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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2020

El marxismo (afortunadamente) no es una ciencia

Rosa Guevara Landa
Rebelin


Luis Carlos Muoz Sarmiento y Luis Eustquio Soares han publicado en rebelin, en dos entregas (sbado, 11, y lunes, 13 de enero), un trabajo titulado: El marxismo es una ciencia [1]. Pretendo en esta nota hacer algunas observaciones (diez en total) sobre su afirmacin, la que da ttulo a su escrito. No entro en otras consideraciones y reflexiones complementarias de los autores, algunas de las cuales, no todas, comparto.

Arrojamos por la borda una herramienta fundamental, sealan Muoz Sarmiento y Eustquio Soares, cuando rechazamos el marxismo, y ms cuando no aceptamos que el marxismo es la ciencia de las humanidades. Y por qu, se preguntan, no aceptamos que el marxismo sea la ciencia de las humanidades. Por diversas razones. La principal de ellas: el revisionismo terico y con l las calumnias y descalificaciones realizadas contra el marxismo e intensificadas despus de la II GM, en el contexto de la guerra fra yanqui contra el socialismo.

De las descalificaciones injustificadas e interesadas vertidas contra el marxismo despus de la II Guerra Mundial (tambin antes), en el contexto de la muy caliente guerra fra del siglo XX, no hay atisbo para ninguna duda. S sobre lo dems.

1. No basta con afirmar que el marxismo sea una ciencia para que lo sea. Los autores, si as lo piensan, deberan argumentar su posicin. No lo hacen, en mi opinin, o no lo hacen con cuidado. Este paso, por ejemplo, no es propiamente un argumento, en una afirmacin (con pasos desorientadores indicados en cursiva en el texto):

Esa ciencia de las humanidades existe. Es el marxismo y como cualquier ciencia que se respete, es desafiada a ser objetiva, universalmente vlida. Su objetivo es la sociedad en que vivimos, histricamente constituida. Su verdad nunca es ella misma, sino la realidad social humana sobre la cual no cabe teorizar de forma especulativa, puesto que es preciso describirla como es y no como deseamos o suponemos que sea. La objetividad del marxismo solo es puesta en duda por el capitalismo, pero para servirse de ella y pretendiendo, al mismo tiempo, que el marxismo no note la realidad social que ha parido, para poder seguir usufructundola.

Como es evidente, la objetividad (veracidad, correccin) del marxismo no es slo puesta en duda por el capitalismo (qu significa de hecho esa afirmacin?) sino por muchos pensadores y ciudadanos (en absoluto antimarxistas o anticomunistas, nada que ver con los apologetas fanatizados del capitalismo) que son escpticos de esa supuesta objetividad. Por lo dems, parecera lgico acotar o limitar la afirmacin de que el objetivo del marxismo sea (nada menos!) la sociedad en que vivimos, la histricamente constituida. Puede una disciplina cientfica abarcar, como sealan los autores, un objeto de investigacin de esas caractersticas? Puede haber dudas gnoseolgicas razonables sobre ello.

2. Sealan tambin Muoz Sarmiento y Eustquio Soares que cualquier campo terico que no parta del anlisis objetivo de la fuerza productiva revolucionaria y ascendente, despus de la II GM, para establecer sus parmetros de investigacin, es quijotesco. Aaden que si furamos a analizar los campos tericos dominantes, al menos en Occidente, en las academias, veremos que la nica realidad social que buscaban objetivar, cuando lo hacan, es la del periodo de dominacin de la expansin capitalista imperialista europea, ignorando a plenitud la totalidad de las relaciones sociales del imperialismo yanqui.

No trado de hacer una apologa cegada de la Academia y de sus miembros, pero es evidente que son muchos los autores de la denostada Academia (citarlos aqu es tarea imposible) que no han ignorado (muy lejos de ello) la totalidad de esas relaciones sociales del Imperio. Harvey, Davis, Fernndez Buey, Domnech, entre mil nombres posibles, ha ignorado esas relaciones sociales imperiales?

3. El marxismo, la tradicin marxista, no es una ciencia (ni pretende serlo) sino una tradicin de poltica revolucionaria socialista que en su lucha por sus finalidades, incorpora todo el conocimiento cientfico que est a su alcance (y no slo en de las ciencias sociales), aportado o no por autores de la propia tradicin. La conocida undcima tesis sobre Feuerbach del Marx joven puede venir en nuestra ayuda como formulacin (bsica e inicial) del programa marxiano.

4. Si pensamos en los grandes clsicos de la tradicin, Marx y Engels, es evidente que una gran parte de su obra no es ciencia. No lo es el Manifiesto Comunista, no lo son los Manuscritos econmico-filosficos de Pars, no lo es la Crtica al programa de Gotha y no es ciencia todo El Capital. En el caso de Engels, no es ciencia, por ejemplo, el Anti-Dhring y no es ciencia La situacin de la clase obrera en Inglaterra. Basta haber ojeado los Elementos de Euclides, los Principia de Newton, Sobre la teora de la relatividad especial y general de Einstein, o cualquier libro de buena divulgacin cientfica sobre epigentica, cosmologa, historia, sociologa o economa para observar la diferencia.

Que los ensayos citados no sean ciencia no significa que sean ideologa, en el sentido de falsa conciencia, o que carezcan de inters o de valor epistmico. Lo contrario es lo verdadero.

