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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2020

Injerencia, incorreccin poltica e influencia global

Xulio Ros
Observatorio de la Poltica China


La denuncia de la interferencia en los asuntos internos es un tpico comn en el argot diplomtico y un recurso habitual para descalificar la supuesta procedencia de las crticas de terceros en asuntos sensibles. Con frecuencia, China ha recurrido a este subterfugio para condenar los pronunciamientos y acciones de algunos gobiernos o instancias oficiales de determinados pases que tambin a menudo explicitan su parecer en asuntos que Beijing considera centrales, ya hablemos de derechos humanos, de Tbet o Xinjiang, por citar tres casos corrientes. No obstante, en los ltimos tiempos, esa trayectoria, poco sorprendente en lo que podramos calificar de juego poltico internacional, ha experimentado un salto cualitativo extendindose dicha dinmica a entidades no gubernamentales e incluso a ciudadanos.

Si el reclamo de la no interferencia en los asuntos internos tiene su fundamento en el respeto al principio de soberana territorial, el nuevo lmite que Beijing intenta imponer de facto como barrera infranqueable se sustentara en una supuesta y selectiva proyeccin extraterritorial de su sistema poltico. Si para nosotros podra ser condenable, por ejemplo, que el gobierno chino emitiera un informe sobre la cuestin catalana sugiriendo un apoyo a la independencia o un alto dignatario de dicho pas recibiera a un dirigente independentista prfugo, podemos llegar a comprender, aun sin ser exactamente idnticos, la irritacin china ante situaciones similares protagonizadas por un lder tibetano en el exilio, una dirigente uigur o un activista hongkons aun cuando el argumento sean los derechos humanos.

Pero rara vez, en estas cuestiones y con estos protagonistas, a la mera condena se ha sumado una respuesta a similar nivel. Es el caso, por ejemplo, de los informes sobre derechos humanos que emite anualmente la Casa Blanca y que son replicados en China con un documento equivalente a propsito de EEUU. Ello a diferencia de su comportamiento en el orden econmico donde, como hemos visto en el transcurso de las escaramuzas comerciales con EEUU, a cada medida punitiva ha respondido con diligencia y sin aparentes complejos. Es previsible que a medida que su peso global se acente tambin su respuesta en estos diferendos gane intensidad y profundidad.

Poder duro, blando y spero

En reiteradas ocasiones se ha criticado el proceder de la administracin estadounidense al interferir en el comportamiento de empresas, individuos o incluso de pases que operan ms all de sus fronteras para obligarles a respetar sus propias leyes en negocios con terceros. Ahora China parece querer imitar el mismo rumbo. Las exigencias de que cualquier empresa extranjera que opere en su territorio suscriba su parecer a propsito de la consideracin de Taiwn como una provincia china es una evidencia de dicha emulacin. El proceso parece inexorable, plantendose como una demanda lgica de respeto a una integridad territorial que, sin embargo, hoy por hoy, se circunscribe a un principio, el de la existencia de una sola China, que contrasta con la realidad palpable de la existencia de dos sujetos polticos separados.

Con todo, el caso ms escabroso y delicado afecta a los intentos de condicionar la opinin de las personas, conminando a morderse la lengua a la hora de manifestar el parecer sobre cuestiones sensibles, afectando por tanto a la libre expresin de las ideas. Es entonces cuando entra en juego lo que la revista The Economist calific en 2017 como poder spero (sharp power). De qu se trata? De disuadir el ejercicio de la crtica, primero, pero tambin de controlar el discurso mediante la implementacin de una acupuntura meditica aplicada en puntos relevantes y concretos para provocar un cambio de tendencia ms favorable y facilitar una presencia positiva en el discurso global. En la misma lnea, el incremento de la inversin china en el universo meditico sugiere un esfuerzo ingente para convencer al mundo exterior de que el pas es expresin de un singular xito poltico y cultural, contrarrestando as la imagen polmica habitual.

Si el poder duro acumulado por China en las ltimas dcadas le permite desarrollar hoy ambiciones impensables hace poco tiempo, utilizando su capacidad econmica para establecer vnculos geopolticos ms estrechos con un amplio nmero de pases o proyectando su Iniciativa de la Franja y la Ruta como seuelo de una globalizacin bajo su gida, el poder blando tambin fue incentivado para proyectar una imagen benvola sustentada en la magnanimidad y excelencia de su cultura y civilizacin. Dejando a un lado el poder inteligente, que Hillary Clinton describi como una suma de ambos, la trada china se completara con el poder spero, que aspira a incidir, condicionar y modificar el discurso global occidental a propsito del pas, asegurando en mayor medida que se cuenten bien las historias de China.

Cmo hacerlo? Dos son las vas principales. De una parte, el desarrollo global de su musculada industria meditica, multiplicando la presencia directa en el exterior en la seguridad de que su implicacin en el tejido local puede facilitar una mejora progresiva de su imagen. Ello se acompaa de una asistencia tcnica que goza de particular acogida en los pases en vas de desarrollo. De otra, ganando presencia efectiva en los medios de comunicacin extranjeros mediante anuncios, suplementos, etc., que con contenidos cuidadosamente seleccionados expresan su contrapunto, divulgan su agenda y ambicionan derribar los preconceptos.

Son bien conocidos los lmites del sistema poltico chino. La escasa tolerancia con la crtica se ha acentuado internamente en paralelo al incremento del control poltico, caracterstica del mandato de Xi Jinping, y con el auxilio de una economa poderosa y los avances tecnolgicos. Que dichos lmites quieran trasladarse al sistema global con estrategias exteriores intrusivas que se instalen en el debate de ideas explicitando tabes e imponiendo de hecho una determinada correccin poltica a la hora de abordar los temas sensibles o delicados abre un puntilloso frente de tensin. Implica la imposicin de restricciones a la libertad de pensamiento y expresin de las personas en otros pases sirvindose de todo tipo de mecanismos y entidades que con sus acciones fuerzan compromisos que invitan a la generalizacin del mero elogio sin matices.

La promocin de la autocensura y la propagacin de mensajes positivos y con tono correcto por doquier contrasta con el bloqueo del acceso a casi una cuarta parte de las versiones on line de los medios de comunicacin extranjeros acreditados en el pas. Desautorizar las opiniones exteriores y conminar a evitar pronunciamientos crticos, sean o no constructivos, difcilmente le proveer de la influencia poltica benvola que tanto ansa. Cuando en China se boicotea la emisin de la liga NBA porque alguien en el exterior vinculado a su staff muestra apoyo pblico a los manifestantes hongkoneses que reclaman el sufragio universal, est utilizando su atractivo econmico para imponer la autocensura ms all de su propio fuero territorial. Lo mismo ocurre cuando el diario Global Times reclama al londinense Arsenal Football Club que prescinda de Ozil por sus comentarios sobre Xinjiang presionando para ello con la amenaza de suspender la transmisin en China de sus partidos.

Las crticas deben responderse con argumentos. El recurso a la represalia para silenciarlas difcilmente aadir razn o aportar energa positiva a su imagen global.

Xulio Ros es director del Observatorio de la Poltica China

Fuente: https://politica-china.org/areas/derechos-humanos/injerencia-incorreccion-politica-e-influencia-global



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