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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2020

Nuevo Gobierno: Unidad para cambiar

Antonio Antn
Rebelin


La encuesta de la empresa demoscpica 40dB, publicada en el diario El Pas el pasado domingo da 12 de enero, facilita una significativa radiografa de la opinin de los electorados respecto del nuevo Gobierno progresista de coalicin entre el Partido Socialista y Unidas Podemos y sus convergencias. Expone algunos datos complementarios respecto de las dos partes de mi amplio Informe basado en el Barmetro del CIS sobre las caractersticas de los electorados, en particular los progresistas (Ver https://www.rebelion.org/noticia.php?id=264232&titular=un-nuevo-progresismo-de-izquierdas-

Dos aspectos generales se pueden destacar. Primero, la fuerte divisin social existente respecto de la actitud ante el nuevo Ejecutivo plural, entre la mayora de los electorados de las tres derechas, escptica, y la mayora de la base social de progreso, esperanzada. Segundo, aparte de la desconfianza de la gente votante a las derechas, estimulada por sus dirigentes a travs de la estrategia de la crispacin, es relevante la existencia de sectores socialistas y, en menor medida, de Unidas Podemos que consideran al Gobierno plural excesivamente dividido e incapaz de afrontar los grandes retos transformadores. Son temas para reflexionar. Veamos algunos datos.

La mayora de la ciudadana progresista (con algunos matices entre PSOE y UP), valora positivamente este Gabinete de coalicin, confa en que dure y sea capaz de aplicar medidas de progreso. No obstante, es evidente la gran diferencia con la gente conservadora (con el extremismo de Vox), que opina todo lo contrario.

As, en conjunto de la poblacin, el 57% lo considera dividido y solo cerca del 30% cohesionado (el 13% no contesta). No obstante, tal como avanzaba, esas medias estn sesgadas por la alta polarizacin de los electorados. Por un lado, el de las tres derechas lo consideran dividido en torno al 80% (y cohesionado en torno al 10%); mientras, por otro lado, en la base electoral de Unidas Podemos la gran mayora (cerca del 75%) lo considera cohesionado -10% dividido- y en el caso de la del PSOE la distribucin es: 55%, dividido; 38%, cohesionado.

Es decir, los dos grupos polticos tienen una gran tarea comunicativa y poltica: desarrollar la necesaria imagen y, lo que es ms importante, la dinmica unitaria (en la pluralidad y regulando las diferencias y los conflictos). Ambos la dicen compartir, y es lo que temen las derechas. Por tanto, debern afianzarla, en particular entre una importante base socialista, ms desconfiada.

Por otro lado, la valoracin del Gobierno progresista de coalicin es positiva o muy positiva para el 79,6% del electorado socialista y el 97,4% del de Unidas Podemos, mientras que para cerca del 80% de los electorados del PP y Cs es negativa o muy negativa (93% para el de Vox).

Ms del 60% de la poblacin apoya algunas medidas significativas anunciadas por este Gabinete, como mayores impuestos para las rentas ms ricas y limitar la subida de los alquileres. Y ms de un 44% de los ciudadanos respalda la mesa bilateral de dilogo sobre Catalua frente al 32% que la rechaza. O sea, empieza su gestin con un gran apoyo social a algunas medidas de fuerte impacto simblico y prctico.

Quiz lo ms preocupante es la existencia de un cierto escepticismo en el conjunto de la ciudadana sobre su capacidad para afrontar los grandes desafos. El tema que ms expectativas tiene es el de disminuir la desigualdad entre hombres y mujeres (50%); y luego van bajando la confianza: en relacin con la desigualdad social y la pobreza, 42%; el cambio climtico, 38%; la mejora de la calidad de la educacin 35%; el paro y la precariedad laboral, 34%; el conflicto cataln, 32,5%; el futuro de las pensiones, 32%; la dificultad de los jvenes para emanciparse, 27%.

Esa opinin es de la media ciudadana; sin embargo, tambin est muy confrontada entre la posicin de los electorados de las derechas, cuya mayora dice que la capacidad gubernamental de afrontarlos es poco o nada (quiz confundiendo sus deseos con la realidad), y la mayora de las personas votantes del PSOE y UP que dicen mucho o bastante.

No obstante, ese porcentaje relevante de cierto escepticismo en las propias bases sociales de izquierdas, que dan soporte de legitimidad al nuevo Gobierno de coalicin progresista, forma parte de la realidad sociopoltica. Puede denotar su cierto realismo respecto de la correlacin de fuerzas, la presin de los poderes fcticos y la actitud de bloqueo de las derechas; pero identifica el gran reto transformador del nuevo Ejecutivo. Significa tambin que no van a ser suficientes los cambios cosmticos o la simple retrica para legitimar su accin gubernamental.

Adems, hay en torno a un tercio de votantes socialistas que cree que el actual Gobierno de Snchez ser breve (37,7%), estar dividido (38,2%) y tendr escasa capacidad gestora (29,3%). No obstante, los porcentajes de las personas que declaran haber votado a UP son la mitad en los tres casos; dicho de otra forma, sus respuestas de confianza son mayores que las del electorado del PSOE. As, consideran que va a durar ms, que va a estar ms cohesionado (y compatible con cierta pluralidad sin llegar a divisin) y con mayor capacidad de cambio. Por el contrario, en el electorado de las derechas son mayora las posiciones que dudan de esa permanencia y capacidad (o se oponen a ello). Es la opinin que sus dirigentes pretenden consolidar y ampliar, generando tambin mayor desconfianza en las bases sociales progresistas.

En definitiva, adems de hacer frente a la oposicin crispada de las derechas e impulsar un proyecto de cambio de progreso, con sabidura, justicia, firmeza democrtica y serenidad (las clsicas prudencia, justicia, fortaleza y templanza), el nuevo Gobierno progresista de coalicin tiene dos grandes desafos: forjar una dinmica unitaria, plural desde la lealtad al proyecto compartido, e iniciar unas reformas sociales y democrticas inaplazables. Estas, aunque sean parciales y lentas, deben prefigurar un compromiso real de cambio, democrtico e igualitario, y un horizonte transformador. Ello permitir una mayor conexin institucional con las mayoras sociales, facilitar la participacin cvica y permitir fortalecer el progresismo de izquierdas que garantice el cambio de ciclo poltico de progreso.

La pugna por la legitimidad de este proyecto democratizador y por la justicia social va a ser dura. Su fracaso abrira las puertas a la involucin social y poltica. El desafo afecta a toda la ciudadana progresista y de izquierdas. Con realismo, habr que reafirmar el s se puede.

Antonio Antn. Profesor de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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