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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2020

El vergonzoso "Plan de Guetos" dans

Anton sgrd y Jonas Algers
www.jacobinmag.com


Las elecciones generales de Dinamarca de junio de 2019 fueron una victoria importante para la izquierda. Con un discurso de izquierda en cuestiones econmicas, Mette Frederiksen llev a su Partido Socialdemcrata de vuelta al gobierno en un pas reconocido por su fuerte Estado de bienestar y su clase trabajadora casi universalmente sindicalizada. Sin embargo, aunque este xito prometa el fin del ataque de privatizacin, financiarizacin y desregulacin que duraba dcadas, no est claro que el gobierno haya dado realmente un giro a la izquierda.

Esto es evidente sobre todo cuando le vemos adoptar la agenda propuesta por el anterior gobierno liberal-conservador en 2018, y en particular el llamado Plan de Guetos, que define ciertas reas como guetos basndose en las tasas de inmigrantes no occidentales, desempleo y delincuencia. Para los residentes de estas reas, el plan establece un rgimen de reglas y castigos arbitrarios, un proceso de disciplina que probablemente terminar en el desalojo y la privatizacin de sus hogares.

Impulsado por el racismo y enmascarado como poltica social, el verdadero objetivo del Plan de Guetos es el desmantelamiento del potente sistema de vivienda pblica de Dinamarca. En la campaa para las elecciones de junio, se afirm repetidamente que los socialdemcratas de Dinamarca adoptaban una lnea dura sobre la inmigracin para conseguir espacio poltico para moverse hacia la izquierda en la economa. Sin embargo, al profundizar en el Plan de Guetos, vemos que los dos no estn contrapuestos, y que la estigmatizacin racializada de los pobres de hecho va de la mano de la privatizacin de sus hogares.

El gueto

El populismo de derecha ha sido una fuerza potente en la poltica danesa en las ltimas dcadas. Desde que el Partido Popular Dans, de extrema derecha, tuvo influencia poltica directa en 2003 al inclinar la mayora parlamentaria a unirse a la guerra de George W. Bush en Irak, el partido ha tenido una influencia creciente sobre la poltica danesa. A travs de amplias restricciones a la inmigracin, dificultando el camino hacia la ciudadana, y con la infame Ley de Joyera de 2016 que permite al gobierno confiscar efectivo y objetos de valor de los refugiados que solicitan asilo, el Partido Popular de Dinamarca ha conseguido poner la identidad nacional y la migracin en el centro del debate de poltica nacional, a pesar de que nunca ha participado en el gobierno.

El ao pasado, el gobierno conservador propuso un paquete de polticas denominado Plan de Guetos. El Plan se vendi como una solucin para deshacerse de tericas sociedades paralelas en que los habitantes experimentaran altas tasas de criminalidad, altas concentraciones de inmigrantes (sus palabras) y bajos niveles de educacin.

Las personas en estas reas ahora estn sujetas a un conjunto de leyes especiales diseadas deliberadamente para penalizarlas desproporcionadamente, y la polica tiene el poder de imponer zonas de castigo especial en las que los castigos se duplican. Aqu, lo que hubiera sido una multa de 1.000 DKK [130 euros] por alguna infraccin ahora supone 2.000 DKK, y lo mismo ocurre con una sentencia de prisin.

Adems, las personas con prestaciones de desempleo no pueden mudarse a estas reas, y si ya son residentes y cometen un delito, es comparativamente ms fcil que las expulsen de su hogar. Este mismo espritu penalizador se aplica al aula. Junto con otras medidas, las nias y nios de hasta seis aos de edad se ven obligados a superar exmenes de idiomas, hay sanciones sobre el apoyo financiero de las familias si los menores faltan a la escuela o los exmenes, las escuelas secundarias pueden limitar el nmero de estudiantes de familias inmigrantes, y hay clases obligatorias en valores daneses para el alumnado a partir un ao de edad.

El plan tambin incluye mecanismos que otorgan al Estado nuevos poderes para intervenir en la composicin de estas reas en trminos de tenencia y propiedad. Una vez que un rea ha estado en la lista de guetos durante cuatro aos, se clasifica como un gueto duro, y la proporcin de viviendas pblicas debe reducirse al 40 por ciento del total. Esto significa que los edificios pueden ser demolidos y la tierra vendida a promotores privados, simplemente porque hay demasiados residentes pobres y de minoras tnicas. En los prximos aos, se espera que 11.000 personas sean desalojadas porque viven en uno de los quince guetos duros del pas.

