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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2020

Bolivia y el Socialismo del Siglo XXI en Amrica Latina

Jaime Jimnez
Tlaxcala


El golpe de Estado ocurrido en Bolivia a mediados del mes de noviembre de 2019 fue el resultado de una serie de episodios de violencia ocurridos a partir de las elecciones presidenciales del 20 de octubre de 2019. La complicidad por omisin de las fuerzas armadas con los golpistas, la renuncia de Evo Morales precipitada por la sugerencia del estamento militar a que lo hiciera y el posterior comportamiento de la polica y el ejrcito contra el pueblo boliviano, han llamado la atencin en torno al modelo poltico denominado Socialismo del siglo XXI y su implementacin en Nuestra Amrica.

Lo primero es precisar el uso del trmino socialismo en los ltimos 150 aos. Denostado y alabado en diversos momentos histricos, cabe recordar que muchos partidos socialistas o socialdemcratas, miembros de la II Internacional, apoyaron a sus respectivas burguesas en la Primera Guerra Mundial, la excepcin fue el Partido Obrero Social Demcrata Ruso que se opuso a tan demencial aventura y recogi los frutos de tan sabia decisin en octubre de 1917. Pocos aos despus la III Internacional Comunista calific como una hereja al partido que tuviese el apellido de socialista, este fue uno de los motivos por los que el Partido Socialista Revolucionario (PSR) en Colombia fuera mal visto por algunos dirigentes comunistas en Mosc, se fijaron en el nombre y no en lo que haca tan combativa organizacin poltica.

El trmino socialista fue utilizado hasta por los nazis, Partido Nacional Socialista Obrero Alemn fue el nombre adoptado por los seguidores de Hitler. No obstante, algunos herederos de la II Internacional fundaron en 1923 la Internacional Obrera y Socialista (IOS), diferencindose de la III Internacional Comunista. Luego de la Segunda Guerra Mundial, varios partidos socialistas, socialdemcratas y el laborista ingls fundaron la Internacional Socialista en junio de 1951 en Frankfurt, se autodenominaron socialismo democrtico, criticando tanto al "capitalismo descontrolado", como al "comunismo sovitico", por ser un "nuevo imperialismo". Afirma que el socialismo quiere construir una sociedad "libre y democrtica", buscando reemplazar al capitalismo por un sistema donde los intereses pblicos tengan preferencia por sobre los intereses privados, entre otras cosas[1].

Queda claro entonces que esta vertiente del socialismo se constituye en una alternativa al capitalismo descontrolado o capitalismo salvaje en palabras de hoy, pero lo hace sin desafiar la esencia de cualquier capitalismo: de un lado, el enriquecimiento de una clase y el empobrecimiento de otras, y de otro lado, el monopolio del poder coercitivo del Estado a favor de la clase o clases dominantes. El ejemplo que mejor representa este tipo de partidos es el Partido Socialista Obrero Espaol, en el exilio durante la dictadura franquista (1939-1975), fue prcticamente invisible durante los duros aos de la resistencia al dictador, pero en los albores de la democracia post franquista renunci al marxismo y con el millonario apoyo de la Internacional Socialista se convirti en el partido de gobierno que neutraliz la poderosa influencia del Partido Comunista, que no se exili y le puso el pecho a las luchas obreras y sociales durante la larga noche fascista.

Luego de la crisis del socialismo real y de la derrota de buena parte de la izquierda armada en Amrica Latina, se asent en la regin una nueva categora: Socialismo del Siglo XXI. Su creador, el socilogo alemn-mexicano Heinz Dieterich Steffan, hace una propuesta en apariencia novedosa, plantea releer la historia de la economa poltica, porque en su opinin algunos de ellos no logran hacerse manifiestos por confusiones conceptuales en esa disciplina: la primera, ocurrida a lo largo de los doscientos ltimos aos, identific al capitalismo con el liberalismo; la segunda, ocurrida en este siglo, identific al socialismo con el estatismo. Su tesis es que el camino ms expedito para alcanzar la sociedad ms justa, se consigue con una alianza entre el socialismo y el liberalismo, una vez que el socialismo haya dejado a un lado al estatismo y el liberalismo haya dejado a un lado al capitalismo[2]. El trmino de marras tom fuerza a partir de los discursos de Hugo Chvez y en Colombia se le adjudic a los polticos de la izquierda democrtica.

lvaro Hamburger, recogiendo a Marta Harnecker, seala que doctrinalmente el nfasis del Socialismo del Siglo XXI es no cometer los errores del Socialismo Real (sovitico) del siglo XX. El trmino fue acuado por Hugo Chvez para diferenciarlo de los errores y desviaciones del llamado socialismo real del siglo XX en la Unin Sovitica y los pases del Este europeo. La leccin principal del proyecto chavista es la necesidad e importancia de combinar el socialismo con la democracia, no una democracia liberal, sino una democracia participativa y directa[3].

Son varios los intelectuales que lo han intentado definir. Rafael Daz-Salazar y Juan Carlos Monedero se identifican con Marta Harnecker, ella propone unos rasgos del socialismo del siglo XXI en perspectiva latinoamericana. Esos rasgos son esencialmente cinco, a saber: el hombre como ser social, el pleno desarrollo humano, una democracia participativa y protagnica, un nuevo modelo econmico, y un alto grado de descentralizacin que permita un real protagonismo popular[4]. La organizacin popular para la defensa de los derechos adquiridos brilla por su ausencia.

En Ecuador, Rafael Correa, lo asumi categricamente durante su mandato. Alberto Acosta, ex ministro y ex presidente de la Asamblea Nacional ecuatoriana en el ao 2007, consideraba al Socialismo del Siglo XXI como aquel que no tena enraizadas sus respuestas en manuales. No partimos de visones dogmticas. Si logramos un manual, ser con la posibilidad de cambiarle las hojas cada vez que se necesite. Ser para corregirlo constantemente, pues no podemos creer en la verdad definitiva. Tenemos que hacer un ejercicio de construccin democrtica permanente. As se debe de construir el socialismo del Siglo XXI[5].

Correa enfatiz: Estamos por una revolucin ciudadana, de cambio radical, profundo y rpido de las estructuras polticas, sociales y econmicas[6]. La situacin actual del Ecuador y el giro de 180 protagonizado por Lenin Moreno, Vicepresidente durante la gestin de Correa y supuesto continuador de su obra, dejan mucho que pensar de los reales cambios estructurales construidos por el Socialismo del Siglo XXI en aquel pas y de las muchas hojas que habr que cambiarle a dicho modelo, en palabras de Alberto Acosta.

La ola de victorias electorales progresistas en Amrica Latina durante la primera dcada del siglo XXI llen de entusiasmo a muchos, en algunos casos sus ciudadanos pudieron recibir del Estado los mnimos derechos fundamentales que por siglos haban sido negados por las oligarquas de sus pases. Fue tal el impacto que muchos hablaron de revolucin y de socialismo, pero resulta que las clases dominantes siguieron intactas, en no pocas ocasiones haciendo dinero con los contratos estatales, y eso s, desarrollando la ms feroz e ilegal oposicin a los nuevos administradores del Estado, y, adems, reproduciendo mentiras y arribismo a travs de sus medios de comunicacin. El periodista uruguayo Ral Zibechi es bastante crtico con los llamados gobiernos progresistas en Amrica Latina, reconoce que el aumento del ingreso de los ms desposedos ha elevado el nivel de vida, pero va consumo y teniendo como intermediario al sistema financiero, el cual, por supuesto se ha enriquecido, como el caso del Brasil de Lula, por poner slo un ejemplo[7].

Ahora bien, el estado de bienestar, o mejor, uno que garantice los derechos fundamentales a la poblacin, es relativamente costoso; los recursos deben salir de alguna parte, y dado que a las lites tradicionales no se les afecta sustancialmente, toca recurrir a la explotacin de las riquezas naturales, que algunas veces choca con los intereses de comunidades indgenas que tienen una visin del desarrollo del buen vivir, en equilibrio con la madre tierra y que dificulta la financiacin del Socialismo del Siglo XXI. Para muestra el conflicto del gobierno boliviano por el control de la regin de la Chiquitana, la cual pas a manos de terratenientes brasileos y desde la cual se organiz el golpe de estado contra el presidente Lugo en Paraguay[8].

Luego est el manejo del sistema financiero mundial en el que el dlar sigue siendo la moneda principal para las transacciones internacionales, sus circuitos siguen en poder del capitalismo, de los cuales es muy difcil separarse. El asunto se complica an ms en la medida que Bolivia ha acudido a prstamos internacionales por 10.177 millones de dlares a 31 de diciembre de 2018 [9], lo que indica que el crecimiento econmico se ha venido subvencionando por la peligrosa ruta del endeudamiento externo.

En lo organizativo se ha folclorizado la participacin indgena en el pas andino, es decir, mucha pollera y sobrero, pero en la prctica unas relaciones sociales burguesas al interior de la lite socialista.

En ltimas, de conjunto, sociedades en las que los valores burgueses siguen siendo hegemnicos, los nuevos gobernantes se convirtieron en una fraccin del bloque dominante que salva al pas de los desastres neoliberales, no exenta de la dulce miel de la corrupcin. Aunque no se pueden desconocer dos aspectos que la diferencian de la oligarqua tradicional: de un lado, la inversin social y la toma de conciencia de vastos sectores de la poblacin, y de otro, el distanciamiento de los EEUU y la alianza con las nuevas potencias (Rusia y China), como expresin de un orden multipolar.

Los gobiernos socialistas o tambin llamados progresistas, excepcin hecha de Venezuela que ya traa unas fuerzas armadas de izquierda y que oportunamente ha ido armando al pueblo y de Nicaragua que de alguna forma recoge su pasado insurgente, han dejado intacto el andamiaje militar, hasta hace poco fiel guardin de la Doctrina de la Seguridad Nacional y cruel verdugo de su propio pueblo. Por supuesto que esos estamentos no se cambian de un da para otro, pero la creacin de nuevas instituciones armadas que garanticen la seguridad y la soberana popular era tarea urgente, inmediata, pero compleja y dura, pues las oligarquas y los gringos se opondran a ella, a costo incluso de generar una guerra civil, pues saben que esas nuevas entidades seran sus sepultureros; la pregunta es, cundo es ms factible construir herramientas de ese tipo, en el gobierno o en la oposicin?

El caso boliviano ejemplifica esa conciliacin de clases, que ms temprano que tarde, se torna trgica. Evo Morales y el Movimiento al Socialismo realizaron sin duda la mejor gestin de la historia boliviana en sus 13 aos de mandato; tanto en lo social, econmico e infra estructural, los datos son elocuentes, no los vamos a repetir. Salta a la vista que Morales no arm a su pueblo para batallas estratgicas, un modo de funcionamiento burgus en la lite socialista consider que se tenan las fuerzas suficientes para continuar con el ejecutivo por otro perodo a partir de las elecciones, aparentemente razn no les falt, slo que no aprendieron del levantamiento de la oligarqua santacrucea al poco tiempo de haberse instalado Evo en el poder a finales de la dcada antepasada, ni de Allende en 1973. Su actitud conciliadora, con una lite y unas fuerzas armadas de lo ms retrgrado y asesino de Amrica Latina, le haca creer que la alianza militar-campesina sera duradera. Podra catalogarse como secundario lo sucedido con la carambola jurdica que permiti a Evo una cuarta reeleccin, despus de que en 2016, en un plebiscito, el 51% de los ciudadanos le dijeran que NO; dice la embajadora de Bolivia en Irn, en entrevista televisada [10], que Evo s respet el resultado plebiscitario, pero que pasado un ao la ley boliviana permite que el juez constitucional se volviera a pronunciar sobre el tema, pues hablamos de un derecho fundamental; entonces, el mximo custodio de la ley de leyes decret que Morales S tena el derecho a ser elegido nuevamente; argumento trivial, pues la mayora de la poblacin, luego de tres perodos de gobierno, le haba dicho que NO lo quera ms a l, que le apeteca darle ese derecho a otro; ante esa colisin deban primar los derechos del 51% de los electores y no el de una persona. Unos jueces le dieron a Morales la posibilidad de un nuevo perodo en 2017, otros jueces, de pronto los mismos, hace unas semanas, reconocieron a la usurpadora Aez, a la que un militar le coloc la banda presidencial. Repito, el asunto es aparentemente secundario, slo que puso en bandeja de plata un excelente argumento para iniciar el golpe organizado desde hace mucho y desprestigiar al Socialismo del Siglo XXI.

