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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2020

El primer ao de gobierno de Bolsonaro

Amlcar Salas Oroo y Camila Vollenweider
Centro Estratgico Latinoamericano de Geopoltica (CELAG)


Con la misma actitud y tesitura con las que construy su personaje pblico, Jair Bolsonaro en un entrevista de fin de ao frente al Palacio de la Alvorada- volvi a la carga: ante la consulta de un reportero acerca de la investigacin del Ministerio Pblico del Estado de Ro de Janeiro sobre el senador Flavio Bolsonaro uno de sus hijos- el presidente, visiblemente alterado por la pregunta y en su coherente insana, respondi: usted tiene una cara de homosexual terrible. No por eso te estoy acusando de ser homosexual, si bien no es delito ser homosexual [1]. Un Bolsonaro de fin de ao igual al de siempre.

Ni el ejercicio de la investidura moder sus dichos; ms bien todo lo contrario: respuestas agresivas, dislates o abiertas mentiras, como cuando afirm en la ltima rueda de prensa presidencial de hace unos das que estamos terminando el 2019 sin ninguna denuncia de corrupcin. Un hecho ms que inexacto, siendo que durante el 2019 fueron ganando profundidad procesal, cobertura periodstica y conocimiento pblico las investigaciones que, partiendo de las rachadinhas (mordidas salariales a empleados) vinculadas a Flavio Bolsonaro, han evidenciado toda una red de contactos que vincula a otros familiares, como el propio Jair, con integrantes de las milicias (grupos parapoliciales de Ro de Janeiro dedicados a actividades delictivas, entre las cuales debe anotarse el asesinato de Marielle Franco) y otros polticos locales. As va quedando clara la red de corrupcin que compromete seriamente al clan Bolsonaro [2]. Y no ha sido la nica denuncia. Tambin debe mencionarse aquella que pesa sobre el ministro de Turismo y las candidaturas fachada para la captacin de dineros pblicos- o el caso del gobernador de Roraima, del mismo espacio poltico del presidente, cuyo proceso en curso puede llegar a ser muy importante para comprender todo el mecanismo fraudulento que se organiz de cara a las elecciones del 2018. Aunque Bolsonaro diga lo contrario, la corrupcin es parte de su Gobierno.

Es que el Presidente brasileo acta como si estuviera en campaa electoral; de hecho, es uno de los raros casos en los que un mandatario, a menos de cumplirse un ao, ya ha planteado que se postular para la reeleccin. Y eso que tiene pocos logros para exhibir: va libre para la industria de los agrotxicos, alineamiento de la poltica exterior con las posiciones estadounidenses, graves denuncias de violencia de gnero en todo el territorio, profundizacin del desequilibrio fiscal federativo -agudizando descalabros presupuestarios en algunos estados-, ampliacin de las fronteras del desmonte de la Amazonia, empoderamiento de las milicias parapoliciales, entre otros xitos. Todos estos tems de la gestin podran resumirse como balance del ao de gobierno de Jair Bolsonaro- en ms militarizacin, menos democracia y ms neoliberalismo. 

Ms militarizacin

Hay dos cuestiones envolviendo la militarizacin del gobierno Bolsonaro. Por un lado, la incorporacin efectiva (numrica) de militares en las esferas de la administracin estatal. Y aqu no se trata tan slo del presidente o el vicepresidente de la Repblica y los ocho ministros que integran hoy el gabinete: hay ms de 2.500 militares repartidos en puestos de gestin y asesoramiento [3]. Slo en la Secretara de Seguridad Institucional hay 1.061 militares, y en la Vicepresidencia, de los 3 que haba en alto escaln, se pas a 65. Uno de los ministerios que casi dobl en nmero la participacin de las Fuerzas Armadas en niveles de decisin es el de Justicia (de 16 a 28) donde, segn una disposicin interna, todos los jueves los militares deben presentarse con su uniforma respectivo [4]. Es un ministerio clave por muchas razones, pero tambin por el hecho de ser el encargado de la Seguridad Pblica, mbito en el cual ya desde el interinato de Michel Temer la presencia de los militares viene ganando espacio.

En algunos casos, como Medio Ambiente donde el nmero de militares en lugares de mando ascendi a 12- hasta podra parecer ms razonable el incremento, habida cuenta de que la defensa de la Amazonia siempre fue un aspecto central de la propia formacin profesional brasilea de los militares (ms all del penoso rol observado en medio de la crisis de incendios forestales de 2019). Pero donde la actuacin parece ser una verdadera intromisin preocupante es en el propio mbito educativo. En un pas como Brasil, con su rica contribucin a la formas pedaggicas latinoamericanas ya desde los aos `30 del siglo XX- observar la militarizacin de las escuelas promovida por Bolsonaro es un indicador de la direccin hacia donde quiere llevar su proyecto poltico.

Si bien el Programa Nacional de Escuelas Civico-Militares del Ministerio de Educacin est pautado para comenzar su desarrollo durante el 2020 concentrndose la mayora de los establecimientos en la regin Norte del pas- ya durante el 2019 hubo varios estados y municipios que han permitido esta incorporacin a la gestin educativa. Y no se trata tan slo de gobiernos estaduales afines ideolgicamente a Bolsonaro, como puede ser el de Gois, donde ya hay ms de 60 establecimientos cogestionados con los militares y donde, en ciertas escuelas, los cdigos de conducta consideran como infraccin leve el porte de marcos de anteojos de colores esdrjulos o uas fuera del padrn, as como tener cabellos teidos de forma extravagante [5]. Tambin hay escuelas cogestionadas en Baha, entre otros estados, donde Rui Costa gobernador del Partido dos Trabalhadores tambin asumi esta pauta, vaya a saber con qu intereses, mereciendo la crtica de buena parte de su militancia local.

En principio, la delimitacin de funciones supuestamente est clara: los profesores civiles asumen la cuestin pedaggica y los militares la gestin del establecimiento. Pero las fronteras se confunden y as lo han denunciado varias organizaciones de defensa de los derechos de nios y adolescentes. Es que parte del inters bolsonarista est en desideologizar la escuela siguiendo la propuesta del movimiento reaccionario Escola sem partido- llevando la institucin para el lado militar: desideologizar militarizando. Se trata de un desdoblamiento de esa buscada militarizacin ms profunda de la sociedad, donde se compatibilizan (y esto es bien frecuente en las palabras pblicas de Bolsonaro) la portacin de armas y el ciudadano, las jerarquas sociales y el orden. De all la empata y conveniencia prctica en el sostenimiento de las milicias [6], como complemento del aumento de las Fuerzas Armadas en el aparato estatal. As, a los militares cargos y funciones. A las policas (de diversas jurisdicciones y grado, de cuyo mbito se componen buena parte de las milicias, ya sea en retiro o en actividad), el ignominioso indulto navideo [7] dado hace unos das por parte del presidente, que afecta a miembros de las fuerzas policiales condenados por homicidios, marcando un precedente muy negativo para prximos meses. 

Menos democracia

Si ya era difcil caracterizar el funcionamiento del presidencialismo brasileo antes de Bolsonaro, ms cuesta tratar de clasificar lo sucedido en el 2019. Los tres Poderes Pblicos del Estado presionndose mutuamente, con muy pocos puntos de equilibrio. El Congreso modificando y dilatando durante el 2019 los principales proyectos enviados por el Poder Ejecutivo (uso de armas de fuego, reforma de las jubilaciones y paquete antidelictivo [8]) y rechazando el 30% de sus vetos [9], un promedio muy alto para un primer ao de mandato presidencial. El Poder Judicial reorganizando la agenda poltica e instalando pautas sobre el funcionamiento del Poder Ejecutivo (como los impactos que tuvo, por ejemplo, la salida de Lula a partir de una nueva jurisprudencia del Supremo Tribunal Federal o las definiciones acerca de los alcances y funciones del Consejo de Control de Actividades Financieras -COAF-). El Poder Ejecutivo, utilizando todas las posibilidades comunicacionales a su disposicin para desprestigiar pblicamente a los otros dos poderes, banalizando sus funciones y criticando a sus integrantes (trabajo realizado en coro por el clan Bolsonaro, sobre todo con Carlos y Eduardo). El mismo Jair, desde mediados del segundo semestre del 2019, ha insistido en varias oportunidades con la necesidad no slo de reducir el nmero de parlamentarios del Congreso Nacional sino tambin modificar los perfiles de los miembros de la Corte Suprema, propuestas que seguramente seguirn siendo levantadas durante el 2020.

La consecuencia de estos choques cruzados: una dinmica institucional cada vez entrecortada, nada previsible, funcional al argumento antisistema de Bolsonaro, donde una excepcionalidad institucional se vuelva plausible. No es casual que tanto Eduardo Bolsonaro (actual diputado federal) como el ministro de Economa, Paulo Guedes, hicieran alusin, en diferentes momentos, a que se podra dar un AI 5 si es que hubiera condiciones para ello (el Acta institucional N 5 es un acta de la ltima dictadura militar brasilea dictada en 1968 que recrudeci el rgimen iniciado en 1964, intensificando la represin, cerrando el Congreso y suspendiendo definitivamente todo habeas corpus y cualquier garanta civil, entre otros aspectos). Que fuera mencionado por dos figuras claves del Gobierno, debera encender ciertas alarmas.

Este contexto institucional tambin es funcional para una notoria regresin en trminos de derechos adquiridos [10], una cierta trayectoria de retroceso en normas y garantas, muchas de rango constitucional, que haba comenzado bajo el interinato de Michel Temer (periodo en el que tambin empez a descaracterizarse el propio sistema poltico). Derechos indgenas cercenados, de salud, de educacin, de acceso a la cultura y derechos humanos en general han merecido un trabajo inusitado durante el 2019 si se compara con los primeros aos de otros mandatos presidenciales desde la vuelta a la democracia en los aos `80- por parte del Ministerio Federal de los Derechos del Ciudadano (PFDC), con pedidos de informacin, recomendacin y solicitudes a diversas reas del Gobierno y, sobre todo, acciones frente al Supremo Tribunal Federal sobre la constitucionalidad de los decretos y otras medidas dictadas por el Poder Ejecutivo. Por ejemplo, la insistencia bolsonarista (fue uno de los primeros decretos presidenciales de su gestin) para ampliar las hiptesis de registro, portacin y comercializacin de las armas de fuego en el pas ya mostraba el choque por venir entre Gobierno y derechos, sobre todo en un mbito sensible como lo es la seguridad pblica. De all en adelante, la degradacin ha ido muy rpido respecto de muchas otras protecciones, con algunos matices logrados sobre todo en lo relativo al nuevo Cdigo Penal- precisamente gracias a esa misma confusin e impugnacin (institucional) cruzada entre los poderes. De consolidarse el pretendido excepcionalismo presidencial y/o la tendencia regresiva en materia de derechos del primer ao del Gobierno Bolsonaro, el panorama democrtico ser en adelante poco auspicioso. 

Ms neoliberalismo

El de Bolsonaro es un Gobierno de profundizacin neoliberal, habida cuenta de que algunos elementos substantivos de la actual orientacin macroeconmica privatizacin, reduccin del Estado, extranjerizacin- fueron ya instalados por Michel Temer y por los reordenamientos que los grandes sectores econmicos compusieron desde entonces. En pocas semanas de comenzado el nuevo mandato ya haban sido extintos ms 27.500 cargos efectivos en el Estado Federal, bajo el pretexto de evitar contrataciones innecesarias y el desperdicio de recursos [11]. Para el caso, el Ministerio de Salud y el de Educacin fueron, como era de esperarse, los ms afectados. La degradacin del rango de Ministerio a Secretara de Trabajo -ahora dependiente del Ministerio de Economa- explica tambin que ahora cuente con un 32% menos de su presupuesto [12], perdiendo sobre todo organismos de fiscalizacin laboral, lo que facilita y Paulo Guedes, el ministro de Economa, ha sido muy enftico en este punto- la flexibilizacin de las contrataciones laborales que, en un perodo todava de estancamiento econmico, distorsiona an ms la pujas distributivas entre trabajadores y empresarios.

Pero el achicamiento del Estado durante el 2019 no se qued all: se privatizaron 5 importantes empresas estatales (TAG, BR Distribuidora, Stratura Asfaltos, BB Turismo y Logigas) y se ha anunciado un ambicioso plan para vender definitivamente a privados (algunos casos ya se ha avanzado) 17 empresas estatales en el 2020, entre las cuales se encuentran Correios, Eletrobras, Telebras y la Casa da Moeda [13]. Si bien el ritmo privatizador se pens ms acelerado, los bajos precios ofrecidos para algunas empresas (por ejemplo, subsidiarias de Petrobrs), que supuestamente seran parte de un importante ciclo de inversiones -que no ocurri- enfriaron bastante los propios pronsticos del rea econmica en materia de otras privatizaciones.

Con un crecimiento econmico bajo en el 2019 (alrededor del 1%) la insistencia en los cortes presupuestarios tuvieron consecuencias inesperadas para la propia agenda neoliberal de Paulo Guedes. Por ejemplo, la agresiva poltica del ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, de recortar recursos y personal del IBAMA (Instituto Brasileo del Medio Ambiente y de los Recursos Renovables), perdiendo buena parte de la capacidad de control medioambienteal que, junto a las condonaciones de deudas para determinadas formas de desmonte ilegal, trajeron efectos casi inmediatos: el desbarajuste de los incendios provocados en la Amazonia [14] puso a Brasil en otro lugar para los inversores, a contramano de sus intenciones. 

Conclusin: panorama incierto, intensificacin de las disputas

Ms all de estos tres retrocesos mencionados (ms militarizacin, menos democracia, ms neoliberalismo) hubo tambin otros datos sobre la escena poltica brasilea durante el 2019: descontento y malhumor social, y desafeccin poltica. Por diversas razones los respaldos ciudadanos a Bolsonaro han mermado durante todo el ao. Tanto figuras pblicas influyentes en la opinin pblica (profesionales, intelectuales o youtubers) como representantes polticos y poblacin en general, este 2019 ha sido testigo de un desgranamiento progresivo de su coalicin vencedora del 2018, y as lo reflejan los sondeos de opinin: en la ltima medicin, tan slo un 29% considera a su Gobierno ptimo, mientras que casi el 40% lo encuentran malo o psimo [15].

La convocatoria que tuvieron durante el ao las movilizaciones organizadas por los apoyadores de Bolsonaro para reivindicar puntualmente alguna posicin del presidente o en respaldo a alguna de sus propuestas- ha sido muy escasa. Esto tiene que ver tambin con las caractersticas (episdicas) de su coalicin electoral. De all que parte de su actual estrategia sea, precisamente, conformar una escena poltica donde la militarizacin/menos democracia/ms neoliberalismo le permitan construir un nuevo sujeto poltico de hecho se ha ido del partido con el cual lleg a la Presidencia (Partido Social Liberal), proponiendo uno nuevo para el 2020, Alianza pelo Brasil- que permita compactar ese casi 1/3 (o menos) de la poblacin que lo sigue sin reparos, y no perder capacidad de movilizacin social un elemento que es constitutivo de su tipo de liderazgo poltico-.

Del otro lado, desde las oposiciones al Gobierno de Bolsonaro, el panorama se va aclarando cada vez ms, aunque a un ritmo que debera tomar ms impulso. Este 2019 estuvo marcado, sobre todo en la primera parte del ao, por las multitudinarias protestas de los estudiantes universitarios, que salieron en diferentes momentos por cuestiones distintas: por los recortes presupuestarios, por la demora en la eleccin de los rectores o frente a ciertos dichos de los dos ministros de Educacin. El ministro inicial, Ricardo Vlez Rodrguez, dijo que la poblacin brasilea estaba incapacitada para ir a la universidad, que era una cuestin de una elite intelectual [16]; su sucesor y actual ministro, Abraham Weintraub, no se qued atrs: segn l, el Gobierno deba quitarle el presupuesto a aquellas universidades que generaran balburdia (desorden) [17].

Tambin los sindicatos pusieron su protagonismo en las calles durante el 2019 por reclamos puntuales como la reforma jubilatoria o en la huelga general de junio [18] lo que, sumado a ciertas convocatorias especficas, como el desastre medioambiental del Amazonas, potenciaron las crticas y el malestar frente al Gobierno, estimulando una onda antibolsonarista en la sociedad que, si bien no es permanente y mucho menos hegemnica, ensancha la fuerza social de los sectores contrarios al Gobierno. Recitales musicales transformados en actos polticos e hinchadas de ftbol antifascistas [19] son tambin parte de ese cuadro social opositor desde abajo al que le falta todava trasladarse hacia arriba.

