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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2020

Los efectos disruptivos del cambio tecnolgico en el mercado de trabajo

Julin Lpez Gallego
La paradoja de Kaldor


Pese a su notable importancia, la cuestin del cambio tecnolgico y sus consecuencias sobre el mercado laboral apenas ocupa un tmido espacio en la opinin pblica. Cuando se aborda, es a menudo desde el anecdotismo irrelevante o el sensacionalismo interesado, dando pie a interpretaciones que caen unas veces del lado del optimismo ingenuo y otras del fatalismo poco informado. Con honrosas excepciones, rara vez se intenta ofrecer una visin ms o menos sistemtica fuera del entorno especializado. En las lneas que siguen procuro obedecer a tal propsito, reservando el final para advertir acerca de algunos dilemas polticos que habremos de enfrentar.

Ha de comenzarse por algn punto y comienzo destacando una obviedad. Durante el segundo tercio del siglo XX y las dos primeras dcadas del XXI hemos asistido a avances decisivos en computacin, telecomunicaciones y robtica. Estas transformaciones no slo han consistido en la introduccin de nuevas tecnologas, cada vez con mayores funcionalidades, sino en una rebaja sustancial en el precio de las mismas que ha permitido que su accesibilidad y la extensin de su uso sea cada vez mayor. Pensemos que el primer modelo de ordenador personal de IBM costaba en torno a 4.000 dlares (en trminos actuales) y estaba dotado de una capacidad de procesamiento muy inferior a la que hoy tiene cualquier equipo que cueste una quinta parte de ese precio.

Algo menos obvias resultan sus implicaciones. La ms destacada y que recibe mayor acogida entre el pblico generalista es la vieja batalla del hombre contra la mquina. Con el cambio tecnolgico, las mquinas o equipos programables ejecutan con menor coste y mayor eficiencia tareas o actividades que ya antes podan desempear. A su vez, operaciones hasta entonces slo realizadas por humanos pueden ser ahora asignadas a dispositivos tecnolgicos. La inminente amenaza de sustitucin por el autmata es casi siempre planteada por quienes, casi a rengln seguido, sugieren la reconciliacin de mquina y hombre por medio del surgimiento o crecimiento del nmero de puestos en profesiones y dedicaciones que, por el momento o en un futuro previsible, son asequibles a la habilidad humana pero incompatibles con el tipo de tareas ejecutables por una mquina.

Menos focos iluminan los efectos del avance tecnolgico sobre otra batalla ms antigua, la que enfrenta al hombre contra el hombre. Es conocido que la introduccin de maquinaria en los procesos de produccin de bienes puede simplificar las tareas propias del trabajador industrial, reduciendo estas a una coleccin de sencillos movimientos mecnicos repetitivos. El resultado es una descualificacin del trabajo que reduce significativamente los costes de sustitucin de los operarios y, consecuentemente, aumenta la competencia entre estos en el mercado laboral. Este efecto predomin durante las primeras oleadas industrializadoras [1] y, de hecho, suscit la reflexin de los economistas polticos clsicos. Sin embargo, la simplificacin del rango de tareas a ejecutar, como consecuencia de la introduccin de equipos programables en el puesto de trabajo, no es en modo alguno restrictiva de la produccin industrial. Tambin los servicios se ven afectados. Pensemos, por ejemplo, en cmo el desarrollo de los sistemas de navegacin por GPS ha automatizado la orientacin y bsqueda de rutas eficientes en mapas, reduciendo significativamente los costes de sustitucin del trabajador en el sector del taxi.

Por ltimo, una implicacin sobradamente conocida. El desarrollo tecnolgico de las ltimas dcadas ha reducido significativamente los costes y aumentado la eficiencia de los sistemas comunicacin y transporte. El mundo se ha estrechado y, con su estrechamiento, ha incrementado la integracin internacional de la produccin. La amenaza de la deslocalizacin apareci en ltimo tercio del siglo pasado y se convirti en un hito econmico y poltico recurrente [2] . Junto con la generalizacin de las tecnologas maduras y los cambios en la organizacin de la produccin (que remiten tambin a las transformaciones tecnolgicas de las ltimas dcadas), las mejoras en comunicacin y transporte explican buena parte de las crecientes presiones competitivas que soportan las economas avanzadas.

Pues bien, para comprender los efectos sobre el mercado laboral de estas transformaciones, hemos de reparar primero en su estructura ocupacional y de contratacin. En el mercado de trabajo encontramos diversas ocupaciones y estados de contratacin que se distribuyen entre la poblacin activa segn un patrn que cambia a lo largo del tiempo y es diferente en cada economa nacional. Una persona en activo puede encontrase en estado de no contratacin (desempleada a corto o largo plazo), de contratacin atpica o estar empleada con un contrato indefinido, a tiempo completo y cierta estabilidad en el puesto. Los diferentes estados definen el grado de seguridad en el empleo o la fortaleza del vnculo contractual del trabajador y afectan de manera decisiva a su capacidad para negociar las condiciones de trabajo (incluyendo el salario).

El cambio tecnolgico no afecta por igual ni de la misma forma a todas las ocupaciones, lo que impacta directamente sobre la estructura ocupacional y, a travs de esta, sobre la estructura de contratacin. Las ocupaciones pueden ser vistas como un conjunto de tareas o actividades que exigen ciertas habilidades y niveles de cualificacin. Segn cules sean el tipo de tareas o actividades en ellas contenidas, implicarn para el trabajador que las ejerce una mayor o menor probabilidad de ser reemplazado, ya sea por un bien o servicio importado desde el exterior (riesgo de deslocalizacin), por una mquina o equipo programable (riesgo de automatizacin) o por otro trabajador (riesgo de rotacin laboral). La introduccin de nuevas tecnologas puede reducir los costes de sustitucin de un trabajador y, a un nivel dado de demanda [3] , incrementar el riesgo sustitucin.

Podemos determinar el nivel de riesgo de sustitucin de una ocupacin atendiendo a su grado de codificabilidad y a la existencia o no de cuellos de botella tecnolgicos y de deslocalizacin. La codificabilidad de una ocupacin es la posibilidad de reducir su ejercicio al mero seguimiento de un conjunto de reglas fijadas de antemano por la organizacin. Si el grado de codificabilidad es alto, los costes de sustituir a un trabajador por otro sern menores y, en ausencia de ciertos cuellos de botella, el desarrollo de nuevas tecnologas o el descenso en su precio posibilitar asimismo la sustitucin del trabajador por mquinas y equipos programables. Los desarrollos de informtica y robtica en las ltimas dcadas han propiciado que esta forma de sustitucin afecte principalmente a los empleados en tareas administrativas y de contabilidad bsica, as como los operarios de plantas industriales de sectores como el automvil. Como ha sido destacado a menudo, estamos en ambos casos ante ocupaciones caracterizadas por un alto contenido en actividades rutinarias, que son tareas repetitivas que siguen reglas explcitas y que, por tanto, resultan fcilmente codificables y programables [4] .

Son las ocupaciones de servicios de baja y alta cualificacin las que se muestran ms resistentes a la automatizacin. De las primeras es propio un alto riesgo de rotacin laboral, que se acenta con el desplazamiento de trabajadores desde sectores automatizados, pero un bajo riesgo de deslocalizacin. Este tipo de servicios son, por el momento, difcilmente automatizables, pues requieren habilidades de orientacin espacial, manipulacin o interaccin social que una mquina o equipo no puede realizar eficientemente. Sin embargo, se encuentran tambin afectados por la introduccin de tecnologas que simplifican las tareas a ejecutar y reducen el periodo de formacin. Es el caso del sector del taxi, ya comentado, o de la introduccin de equipos programables y software de gestin en los servicios de restauracin.

Por su parte, los profesionales, tcnicos o cuadros directivos de servicios de alta cualificacin presentan un bajo riesgo tanto de automatizacin como de rotacin laboral, pues el tipo de toma de decisiones y de resolucin de problemas que exigen estas ocupaciones dificulta su codificacin. Ahora bien, los desarrollos en informtica y telecomunicaciones han provocado que buena parte de estos empleos estn cada vez ms expuestos a la competencia internacional, por lo que es previsible que su riesgo de deslocalizacin incremente en los prximos aos.

Asistimos, en definitiva, a una polarizacin de la estructura ocupacional que segmenta la estructura contractual. Incrementa, por una parte, la proporcin de trabajadores de baja cualificacin, que tienen ms riesgo de encontrarse en estados de contratacin que implican menor estabilidad en el empleo (desempleo o empleo atpico) y que se incorporan a sectores de baja productividad con dbiles organizaciones sindicales [5] . Aumenta a su vez, por otra parte, la proporcin de trabajadores de alta cualificacin, a quienes la introduccin de nuevas tecnologas no slo no perjudica sino que beneficia, pues mejora su productividad y eficiencia. El resultado es el crecimiento de la disparidad de ingresos, tanto por la desigual distribucin de las horas de trabajo anuales entre la poblacin activa, como por el incremento de la dispersin salarial.