Viene a colacin una cita de Rgis Debray:

No se es reformista por aplicar reformas en lugar de hacer la revolucin. Se es reformista si se imagina que las reformas no desembocarn un da en una situacin revolucionaria y que los mismos mtodos que permiten la aplicacin de reformas permitirn tambin resolver una situacin de crisis revolucionaria, en la que lo que est en juego no es ya la modificacin de un artculo de la Constitucin o el nmero exacto de empresas que nacionalizar, sino la vida o la muerte, la derrota o la victoria de uno de los dos campos en presencia[11].

Una situacin revolucionaria no es una situacin que ponga la revolucin al alcance de la mano, como un hermoso fruto bien maduro que bastara coger. Una situacin puede ser llamada revolucionaria no cuando la revolucin es en ella inevitable, sino a partir del momento en que se hace inevitable elegir entre un salto hacia adelante revolucionario y un salto hacia atrs contrarrevolucionario, porque soluciones de compromiso y posiciones intermedias no son ya viables. En este sentido, toda situacin revolucionaria es tambin, y por el mismo movimiento, una situacin contrarrevolucionaria: la crisis, indeterminable por s misma, puede ser decidida en un sentido o en otro de acuerdo con las fuerzas en presencia o la habilidad y el espritu de decisin de las direcciones polticas opuestas[12].

Contina Debray:

una clase dominante puede perder de manera transitoria el control del proceso poltico aparente, en caso de derrota electoral por ejemplo, sin perder el control del Estado, cuyo verdadero centro neurlgico como lo revela toda crisis poltica aguda- es el aparato represivo armado. En un momento de crisis (= transformacin de la contradiccin en antagonismo[como si fuera un] duelo), un gobierno popular sin polica ni ejrcito populares deja de tener los medios para gobernar, es decir de mantenerseY es una ilusin de la voluntad pedir al aparato de Estado un funcionamiento fisiolgico nuevo sin tocar su anatoma[13].

La obediencia de las fuerzas armadas a las autoridades legalmente constituidas, sea cualquiera su ideologa, se pone a prueba en momentos de crisis poltica.

Para terminar, la renuncia de Morales de la presidencia estuvo a punto de convertirse en mayscula humillacin. Est claro que los golpistas lo iban a matar, no interesa un ex presidente en la oposicin y menos en la crcel. A Evo se le presentaban varias opciones, morir como Allende y pasar a la historia, o morir, huyendo como un cobarde, en manos de los fascistas, probablemente su cadver habra sido vejado y seguramente desaparecido (una tumba sigue siendo un smbolo poderoso). La intervencin de sus simpatizantes y la solidaridad internacional le salvaron la vida, por los pelos. Su renuncia y sus exhortos a que los golpistas cesaran la violencia no aplacaron la furia depredadora de la derecha boliviana, confundieron al pueblo e hicieron ver al estadista como un endeble.

La izquierda que se defiende nunca ser bien vista por los poderosos de siempre. Sigamos con Debray:

Siel socialista contra ataca para defenderse, si vigila sus fronteras y confa al pueblo el cuidado de ocuparse por s mismo de su autodefensa (como en Cuba, los Comits de Defensa de la Revolucin), si aplica a sus enemigos sus propios mtodos, ojo por ojo, diente por diente, hasta inmovilizarlos, evitar la dictadura burguesa cuya venganza es mil veces ms horrible y sangrienta que la dictadura del proletariado; pero en este caso ser un dspota totalitario y paranoico, un neoestaliniano, y en nombre de la libertad y los Derechos del Hombre se le vituperar

Puesto que, en este terreno, se pierde siempre, es preferible perder la reputacin de humanista que el poder y la vida. Es preferible no hacerse perdonar la existencia a hacerse ennoblecer a ttulo pstumo[14].

El Socialismo del Siglo XXI debe aprender mucho del Socialismo del Siglo XX. La individualidad histrica, el tipo de hombres y mujeres que debe producir la izquierda, son aquellos que luchan por la transformacin radical de las sociedades, de tal forma que impida la existencia de oprimidos y opresores, no solamente la solidaridad entre hermanos, muy de moda en las palabras del sacerdote Frei Betto, pero que no deja de tener un cierto parentesco con la caridad cristiana, es la solidaridad al calor de la lucha!