El racismo: un arma de capital

A primera vista, estas polticas podran entenderse como resultados racionales en un panorama poltico caracterizado por un sentimiento chovinista y racista. Pero la realidad parece ms compleja. El Plan de Guetos tambin funciona como una herramienta para avanzar en el proceso de socavar la vivienda pblica y mejorar el clima de negocios para los propietarios privados. El evidente racismo del Plan de Guetos oculta la funcin paralela, si no primordial, de la legislacin: privatizar la vivienda pblica en un pas donde la mayora de las personas viven en hogares ms o menos protegidos de las fuerzas del mercado.

Veamos la ciudad de Copenhague, que alberga una quinta parte de la poblacin de Dinamarca. Desde principios del siglo XX, los socialdemcratas gobernaron el ayuntamiento de Copenhague. Promovieron un gran sector de vivienda social autnomo que opera principalmente a travs de cooperativas. La vivienda fue vista como una parte integral del Estado de bienestar dominante en Dinamarca, y el control pblico del sector de la vivienda se expandi hasta la dcada de 1980. En ese momento, casi el 90 % de las nuevas viviendas que se estn construyendo en Copenhague se financiaban con fondos pblicos.

Descrita por David Harvey como comunal, la vivienda se convirti en "colectiva y no mercantilizada - fuera de los lmites de la lgica del intercambio de mercado y las valoraciones del mercado". Saltemos rpidamente a la actualidad, cuando apenas se est construyendo vivienda pblica.

A pesar de que la mayora de las nuevas unidades de vivienda que se construyen hoy en da son alquileres privados, y debido a la larga historia de vivienda pblica de Dinamarca, solo alrededor de una cuarta parte de los residentes de la ciudad tienen un arrendador privado. Alrededor de un tercio de todos los habitantes de Copenhague viven en cooperativas, un quinto en viviendas pblicas y un quinto son propietarios de su hogar. Por lo tanto, una parte considerable del stock de viviendas en Copenhague sigue siendo parte de los bienes comunes. Pero como discutimos a continuacin, el modelo cooperativo est bajo ataque, en un intento por eliminar sus caractersticas no comerciales.

El Ayuntamiento todava estaba en manos del Partido Socialdemcrata en la dcada de 1990, pero el contenido de su poltica estaba cambiando. En este punto, en el advenimiento del dominio hegemnico del neoliberalismo, la gobernanza urbana estaba en proceso de cambio en las ciudades de todo el planeta. El gobierno local pas de preocuparse principalmente por atender a sus ciudadanos a concentrarse en atraer capital global, un cambio que algunos analistas han descrito como el paso de un modelo de gobierno de la ciudad gerencial (manejo del stock de viviendas) a otro emprendedor (centrado en las ganancias).

En todo el mundo, este proceso llena nuestras ciudades de pastiche realista capitalista en forma de teatros de pera, reliquias de un pasado industrial y edificios fabriles reutilizados, imponiendo cultura e historia en espacios por lo dems higienizados. Mirando ms all de la apariencia, resulta en una financiarizacin de los hogares de las personas, convirtiendo las viviendas en bienes inmuebles. En los ltimos tres aos, ms del 70 % de toda la inversin en vivienda en Copenhague provino del extranjero, cuando en 2012 era apenas el 27 %. Esto es parte de una tendencia global, ya que el 60 % de los activos financieros del mundo ahora estn vinculados a edificios.

El hecho de que una parte considerable del stock de viviendas dans est todava fuera de los lmites de la lgica del intercambio de mercado y de las valoraciones del mercado ahora brinda una oportunidad, ya que los bienes comunes representan un terreno virgen sobre el cual las fronteras del mercado inmobiliario pueden expandirse. Para que esto sea posible, hay que mover a la opinin pblica a favor de la privatizacin.

Cambiar el consenso

Las bases para ello comenzaron a establecerse a principios de la dcada de 2000 en un perodo que se ha denominado el tiempo de Fogh Rasmussen, una referencia al tiempo de Giuliani y la poltica revanchista que reform la ciudad de Nueva York en la dcada de 1990. En 2002, el gobierno liberal conservador de Fogh Rasmussen inici un plan de batalla destinado a privatizar las viviendas que eran hasta entonces de propiedad colectiva. El plan inclua medidas tales como la eliminacin gradual del apoyo estatal para construir nuevas cooperativas, o desmantelar el Ministerio de Vivienda y Asuntos Urbanos y colocar la vivienda bajo la jurisdiccin del Ministerio de Asuntos Econmicos y Comerciales.

