Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2020

El poder de los superricos, cmo actuarn a partir de hoy

Vicen Navarro
Pblico


Paul Krugman, Premio Nobel de Economa del ao 2008, y articulista del New York Times, public recientemente un artculo Big Money and Americas Lost Decade, en el que indicaba cmo la gente muy rica de EEUU (que son una minora de la poblacin) influye desmesuradamente en los partidos polticos de tal pas, configurando en gran medida su cultura poltica, promoviendo una ideologa que favorece a sus intereses, presentando una enorme agresividad hacia aquellas fuerzas polticas que propongan reducir tales intereses. Mostraba, por ejemplo, su hostilidad hacia candidatos progresistas como Bernie Sanders y Elisabeth Warren, movilizando todos los recursos polticos y mediticos a su alcance para debilitar y eliminar lo que ellos (la mayora de los superricos son hombres) consideraban una amenaza. Lo que aada gran inters a este artculo de Paul Krugman es que las tesis y observaciones que haca para EEUU son aplicables casi en su totalidad a la situacin existente en Espaa.

Una manera que, segn este autor, tienen los superricos de influenciar a los polticos y a sus partidos es contribuyendo legal (o ilegalmente) a su sostenibilidad econmica, dndoles o prestndoles dinero (como hacen los bancos) en trminos muy favorables. Aunque esta prctica alcanza niveles extremos en EEUU, donde la financiacin de las elecciones es predominantemente privada, tambin ocurre en Espaa, siendo en general ms frecuente entre los partidos de derechas (ya que los ricos creen que defienden mejor sus intereses) que entre partidos de izquierdas, siendo esta prctica incluso ms comn en las comunidades autnomas en las que las derechas han gobernado ms tiempo durante el perodo democrtico, como han sido la Comunidad de Madrid, la de Galicia y la de Catalunya.

La creacin de la sabidura convencional

Otra manera en que, segn Paul Krugman, los ricos y superricos influencian a los partidos polticos es mediante la financiacin de think-tanks, de grupos de investigacin (sobre todo dedicados a temas econmicos) y revistas cientficas, y otras instituciones que reciben donaciones de superricos y de sus instituciones, que declaran como filantrpicas y con ello reciben ventajas fiscales, con subvenciones del erario pblico. Ni que decir que todas ellas tienen como una funcin muy importante el crear un clima poltico, intelectual y cultural afn a sus intereses y que se presente y se perciba como la sabidura convencional del pas (es decir, lo que es respetable y lo que no lo es en el lenguaje y argumentario poltico hegemnico).

La elaboracin de esta sabidura convencional se distribuye por los medios de informacin (que son tambin medios de persuasin), en los que los superricos tienen tambin una enorme influencia, bien porque son sus propietarios o bien a travs de su financiacin, directa o indirectamente, mediante anuncios y otras relaciones comerciales que pueden alcanzar dimensiones de gran importancia para la supervivencia de dichos medios. Esta situacin, por cierto, est incluso ms acentuada en Espaa, donde el abanico ideolgico de los medios es sumamente limitado siendo, en su gran mayora, medios de centro-derecha y de derecha, con algunos claramente de ultraderecha. No existe ningn gran medio radiofnico o televisivo en Espaa que se pueda considerar de izquierdas. En cuestiones econmicas, el dominio de los articulistas que, consciente o inconscientemente, reproducen la ideologa de los superricos -el neoliberalismo- es muy grande, casi absoluta.