La construccin del socialismo en un solo pas en la dcada del treinta del siglo pasado, o la transicin pacfica al socialismo desde finales de la dcada de los cincuenta (convencidos de que la contradiccin entre fuerzas productivas y relaciones de produccin hundiran al capitalismo), fueron terreno frtil para que un burocratismo se ensaara contra los ciudadanos de su propia patria en los pases del socialismo real, otro mundo hubiera surgido si los soviticos hubieran salido a luchar contra las metrpolis capitalistas y sus aliados en la periferia, como lo seal Trotsky luego de la muerte de Lenin.

En cambio, el capitalismo obsesionado por la baja tendencial en la tasa de ganancia, solventaba sus crisis recurriendo a su esencia: asesinar, robar, expoliar, explotar a pueblos enteros, destruyendo la naturaleza a su paso. Las burguesas han entendido que la lucha de clases es el motor de la historia, ms an cuando ellas van ganando.

Las derrotas del socialismo ensearon que no todo hay que estatizarse, no siempre tiene que existir un solo partido, hay que fomentar individualidades que trasciendan en lo econmico, lo cientfico, lo cultural, lo artstico, pero hay aspectos esenciales que no se pueden eludir. El Socialismo del Siglo XX, cometi muchos errores, pero cape invasiones y guerras civiles, derrot a la formidable maquinaria de guerra nazi que cont con la complacencia de los EEUU en la 2 GM, elev el nivel de vida material y cultural de centenares de millones, construy duraderas obras de infraestructura, fue el primero en visitar la rbita terrestre, dur siete dcadas. El Socialismo del Siglo XXI lleva apenas unos aos, sus resultados, aunque importantes, siguen siendo contradictorios, sus bases no aguantan el manotazo de un golpe blando, que ms temprano que tarde se convertir en golpe duro.

Es probable que gracias a los aguerridos indgenas Evo regrese a Bolivia, esperemos que tanto l como los otros mandatarios progresistas de Nuestra Amrica se hayan dado cuenta de lo que les espera, si realmente defienden al pueblo hasta las ltimas consecuencias.

Notas

[1] Internacional Socialista. I Congreso Internacional Socialista. https://web.archive.org/web/20100507001613/http://www.lainternacionalsocialista.org/viewArticle.cfm?ArticleID=39#

[2] Dieterich, Heinz. Origen y Evolucin del Socialismo del Siglo XXI. 29/03/2010. https://www.aporrea.org/ideologia/a97929.html

[3] Hamburger, lvaro. El Socialismo del Siglo XXI en Amrica Latina: Caractersticas, desarrollos y desafos. En: Revista de Relaciones Internacionales, Estrategia y Seguridad, vol. 9, nm. 1, enero-junio, 2014, pp. 131-154 Universidad Militar Nueva Granada Bogot, Colombia. Pg. 134

[4] Hamburger, Ibid, pg. 140

[5] Calvo, Hernando. El Presidente Rafael Correa y el Socialismo del Siglo XXI (Entrevista). 09/12/2019. https://blogs.mediapart.fr/hernando-calvo-ospina/blog/091219/entrevista-el-presidente-rafael-correa-y-el-socialismo-del-siglo-xxi

[6] Calvo, Ibid.

[7] Muoz, Gloria. El saldo negativo de los gobiernos progresistas y la nueva presidencia de Mxico (Entrevista a Ral Zibechi). 10/12/2018 https://www.rebelion.org/noticia.php?id=249995

[8] Zelada, Csar. Bolivia al rojo vivo. 12/11/2019 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=262352

[9] Los Tiempos. Deuda externa de Bolivia sube a US 10.065 millones hasta julio [de 2019]. 10/09/2019 https://www.lostiempos.com/actualidad/economia/20190910/deuda-externa-bolivia-sube-us-10605-millones-julio

[10] Hispantv. Golpe de Estado en Bolivia. Detrs de la razn. https://www.youtube.com/watch?v=zoixKpfVv3E (minuto 30:58 a 35:22)

[11] Debray, Rgis. La crtica de las armas I. Madrid: 2 edicin, Siglo XXI, 1975. Pg. 262

[12] Debray, Ibid, pg. 262, 263

[13] Debray, Ibid, pg. 252, 253

[14] Debray, Ibid, pg. 258

Fuente: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=27761

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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