En ese sentido, tal como se comentaba en un artculo anterior [20], cada vez se vuelve ms necesaria una articulacin sostenida entre las principales fuerzas polticas progresistas del pas con representacin parlamentaria, con gestin estadual o municipal, o por lo menos con partes de algunas -Partido dos Trabalhadores (PT), Partido Democratico Trabalhista (PDT), Partido Socialista Brasileiro (PSB), Partido Socialismo e Liberdade (PSOL), Partido Comunista do Brasil (PCdoB)- y una confluencia de este bloque con aquellas oposiciones que, no siendo progresistas, mantienen un perspectiva de defensa del carcter democrtico del sistema institucional. El primer ao de gestin de Bolsonaro ha mostrado inequvocamente la direccin hacia dnde llevar su Gobierno. Este segundo ao de mandato que ahora comienza quizs encuentre esa conjuncin opositora sobre todo frente a las elecciones municipales de octubre de este 2020- para revertir ese rumbo.

Notas

[1] https://g1.globo.com/politica/noticia/2019/12/20/entidades-de-jornalistas-protestam-contra-ataque-de-bolsonaro-a-reporteres.ghtml

[2] https://politica.estadao.com.br/noticias/geral,bolsonaro-diz-que-governo-termina-2019-sem-qualquer-denuncia-de-corrupcao,70003135975

[3] https://www1.folha.uol.com.br/poder/2019/10/bolsonaro-amplia-presenca-de-militares-em-30-orgaos-federais.shtml

[4] https://revistaforum.com.br/politica/bolsonaro/governo-bolsonaro-coloca-2-500-militares-em-postos-de-chefia-de-orgaos-federais/

[5] https://www.redebrasilatual.com.br/educacao/2019/11/como-funcionam-as-escolas-que-serao-militarizadas-com-financiamento-do-governo-bolsonaro/

[6] https://elpais.com/internacional/2018/11/09/actualidad/1541792913_305509.html

[7] https://g1.globo.com/politica/noticia/2019/12/23/bolsonaro-assina-indulto-de-natal-com-perdao-da-pena-de-policiais-condenados-por-crimes-culposos.ghtml

[8] https://www.em.com.br/app/noticia/politica/2019/12/25/interna_politica,1110442/jair-bolsonaro-sanciona-projeto-anticrime-de-moro-com-25-vetos.shtml

[9] https://brpolitico.com.br/noticias/bolsonaro-tem-30-de-vetos-derrubados-pelo-congresso/

[10] https://www.redebrasilatual.com.br/politica/2019/04/em-100-dias-bolsonaro-destroi-direitos-e-e-governo-mais-entreguista-da-historia/

[11] https://www.cartacapital.com.br/politica/governo-federal-extingue-275-mil-cargos-efetivos/

[12] https://www.sindsep-pe.com.br/noticias-detalhe/governo-bolsonaro-promove-o-desmonte-do-que-sobrou-do-ministerio-do-trabalho/9439#.XgtHkxdKiL9

[13] https://especiais.gazetadopovo.com.br/politica/painel-das-privatizacoes/?ref=veja-tambem

[14] https://www1.folha.uol.com.br/ambiente/2019/12/salles-muda-politica-ambiental-do-brasil-e-provoca-desmonte.shtml

[15] https://g1.globo.com/jornal-nacional/noticia/2019/12/20/ibope-divulga-pesquisa-de-avaliacao-do-governo-bolsonaro.ghtml

[16] https://www.cartacapital.com.br/educacao/em-2019-estudantes-foram-as-ruas-contra-a-politica-de-bolsonaro/

[17] https://educacao.estadao.com.br/noticias/geral,mec-cortara-verba-de-universidade-por-balburdia-e-ja-mira-unb-uff-e-ufba,70002809579

[18] https://revistaforum.com.br/global/midia-internacional-destaca-primeira-greve-geral-contra-bolsonaro/

[19] https://brasil.elpais.com/esportes/2019-12-25/torcidas-antifascistas-se-multiplicam-nas-arquibancadas-do-futebol-brasileiro.html?ssm=whatsapp

[20] https://www.celag.org/pueden-recomponerse-las-fuerzas-progresistas-en-brasil/

Fuente: https://www.celag.org/brasil-el-primer-ano-de-gobierno-de-bolsonaro/


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