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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2020

Julio Antonio Mella en El Machete

Raquel Tibol
La Tizza

Tomado de Raquel Tibol: Julio Antonio Mella en El Machete. Prlogo a la segunda edicin, Casa Editora Abril, 2007. pp. 1518.


Cuando apareci la primera edicin de este libro (1968), la Editorial de Ciencias Sociales del Instituto Cubano del Libro no publicaba todava J. A. Mella, documentos y artculos (1975), y gran parte de su contenido no haba sido recogido en las otras monografas que se le haban dedicado. Por eso, Enrique Semo pudo afirmar: ser un documento fundamental para el conocimiento de la evolucin poltica e ideolgica del joven dirigente cubano Julio Antonio Mella. Estn ahora al alcance de todos los escritos de los ltimos tres aos de vida de Mella, aos de cristalizacin ideolgica e incansable actividad revolucionaria que tena por escenario el continente entero. A pesar de que existen ya importantes trabajos sobre el personaje y su poca, esta antologa conserva despus de 16 aos plena vigencia porque aqu se agrupan, junto a los escritos de Mella, documentos fundamentales para comprender, en su preciso marco histrico, cada una de las situaciones polticas y sociales vividas, comentadas, o analizadas por l.

El 11 de enero de 1929, Diego Rivera, Hernn Laborde, Luis G Monzn, Rafael Carrillo, Alejandro Gmez Arias, Baltazar Dromundo y centenares de luchadores obreros, campesinos, intelectuales y estudiantes formaron el cortejo fnebre que desfil desde Mesones 54 hasta el panten de Dolores, acompaando los restos de Mella. El 10 de enero por la noche haba cado en las calles de Abraham Gonzlez baleado por los esbirros de Gerardo Machado, el sanguinario dictador de su patria. Al revisar los documentos contenidos en los dos ltimos captulos se comprueba con asombro que Mxico no ha vuelto a llorar la desaparicin de un lder poltico como lo hizo por ese joven estudiante de jurisprudencia que en su suelo encontr refugio, amigos y estmulos fundamentales.

En Mxico edit dos de sus ms importantes folletos: El grito de los mrtires y La lucha revolucionaria contra el imperialismo o Qu es el A.R.P.A.? Mella llev la representacin de los campesinos mexicanos al primer Congreso Antimperialista celebrado en Bruselas en 1927. Siendo miembro del Comit Continental Organizador de la Liga Antimperialista de las Amricas, tanto la Liga Nacional Campesina de Mxico, como las secciones salvadorea y panamea de la Liga Antimperialista le confiaron su representacin.

En Mxico luch por la vida de Nicols Sacco y Bartolom Vanzetti, los inmigrantes italianos que fueron sacrificados en la silla elctrica en Massachusetts porque saban ms de lo conveniente sobre fatales martirios infligidos al obrero mexicano Salcedo durante un interrogatorio de la polica estadounidense. Sacco y Vanzetti fueron vctimas tempranas de la muy larga lucha por los derechos y la dignidad del trabajador inmigrante.

Mella apoy en mtines y manifestaciones celebrados en muchas ciudades de Mxico, la lucha de liberacin de Augusto Csar Sandino en Nicaragua. Los revolucionarios de Mxico y Cuba unieron de muchas maneras sus fuerzas para divulgar la verdad sobre la intervencin yanqui en Nicaragua y la heroica lucha en contra del coloniaje imperialista. A principios de 1927, dos estudiantes mexicanos fueron aprehendidos en La Habana por distribuir un panfleto donde se denunciaba la agresin de los Estados Unidos a Nicaragua. El 18 de enero de 1928 se constituy en Mxico el comit Manos fuera de Nicaragua!, del que Mella form parte. A nombre de ese mafuenic, de la Liga Antimperialista de las Amricas y de otras organizaciones revolucionarias, el diputado Hernn Laborde pronunci el 26 de noviembre de 1928 el ms recio discurso antimperialista escuchado en la Cmara de Diputados. La violenta expansin econmica del imperialismo estadounidense afectaba a Mxico, Cuba, Nicaragua, los pases hermanos de Centroamrica y El Caribe, y Laborde supo denunciarla sin eufemismos. En trminos similares se expres Mella en mtines o por escrito. Mxico le daba espacio, le haca caja de resonancia, porque a pesar de todas las contradicciones las agrupaciones antimperialistas, obreras y populares tenan en Mxico fuerza y autntica conformacin internacionalista.

Mella particip en mtines y manifestaciones en contra de Benito Mussolini y el fascismo. Ya los primeros nmeros del peridico El Machete, en 1924, registran de manera permanente la lucha antifascista. La llegada de Tina Modotti, la joven y talentosa fotgrafa italiana formada en los Estados Unidos, signific un esfuerzo importante en esta lucha concertada por la Liga Internacional Antifascista. Cabe destacar el mitin del 27 de octubre de 1928, celebrado en la Unin de Empleados de Restaurantes, que presidi Tina Modotti. Mella habl en l a nombre de la Asociacin de los Nuevos Emigrados Revolucionarios de Cuba. Despus de analizar el origen y formacin del fascismo, se refiri al fascismo tropical del general de opereta Gerardo Machado, presidente de Cuba, a quien seal como un imitador de Mussolini, y termin haciendo un llamamiento para luchar contra todas las formas del fascismo en Amrica.

