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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2020

Escritores machirulos (o no) ante el espejo

Anbal Malvar
CTXT

Varios autores de la literatura espaola y latinoamericana repasan su obra en busca de actitudes machistas y homfobas propias de otra poca


 

El juego machista. MALAGN.

El escritor conservaba un grato recuerdo de aquellas dos viejas novelas publicadas por primera vez unos 20 aos atrs. Haban tenido muy buena acogida e incluso un par de premios, y la idea de reeditarlas en castellano y en francs, despus de tantos avatares, lo halagaba y lo rejuveneca. Como era de la vieja escuela, se sirvi un whisky seco antes de ponerse a leer las galeradas, por si haba que corregir algn error sintctico, algn dato incorrecto o alguna gilipollez propia de la inexperiencia. Al cabo de una hora, su expresin haba cambiado y en el ambiente an flotaban los exabruptos que haba ido vomitando a medida que avanzaba en la lectura de sus propios libros. Estaba asqueado.

No es que no le agradaran los argumentos, los ritmos de la prosa o los dilogos. Al contrario. Seguan siendo libros giles, tambin reveladores de aquel momento histrico (l se crea un novelista muy periodstico y apegado a la realidad), y, si se le permite, bastante divertidos. Pero algo chirriaba en las orejas.

Horacio es un tipo guapo, nada maricn, en apariencia. Est aqu por forzar a un adolescente y por trfico de coca. l mantiene que el chaval se dej hacer y que la coca era para consumo propio. Lo del efebo puede ser cierto. Hay mucho culo atribulado por ah, reley las palabras de su alter ego en aquella novela del 95. Fue Jano quien descubri aquel pelo ntimo y embuclado, y fue Jano quien lo cogi entre los dedos y lo palade con los dactilares an sucios de piel de puta no borrada de la memoria, le recit otro alter ego, este del 98. Nunca me gustaron los coos peludos. Cuando un coo pierde un pelo, yo nunca celebro el pelo, celebro el coo.

El problema no eran aquellas frases aisladas, pretendidamente epatantes o graciosillas, sino el tufillo insistente a homofobia y machismo que goteaba, a cada poco, de sus juveniles e idealizadas prosas. Corri a vomitar al lavabo y, al levantar la cabeza, se reflej en el espejo con las facciones de Alfonso Ussa. El neologismo machirulo , tan odiado desde sus eufnicas finezas progres, le palpitaba en las sienes: Eres un escritor machirulo, eres un escritor machirulo, eres un escritor machirulo....

No saba el viejo poeta qu hacer. Si traicionar su machirulo verbo de antao, reescribiendo las novelas para aterciopelarlas a las nuevas sensibilidades, o permanecer fiel a lo que escribi y empaar su calculado halo de progresa con la vergenza impresa de lo del pelo de un coo. As que se puso a llamar a sus amigos, para ver si otros escritores haban sufrido las mismas inclemencias ticas con su pasado. No hay nada ms gratificante, para un artista culpable, que comprobar que otro artista lo ha hecho todava peor.

El primer interpelado fue David Torres (Madrid, 1966), gran sospechoso de machirulismo, pues se afeita indisciplinadamente, fuma puros enormes, bebe coac en las terrazas y persigue con la mirada los taconeos por las aceras de las muchachas en flor. Acaba de ganar el premio Ateneo de Valladolid por su novela Dos hermanos, y antes tambin se llev el Hammett y el Tigre Juan. Contesta por whatsapp aduciendo que su madre est enferma, cosa que es mentira, pues de todos es sabido que los escritores de novela negra nunca han tenido madre.

A m no me ha pasado lo de tener que corregir nada por ese tema. Yo soy muy feminazi. Escrib una continuacin de la Odisea desde el punto de vista de Penlope ( El mar en ruinas , Ed. Destino, 2005).

Despus de este bofetn, Alexis Ravelo (Las Palmas, 1971) tranquiliza por un rato al viejo novelista machirulo, concediendo que s ha encontrado en sus textos momentos machistamente irreparables, cosa predecible en un to que, aparte de novelista, canta tangos y se vindica no como miembro de una generacin literaria, sino de una corriente que enarbola el orgullo de los escritores calvos: En mi primera novela ( Tres funerales para Eladio Monroy , Ed. Anroart, 2006) hay muchos pasajes que adolecan de, llammoslo as, androcentrismo, pero hay un momento que me parece muy significativo en cuanto al tratamiento de la mujer por lo sutil. Es un encuentro de Eladio Monroy con su exmujer y el actual marido de esta, un oscuro y acaudalado empresario. No me di cuenta al escribirlo, pero luego una amiga me hizo notar lo siguiente: en la presentacin de ella, se hace una descripcin fsica muy detallada (la de una mujer de mediana edad operada con btox, etc.), que termina con el comentario: Hay que reconocer que todava tiene un revolcn. En cambio, cuando aparece el marido, no hay una prosopografa, sino una etopeya, esto es, una descripcin de su carcter, guiada con un comentario sobre sus actividades empresariales. Se da la circunstancia de que esa novela se reedit en 2018. Me preocupaba mucho el asunto, pues este libro, como otros de la serie, se lee en institutos y tengo encuentros sobre l con alumnado de enseanza media. Pero decid, en la revisin, dejarlo tal y como estaba, porque eso propicia el debate. Si el alumnado no se fija, yo mismo le hago notar esa diferencia de tratamiento con respecto a los dos personajes, y eso me permite hablar de cosas que he ido aprendiendo, o desaprendiendo, con los aos. Ms all de modas, aspavientos o exageraciones, como autor he ido cambiando a este respecto, al mismo tiempo que iba modificando muchos aspectos de mi masculinidad. Quiero pensar que mi perspectiva se ha modificado, que es ms abierta y emptica. Y, al mismo tiempo, he ido tendiendo a incluir en mis ficciones roles femeninos ms activos y una revisin de los roles clsicos femeninos. No se trata de una imposicin ni de seguir modas recientes. Simplemente, todo lo que me influye como ser humano me influye como autor. Pero me preocupa la gregaria tendencia al puritanismo, algo infantil, que confunde crtica con censura: creo que no debemos modificar los productos culturales que ya existan, ni censurarlos o expulsarlos del discurso pblico, sino hacer una lectura crtica de ellos que nos ayude a entenderlos y a entendernos.

TIENE DERECHO UN AUTOR A MODIFICAR SUS VIEJAS OBRAS PARA ADAPTARLAS Y DISFRAZARSE DE LO QUE NO ERA?

Algunos de los autores ms expuestos a este debate han declinado, muy amablemente, participar de las cuitas del viejo y machirulo poeta que redacta estas lneas: Es un tema muy peligroso, se excus un veterano novelista. No as Fernando Snchez Drag (Madrid, 1936), icono del machirulismo hispano, acusado de pederastia jams he tenido el mnimo contacto con una chica que no tuviese 18 aos, tambin acusado de homofobia, cuando es de los escassimos intelectuales de la vieille cole que han reconocido experiencias homosexuales, y vetado como conferenciante en algunos foros por su desmedido amor por la boutade de toda laya. Mis libros estn llenos de incorrecciones polticas que mantendra igual hoy. Yo jams retoco un libro. Las cosas, tal como salen, tienen que quedase para la eternidad.

Yo, despus de pensarlo, tampoco cambi nada, a pesar de que me chirriaba confiesa el atribulado entrevistador. Pens que era desnaturalizar la sinceridad del libro y su valor como testimonio de un tiempo. Tiene derecho un autor a modificar sus viejas obras para adaptarlas y disfrazarse de lo que no era?

Eso lo tiene que valorar cada escritor. Es copropietario de su obra. Si le da la gana, por la razn que sea, modificar una edicin, puede hacerlo. Yo no lo hara, porque, como dices t, eso es desnaturalizar el libro. En todo caso, lo que hara sera aadir una nota a pie de pgina sealando: bueno, esto que digo aqu, ahora me horroriza . En el libro que estoy escribiendo ahora, llevo una cita de Mara Zambrano: hay cosas que no pueden decirse, pero esas son precisamente las que tiene que decir un escritor.

Devolver la poesa a los bares, de donde nunca debera haber salido, es una de las tozudeces que mejor definen la obra de Carlos Salem (Buenos Aires, 1959), desde que en 2006 fundara en el barrio madrileo de Malasaa el Bukowski Club, un bar donde el etlico se combinaba con jazz y con poetas. Ahora anda organizando recitales nocturnos de poesa en otros antros de no mejor reputacin. No estoy a favor de la censura, y sobre todo retrospectiva. Sera como cuando le quisieron quitar los cigarrillos a Humphrey Bogart en Casablanca . Yo dej de fumar cuando tuve que dejar de fumar, no porque lo quitaran de las pelculas. Si negamos que hubo un tiempo en que se pensaba de otra manera, simplemente estaremos escondiendo un problema y disfrazndolo de evolucin. Eso es lo que pienso as, a priori, como ley general. Yo ahora he estado revisando sobre todo mi poesa por asunto de traducciones, y pienso que no me tiene que preocupar lo que les suenan mis versos a los dems, sino lo que yo quise decir entonces. Cuando yo llegu a este pas, aprend que aqu, cuando algo es aburrido, es un coazo. Para m eso es superincongruente. En ese tipo de usos, joder, s puedes decir: no me expresara as ahora. No podemos olvidarnos de que los libros tienen su poca, su momento. Tengo una novela en la que a un to se le muere la mujer y el siente que le ha crecido la polla. Pero, si la lees, a l no le ha crecido. Sigue teniendo la misma polla que ha tenido siempre. Es una metfora machista, misgina o contra el matrimonio? No digo yo que las cosas nuevas que escribo no las mire ahora dos veces. Pero no por evitar que nadie se ofenda, sino para estar seguro de decir lo que quera decir. Si la novela est escrita o ambientada en la Transicin o en los aos 90, no se puede pretender que los personajes piensen como ahora. Sera una estafa artstica. Un revisionismo indeseable. Haba en Matar y guardar la ropa (Ed. Salto de Pgina, 2008) un personaje muy prostibulario, un mercenario, que deca que la diferencia entre el xito y el fracaso de los tos eran los chochos. Mi editor me discuti y me cambi chochos por tas. Y yo no deca chochos con sentido despectivo. Me parece que a veces nos pasamos un poco, aunque no est mal vigilarse. Tambin hay quien dice que hay que reescribir los cuentos infantiles. La Cenicienta y Blancanieves. Otra cosa es que los nuevos cuentos para nios tengan que ser ms pensados, como tambin le pasa a la industria del juguete, a millones de cosas.

