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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2020

Alguien mueve los hilos

Antonio Lorca Siero
Rebelin


A nivel social se puede apreciar que a veces, de la noche a la maana, adquiere significado entre la generalidad la tesis que propugna un grupo social hasta ese momento ignorada. Basta cualquier hecho que sirva para dar protagonismo al grupo y que le permita salir de contexto, en la monotona habitual sujeta a fiscalizacin por los dirigentes, para que, si resulta de utilidad a ciertos propsitos, se destape y salga a plena luz para ser sometido a un proceso de manipulacin. La experiencia demuestra que casi todo se puede mover de manera coordinada y encarrilarlo hacia un destino prefabricado.

Hoy el instrumento que se utiliza como punto de partida para implementar cualquier proyecto son las demandas redireccionadas de los grupos de inters. La hoja de ruta la marcan quienes disponen del control de las redes de comunicacin, pero el que mueve los hilos no suele salir a escena. Desde ese soporte es posible dirigir de manera unidireccinal el pensamiento colectivo a travs de la publicidad en general y ms discretamente usando la publicidad subliminal. Ambas resultan decisivas para guiar a las masas siguiendo la estrategia de barrenar cuantas discrepancias surjan a la linea marcada. Est claro que a base del bombardeo externo e interno de las personas debidamente programado se crean afinidades, porque en el horizonte no hay otras alternativas. De esta forma el hecho inicial, determinado por la campaa promovida por el grupo para desarrollar ese proceso de manipulacin, se convierte en dogma por mandato de quien mueve los hilos y la doctrina que lo desarrolla acaba siendo una nueva forma de dominacin de las masas. Movindose en el plano de otro tipo de publicidad, hay todo un aparato externo conductor que completa el proceso, se trata de la intelectualidad a sueldo que discurre explicaciones y justificaciones que aspiran a ser racionales y cientficas, pero orientadas a dar sentido al dogma y por extensin a la doctrina.

Otro tanto sucede en el terreno de la poltica. Casi de improviso, tal y como sucede con el grupo social que adquiere protagonismo dominante, movido por un poderoso inters que le ampara y sita en la escena sus iconos del momento, se coloca en primera fila a un personaje annimo, hasta entonces destinado a ser poltico militante que, por ocultos motivos, a partir de ese momento se le da cuerda continuadamente, pasando a ser el centro de atencin de la publicidad y de la propaganda de manera intensiva. Siguiendo el modelo del mercado convencional, en la poltica, el que se anuncia vende mejor la mercanca; de manera que es fundamental dar cuerda al mueco para que se mueva con soltura y airear el personaje cuanto sea posible. No se trata de tener ideas propias, basta con que alguien las fabrique y el mueco, como autmata que es, las reproduzca elegantemente ante el auditorio. Para intensificar los efectos del modelo publicitario hay que crear una imagen y entregarla al efecto moda. Se trata as de promover mayores adhesiones a la causa encargada de financiarlo ante el gran pblico. Por otro lado, los creyentes del partido, vctimas del espejismo de la novedad adornada le reconocen como uno de los suyos, ignorando que no son ellos quienes le han colocado all por sus mritos. Los situados en la banda opuesta en el campo de la partitocracia, discrepan de la imagen, pero tambin la reconocen, igualmente afectados por el influjo de la moda. Hay cierta coincidencia en el arquetipo del producto, que incluso ha saltado fronteras estatales y no es exclusivo de un lugar. Sigue un patrn que se reproduce en distintos pases del entorno de manera sincronizada y se extiende por efecto mimtico. Finalmente, los votantes creen que les representa, los militantes suponen que es un producto del partido, pero pocos se plantean quin le ha podido situar en el escenario para que difunda la doctrina dominante.

Coordinando la actuacin con el fin devender mejorla mercanca, usando y abusando de las modas, sirvindose de estrategias propias de la mercadotecnia, se trata de construir una sociedad global a la medida de los intereses de mercado, poniendo en nmina a la poltica y alienando a la sociedad en virtud del efecto adictivo de las nuevas tecnologas. Si en el mundo dirigido que se impone en el panorama social no sera difcil entender quin puede mover los hilos, simplemente considerando que se trata de la sociedad de consumo extendida a nivel global, en el plano poltico sucede lo mismo. Sin embargo, por encima de las distintas multinacionales que imponen sus tecnologas de manera radical, alguien mueve los hilos de forma directa sin salir a escena. Solamente se observan contubernios entre grandes grupos de poder que manejan en la prctica el entramado de bloques en la lucha por la hegemona global. Esa labor est claramente orientada a la formacin y redireccin de la voluntad colectiva de las distintas sociedades. Su actividad manipuladora, ms all de toda explicacin asistida de la razn, busca que la realidad siempre se esconda tras la apariencia. Es esta ltima la que se sirve, la que impone la versin oficial, lo que se llama verdad, para tapar todo un mundo oculto al que el gran pblico no puede acceder.

Si no es posible sacar a la luz lo que se oculta, al menos se puede intuir quien est detrs. El que mueve los hilos no puede ser otro que quien tiene la fuerza necesaria para ello y poder para totalizar a las personas. Aqu entra en juego esa ideologa que marca la direccin al gran empresariado del dinero para cumplir sus fines.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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