La enorme complicidad entre poder econmico y poder poltico

Otro elemento que demuestra la gran influencia de los superricos, aade Paul Krugman, es la existencia de puertas giratorias entre las instituciones polticas y las grandes empresas econmicas, financieras o de servicios del pas. Es parte de la normalidad que los polticos, al dejar su puesto de responsabilidad, pasen a trabajar en grandes empresas , una situacin muy comn en la vida poltica de Espaa. Esto es especialmente frecuente en las grandes empresas del sector energtico, una de las causas de que sea uno de los sectores ms monopolizados del pas (que explica que tenemos en general un problema grave de caresta de la energa de este pas). Por ejemplo, los expresidentes Leopoldo Calvo Sotelo y Felipe Gonzlez acabaron en los consejos de administracin de Naturgy y Jos Mara Aznar en el de Endesa. Y junto a ellos, numerosos ministros y altos cargos de los principales partidos polticos del pas. Del PSOEElena Salgado (Endesa), Rafael Escuredo (Abengoa), Jos Domnguez (Abengoa), Cristina Garmendia (Naturgy), Guzmn Solana Gmez (Naturgy), Vctor Prez Pita (Naturgy), Narcs Serra (Naturgy), Javier Solana (Acciona), Manuel Marn (Iberdrola), Manuel Amigo ( Iberdrola ), Braulio Medel ( Iberdrola ), Felipe Romera ( Iberdrola ), Juan Pedro Hernndez Molt ( Iberdrola ) y Pedro Solbes ( ENEL ). Del PP, Lus de Guindos ( Endesa ), Manel Pizarro ( Endesa ), Po Cabanillas Alonso (Endesa), Rodolfo Martn Villa ( Endesa ), Manuel Vicente-Tutor ( Abengoa ), Ricardo Martnez Rico ( Abengoa ), Jos Lus Olivas Martn ( Enags ), Ana Palacio ( Enags ), Carlos Espinosa de los Monteros ( Acciona ), ngel Acebes ( Iberdrola ), Fernando Becker ( Iberdrola ), Ramn de Miguel ( Iberdrola ), Jos Lus Olivas ( Iberdrola ), Santiago Martnez Garrido ( Iberdrola ) y Ana Palacio ( HC Energa ). A este largo listado deben aadirse algunos consejeros, diputados y altos cargos autonmicos, como Miquel Roca ( Endesa ) y David Madi Cendrs ( Endesa ), de Convergncia Democrtica de Catalunya (CDC), y Joseba Adoni Aurrekoetxea (Enags) y Juan Mara Atutxa ( Iberdrola ) del PNV .

Es lgico que los polticos sean conscientes de que algn da dejarn de tener responsabilidades polticas y que algunos sean sensibles a sus futuras posibilidades de trabajar en el mundo de las grandes empresas. Pero tambin ocurre al revs. Muchos cargos polticos proceden del mundo de las grandes empresas. Algunos de ellos son Elena Salgado (PSOE), que form parte del Consejo de Administracin de Abertis Telecom; Lus de Guindos( PP ), exmiembro del Consejo Asesor del banco de inversin Lehman Brothers y del Consejo de Administracin del banco Mare Nostrum , y exrresponsable de la divisin financiera de la consultora Pricewaterhouse Coopers (PwC); o Romn Escolano (PP), exdirector de relaciones institucionales del BBVA .

Las consecuencias de que una minora los superricos tengan tanta influencia poltica y meditica: el empobrecimiento de la democracia

La evidencia de este enorme dominio de los superricos en la vida poltica es abrumadora. De ah que el neoliberalismo sea la ideologa dominante en los crculos del poder. Las polticas neoliberales implementadas por los gobiernos han sido enormemente beneficiosas para las clases pudientes. No solo el nmero de superricos ha aumentado, sino que tambin lo ha hecho el nivel de su riqueza y de sus rentas, y ello conseguido a costa de que el nivel de rentas de las clases populares (clase trabajadora y clases medias de rentas medias y bajas) haya descendido de una manera muy marcada, siendo su nivel de vida mucho ms bajo que al inicio de la imposicin de aquellas polticas neoliberales. Este descenso ha afectado con especial intensidad a los jvenes, los cuales, tanto en EEUU como en Espaa, no vivirn mejor que sus padres, tal y como haba ocurrido antes del perodo neoliberal. Como consecuencia las desigualdades se han disparado, alcanzando niveles extremos. La aplicacin de las polticas neoliberales en ambos lados del Atlntico Norte (como las reformas laborales, que favorecan a los empresarios a costa de debilitar a sus trabajadores y empleados, reduciendo sus derechos laborales; as como las polticas de austeridad, que han reducido tambin considerablemente sus derechos sociales) han sido resultado de la gran derechizacin de los partidos polticos gobernantes, derechizacin que se tradujo no solo en la vida poltica sino tambin en la cultural y social del pas. En realidad, nunca durante el perodo democrtico la sabidura convencional del pas haba sido tan de derechas (rozando incluso la ultraderecha) como ahora.