CARLOS SALEM: "SI NEGAMOS QUE HUBO UN TIEMPO EN QUE SE PENSABA DE OTRA MANERA, SIMPLEMENTE ESTAREMOS ESCONDIENDO UN PROBLEMA Y DISFRAZNDOLO DE EVOLUCIN"

Distinto piensa Carlos Zann (Barcelona, 1966), un escritor de negra tan perverso que es capaz de matar a sus personajes dejndolos frustradamente vivos. Fue el elegido por los herederos de Manuel Vzquez Montalbn para continuar la saga Carvalho (Carvalho: problemas de identidad, Ed. Planeta, 2019). Yo creo que uno puede hacerlo y reformular el texto, entre otras cosas porque hay expresiones y formas de comportarse que, ms que molestar a quien sea, hieren de muerte el texto al hacerlo viejuno: son textos contemporneos, al menos esa es su vocacin y, de repente, reflejan tanto un algo antiguo que deploramos. Me molestan la victimizacin de todo quisque y la autocensura progre, claro. Me encantan los Simpson y siempre es una agresin a los tos: borrachos, lerdos, intiles o delincuentes. Me molesta tener que escribir, en ocasiones, de las relaciones hombre o mujer no como las vivo, sino como han decidido que sean. Creo que hay, ah, una mutilacin de la libertad. Si todos somos vctimas no hay vctimas, y si hacemos de la realidad un eufemismo, luego viene Abascal y te saca 60 diputados.

Aro Sinz de la Maza (Barcelona, 1959) es el padre literario de Milo Malart, un detective que bebe agua, come butifarra, se salta las pginas del peridico que hablan del procs y pelea contra su miedo ntimo a la esquizofrenia. Inici la serie Milo Malart hace unos ochos aos y no, en ninguna de las tres entregas detecto frases machistas u homfobas (tal vez porque es una preocupacin que me viene de muy lejos). Un amigo gay me cuestion que una de las vctimas de El ngulo muerto fuera homosexual. Aquello me dej pasmado, como si la inclusin de dicha escena fuera incorrecta. En mi otra vida (1996-2010), cuando me dedicaba a pagar las facturas haciendo editings para otros autores/autoras, tropec miles de veces con estos problemas. Como es lgico, los correg. A veces ocurra con las escenas sexuales; me acuerdo de una en concreto, en la que el autor comparaba el coito a una suerte de toreo. La escena fue suprimida. Un detalle curioso: algunos [de esos textos] estaban escritos por mujeres, y, al conversar con ellas para consensuar el cambio, me miraban como si no dieran crdito a que hubieran podido escribir algo as. Y es que el subconsciente, la herencia o la influencia del entorno, tiene estas cosas Eran libros de autoayuda, con lo cual el esperpento se elevaba a la ensima potencia.

Decan de Raymond Chandler que se inventaba el argot, que su slang patibulario era de laboratorio, pero que, con el tiempo, los detectives, los chorizos y los mafiosos terminaron hablando como los personajes de Raymond Chandler. Lorenzo Silva (Madrid, 1966) ha conseguido un hito comparable con su serie negra protagonizada por Rubn Bevilacqua y Virginia Chamorro. Ha sido nombrado guardia civil honorario, lo que lo convierte en el ms sospechoso autor de todos los practicantes del dudoso gnero. Y parece contestar a las preguntas con la prudencia con la que uno se enfrenta a un interrogatorio: Cuando hay un narrador ms o menos neutro, he intentado ser siempre muy asptico. Cuando es un personaje en primera persona tambin puede ser un personaje un personaje tiene derecho a decir las mayores barbaridades y las cosas ms inmundas que se le pasen por la cabeza. Sean machistas, homfobas o lo que quieras. Y el que se moleste con eso, que se quede en un colegio de monjas.

Al final, como en todos los debates referentes al arte con las cuestiones de gnero, la respuesta hay que buscarla en Mae West: Llevas una pistola en el bolsillo o es que te alegras de verme?. Quiz las dos cosas.

@ANIBALMALVAR

Fuente: https://ctxt.es/es/20200108/Culturas/30270/Anibal-Malvar-culturas-literatura-perspectiva-de-genero-David-Torres-Carlos-Salem-Alexis-Ravelo.htm

 



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