Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2020

Una modesta desesperacin

Francisco Solano
CTXT

El autor prescindible es legin, y sostiene a los renombrados


PIXABAY

No haber sido invitado a este congreso me procura una indmita libertad de la que carecera de haber sido invitado. Ya ven que comienzo con una frase que recurre al estribillo (en su principio y en su final), con el adverbio de negacin en primer lugar. Bien est hacerlo as, supongo, porque traigo el no como el rey destronado la ausencia de corona. Debo decir, mal que me pese, que soy un autor prescindible. No siempre ha sido as, o mejor, hubo una poca en que cre que no era as, pero el tiempo es implacable (una frase tambin prescindible). No tengo dotes para hacer resonar un nombre y mi obra no suscita otra temperatura en el aire. Digo que soy un autor prescindible tras advertir la pereza de los lectores con mis libros, y lo digo con todas las letras (por eso lo repito), aprovechando el resquemor de no haber sido invitado. Tratar, no obstante, de hacer una digna representacin.

HOY NINGN LIBRO ES ANNIMO; LOS EDITORES LO EXPRESAN CON CONTUNDENCIA: NECESITO UN AUTOR!. QUIEREN DECIR QUE NO ACEPTAN UN LIBRO HURFANO

La consignacin de prescindible somete la singularidad a lo comn. Hay muchos escritores, aunque la mayora la engrosa los que no publican; por lo dems, es ms ordinario no escribir que, como se deca antes, sudar tinta. De ah, tal vez, que los escritores invitados no descarten, en su intervencin, disolver en lo posible la amenaza de lo prescindible. Para ser escritor se necesita (todava) publicar libros; sin embargo, de poco sirven los libros si el autor no se somete a la ley (curiosamente no escrita) de la publicidad. Hoy ningn libro es annimo; los editores lo expresan con contundencia: Necesito un autor!. Quieren decir que no aceptan un libro hurfano (el autor es la parte visible del iceberg). Hay que suponer que los escritores invitados a un congreso son necesarios, y ah estn, conmemorndose a s mismos.

Un congreso de literatura, tambin llamado festival, es un episodio de exaltacin y redundancia. De qu? De autores, por supuesto. Se ha producido un extrao fenmeno. Los libros literarios, quiero decir la literatura ha perdido estatuto social y complejidad (no es la primera vez, pero tiene visos de ser la ltima) y, a modo de compensacin, el autor ocupa mayor espacio; ocupa, sin sobresalto (al contrario, con resarcimiento), la extensa porcin incautada a la literatura. Esto no sera bueno ni malo si, en su proyeccin pblica, despegndose de su propiedad, el autor remitiera a su obra, donde hay que suponer que el libro dice lo que quiere decir. Sin embargo, para ser accesible, se repliega a la sntesis, o ms bien a la abreviatura del tema del libro, y el moderador, inmerso en la funcin didctica, no pierde ocasin de recubrir la obra con un lustre de accesibilidad a conveniencia del pblico. El propsito trasluce un orden que se apaa bien con los tpicos del oficio de escribir, y de ello se deriva que, para facilitar la comunicacin, muchos escritores traigan el humor preparado para no resultar problemticos. Este espritu preside, en general, los congresos literarios, tan animosos y saludables.

No se vea en mi condicin de autor no invitado animadversin o destemplanza hacia los congresos literarios. He asistido a unos cuantos con mucho fervor; el beneficio que obtiene la inteligencia es inmenso, si bien la perplejidad anda a la par. Perplejidad porque no parece, en contra del criterio ms extendido, el lugar ms idneo para fomentar la personalidad. La figura del escritor, si se pudiera delimitar, no dejara de estar compuesta de trazos borrosos y sombras que excluyen una fisonoma ntida. Ntidos son los actores, los cantantes, la gente que abunda en las revistas del corazn. Un autor no tiene cuerpo. A un escritor la excesiva iluminacin lo perfila con una concrecin que hay que presumir sospechosa. Siempre queda la duda de que el autor que habla en un congreso sea el mismo que ha escrito el libro. Duda, por otro lado, muy recomendable, pues obliga a poner ms atencin a sus palabras. La perplejidad comienza, justamente, cuando el discurso no se distingue de una conversacin vecinal, perdiendo as por momentos autoridad. Es el inconveniente del comercio, que hace peligrar el estatuto del autor si su empata no estimula la compra de libros con su nombre en la cubierta. De modo que un congreso es una estrategia publicitaria para que los invitados remonten la cifra de ventas.

SE ENSALZA AL CABALLO GANADOR; EN LOS BOXES QUEDAN LAS MONTURAS QUE HAN LLEGADO A LA META DETRS DE LAS ANCAS DEL CAMPEN.

En realidad, en un congreso se habla de aliciente literario. La literatura como energa. La literatura como combustible para la introspeccin y la movilidad. Con la introspeccin se revela la notoriedad que sostiene al escritor y la movilidad que enciende el combustible nos permite conciliar pensamiento, imaginacin y asombro. Nada ms provechoso que un autor haciendo apologa de la condicin del escritor. Inquieta, sin embargo, verlo reclamar una atencin considerada exigua; lo ms insidioso, sin embargo, es no reparar en que la exposicin pblica ridiculiza su lamento; convertido el autor en orculo, necesita que las instituciones culturales (vamos a llamarlas as) lo provean de un estrado donde difundir la escasa incidencia social de la literatura, considerada una de las bellas artes. Y es sabido que una institucin cultural se prodiga con la redundancia de lo previamente asimilado. Porque (aqu pulsamos una cuerda de la lira), cundo la literatura, con excepcin del folletn, hoy reemplazado por las series televisivas, ha incidido abiertamente en la vida de la gente? Para incidir necesitara sedimentarse; hoy el ciudadano no encuentra la pausa para leer (pausa que no se contempla en sus derechos), y excuso decir qu esfuerzo colectivo habra que hacer para cosechar una ferviente mitologa literaria. El tiempo tendra que detenerse en su misma espalda, y tal vez entonces, si la lectura fructifica, una novela podra incorporarse al acervo con un designio de perdurabilidad. Hoy todo es tan vertiginoso que una novela tiene un promedio de vida de tres meses, tirando por lo alto. El asunto, sin embargo, no es el promedio; el asunto es que, en un mundo en que lo literario se mezcla con el entretenimiento, la lectura se superpone y realza su visibilidad en la misma maquinaria de produccin de otros objetos de distraccin. Sin embargo, eso ratifica la nocin de existencia que necesita un autor. Se ensalza al caballo ganador; en los boxes quedan las monturas que han llegado a la meta detrs de las ancas del campen.

As que el autor prescindible es legin y sostiene a los renombrados. No se puede hablar del autor prescindible sin contaminarse de insuficiencia. Con qu crdito alzar una voz que se suma a una fratra inmovilizada, compuesta de desconocidos? Su registro es la tachadura, la invalidez, y no podra pedir audiencia sin violentar su condicin. De modo que mi intervencin apcrifa se ve tambin inhabilitada, y por ese lado no hay ninguna recepcin. Nadie debera, por tanto, leer esta ponencia.

En efecto, nadie la ha ledo.

Fuente: https://ctxt.es/es/20191218/Culturas/30165/ministerio-libros-francisco-solano-congreso-escritores.htm



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter