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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-01-2020

Francia contra la reforma de pensiones
El movimiento no se apaga pero tampoco se extiende

Lon Cremieux
Viento Sur


Si se valora en su conjunto, el actual movimiento contra el proyecto de Macron se sita al nivel de los tres principales movimientos sociales de los ltimos decenios puestos en pie para responder a las distintas reformas de las pensiones: 1995, 2003 y 2010.

Macron y su gobierno esperaban desgastar al movimiento huelgustico en la SNCF y la RATP durante las fiestas navideas. Tambin esperaban que, con la ayuda de los principales media del pas, llegaran a desacreditarlo ante la opinin pblica; a lograr no slo que el movimiento huelgustico fuera minoritario sino tambin fuera minoritario el rechazo a la reforma, que sigue siendo rechazado por la mayora de la poblacin y, en primer lugar, por el 75% de las y los trabajadores activos.

Pero la tenacidad de las y los huelguistas, de las decenas de miles de militantes que en todos los sitios animan los sindicatos combativos y los colectivos interprofesionales, han permitido que hasta hoy mismo el clima poltico de confrontacin social se mantenga y, sobre todo, que el gobierno aparezca como el principal responsable de esta situacin por su inflexibilidad, despus de que durante las vacaciones navideas lograra recobrar cierto apoyo. Esta actitud voluntara tena como objetivo hacer creer a la opinin pblica que el tema estaba cerrado y el proyecto atado y bien atado. Asimismo, el gobierno anunci el 17 de diciembre que el proyecto de la reforma ya estaba escrito y fijado el calendario para su debate en el parlamento. Para mostrar que as era, se descart cualquier discusin con los sindicatos entre el 18 de diciembre y el 6 de enero y, de forma ostensible, el gobierno se iba de vacaciones y Macron parta al extranjero. Este parntesis que estableci el gobierno slo fue interrumpido por la alocucin del Macron a final de ao; una alocucin en la que describi un pas imaginario, pleno de logros econmicos y sociales, inmerso en un ambiente sereno. Una posicin despectiva que no hizo sino aumentar la animosidad de las y los asalariados movilizados contra el gobierno e incluso la de las y los usuarios del transporte que las pasan canutas todos los das en la regin de Paris o que partan de vacaciones durante las vacaciones de fin de ao.

Adems, la obstinacin por mantener inamovible la opcin de situar el ao pivote [si te jubilas antes, pierdes puntos y si ms tarde, ganas] de jubilacin a los 64 aos le pona enfrente al conjunto del movimiento sindical, CFDT y UNSA [que aceptar el sistema por puntos propuesto por el gobierno y dispuestos a negociar la reforma], potenciales aliados del gobierno y ausentes en las convocatorias de las movilizaciones interprofesionales, al margen de la posicin de sus secciones en la SNCF y la RATP que continan participando en la huelga reconducible por la retirada del proyecto.

Tambin, de modo paradjico, fue el gobierno y no el movimiento quien se situ a la defensiva entre finales de diciembre y primeros de enero.

Las y los huelguistas de la RATP y la SNCF, las y los militantes combativos supieron imponer un ritmo de movilizacin sostenido a pesar de las dilaciones de una intersindical nacional que dejaba al movimiento sin ninguna jornada de movilizacin hasta el 9 de enero. La dinmica del movimiento permiti llegar al 6 de enero con una combatividad intacta y con un gobierno contra la pared.

Polticamente, Macron y su Primer Ministro estaban en un aprieto.

De un lado, durante estas ltimas semanas, no cejaron en intentar impedir cualquier extensin de la huelga a otros sectores profesionales que disponer hasta el momento de acuerdos especficos [regmenes especiales]. De entrada, como no puede ser menos, los militares, a quienes Macron respeta que no se vean afectados por el rgimen universal [que impona la reforma como punto bsico]. Sin embargo, el estatus de los militares est regido el mismo sistema de pensiones que el resto de las y los funcionarios. Otros sectores funcionarios (policas de a pie, bomberos) tambin han recibido promesas parecidas, pero menos precisas. Las y los danzarines de la pera de Paris han rechazo de forma clara la propuesta que les hacan de no aplicar la reforma en el sector ms que a las y los artistas reclutados a partir de 2022, proclamando que "no queremos ser la generacin que habr sacrificado a la siguiente". Los pilotos de las lneas areas han recibido la garanta por parte del poder de que continuarn beneficindose, como hasta hoy, de una pensin completa a los 60 aos y de conservar, junto a las azafatas y azafatos y tripulacin, de una pensin complementaria especfica.

As pues, de cara a muchos sectores que cuentan con sistemas de jubilacin anticipada, el gobierno se ha visto obligado a quebrar su rgimen universal, multiplicando las excepciones y generando largos perodos de transicin para la aplicacin de la reforma.

El dilema del poder y las contradicciones del movimiento

Mientras que durante tres meses, demaggicamente, el gobierno deca querer acabar con "los privilegios de los regmenes especiales", ha ido concediendo unas pocas o muchas de excepciones a su "rgimen universal idntico para todo el mundo", al mismo tiempo que rechaza reconocer la penosidad en el trabajo que padecen millones de otros trabajadores y trabajadas, que no gozarn de ninguna transicin en la aplicacin de la reforma. Evidentemente, estas incoherencias debilitan la posicin del gobierno. Y ello inquieta a la MEDF (patronal), que teme que las consecuencias financiera debiliten la prometida reduccin del gasto pblico.

Por otra parte, la posicin del gobierno sobre el ao de partir a la jubilacin a los 64 aos, que Macron y Philippe douard han querido hacer de esta medida un smbolo ha generado una presin contradictoria sobre al gobierno y en el seno de su mayora. Por una parte, la voluntad de afirmar la autoridad del gobierno, el rechazo a cualquier compromiso sobre la voluntad de reducir al mximo el gasto en pensiones; tanto ms en la medida que ya se han realizado concesiones en varias profesiones; es decir, mantener su posicin que confirme al macronismo como un poder fuerte.

Por otra, el temor a que esta posicin agresiva asle an ms al gobierno y a la mayora parlamentaria, hacindoles aparecer como incapaces de encontrar el mnimo apoyo en el movimiento sindical.

Este es el dilema ante el que se encontraba el gobierno a inicios de este mes.

Pero, por otro lado, el movimiento tambin est atravesado de contradicciones.

La jornada de movilizacin del da 9 ha sido masiva, las manifestaciones estuvieron al nivel de las del 5 y 17 de diciembre, aunque fueran ligeramente inferiores. Adems de una huelga importante en la enseanza y otros sectores en huelga en la funcin pblica (finanzas, cultura).

El 11 de enero se ha vivido una nueva jornada de movilizacin [la tercera en una semana], convocada expresamente en sbado para lograr la extensin del movimiento ms all de los sectores en huelga. Una manifestacin importante de 500000 manifestantes siguiendo el llamamiento de la intersindical CGT, FO, Solidaires, CGC, FSU. Los chalecos amarillos tambin convocaron a sumarse a los cortejos sindicales..

De forma deliberada, el jueves y sbado, la polica adopt una actitud agresiva similar a la que tuvieron frente a las manifestaciones de los chalecos amarillos, multiplicando la violencia hacia las y los militantes sindicales, en especial en Nantes, Rouen y Paris.

Pero, junto a la movilizacin sostenido a un nivel muy alto durante las jornada nacionales de huelga, y dejando aparte la huelga en las refineras, el sector energtico, en los Puertos y Muelles, y un llamamiento en el Banco de Francia, ms all de las convocatorias de la intersindical, an no han entrado en huelga reconducible sectores importantes.

Ahora mismo, el movimiento huelgustico en la SNCF el rcord de jornadas de huelga en la historia de la SNCF. Este sector junto con el de la RATP lleva el peso fuerte de la confrontacin. La FSU, primer sindicato en la enseanza, por el momento no convoca una huelga reconducible y FO se limita a las convocatorias de huelga nacionales, aparte de apoyar aquellas vayan surgiendo en un lugar u otro.

ltima maniobra del gobierno

Aprovechando este respiro y con la inmensa ayuda de los grandes medias, el gobierno acaba de realizar una nueva maniobra para tratar salir de su aislamiento.

