ...

- el fin inmediato de los obstculos al derecho de huelga y las libertades sindicales,

- la defensa de la soberana nacional amenazada por la poltica econmica llevada a cabo hasta la fecha en beneficio de las multinacionales, bancos y compaas de seguros extranjeras y de oligarcas...

- el fin de los ataques contra el poder adquisitivo y las conquistas de las y los trabajadores y las capas populares.

Que Tebn satisfaga estas condiciones y entonces ser posible negociar una salida a la crisis, incluida la redaccin de una nueva Constitucin y la apertura de una transicin real a un rgimen civil. Mientras tanto, es por tales requisitos previos por lo que el hirak debe luchar en las prximas semanas para lograr nuevas conquistas y fortalecerse. Porque necesita objetivos tcticos concretos que alcanzar para no quedarse sin aliento y agotarse.

Al mismo tiempo, debe ser consciente de algunos de sus errores y corregirlos. Desde el principio, el hirak siempre se ha preocupado por distinguir al ejrcito de la jerarqua militar superior. Debe hacer lo mismo con la polica en lugar de denunciar e insultar a toda la polica sin distincin. Del mismo modo, las exigencias a la ciudadana de no ir a votar o las rdenes a los comercios para que cerraran han demostrado ser contraproducentes. El hirak debe seguir siendo un movimiento que propone a la gente y no que se impone a ella. Debe ser unificador para construir una alternativa poderosa.

Tambin debe ser consciente de sus debilidades y lmites para poder superarlos mejor. La cuestin sindical sigue siendo el ncleo de los desafos que an tiene que superar para que este movimiento de trabajadoras y trabajadores organizados en todas las regiones del pas y todos los sectores de la vida social pueda convertirse en su columna vertebral. El hirak tambin debe brindar un apoyo inquebrantable a las y los abogados y magistrados honestos y conscientes que luchan por la independencia del poder judicial y a las y los trabajadores de la prensa pblica y privada que luchan por la libertad de prensa y los derechos sociales y sindicales.

Primeras conclusiones y perspectivas

Casi diez meses despus de su aparicin, el hirak permanece en una posicin ofensiva estratgica. A travs de una transicin, todava tiene la intencin de cambiar el rgimen, no solo el presidente. El poder, por su parte, logr imponer el 12 de diciembre y, por lo tanto, obtuvo una victoria tctica. Pero permanece en una posicin defensiva a nivel estratgico, buscando ganar tiempo para preservar el rgimen actual.

Por lo tanto, el hirak debe continuar su lucha mostrando tanta determinacin y movilizacin como inteligencia e inventiva polticas. En particular, debe establecer consignas y objetivos intermedios porque an ser larga la lucha para hacer que triunfen sus objetivos. En la secuencia iniciada el da despus de las elecciones, debe obtener nuevas victorias, parciales por supuesto, pero indispensables para consolidarse. Y si en algn momento tiene que negociar con el gobierno, debe hacerlo. La negociacin no debe ser demonizada como tal. Todo depende de los resultados obtenidos.

Las y los partidarios de un proyecto de defensa de la soberana nacional contra el imperialismo, la justicia social contra las fuerzas liberales y ultraliberales y la democracia contra las corrientes autoritarias deben converger para luchar conjuntamente en esta lucha, respetando sus diferencias y divergencias.

Finalmente, las y los activistas que se reclaman de la lucha de las y los trabajadores y el socialismo deben debatir y actuar conjuntamente para construir, con las y los trabajadores conscientes, un partido que finalmente permita al proletariado de Argelia arrancar su independencia de clase.

*Hocine Belalloufi es periodista y activista de izquierda con sede en Argel. Ex coordinador editorial de Argel Rpublicain de 2003 a 2008, tambin es autor de dos libros: La dmocratie en Algrie. Rforme ou rvolution ? (Democracia en Argelia. Reforma o revolucin?) (Apic y Lazhari-Labter, Argel, 2012) y Grand Moyen Orient : guerres ou paix ? (Gran Medio Oriente: guerras o paz? ) (Lazhari-Labter, Argel, 2008). La editorial Le Croquant publicar prximamente su libro, titulado Algrie 2019-2020: Le peuple insurg. Entre rforme et rvolution. (Argelia 2019-2010: el pueblo insurrecto. Entre reforma y revolucin).

Texto original en francs:http://www.contretemps.eu/ou-est-va-hirak/

Traduccin: Faustino Eguberri para viento sur

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article15453



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