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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2020

Pacto Social Vasco para la Migracin
Otro ejemplo de retrica sin derechos

Juan Hernndez Zubizarreta
Viento Sur


El Pacto Social Vasco para la Migracin se present el 30 de noviembre de 2019 en Vitoria-Gasteiz, en la sede de Lehendakaritza. El acto fue presidido por el lehendakari Iigo Urkullu y la consejera Beatriz Artolazabal. En el mismo estuvieron presentes las instituciones vascas y un nmero importante de ONG y organizaciones del tercer sector.

El lehendakari subray tres ideas fundamentales. La primera, que se trata de una imagen de consenso y unidad de gran trascendencia y significado en un contexto como el actual, marcado por la emergencia de mensajes xenfobos, populistas y demaggicos en relacin con la inmigracin. La segunda, que los nuevos retos migratorios constituyen una interpelacin tica que apela a la solidaridad, a la no discriminacin y a la equiparacin de derechos y obligaciones de las poblaciones inmigrante y autctona, y que asumimos en clave de compromiso compartido. Urkullu tambin seal, por ltimo, que los objetivos del Pacto conectan con una tica, preventiva y proactiva para dar una respuesta solidaria y responsable a las necesidades de las personas migrantes.

Leyndolo con detenimiento, se nos plantean algunos interrogantes que impactan directamente en la lnea de flotacin del Pacto. Ser que este acuerdo sirve de verdad para reparar daos en los derechos de las personas migrantes? Garantiza derechos a las personas migrantes y establece una metodologa eficaz para ello? Pueden restablecerse los derechos de las personas migrantes a travs de meros pactos declarativos? No hay ya mltiples principios ticos en normas internacionales? No son tiempos de avanzar en derechos y en regulaciones concretas?

Un Pacto contra la xenofobia y el racismo?

La adhesin al Pacto de agentes tan diversos, incluidos partidos de izquierda y diferentes organizaciones del tercer sector, parece avalar el contenido del mismo. Es como si ante la ola de xenofobia y racismo representada por la extrema derecha, el Pacto implicara aire fresco en el espacio vasco e internacional. Esta afirmacin requiere ser contrastada mnimamente, ya que uno de los efectos de la consolidacin de la extrema derecha es que provoca un giro de todo el discurso social e institucional hacia ideas profundamente conservadoras. Eso conduce a que el hecho de aprobar un pacto ya parezca positivo en s mismo.

Nos preguntamos si el contenido del Pacto se ajusta a este objetivo, cuando numerosas valoraciones positivas al respecto se sustentan en la urgencia de construir un discurso amplio contra el racismo y la xenofobia. Y pensamos que no, ya que un texto de esas caractersticas requiere diagnosticar con precisin las causas de la expansin del racismo y la xenofobia, definir el espacio neofascista, plantear propuestas concretas y alternativas a su crecimiento, reconfigurar valores y disear propuestas especficas para afrontar el impacto de la extrema derecha. Eso implica, adems, tomar medidas ante las amenazas a personas y medios de comunicacin feministas, las pintadas racistas en barrios que concentran un porcentaje alto de poblacin migrante, los ataques a locales autogestionados, etc.

Un discurso contra el racismo requiere tambin reflexionar sobre el derecho a la vivienda y la seguridad ciudadana, que ha de vincularse con los derechos humanos, las prcticas preventivas, los recursos econmicos dedicados a garantizar el derecho subjetivo a la vivienda, las polticas pblicas y las polticas normativas. Todo ello para combatir los argumentos racistas y xenfobos.

En ese marco, nos preguntamos igualmente si es razonable y conveniente que el Gobierno Vasco lidere un proceso de esa transcendencia. Un discurso real contra el racismo y la xenofobia implica combinar un diagnstico certero con propuestas claras de intervencin. Pero no resulta creble juntar grandes proclamas avaladas por todo tipo de agentes institucionales, polticos y sociales, dando a entender que el racismo es nicamente responsabilidad de la extrema derecha, ya que el espacio neofascista no es ajeno a la complicidad neoliberal de muchas polticas institucionales.

Realismo y amplio consenso

Entre las razones que se utilizan para defender el Pacto se alude a la necesidad de elaborar un texto realista que se ajuste al contexto vasco. Resulta conveniente precisar que la idea de realismo que manejan los movimientos sociales no es la misma que tienen los gobiernos y las instituciones. El realismo y el pragmatismo institucional en los tiempos que corren suelen derivar en procesos vacos y poco precisos, muy alejados de los necesarios acuerdos sostenidos en compromisos claros y vinculantes.

Otra de las razones esgrimidas para destacar las bondades del Pacto es la necesidad de llegar a grandes acuerdos entre partes diferentes. Pero el consenso, en este Pacto, pasa por alto las relaciones asimtricas de poder que chocan con las distintas responsabilidades y grados de autoridad de los agentes firmantes. Tambin sirve para evadir compromisos institucionales y construir laberintos discursivos muy funcionales al modelo dominante. Tiene sentido que los movimientos sociales firmen un acuerdo con partidos polticos e instituciones responsables de la crisis de derechos de las personas migrantes y refugiadas? Sumar ideas no quiere decir firmar pactos sin ms.

Las organizaciones de la sociedad civil han de buscar acuerdos amplios y transversales desde un denominador comn que aborde los derechos de las personas migrantes, las causas de los desplazamientos forzados, las polticas normativas, las polticas pblicas y presupuestarias. La realidad cotidiana de las personas migrantes necesita presin poltica, denuncia y confrontacin democrtica, ms que acuerdos atrpalo todo. No podemos olvidar la profunda destruccin de derechos que se produce cotidianamente.

La forma de elaborar el Pacto

En el texto no se recoge la manera en que han sido elaborados los contenidos del Pacto. Se desconoce si para su tramitacin se ha consultado con el movimiento feminista, en el apartado de mujeres y migracin; con sindicatos de la enseanza, en el apartado de educacin inclusiva; con diferentes sindicatos, en lo referido a cuestiones laborales; o con organizaciones de migrantes y de solidaridad, en otros apartados. Estara bien conocer este dato, as como qu instituciones han participado en la elaboracin del texto. Y es que un Pacto de esta transcendencia requiere un proceso participativo y deliberativo, es decir, borrador inicial, aportaciones y enmiendas, plazos de consulta, etc. La metodologa utilizada en este caso recuerda a la que emple el gobierno del PP para la elaboracin del Plan Nacional sobre Empresas y Derechos Humanos.

Lagunas y contradicciones

El Pacto no hace ninguna referencia al espacio comunitario y espaol, lo que implica desconectar ambas realidades de la Comunidad Autnoma del Pas Vasco. Algunos partidos polticos e instituciones firmantes tienen responsabilidades concretas de lo que ocurre en ambos espacios; por eso, la falta de competencias no puede ser el argumento para no abordar los valores ticos y jurdicos que deben presidir las polticas migratorias en la UE y el Estado espaol. En cualquier caso, se debe utilizar la tica normativa, no meramente declarativa, recogida en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, de obligado cumplimiento.

Tampoco se recoge un uso alternativo de las normas ticas y jurdicas. Es decir, no se propone ninguna medida concreta alternativa, como la tarjeta de vecindad, o medidas de acogida integral al margen de la situacin administrativa. Medidas que interpreten las normas existentes a favor de las personas migrantes a las que, no olvidemos, el modelo poltico-econmico coloca en los mrgenes de la sociedad. Su inclusin hubiese permitido buscar grietas interpretativas de las normas existentes. Tampoco se alude a la necesaria derogacin de la Ley de Extranjera espaola, ni a los acuerdos de subcontratacin del control migratorio (con pases como Libia, Marruecos o Turqua) en el mbito europeo. La ausencia de medidas concretas vuelve a convertir en papel mojado las declaraciones retricas a favor de los derechos de las personas migrantes. Estas lagunas no son un simple olvido: ponen de manifiesto que la brecha entre lo que se dice y lo que se hace es abismal, y muestran una fotografa muy borrosa de algunos de los actores firmantes.

Una ltima ausencia se refiere a las causas de los desplazamientos forzados. El Pacto no hace mencin ni propone medidas referentes a cmo regular cuestiones que aparecen muy vinculadas a la vulneracin de derechos como el cese progresivo de la industria militar, el control de las empresas transnacionales y los fondos de inversin, el sometimiento de los acuerdos y tratados de comercio e inversiones al Derecho Internacional de los Derechos Humanos etc.

En el mbito autonmico, las contradicciones entre lo que se afirma en el Pacto y lo que ocurre en la vida cotidiana de las personas migrantes son flagrantes. Cmo encaja el Pacto con los derechos de las empleadas de hogar que mayoritariamente son migrantes? Y con la reforma de la Renta de Garanta de Ingresos (RGI)? Y con el derecho al empadronamiento?, Y con los escasos presupuestos en educacin para la integracin de alumnado migrante? Y con la acogida integral? Y con los itinerarios integrales de inclusin y formacin? Y con el acceso a la vivienda? Y con el suelo libre de industria militar?, Y con las redadas policiales racistas? Y con las personas migrantes que duermen en la calle? Y con la situacin de los manteros? Y con las expulsiones en caliente en la frontera de Irn? Y con el muro del puerto de Bilbao?

Estas preguntas no encuentran contestacin en el Pacto. Este tampoco establece ningn camino para futuras respuestas, ni tan siquiera propone reparar los daos causados a las personas migrantes. Los interrogantes planteados se pierden en laberintos humanitarios vacos de soluciones concretas a problemas concretos.

Contexto internacional y contenido

El Pacto Social Vasco para la Migracin no puede desvincularse de la lgica internacional de otros programas, pactos y declaraciones en los que la voluntariedad, la unilateralidad, la falta de exigibilidad jurdica y la asimetra normativa forman parte de su estructura. Las normas que protegen la propiedad privada, el comercio y las inversiones se caracterizan por la imperatividad, coercitividad y ejecutividad de sus normas. Se cumplen s o s. Frente a estas normas, el Derecho Internacional de los Derechos Humanos destaca por su fragilidad manifiesta. Se cumple muy poco y no pasa nada. Adems, todas las declaraciones, cdigos de conducta, pactos o planes estratgicos se conectan con la tica declarativa, cuyas obligaciones son voluntarias y sin efectos vinculantes. Este es el contexto internacional en el que se inserta el Pacto Social Vasco para la Migracin.

Esta lgica es habitual en numerosos pactos internacionales como el Global Compact de la ONU, relativo a las corporaciones transnacionales, cuyo resultado ha dado lugar a una total impunidad en el actuar de estas empresas por su falta de control jurdico. Tambin el Pacto Mundial para la Migracin Segura, Ordenada y Regular sigue la misma tnica, al ser un acuerdo no vinculante que deja muy claro que cada Estado es soberano para determinar sus propias polticas.

La asimetra jurdica de estos textos es palpable. Por un lado, se negocian tratados comerciales para blindar los negocios de las multinacionales mientras, por otro, se criminaliza a las personas migrantes y refugiadas. Esto es, se reinterpreta y retuerce el sistema internacional de los derechos humanos y el sistema europeo de proteccin de los mismos, vacindolos de toda eficacia, frente a la inmediata y total efectividad de las normas y los acuerdos de comercio e inversin. Se protegen con mucha ms intensidad los derechos de las grandes empresas que los derechos de las personas refugiadas y migrantes.

El Pacto mezcla y coloca en el mismo plano a instituciones, responsables polticos, sociedad civil, empresas etc. Eso provoca una confusin normativa a la hora de garantizar los derechos de las personas migrantes, as como una invasin del derecho blando, que es voluntario, no vinculante y sin exigibilidad jurdica. Igualmente, conlleva una atrofia en el desarrollo de nuevas normas y legitima proclamas vacas que no sirven para asumir responsabilidades concretas. El texto del Pacto est repleto de retrica jurdica y las responsabilidades se reenvan al limbo jurdico de autoevaluaciones, evaluaciones y certificaciones; a futuras regulaciones sin compromiso alguno y sin ninguna referencia a la derogacin, o a la mera solicitud de derogacin de normas existentes que dificultan la vida digna de las personas migrantes.

El Pacto transita de la tica declarativa al vaco jurdico y difumina las responsabilidades. No aborda medidas concretas ni establece nuevos principios ticos que no estuvieran recogidos ya en diferentes normas jurdicas internacionales. Y por ltimo, no hay ninguna fiscalizacin del poder judicial, ya que no hay acuerdos especficos ni propuestas concretas.

