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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2020

La sociedad de consumo, nos estamos acabando la Tierra

Miguel Alejandro Rivera
Rebelin


Nos estamos acabando el planeta Tierra. Eventos como la destruccin en Australia debido incendios que van de la mano con olas de calor no antes registradas o la posibilidad de que sean fuegos provocados por el hombre con el fin de sobre explotar la tierra, nos deben poner en perspectiva de que estamos cada da ms cerca del punto sin retorno...

Segn la ONG Global Footprint Network, la humanidad cada ao agota ms pronto sus recursos naturales que debieran rendir para, al menos, los 365 das del ciclo terrestre; cada vez ms pronto, el animal "racional" que somos como especie, consume toda el agua, la tierra, el aire limpio, los recursos naturales que ofreca el planeta.

El llamado Da de la Sobrecapacidad (o del Sobregiro) de la Tierra, que se calcula desde 1986, llega as dos meses antes que hace 20 aos, y cada ao se adelanta en el calendario. En 1993, se produjo el 21 de octubre; en 2003, el 22 de septiembre; y en 2017 y 2018 el 2 de agosto y el 1 de agosto, respectivamente.

En 2019 se adelant un tanto ms, a lo que dicha ONG apunt: "El hecho de que el da de la sobrecapacidad de la Tierra sea el 29 de julio significa que la humanidad utiliza actualmente los recursos ecolgicos 1,75 veces ms deprisa que la capacidad de regeneracin de los ecosistemas".

La sobre explotacin de la Tierra y el consumo de alimentos promovidos por el ser humano, como el caso de la ganadera, por lo que se dice, quemaron los bosques australianos para crear pastos de ganado, no es un tema nuevo. Muchos investigadores han teorizado sobre el tema, e incluso desde una visin primitivista. Tal es el caso del escritor irlands Andrew Flood, quien explica que si el ser humano quisiera vivir slo de lo que se genera naturalmente, tendra que desaparecer un 90 por ciento de la poblacin mundial.

En su libro "Civilizacin, primitivismo y anarquismo", Flood expone el caso de Irlanda como punto de referencia, donde hay un aproximado de 5 millones de habitantes y l asegura, no existe el territorio suficiente para alimentarlos a todos; es decir, dicho pas no puede ser autogestivo.

"Los cazadores-recolectores suelen vivir con una densidad de poblacin de 1 habitante por 10 kilmetros cuadrados (la densidad de poblacin actual de Irlanda es de alrededor de 500 habitantes por 10 kilmetros cuadrados). Aplicando este clculo, el nmero de habitantes de Irlanda debera ser menor de 70 mil. Probablemente menos del 20 por ciento de Irlanda sea tierra cultivable", expone el investigador.

Y ante la sustentabilidad humana aade: "Siendo benvolos y asumiendo que Irlanda podra mantener a 70 mil cazadores-recolectores, resulta que necesitaramos 'eliminar' unos 4 millones 930 mil habitantes. Es decir, el 98.6 por ciento de la poblacin actual. La arqueologa estima en 7 mil el nmero de habitantes de Irlanda antes de la llegada de la agricultura".

Luego entonces, explica Flood, este parmetro podra aplicarse tambin al planeta entero, en referencia al trmino "capacidad de carga", es decir, cunto aporta un ser humano en su esfuerzo para obtener el alimento que necesita. Sin embargo, el modelo de produccin actual implica que slo unos cuntos trabajan para generar el alimento de territorios sobrepoblados cuyos recursos no alcanzan para satisfacer las necesidades, por lo que comienzan procesos de industrializacin alimentaria y transportacin, los cuales generan mayor contaminacin.

Segn el propio texto de Flood, la humanidad debera tener slo 50 millones de habitantes recolectores y cazadores para ser autosustentable, y no los cerca de 7 mil 300 millones que somos actualmente, los cuales se espera crezcan para 2030 a 8 mil 500 millones.

Y todo esto es, en sntesis, parte de las consecuencias de ser una sociedad que adora la sobre produccin y el consumo. En su libro "Vidas desperdiciadas, la modernidad y sus parias", el socilogo polaco Zymunt Bauman, pone como ejemplo de la enfermedad consumista de la humanidad la ciudad de Leonia, emanada del texto: "Las ciudades invisibles", de Italo Calvino. En l, se expone como los habitantes de dicha comunidad basan su pasin y felicidad en "gozar de las cosas nuevas y diferentes".

"La ciudad de Leonia se rechace a s misma todos los das", dice Calvino, y explica que los pobladores, despertaban entre sbanas fescas cada da, se lavaban con jabones recin sacados del empaque, extraan del refrigerados ms perfeccionado siempre latas sin abrir de alimentos, y escuchaban los ltimos sonetos en sus radios nuevas. Sin embargo, "en las aceras, envueltos en tersas bolsas de plstico, los restos de la Leonia de ayer, esperan los carros de la basura. No slo tubos de dentfrico aplastados, bombilla fundidas, peridicos, envases, materiales de embalaje, sino tambin calderas, enciclopedias, pianos, servicios de porcelana".

"Ms que de las cosas que cada da se fabrican, venden, compran, la opulencia de Leonia se mide por las cosas que cada da se tiran, para ceder su lugar a las nuevas, tanto que uno se pregunta si la verdadera pasin de Leonia es en realidad, como dicen, gozar de las cosas nuevas y diferentes y no ms bien expulsar, apartar, purgarse de una recurrente impureza".

Ah entonces la gran crtica que hace Calvino a la sociedad actual, porque en efecto, como en Leonia, la gente de nuestra era no quiere saber nada de lo que pasa con sus desechos despus de haberlos tirado, que se amontonan en algn lugar que no es secreto, pero que por vergenza queremos negar.

Qu tan conscientes somos de la huella ecolgica que dejan nuestras decisiones de sper mercado? El uso de instrumentos desechables, cambiar de telfono o de auto slo porque un ao despus sentimos que ya es viejo, dejar de usar ropa casi nueva para comprar la de temporada, tirar la mitad de una ensalada porque estamos satisfechos y no valorar que la tierra tard cinco meses en crear un jitomate... Nos encanta consumir y no sabemos qu hay detrs de ello.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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