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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2020

2020 ser de luchas ciudadanas, de ms violencia y de esperanza de cambio

Oto Higuita
Rebelin


Este diciembre se cumple un ao largo del gobierno de un presidente inexperto y manipulable, carente de la virtud del estadista, puesto all por la alianza de los partidos neoliberales y la extrema derecha que tienen sometida la sociedad a un estado permanente de guerra.

Esa alianza de extrema derecha, ha creado un estado de pobreza general, extendido el conflicto armado interno, incumplido los acuerdos de paz, alimentado y protegido la corrupcin, incrementado los crmenes de Estado y permitido que se siga asesinando lderes sociales en todo el pas.

Estamos frente a un balance histrico desastroso para la sociedad en general y para los ms pobres en particular; un balance que solo ha sido beneficioso para la clase parasitaria aferrada al poder.

La crisis social, institucional y las contradicciones profundas que caracterizan a la sociedad colombiana, son el legado de los gobiernos oligarcas desde el Frente Nacional (1958-1974), cuyos partidos tradicionales, Liberal y Conservador, gobernaron a partir de la captura legal del Estado con el plebiscito de 1957 que puso fin a la guerra civil no declarada y les sirvi para dividir los cargos burocrticos y administrativos de la funcin pblica, repartindose entre ellos el Estado mismo.

Ante ese orden de cosas, las generaciones anteriores han asumido una de estas dos posiciones. Han resistido y luchado contra esta forma desptica y excluyente de gobernar; o han aceptado pasivamente dicha realidad social y poltica que se les ha impuesto, apoyndola o defendiendola por carecer de conciencia poltica o por conveniencia (burocracia, gobernabilidad, contratos, etc.)

Sin embargo, el panorama de hoy es muy diferentes al que exista en los aos 80 y aos posteriores, cuando el poder poltico y econmico estaban exclusivamente en manos de la oligarqua. Esta clase se senta viviendo en el paraso del reino econmico neoliberal (la estafa del Bienvenidos al Futuro de Csar Gaviria en los aos 90) con relativa estabilidad poltica y social, alterada, no obstante, por los levantamientos armados de las guerrillas y por las grandes movilizaciones de campesinos, estudiantiles y obreros.

La generacin actual, es parte de su triunfo poltico, ha roto el mito del reino o paraso neoliberal al que estaban sometidas las naciones del continente; ha destruido el oasis al que haca alusin el presidente de Chile, Sebastin Pieras, una semana antes del estallido social que cambi completamente el escenario del poder; como haba sucedido, as mismo, en Ecuador cuando millones de ciudadanos se volcaron a las calles para rechazar el paquetazo neoliberal que quiso imponer Lenin Moreno.

El escenario de la lucha hoy y la direccin que est tomando, se da bajo un nuevo contexto y con nuevos actores. Se les llama los millennials. Se metieron con las generaciones que no tienen nada que perder. Ni casa, ni trabajo, ni jubilaciones, no tenemos nada, qu miedo va a haber?, dice la consigna que llevaban el da del Paro Nacional del 21 de noviembre. Son Los sin nada. Una generacin completa que ha empezado a expresar su descontento, que siente que no tiene un futuro social asegurado y por lo tanto nada que perder, alterando y poniendo en tensin, de manera dramtica, la situacin poltica.

No cabe duda que est en las calles una rebelda joven, inconforme, mltiple, de sujetos plurales, las llamadas nuevas ciudadana con un nivel mnimo de conciencia poltica, que usa la lucha extraparlamentaria para reafirmar nuevos derechos (la igualdad social y la proteccin de las mujeres contra toda forma de discriminacin y violencia, de los LGTBI, de los animales, contra el cambio climtico).

Que exige, tambin, el derecho a la vida y a la paz; que siente rabia y rechaza los asesinatos sistemticos de lderes sociales; que denuncia la estafa y fracaso del neoliberalismo y de la reforma tributaria que acaba de ser aprobada; que est por los derechos laborales, por ms y mejor empleo, salarios y pensiones dignas, por mayor presupuesto para la educacin, la salud, la vivienda social, la cultura, el deporte y la investigacin.

Hasta los ms experimentados analistas quedaron sorprendidos por la contundencia y respuesta ciudadana al llamado al paro nacional del 21 de noviembre, el cual super todas las expectativas. Ya no se est frente a la acostumbrada movilizacin sindical y estudiantil en las ciudades, esta vez fueron cientos de marchas y movilizaciones en ciudades grandes y medianas, en pueblos y en lugares que nunca se haban movilizado. Desde las protestas de los pueblos indgenas, el paro del magisterio y las centrales obreras, hasta los cacerolazos y multitudinarios conciertos y Desconcierto, como los que se hicieron en Bogot, Cali, Medelln y otras ciudades das posteriores al Paro.

Hacer alcabala hacia dnde va este proceso y el movimiento ciudadano de carcter espontneo que surgi con el Paro Nacional y las posteriores movilizaciones y protestas que se han venido dando; atreverse a pronosticar en qu va a parar este estallido social; cul ser el alcance y potencial de transformacin que encierra; cul ser el impacto sobre quienes han malgobernado y abusado del poder por dcadas, es an prematuro y arriesgado.

Porque (1) es un movimiento social nuevo en muchos aspectos as conserve rasgos de los anteriores tipos de movimientos y organizaciones polticas, partidistas y sindicales. Es (2) multitudinario y policlasista, diverso y plural, ya que no es la clase obrera o el proletariado el que lo encabeza o dirige hegemnicamente. Es (3) amorfo de direccin y en el mejor de los casos sigue una direccin colectiva, en tanto son muchos los actores, convocantes y sus agendas. Es, en conclusin, un movimiento en ebullicin y formacin, no sigue a uno sino a muchos lderes sobre todo de base, aunque tambin sigue liderazgos nacionales, no nicos. Tiene (4) una amplia agenda de demandas, como se expuso arriba, que combina nuevos derechos con reclamos histricos, como el desmonte del ESMAD. No (5) ha alcanzado a desplegar su potencial de cambio porque an es bajo su nivel poltico, aunque goza de buena capacidad de convocatoria y aguante. Las redes sociales (6), uno de los elementos nuevos de este movimiento, son un campo de disputa que ha servido para contrarrestar el peso y la manipulacin que han ejercido los medios de comunicacin corporativos al servicio de la oligarqua. Ya stos medios tradicionales no estn solos en el escenario de la informacin, noticias, comunicacin en vivo y directo, convocatorias, lecturas de los procesos y denuncias.

El movimiento de nuevas ciudadanas que estall y a los pocos das pareca un gigante aperezado, hizo de la calle y plaza pblica los escenarios predilectos de su lucha, algo de suma importancia, porque no puede haber mejor escuela para la formacin de la conciencia poltica que la protesta y la movilizacin callejera.

El paro nacional del pasado 21 de noviembre solo fue el campanazo de alerta de una ola de luchas de impredecibles consecuencias que, de continuar su capacidad de movilizacin y voluntad de lucha, irn creciendo en la medida en que el rgimen de las oligarquas de los 200 aos siga aferrado al poder y a sus mismas polticas. Hoy existe al menos la conciencia en millones, de que hay que cambiar el rgimen, de que hay que sacarlos del poder.

Con Ivn Duque terminan dcadas de malos gobiernos (desde Andrs Pastrana y su fallido intento de paz del Cagun; Alvaro Uribe Vlez y su desastrosa y criminal poltica de seguridad democrtica que caus una tragedia humanitaria; y Juan Manuel Santos, el falso presidente de la paz que tuvo como nico objetivo desmovilizar a las FARC).

A la pregunta, con Ivn Duque qu dcada empieza? De seguir as sin cambios radicales, seguro ser el comienzo de una de las peores de la historia moderna, que representara muy bien la decadencia completa de una clase y el hundimiento de su rgimen clasista.

Sin embargo, la dcada que comienza tambin representa la esperanza del cambio, la que solo conquistar una encarnizada y multitudinaria lucha extraparlamentaria en las calles, las aulas de clase, los parques de los barrios, las universidades, los puestos de trabajo, las redes sociales, el parlamento, los medios de comunicacin corporativos, el arte, la msica, los desconciertos, todo, absolutamente todo, ser una gigantesca caldera en ebullicin entre lo que no termina de morir y lo nuevo que ha empezado a nacer en las voces, las cabezas y las manos de millones de condenados de la tierra.

Como es diciembre casi todos celebran y la rumba contina como contina la parca en su lenta pero productiva romera de la muerte por Colombia. Es el pueblo quien resiste esta embatida de la muerte y un gobierno que la permite, la niega, la estimula o la consciente.

Por eso es bueno repetir que es una estrategia poltica basada en la muerte la que gobierna Colombia y va dejando un reguero de cadveres, hasta cabezas, esparcidos en la geografa lacerada de este pas, pero sobre todo, en la profunda tristeza, dolor y rabia que embarga las familias y amigos de los inmolados.

Triunfar la poltica de la muerte o la poltica de la vida, en Colombia?

Este gobierno por ms dbil que parezca no caer solo; y el movimiento social por ms fuerte que parezca, no est lo suficientemente maduro, ni es lo suficientemente radical para lograr el cambio de rgimen que busca.

Este ao nuevo y la dcada que comienza no pregona nada distinto que la lucha hasta derrotar la poltica de la muerte que nos gobierna. No puede haber mejor deseo de ao nuevo, que la prosperidad y felicidad en todas las batallas venideras.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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