Lo que s establece es una vieja metodologa del derecho blando, que acenta el abismo entre lo que se dice y lo que se hace. Tambin conecta con la idea de lavado de cara de los responsables de la destruccin de derechos de las personas migrantes y con la idea de que rememos juntos por un objetivo comn, sin tener en cuenta que en esa travesa navegan barcos de lujo, yates, pesqueros, botes y pateras. El trabajo conjunto entre instituciones y organizaciones sociales en el marco de pactos tan generales y tan alejados de los problemas cotidianos de las personas migrantes puede provocar cierta paralizacin de la movilizacin y enredo en laberintos burocrticos.

De la lectura de los contenidos del Pacto puede destacarse que los ocho primeros puntos conectan directamente con los aspectos mencionados. Destaca el apartado 8, que literalmente dice: Finalmente, la adhesin al Pacto supone aceptar la aplicacin de mecanismos de evaluacin a travs del Comit de Seguimiento que se crear para certificar su efectiva aplicacin en los diversos mbitos sociales e institucionales, desarrollando para ello distintas formas de acreditacin y reconocimiento de buenas prcticas.

Los dos epgrafes finales, titulados Un pacto que quiere ser tambin prctico y Afrontar las dificultades en positivo y mirar al futuro con esperanza, conectan tambin con esta lgica. De manera literal, se seala que las diversas instituciones que lo suscriben deberan esforzarse por aplicar, cada una en su mbito, estos principios y valores, utilizndolos como elemento de autoevaluacin con el fin de analizar su funcionamiento en lo que tenga que ver con la cuestin de la inmigracin y la diversidad.

Junto a ello, no se puede olvidar que el Pacto est abierto a la firma de empresas transnacionales como Iberdrola y el BBVA, lo que genera una contradiccin en sus propios trminos.

El resto de contenidos reflejan principios declarativos, en algunos casos interesantes (una sociedad ms plural, perspectiva incorporacin-integracin, la importancia esencial de las narrativas y los discursos) y en otros muy escasos (derechos humanos y ciudadana inclusiva, la diversidad como oportunidad, mujeres e inmigracin, mbito local, educacin inclusiva y euskera), vinculados a lgicas jurdicas sin efecto alguno. Los derechos de las personas migrantes, en la actual coyuntura, necesitan transitar de lo declarativo al ejercicio real de derechos.

Otros Pactos o declaraciones posibles

Pero las cosas se podran hacer de otra forma. Por ejemplo, la declaracin final de la Conferencia Mundial de los Pueblos Por un mundo sin muros hacia la ciudadana universal, celebrada el 20 y 21 de junio de 2017 en Tiquipaya (Bolivia), responde a una lgica muy alejada del Pacto Vasco y muy cercana a la manera de actuar de los movimientos sociales.

Estos tienen alternativas claras y precisas que abordan las causas estructurales del fenmeno migratorio. La citada declaracin es solo un ejemplo de los muchos que existen. Y los movimientos tienen tambin propuestas concretas en el mbito europeo, estatal y vasco.

Conclusin

Un anlisis pausado del contexto en el que se inserta el Pacto Social Vasco para la Migracin, as como de las ausencias y fragilidades de su contenido, coloca a los movimientos sociales en posiciones muy antagnicas respecto a sus propuestas, metodologa y objetivos. Las ideas fuerza sobre las que se ha construido el quehacer de las diversas plataformas de solidaridad con las personas migrantes reside en la combinacin de dos cuestiones fundamentales. Por un lado, la accin humanitaria, entendida como sentir compasin por otras personas, sean de donde sean y tengan la situacin administrativa que tengan; por otro, la accin poltica, es decir, la denuncia de las causas que provocan los desplazamientos forzados y de sus responsables. Esta combinacin implica equilibrar la accin inmediata frente al sufrimiento ajeno (una tica pragmtica) con la praxis poltica y el quehacer de los movimientos sociales.

El Pacto Vasco construye un laberinto de ideas sin propuestas ni metodologas eficaces para la proteccin de los derechos de las personas migrantes. Ha llegado el tiempo de pasar de las palabras a los hechos.

Juan Hernndez Zubizarreta, Ongi Etorri Errefuxiatuak y Observatorio de Multinacionales en Amrica Latina (OMAL)

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article15496

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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