5. La crtica al revisionismo terico es tambin otro elemento, mal elemento en mi opinin, de algunas tendencias de la tradicin (los propios autores, Muoz Sarmiento y Eustquio Soares, estn aqu incluidos). Cualquier teora que se precie, sea o no cientfica, debe tener a gala revisar todo aquello que deba ser revisable (que son todas sus hiptesis, conjeturas, axiomas, postulados y conceptos). De omnibus dubitandum (sin excluir lo propio) era aforismo preferido por Marx.

Una teora puede mantener principios y finalidades (que, por supuesto, tambin conviene discutir y actualizar y, en algunos casos, abandonar: por ejemplo, la aspiracin a un comunismo de la abundancia), pero sera puro dogmatismo, absurdo y contrario al espritu de la tradicin, mantener erre que erre, y en toda circunstancia, conjeturas, hiptesis y leyes sea cual sea la situacin del mundo, las los nuevos conocimientos o la potencial deficiencia o inconsistencia de los planteamientos iniciales. Nada de eso encaja con el verdadero espritu cientfico, nada de eso es consistente con el ejemplo de los grandes clsicos de la tradicin. No se es ms roja (o rojo) por transitar por el sostenella y no enmendalla. Se ha confundido, en muchas ocasiones, revisionismo terico con reformismo poltico o claudicacin. Y no es uno ni lo mismo.

6. Por qu, preguntan los autores, en el campo de las humanidades, una ciencia ontopositiva, sin ser positivista, que objetive la totalidad dinmica del ser social, de forma impersonal y verdadera, suena como improbable, absurda, autoritaria e incluso ridcula. Solo hay una respuesta, en su opinin, para esta cuestin: por motivos ideolgicos y por procesos de alienacin que pueden y deben ser descritos de forma cientfica, objetivamente, pues, independientemente de lo que pensamos, la realidad histrica humana existe y puede/debe ser descrita cientficamente, como una verdad universalmente vlida en s misma. Desconozco el significado exacto de la expresin una verdad universalmente vlida en s misma (que suena a axioma o postulado o algo as) y esta por ver que ese objeto que sealan -la realidad histrica humana- puede ser descrita y explicada por una sola disciplina cientfica, pero en cualquier hay otras respuestas posibles que conviene no perder de vista. Por ejemplo, la prudencia epistmica, el recuerdo de magnficos aforismos del saber popular como aquel que nos avisa de que el que mucho abarca, poco aprieta.

7. Una de las categoras cientficas del marxismo, sealan tambin los autores, es el materialismo histrico/dialctico, cuya premisa reza, en modo laico, jejeje: es preciso, siempre, contextualizar la lucha de clases. Es en este sentido, aaden, que el marxismo no es una doctrina o un dogma fijo, en el tiempo ni en el espacio, y tampoco una teora europea. Es por eso que los marxistas africanos produjeron ciencia marxista contextualizada dentro de la realidad africana; y as el marxismo latinoamericano y asitico. Ms all de la divergencia sobre el estatus del marxismo, es evidente que cualquier ciudadano o grupo social, independientemente de su origen geogrfico, puede hacer aportaciones a la tradicin. Sera un puro desvaro pensar lo contrario. Y es tambin evidente que el materialismo histrico/dialctico (segn su propia expresin) no son categoras cientficas del marxismo. Son otra cosa: partes o componentes de la totalidad. La lucha de clases, las fuerzas productivo-destructivas, las relaciones sociales de produccin, fuerza de trabajo, capital constante, capital variable, esas s son (interesantes) categoras tericas del marxismo.

8. Hay en el artculo dos referencias a Stalin. Ninguna de ellas en sentido crtico. Sin afirmar que los autores mantengan determinadas posiciones en este mbito de alta tensin politica, convendra evitar toda nostalgia del estalinismo y cualquier abandono de la crtica (tarea que no debera interrumpirse) de ese perodo histrico, cuyos aspectos autoritarios y criminales son, a da de hoy, ms que evidentes.

9. He escrito afortunadamente y debera justificar el adverbio: si el marxismo fuera estrictamente una ciencia, no podra ir acompaado de valores y finalidades (ms all de las estrictamente epsitmicas). Pero es evidente que el marxismo hace y debe hacer valoraciones sobre nuestra injusta e inadmisible realidad social y debe seguir aspirando a una sociedad de los (y las!) iguales, asunto en el que el feminismo juega y debe jugar crecimiento- un papel fundamental. Luego, por tanto, no puede ser estrictamente una ciencia.

10. Un profesor de Metodoloda de las ciencias sociales, uno de los pensadores espaoles que ms ayud al giro ecomunista de la tradicin, Manuel Sacristn (1925-1985), comentando al final de sus das un texto de Lucio Coletti (entonces un marxista en transicin hacia el berlusconismo), anot en sus materiales de trabajo un aforismo-reflexin que merece ser recordado porque da pistas en apenas dos lneas sobre cmo entender correctamente la tradicin en que muchas ciudadanas y pensadoras (tambin con os) nos seguimos reconociendo: No se debe ser marxista (Marx); lo nico que tiene inters es decidir si se mueve uno, o no, dentro de una tradicin que intenta avanzar, por la cresta, entre el valle del deseo y el de la realidad, en busca de un mar en el que ambos confluyan.

Esa decisin es moral, poltica, no cientfica aunque la ciencia pueda echarnos una mano para avanzar en esa confluencia cernudiana que tantas (y tantos) deseamos..


Notas

1) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=264377 ; http://www.rebelion.org/noticia.php?id=264378

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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