La activa oposicin de Mella contra Machado, ese Mussolini tropical, no conoci un instante de tregua en los 35 meses que vivi en Mxico. Desde Mxico y en Mxico combati al imperialismo norteamericano, desde Mxico y en Mxico salud los heroicos triunfos de la joven Unin Sovitica. Mella particip cotidiana e ntimamente en el movimiento obrero mexicano. En aquel tiempo el imperialismo se infiltraba en el medio obrero a travs de la Confederacin Obrera Panamericana (copa). Sus congresos y maniobras fueron denunciados oportunamente por Mella. Hay honores que sirven de prueba y en este caso hay que recordar que al constituirse, el 26 de enero de 1929 quince das despus de su entierro, la Confederacin Sindical Unitaria, Mella fue designado secretario general honorario. De haber vivido hubiera formado parte del Comit Ejecutivo como encargado del Departamento Legal en el Comit de Defensa Proletaria.

Mella fue un extraordinario periodista revolucionario de una fecundidad impresionante, que asombra ms an si se toma en cuenta que al llegar a Mxico tena 22 aos de edad y que al morir le faltaban dos meses y medio para cumplir los 26. Su obra periodstica, que adems de resistir el paso de los aos conserva marcados valores de actualidad, hay que buscarla no slo en El Machete, sino en la revista El Libertador, de la Liga Antimperialista de las Amricas; en el Tren Blindado, publicacin de los estudiantes de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, donde cursaba el quinto ao cuando fue sacrificado; y en todos los peridicos revolucionarios de su tiempo, de aqu y de Cuba. En un mitin celebrado en su homenaje, que el hoy renombrado artista plstico Leopoldo Mndez presidi el 21 de enero de 1929, en el Saln de la Unin de Trabajadores de la Compaa Terminal, en Veracruz, el militante antimperialista ngel Cotarelo ley uno de los ltimos ensayos escritos por Mella: La ruta de la Amrica Latina, enviado como colaboracin especial al peridico veracruzano Norte.

Consciente de las posibles consecuencias de su palabra aguda us, para tratar los asuntos de Mxico en las pginas de El Machete, dos seudnimos; en uno combin los nombres de dos hroes entraablemente amados por el pueblo mexicano: Cuauhtmoc Zapata; el otro reuna las iniciales de Kommunistichesky International Molodhiozhi (Juventud Comunista Internacional) o sea: KIM. Con seudnimos, con su propio nombre o en columnas sin firma, Mella fue uno de los colaboradores ms brillantes y mejor preparados polticamente de ese peridico que, en marzo de 1924, haban fundado David Alfaro Siqueiros, Xavier Guerrero y Diego Rivera,[1] y que por razones grficas y de contenido constituye uno de los productos ms sobresalientes del periodismo mexicano. En l, la labor periodstica de Mella fue brillante por la calidad, la cantidad y la variedad de sus aportaciones.

Como dirigente de la Liga Antimperialista de las Amricas, Diego Rivera llev a cabo en 1929 una investigacin sobre los mviles del asesinato de Mella. Fue entonces cuando se supo que los pistoleros profesionales Lpez Valias y Catay, Magri, Fernndez Mascar y otros eran asesinos a sueldo. Fueron ellos quienes acecharon a Mella durante meses y hasta urdieron un ridculo complot de insultos de Mella a la bandera cubana para enlodar la personalidad del joven lder ante su pueblo y justificar ante la opinin pblica de la isla el vil asesinato. En febrero de 1934, Diego Rivera le dijo a un reportero de la revista Todo: Haba un aparato de espionaje machadista en Mxico, del cual formaban parte, alrededor de Fernndez Mascar, embajador de Cuba en Mxico, toda clase de policas expertos y pistoleros profesionales, gallos viejos en asuntos de persecucin y asesinato poltico. Mella fue para Diego Rivera, junto con el peruano Carlos Maritegui, una de las figuras ms altas, por la claridad y calidad de su talento, su pureza de accin y de opinin y su valor temerario. Era un buen comunista, activo no solo en la lucha del mitin, la organizacin, la calle y la plaza pblica, sino que luchaba dentro de su propio partido por corregir las desviaciones y conducirlo por la verdadera lnea bolchevique-leninista. Era una figura de obrero intelectual, revolucionario profesional de primera calidad dentro del medio hispanoamericano. Los enemigos del proletariado, que lo son del progreso humano en general, y los falsos revolucionarios, lo saban perfectamente bien; por eso fue asesinado. Este asesinato fue una verdadera desgracia para los intereses del pueblo cubano, y en general para el proletariado del continente pero, por otra parte, todos recordamos la frase viril y verdadera del mismo Julio Antonio Mella: Los revolucionarios somos tiles hasta despus de muertos; nuestro cuerpo sirve de trinchera a los que siguen luchando.

Las cenizas de Mella no estn en el panten mexicano. En 1933 Juan Marinello, su esposa Pepilla Vidaurreta, Rodolfo Dorantes y Andrs Garca Salgado las llevaron a Cuba en una pequea urna. Fue as como regres a su tierra natal un smbolo vivo y necesario de la solidaridad revolucionaria latinoamericana.

Raquel Tibol

Mxico, junio de 1984.

Nota:

[1] Es conocida la participacin (ms bien liderazgo) del pintor David Alfaro Siqueiros en el frustrado atentado a Len Trotski en Mxico. Siqueiros asisti en enero de 1968 al Congreso Cultural de La Habana y es famoso el affaire de la patada en el trasero que recibi en plena Rampa habanera (Acosta de Arriba, Rafael. El Congreso olvidado. Anuario del ICIC Juan Marinello, 2017). Nota de La Tizza.

Fuente: http://medium.com/la-tiza/julio-antonio-mella-en-el-machete-698aa4bc36a3


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