Pero quizs lo ms transformador fue un esquema de derecho a comprar la vivienda pblica inspirado en el proyecto de Thatcher. Descrito en ese momento como un "ariete directamente en el corazn del movimiento sin fines de lucro", result en un crecimiento sustancial de las cooperativas (ya que los residentes compraron sus casas juntas en lugar de individualmente), y fue seguido por la eliminacin del los lmites a los precios de las acciones de las cooperativas y de las restricciones a las hipotecas privadas utilizando acciones de las cooperativas como garanta. Las cooperativas fueron rpidamente arrastradas a la esfera de las finanzas.

Dado que las acciones de las cooperativas podan servir de garanta para prstamos, resultaba tentador para los miembros de las cooperativas administradas democrticamente votar por el aumento de sus precios en las asambleas anuales. Estos cambios hicieron que las cooperativas de vivienda fueran ms similares a la propiedad directa de la vivienda. La mayor liberalizacin del mercado inmobiliario gan el apoyo pblico a medida que creci el acceso de las personas al crdito barato.

La deuda privada de Dinamarca se dispar despus de 2002 y alcanz su punto mximo en 2008. Ahora se encuentra entre las ms altas de todos los pases de la OCDE, con un 281 por ciento del ingreso disponible neto. El Plan de Guetos, que es en realidad una herramienta para desalojar a los inquilinos y privatizar la vivienda pblica, debe entenderse como el ltimo paso en este proceso de financiarizacin: no es solo racismo. El racismo no slo ha sido una herramienta para que la lite poltica retenga el poder, sino tambin para que la lite econmica cree nuevas oportunidades para la extraccin de valor y la redistribucin de los ingresos a favor de quienes tienen ms.

Falta de cambio

El colapso del Partido Popular Dans de extrema derecha y el crecimiento de la izquierda en las elecciones de junio podran haber sido el comienzo del fin de una era dominada por el populismo de extrema derecha y la financiarizacin. Pero, desafortunadamente, los socialdemcratas (pretendidamente de izquierda) y el Partido Popular Socialista mantienen el Plan de Guetos, lo que indica que las cosas van a cambiar poco.

Se podra argumentar que los socialdemcratas se han movido hacia la derecha en temas sociales para poder moverse hacia la izquierda en temas econmicos. Pero el Plan de Guetos, una herramienta para la financiarizacin, demuestra que esta narrativa es demasiado simplista. El centro izquierda est desperdiciando la oportunidad de apoyar a los inquilinos al encadenarse voluntariamente a un programa poltico ideado por el antiguo gobierno liberal-conservador.

En la izquierda, la Alianza Rojo-Verde ha sido la nica fuerza que ha rechazdo el Plan de Guetos. Pero desde que los socialdemcratas formaron un gobierno en junio, este pequeo partido ha cambiado su estrategia para centrarse en suavizar las peores consecuencias del Plan. En las negociaciones con el gobierno, ha buscado una implementacin ms suave de algunas de las polticas involucradas, por ejemplo argumentando que a los residentes desalojados se les debe ofrecer viviendas pblicas nuevas y baratas.

Algunos representantes del Partido Popular Socialista y los socialdemcratas tambin se han opuesto a la promulgacin del Plan a nivel local (por ejemplo, el Partido Popular Socialista en la ciudad de Esbjerg, en la costa oeste), pero ha habido poca protesta dentro de estos partidos. a nivel nacional.

En este contexto, el racismo sigue siendo una fuerza poderosa para ayudar a privatizar y liberalizar el mercado inmobiliario. Los populistas de derecha han tenido tanto xito en situar el debate que una legislacin tan draconiana de hecho goza de una gran mayora en el Parlamento. Una gran parte de la clase trabajadora est siendo abandonada y sus viviendas estn a la venta. Es probable que esto solo aleje an ms a aquellos que sienten que ningn partido poltico les apoya.

En cambio, una izquierda que quiera ganar a largo plazo necesita desafiar el sentido comn que ha dominado el pas durante demasiado tiempo, explicar cmo las decisiones polticas han llevado al declive del Estado de bienestar y proponer medidas bsicas que beneficien a todas las y los trabajadores, sin importar dnde vivan o de dnde vengan. Para conseguir el objetivo de la izquierda de tomar el poder y mantenerlo no sirve centrarse en las prximas elecciones, es necesario desafiar pacientemente la hegemona de la derecha. Hay que oponerse al Plan de Guetos y a los procesos que lo hicieron posible.

Traduccin: viento sur


Fuente: https://www.jacobinmag.com/2019/12/denmark-ghetto-plan-social-democrats-mette-frederiksen



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