Suele enfatizarse que, para afrontar estas agudas transformaciones, se requiere ampliar el rango de servicios de proteccin social del estado del bienestar y su capacidad redistributiva. El creciente envejecimiento de la poblacin, as como el aumento de la sensibilidad de nuestras sociedades ante la enfermedad o las situaciones de dependencia, exigen una apuesta decidida por ocupaciones intensivas en tareas de asistencia y cuidado, que son, adems, muy resistentes a la automatizacin. Por su parte, programas de garanta de rentas parecen el nico modo de mitigar el riesgo de exclusin social que amenaza a una parte de los trabajadores que, vindose afectados por la automatizacin o la deslocalizacin, tienen difcil reincorporarse a estados de contratacin estable.

Todos estos programas de gasto pblico slo son financiables si aseguramos un buen posicionamiento internacional de nuestros servicios de alta cualificacin. Sin embargo, como se ha sealado, este tipo de servicios estn sometidos a una competencia internacional cada vez mayor, que incrementa la amenaza de deslocalizacin. Son, por tanto, crecientes los recursos directos o indirectos que exigen y la captacin de sus lites profesionales implica, adems, el pago de salarios reales suficientemente atractivos. A menos que el efecto de incremento del empleo en los tramos bajos de renta lo compense, una estrategia de este tipo puede propiciar el aumento de la dispersin de ingresos.

La transformacin reciente de las economas avanzadas no est, por tanto, exenta de conflictos. Los centros urbanos dinmicos se oponen a los antiguos espacios industriales en decadencia; la demanda de trabajadores de alta cualificacin (especialmente, de aquellos con formacin tcnica y cientfica) se enfrenta a la provisin de servicios de baja cualificacin y a la disminucin del empleo en ocupaciones de media cualificacin. Tras las luces deslumbrantes de la llamada economa del conocimiento se proyectan las sombras de la segregacin geogrfica y formativa.

Notas:

[1] Ahora bien, no siempre fue as. Como sealan Frey y Osborne (2017) y Frey (2019) a partir de mediados del siglo XIX y durante buena parte del siglo XX, con la electrificacin de las cadenas de montaje, la operacin con mquinas cada vez ms complejas exigi mayores niveles de formacin de buena parte de los trabajadores industriales, lo que contribuy a formar una base de empleados de media cualificacin.

[2] Resulta casi ocioso recordar que Trump convirti en uno de los elementos centrales de su campaa (y de la poltica de gestos de su Administracin) la crtica a la deslocalizacin y a la competencia desleal china.

[3] La advertencia sobre la pertinencia de considerar la demanda no es menor. Si pensamos en los cambios en el sector bancario espaol de las ltimas dcadas, entenderemos por qu. Durante la ltima gran fase de crecimiento (1994-2007), incub importantes transformaciones derivadas de la informatizacin de sus servicios y la progresiva implantacin de la banca digital. Sin embargo, sus consecuencias sobre el empleo se vieron compensadas por el extraordinario incremento de la demanda de servicios bancarios ligados a la expansin de la construccin inmobiliaria. Llegada la recesin, la desaparicin de sucursales y el despido de profesionales del sector ha sido masiva.

[4] Nos referimos con ello a la hiptesis del Routine Biased Technological Change (RBTC), que tiene su primera formulacin en los estudios pioneros de Autor, Levy y Murname (2003) y Autor, Katz y Kearny (2006) . En ellos (y en otros trabajos posteriores) apoyamos gran parte de las consideraciones aqu contenidas.

[5] Aunque no es mi objetivo aqu y no puedo desarrollarlo por limitaciones de extensin, no querra dejar de destacar la influencia decisiva que el sistema de relaciones laborales ejerce sobre la capacidad negociadora de los trabajadores y, por tanto, su importancia para entender convenientemente los efectos del sesgo en el cambio tecnolgico. Como ha sido sealado reciente por Kristal y Edler (2019 ) y, anteriormente, por Kristal y Cohen (2017) , el incremento en la disparidad salarial provocado por el cambio tecnolgico puede ser frenado por la fuerte implantacin de las instituciones de negociacin colectiva y por la capacidad de organizacin sindical. Sin embargo, parece que el propio cambio tecnolgico ha tenido un efecto negativo sobre esas mismas instituciones (Kristal, 2013 y 2019 ).

Julin Lpez , investigador predoctoral del Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI)

Fuente: https://paradojadekaldor.com/2019/12/10/los-efectos-disruptivos-del-cambio-tecnologico-en-el-mercado-de-trabajo/

 



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