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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2020

Huelga contra la reforma de pensiones en Francia. Entrevista a Sophie Broud
"Dada su determinacin, el movimiento puede encontrar un segundo aliento"

Raphalle Besse-Desmoulires
Le Monde


En esta entrevista, Sophie Broud, politloga en la universidad de Lyon, nos habla de las caractersticas y perspectivas del movimiento huelgustico que vive Francia contra la reforma de las pensiones desde el pasado 5 de diciembre y que no ha concedido tregua alguna en navidades. La prxima jornada de movilizacin general estaba convocada para el da 9 de enero, pero dada la dinmica del movimiento, los sindicatos han aadido a esta convocatoria otra jornada de movilizacin el da 11, sbado.

Raphalle Besse-Desmoulires: Cules son las caractersticas del conflicto social actual?

Sophie Broud: Se trata de un movimiento bastante original. Asistimos a una huelga programada. La huelga del 5 de diciembre se anunci con tiempo y el gobierno saba a que atenerse. Las y los huelguistas tuvieron tiempo para organizarse y sobre todo planificar cmo hacer frente al coste salarial de la huelga, como se puede ver en lo que respecta a la caja de resistencia. Esto muestra que se ha aprendido en relacin a otros movimientos huelgusticos como el vivido durante el conflicto contra la reforma de la Ley del Trabajo en 2016. Se percibe una fuerte determinacin para hacer recular al gobierno.

Tambin hay que tomar en cuenta el hecho de que en diferentes sectores (SNCF red ferroviaria-, RATP transporte pblico en le de France- y en cierta medida en la enseanza) se haya optado por la huelga reconducible y no con fechas fijas escalonadas como fue el caso en la SNCF en 2018 . Estos ltimos aos hemos asistido al predominio de las manifestaciones como forma de accin. La idea de fondo es que no basta con sacar 2 millones de personas a la calle como en 2010, que es necesario volcarse en los centros de trabajo y ser capaces de bloquear la economa.

R. B-D.: Crees que el gobierno ha optado porque la situacin se vaya pudriendo?

S. B.: En todo caso, no parece que quiere poner en el centro del juego a organizaciones sindicales, como la CFDT, partidarias del dilogo social [que no exige la retirada del proyecto como lo hacen la CGT, FO, Solidaires o la FSU]. El hecho de que no haya mostrado la ms mnima apertura hacia ese sindicato, que es mayoritario si sumamos su representatividad en el sector pblico y en el privado, da la impresin de que el gobierno opta porque el movimiento se vaya agotando. El gobierno no le permite jugar a la CFDT el rol que le correspondera sobre el papel y al que aspira: un rol central en el campo sindical.

Marginalizando la CFDT no solo apuestan a que el conflicto se vaya pudriendo, sino a transformar el conjunto del campo sindical. Si sindicatos como la CGT, FO o Solidaires logran hacer retroceder al gobierno van a mostrar la legitimidad de una posicin combativa, del sindicalismo de lucha como nica va para hacer frente a las polticas del gobierno y a las diferentes contraofensivas acumuladas.

R. B-D.: Qu queda de los chalecos amarillos ?

S. B.: Se sembraron semillas, sobre todo en lo que respecta a la determinacin para luchar. El ao pasado, los sindicatos y sus organizaciones se vieron sorprendidos por un movimiento que parta no se sabe de dnde poda tener tanta fuerza y hacer retroceder al gobierno, algo que no haban logrado los sindicatos desde haca mucho tiempo.

Ahora, las secciones sindicales estn demostrando que tambin pueden tener esa determinacin y movilizarse con fuerza en los centros de trabajo. Quizs se anunci demasiado pronto que el sindicalismo se haba debilitado en relacin a los chalecos amarillos .

R. B-D.: Cmo explicas que a pesar del llamamiento a la tregua lanzado ante las vacaciones navideas por determinadas direcciones sindicales, como la de UNSA, sus bases no les hayan seguido?

S. B.: Siempre hay una tensin entre la dinmica a nivel de empresa y a nivel confederal. Actualmente estamos menos ante una crtica de las direcciones que ante una forma de autonoma asumida de las secciones sindicales que se movilizan. Se da una forma de aprendizaje de prcticas de lucha, de democracia de base, de dirigir el movimiento, dotndose de los medios para hacerlo.

R. B-D.: Podemos asistir a fenmenos de radicalizacin?

S. B.: Lo que es seguro es que existe un fuerte determinacin por parte de los sectores movilizados que no aceptarn volver al trabajo en base a concesiones mnimas. La huelga est siendo larga y ya han perdido mucho.

Tambin es cierto que una se las semillas sembradas por los chalecos amarillos , es que es preciso ir a una confrontacin ms violenta para hacerse or; alguna gente est dispuesta a ello. Las direcciones sindicales son conscientes. Esto les obliga a tener que arrancar conquistas de peso que les permitan llamar a volver al trabajo; incluso a una organizacin como la CFDT. Es lo que puede indicar que el conflicto va a ser duradero.

R. B-D.: Cmo prevs que continuar el conflicto tras las vacaciones navideas?

S. B.: Dada la determinacin del movimiento, hay muchas posibilidades que encuentre un segundo aliento, tambin en la enseanza. Y no hay que olvidar a otros sectores movilizados como EDF (electricidad) o las refineras.

Puede que asistamos, como en 2016, a una rotacin de sectores movilizados que permita al movimiento garantizar su densidad y mantener viva la contestacin. No me parece que la situacin vaya a calmarse a la vuelta de vacaciones; creo que asistiremos a una continuidad y a una ampliacin de la movilizacin en la jornada del 9 de enero. An cuando [a la hora de ser convocada] esta fecha apareca lejana a alguna gente, ello dio una perspectiva fuerte a la misma.

R. B-D.: Qu salida para esta crisis?

S. B.: No veo salida posible sin que el gobierno de marcha atrs o retire la reforma para repensarla. Pero, al mismo tiempo, para el gobierno esto supondra deslegitimarse totalmente.

Estamos frente a un pulso muy duro. La apuesta porque el movimiento se pudra es una mala estrategia que puede obligar al gobierno a retroceder ms de lo que piensa. A partir del momento en el que comienza a ceder en relacin a determinados regmenes especiales [que es lo que est haciendo para dividir al movimiento, cargndose de hecho el carcter universal con el que defiende la necesidad de la reforma], empieza a mostrar que puede ceder y esto, en cierta medida, da confianza a los sectores movilizados.

R. B-D.: Despus de dos aos de negociaciones sobre la reforma, era inevitable este conflicto?

S. B.: Hemos asistido a un proceso [de negociacin] largo puesto en pie por un gobierno que no ha concluido con un acuerdo negociado, aceptado. Para el gobierno se trata de una gran prdida de tiempo y una muestra de impotencia.

Ha sido vctima de su concepcin de la democracia social: no se puede marginar a los actores sociales y, al mismo tiempo, pensar que vaya a funcionar un dispositivo de concertacin social. Es preciso dotar de contenido a este dispositivo. Tras dos aos de concertacin, para el gobierno es un enorme fracaso llegar al mayor conflicto social desde 1995.

Texto original enfrancs: https://www.lemonde.fr/politique/article/2019/12/28/le-mouvement-peut-retrouver-un-second-souffle-tant-la-determination-semble-forte_6024255_823448.html

Traduccin: viento sur

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article15476



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