El ao pivote para jubilarse se ha presentado, de forma interesada, como el nico problema a resolver, a pesar que las y los manifestantes y huelguistas, la intersindical que representa a la mayora neta del movimiento sindical y las encuestas de opinin exigen una retirada total del proyecto de reforma.

De facto, los media y el gobierno han realizado un montaje teatral en el que, como primer acto, la razn principal del conflicto se reduca a la cuestin del ao pivote y, por tanto, el nico debate serio correspondera llevarlo con la CFDT.

En un segundo acto, la CFDT propuso la convocatoria de una gran conferencia sobre la financiacin de las pensiones, como propuesta para reanimar el "dilogo social".

En un tercer acto, el Primer ministro hizo un amago de reunin con los dirigentes sindicales el da 10 para reabrir el debate, al mismo tiempo que remita el proyecto de Ley para su evaluacin al Consejo de Estado con el fin de poder presentarlo en el Parlamento el 22 de enero.

En un cuarto acto, a travs de un mensaje enviado a las direcciones sindicales el sbado, el Primer ministro acaba de proponer la "retirada provisional" de la edad pivote de 64 aos en el proyecto de Ley durante dos meses, a fin de poner en pie una conferencia sobre la financiacin de las pensiones que se desarrollara entre febrero y abril previo a las decisiones legislativas finales.

Se trata de una propuesta cnica cuyo objetivo es encontrar en ese lapsus de tiempo una propuesta alternativa que pueda lograr economizar el montante equivalente a la prolongacin de la edad de juvbilacin a los 64 aos (unos cuantos miles de millones por ao). Evidentemente, esta propuesta debe logra el consentimiento de la patronal y no conllevar a un incremento de las cotizaciones patronales. Si se lograra todo ello, el ao pivote saltara de la propuesta de Ley. En otras palabras, la propuesta alternativa consistira cargar el coste de la reforma, de una forma u otra (por ejemplo, alargando el nmero de aos trabajados necesarios para jubilarse), sobre los y las trabajadoras. Si no hubiera acuerdo con los "interlocutores sociales", evidentemente, "el gobierno se hara cargo de sus responsabilidades".

De ese modo, este sbado, los media devotos del gobierno y el propio Macron saludaban esta "salida a la crisis", al mismo tiempo que la CFDT y UNSA se felicitaban de este paso adelante.

Se trata de un nuevo intento de ahogar el movimiento y tambin de una pose de Macron, que mantiene al cien por cien el objetivo de reducir el gasto global de las pensiones al tiempo que se presta a determinados compromisos.

Esta mascarada ha sido rechazada por la intersindical nacional que ha convocado dos nuevas jornadas de huelga y manifestaciones para el 14 y 15 de enero.

Pero el elemento motor para los das que vienen continan siendo las y los huelguistas de la SNCF y la RATP y las decenas de miles de militantes que desde hace un mes desarrollan un trabajo de vanguardia poltica de este movimiento tratando de mantenerlo vivo y extender al mximo las huelgas reconducibles y las movilizaciones.

Este ncleo del movimiento desempea un papel poltico, en tanto que la intersindical nacional acompaa al movimiento sin un llamamiento claro en tanto que tal a una generalizacin de la huelga reconducible en todos los sectores. Ahora bien, los prximos das van a marcar un punto de inflexin en el movimiento. Es ahora cuando se juega la posible extensin de la huelga a otros sectores, con movilizaciones conjuntas de las clases populares contra este proyecto exigiendo su retirada pura y simple y planteando la exigencia de la justicia social a travs de un sistema de reparticin. Es la perspectiva de una sociedad solidaria opuesta al capitalismo neoliberal de Macron la que debe cimentar este movimiento.

Si no se produce esta extensin, Macron tendr la capacidad para deshacer el nudo corredizo que le aprieta, cuando la relacin de fuerzas puede permitir que ceda.

Lon Crmieux, sindicalista y militante del NPA

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article15511



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