La protesta y el rechazo de tal situacin: la nueva esperanza que se abre

A lo largo de la historia de este pas, se puede observar que la explotacin siempre produce una respuesta y un rechazo. La ltima gran ofensiva neoliberal en Espaa se top con el 15 M, un movimiento poltico-social que denunci la imposicin de tales polticas, acusando a las autoridades gubernamentales de falta de legitimidad y representatividad, pues estaban imponiendo polticas pblicas neoliberales sin que tuvieran mandato popular para ello, ya que no estaban en sus ofertas electorales. En Espaa, su no nos representan lo deca todo. Fue una reivindicacin que exiga democracia y que desde el inicio provoc gran temor a los superricos y a sus servidores polticos y mediticos. La fuerza de este movimiento explica que, en solo cinco aos, el movimiento social que se transform en un partido poltico, Podemos y sus confluencias (En Com Podem y En Marea), junto a una renovada IU, estableciera una alianza (Unidas Podemos) que hoy es ms que probable que gobierne en coalicin con un renovado PSOE. La oferta programtica de tal coalicin incluye propuestas de recuperacin y expansin de los derechos polticos, civiles, laborales y sociales que se haban eliminado o reducido, junto con otras medidas progresistas de gran calado que podran significar, de aplicarse, un cambio notable en el bienestar de las clases populares (que son la mayora de la poblacin), revirtiendo el descenso de su calidad de vida, lo cual necesariamente requerira reducir y eliminar la excesiva y antidemocrtica influencia poltica que los superricos tienen hoy en el pas.

Ni que decir tiene que, tal y como Paul Krugman seala que est ocurriendo en EEUU, los superricos movilizarn su enorme y antidemocrtico poder para, a travs de todos los muchos medios de que disponen, sabotear tales propuestas. Se iniciar as una campaa que se caracterizar por su mezquindad, falsedad y juego sucio (que han caracterizado su comportamiento) a fin de impedir los cambios necesarios y urgentes que el pas necesita. En realidad ya ha estado ocurriendo durante estos meses, durante el proceso electoral. Y sin lugar a dudas, las banderas de siempre se utilizarn por ambos lados para defender sus intereses de clase. Los mismos superricos que han hecho tanto dao al bienestar de la poblacin se presentarn ahora, como siempre han hecho, como los defensores de la patria. No hay que olvidar que el anterior gobierno de coalicin de fuerzas progresistas al que hoy se establece, fue interrumpido en 1936 por un golpe militar, establecindose un rgimen enormemente reaccionario y represivo que conden al pas a un enorme subdesarrollo.

El contexto ha cambiado y es poco probable que algo semejante ocurra. Pero las derechas de hoy son las herederas de las de ayer y su escassima vocacin democrtica est bien documentada. No obstante, como asegura Krugman en EEUU, el cambio es posible, pues existe la esperanza de cambio por va democrtica (y ello a pesar de las enormes insuficiencias democrticas) bajo el empuje y presin de las movilizaciones ciudadanas (pensionistas, mareas, protestas y huelgas laborales, movimiento feminista y muchos otros), que cuando se mueven pueden ganar, tal y como ha ocurrido en este momento histrico del pas.

Vicen Navarro es catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas. Universitat Pompeu Fabra.

Fuente: https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2020/01/06/el-poder-de-los-superricos-como-actuaran-a-partir-de-hoy/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter