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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2020

Resea del libro "No eran trabajadoras, solo mujeres"
Sindicalismo feminista: los cuidados tambin se pelean

Jon Las Heras
Rebelin


Una huelga puede propiciar momentos de catarsis, incluso de libertad. La huelga es un proceso vital y social a travs del cual las personas, como trabajadoras, toman conciencia de su posicin contrapuesta al capital. La huelga es un momento de desacuerdo y, por lo tanto, de ruptura. Tambin es un acto creativo, de regeneracin, porque las personas ven ms all de sus problemas individuales y expresan una posicin comn como trabajadoras. As, el trabajo asalariado deja de ser emancipador y las trabajadoras, ahora no tan sumisas, quieren dejar constancia de su malestar. Se arriesgan y confrontan para vivir diferente. Establecen y refuerzan los lazos de solidaridad para mejorar sus condiciones de vida, y tambin para reapropiarse de una dignidad y respeto negadas. Por qu, si no, iban a invertir las trabajadoras tantos esfuerzos en detener el proceso productivo? Por qu, si no, iban a gritar tanto las trabajadoras de las residencias de Bizkaia resistir, persistir, insistir, pero nunca desistir por las calles del centro de Bilbao cuando sus superiores las observan amenazantes? Qu irona! Verdad?

La explotacin laboral y patriarcal no tienen lmite ya que pueden ser demasiado sutiles, estar encubiertas bajo el dogma del sentido comn y ser presentadas como relacin natural, casi ancestral, o incluso como algo necesario para asegurar la competitividad de las empresas, el desarrollo personal y social o, peor an, para contribuir con el crecimiento econmico del pas. Y quin es ese pas del que tanto hablan si nunca preguntan a la gran mayora por su situacin personal excepto en clave electoral? O, es que, acaso: no somos nada ms que ciudadanos que tenemos que pagar impuestos y votar por el partido que asegure ms la confianza de los mercados?

El conflicto es ms cruel todava cuando mitad de la poblacin est siendo infravalorada por el mero hecho de ser mujer y exigrsele una forma de comportamiento determinada; cuando las mujeres son tratadas como meros apndices del hombre, y deben estar subordinadas a l, el nico que brinda proteccin econmica y moral, aquellos atributos que ellas no son capaces de asegurarse por s mismas. Esta actitud tampoco deja de esconder un buen grado de cinismo porque, cuando el trabajo predominantemente realizado por mujeres es pesado y farragoso, como el de cuidados en las residencias de mayores o personas con algn tipo de discapacidad, la fuerza, resistencia y paciencia necesarias para tratar bien a esas personas no son reconocidas en absoluto. Por suerte, siempre hay personas que son crticas frente a ese discurso economicista y patriarcal, y son capaces de dar un paso adelante, valientes, sacando las innumerables injusticias a la luz, denunciando la pobreza de nuestras relaciones, y exigiendo cambiarlas. No eran trabajadoras, solo mujeres, es el libro con el que Onintza Irureta Azkune recoge una de las ltimas huelgas que han conmovido la sociedad vasca, la de residencias de Bizkaia 2016-2017. Una huelga por la mejora de un convenio colectivo que dur 378 das, se dice pronto. La historia, hago un spoiler, tiene un final feliz, aunque este sea siempre incompleto y provisional.

El conflicto laboral que tanto removi a la sociedad vizcana termin con la victoria de las trabajadoras y la firma de un convenio sectorial, as como de un buen nmero de convenios de empresa, que estableca un mnimo salarial de 1.200, una jornada laboral de 1.592 horas, y otra serie de pluses y beneficios sociales como bajas laborales o de conciliacin familiar. Quizs, ms importante que todo derecho que pueda registrarse dentro de un contrato laboral, el libro presenta la historia de unas trabajadoras que se han dado cuenta de que pueden ser tratadas de forma diferente, que pueden hacerse respetar ms y defender una serie de derechos que nadie les quera reconocer antes, y en muchos casos, aunque ya estuvieran recogidos en la ley.

Este libro nos presenta un conflicto laboral donde unas personas, que antes eran tratadas primordialmente como mujeres y, por lo tanto, con desprecio, han conseguido que se les reconozcan sus derechos como trabajadoras. Es decir, este libro nos muestra cmo la lucha de clases es necesariamente feminista, que la una no se puede entender sin la otra, y que es imprescindible visibilizar la muy problemtica divisin del trabajo actual, as como la forma en que valoramos el trabajo de cuidados y aptitudes normalmente atribuidas a las mujeres.

El feminismo que trata este libro puede entenderse pues como el surgimiento de esa conciencia colectiva contra esa forma especfica de subordinacin; relacin de dominacin que ampliamente se da en los trabajos centrados en los cuidados de las personas y en la reproduccin de la vida. A da de hoy, el patriarcado est siendo cada vez ms confrontado, y este libro es prueba de ello. Por otra parte, y sin menoscabar su importancia en el desarrollo de estos eventos, el sindicalismo se presenta como una forma de organizacin y de lucha en la denuncia y transformacin efectiva de una situacin laboral donde aparentemente la trabajadora se encuentra sola frente al gerente o empresario. ste, tanto presente en cuerpo de hombre o de mujer, obvia las dificultades que estas mujeres sufren. En tanto en cuanto el capitalista tiene la ley a su favor, y una mayor cantidad de recursos econmicos a su disposicin, la trabajadora no puede ms que tomar conciencia de su situacin desfavorable y organizarse para empezar a establecer objetivos comunes, superando la soledad que tan amarga puede hacerse cuando una debe enfrentarse individualmente al mercado laboral y la dominacin gerencial. Si alguien piensa que todo lo que he dicho hasta ahora es pura retrica, le invito a sumergirse en la lectura de este interesante y pedaggico libro para entender mejor cmo el feminismo y el sindicalismo pueden entrelazarse en la mejora de las condiciones de vida de muchas personas, la suya inclusive.

Este atractivo libro editado conjuntamente por la revista Argia y la Fundacin Manu Robles-Arangiz (disponible en euskara, catal y castellano) est dividido en tres partes. Os las resumo brevemente. En primer lugar, Onintza hace un repaso de la minuciosa accin sindical que un buen nmero de trabajadoras y el sindicato mayoritario en el sector, Euskal Langileen Alkartasuna (ELA), han realizado desde, por lo menos, el ao 2002. La huelga que empez en 2016 no surge espontneamente sino, al contrario, poco a poco, tras un gran trabajo organizativo, jurdico y de formacin previo en un contexto laboral donde existe una gran precariedad y comportamientos claramente machistas y vejatorios. De una forma clara y breve, esta seccin intercala diversas citas de activistas sindicales para contarnos cmo las trabajadoras van ganando fuerza a travs de la negociacin de los consecutivos convenios colectivos.

La firma de cada convenio supuso una serie de mejoras en las condiciones salariales y laborales que fueron paralelas al empoderamiento y concienciacin de las trabajadoras en el sector. Muchas conceban inicialmente el magro sueldo que les llegaba a fin de mes como un complemento salarial a los ingresos de sus maridos, para pagar los viajes o algn otro capricho; pero pocas lo entenda como un sueldo que les valiese para ser independientes y tener una vida digna. Los pocos ms de 600 que ganaban y 1.800 horas de jornada laboral distaban mucho de poder asegurarles ningn bienestar econmico, o permitirles el acceso a cursos formativos que pudieran facilitarles postular por trabajos mejor remunerados. Alguien tena que cuidar a la gente de las residencias, y a ellas, por ser mujeres, les haba tocado la china. Por eso, para mejorar su situacin negociadora haba que calentar el ambiente, y el sindicalismo feminista se mostr como una herramienta muy til, en especial la huelga.

La segunda parte del libro recopila una serie de noticias y fotografas que atestiguan la repercusin que han tenido las luchas antiguas como la ltima. La lucha sindical feminista tiene caras, son personas, y el libro nos da la oportunidad de conocerlas. A su vez, en esta seccin se puede leer un poema escrito por una de las huelguistas, que se puede leer como una oda a la resistencia implacable de estas mujeres, y muestra el tesn con el que estas mujeres aguantaron la larga huelga de 2016-2017.

Por ltimo, el libro recoge el testimonio de 8 mujeres adscritas a diferentes centros de trabajo donde ha tenido lugar la ltima y ms resonante de las huelgas. Cada historia de vida es rica en s misma, ya que muestra cmo cada mujer se ha enfrentado al duro y largo conflicto de manera diversa. Y pese a sus diferencias, o quizs gracias a ellas, todas ellas muestran una gran sintona a la hora de expresar cmo la huelga de 378 das ha sido un claro proceso de catarsis individual y colectiva del cual estn muy orgullosas. Por eso, ninguna de ellas, y sin olvidar los despidos o ningunear la discriminacin que han podido llegar a sufrir, volvera atrs para cambiar su historia de vida.

No todas comenzaron la huelga con el mismo grado de convencimiento sobre la necesidad de luchar, ni todas ellas tenan el mismo grado de apoyo por parte de sus compaeras, y mucho menos estaban todas sindicalizadas. Se da, por ejemplo, el caso de Marisol que insegura de s misma, recibe el apoyo de otras huelguistas de otros centros de trabajo para protestar delante de su centro. Una vez pegada la primera pegatina o distribuido el panfleto informativo, se da cuenta que ella tambin es capaz de hacer suya la lucha, ejercer sus derechos, y ganarse el respeto incluso de sus superiores. Otras, sin entender inicialmente por qu su lucha es tan sindical como feminista, aprenden y descubren que por ser mujeres estn recibiendo un trato diferenciado y peor al de los hombres. Existen familiares de los residentes que les reprochan e insultan por ir a la huelga, otros, en cambio, se organizan y les apoyan abiertamente para denunciar el abandono de la Diputacin de Bizkaia. Debido a la incansable labor de comunicacin y protesta frente de la Diputacin, la calle es cada vez ms solidaria con su causa. Eso refuerza la moral de las huelguistas que lloran, ren y gritan unidas. El sindicato, bien organizado y con mltiples recursos legales y econmicos, da una cobertura necesaria a las huelguistas para poder aguantar la lucha tanto tiempo y ganarla. En especial, todas las entrevistadas subrayan que la caja de resistencia es una herramienta valiosa para poder alargar el conflicto y presionar a la patronal ms y mejor. As, estas mujeres dan crdito a la importancia que tiene la accin sindical en su emancipacin como mujeres y trabajadoras.

Las diferentes experiencias que se recogen en este libro no dejan al lector indiferente. La valenta y esfuerzo de estas mujeres por denunciar la precariedad de un trabajo, trabajo que nos es necesario para asegurar la dignidad de las personas ms necesitadas, nos ensean que todas podemos hacer algo para ser ms solidarias a travs de la organizacin y toma de conciencia colectivas. As, tanto la persona que cuida como la cuidada establecen un vnculo ms estrecho, aumentando nuestro potencial y capacidad de decisin como personas que trabajan y tambin desean ser cuidadas. Este libro nos presenta, por lo tanto, el sindicalismo feminista como una forma necesaria de lucha en la dignificacin de toda nuestra sociedad, siendo las 8 huelguistas de residencias de Bizkaia entrevistadas claras testigos de su importancia.

Jon Las Heras es profesor de EHU-UPV.

https://mrafundazioa.eus/eu/artikuluak/sindicalismo-feminista-los-cuidados-tambien-se-pelean

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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