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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2020

Narcotrfico y poltica

Daro Villaseor
Rebelin


La detencin de Genaro Garca Luna en los Estados Unidos por el presunto delito de encubrimiento de narcotrfico en Mxico en beneficio del Cartel de Sinaloa, y la posibilidad del juicio en su contra que destape las relaciones del poder poltico y ese grupo, pone en relevancia la veracidad de las denuncias que desde el sexenio de El Carnicero de Michoacn Felipe Caldern, acadmicos, investigadores independientes, y varios de los grupos narcotraficantes opositores al grupo que en ese sexenio y en el posterior de El Petimetre Enrique Pea, pusieron en claro que el Cartel de Sinaloa sali beneficiado gracias a la proteccin de los gobiernos de la Docena Infame panista y el prismo decadente que convirtieron al Estado mexicano en uno ms de las bandas criminales y terroristas que operan con diferentes fuerzas a lo largo y ancho del territorio nacional.

Escrito de otra manera: el supuesto combate a la delincuencia organizada en Mxico en los sexenios comprendidos entre los aos 2006 al 2018, no fue ms que un involucramiento, por parte de las autoridades, como otro grupo combatiente que, en coalicin con el Cartel de Sinaloa, se dedic a apuntalar los territorios ganados por ste y a contener la posibilidad de expansin de los grupos opositores al Cartel que le quitaran tanto territorios de siembra como mercados de consumo local y rutas de exportacin a los Estados Unidos, Asia y Europa. Sin embargo, la razn crematstica que benefici a autoridades y a amplios sectores de las clases altas y medias que no se encontraban directamente involucradas en alguno de los procesos del narcotrfico, no fue la nica causa que llev a esos gobiernos a involucrarse en la costosa guerra de varios miles de muertos y otros tantos miles de desplazados, y al menos en el caso del gobierno sobre todo el de El Briago Imbcil, es posible que no fuera la principal.

Mientras acadmicos e intelectuales sobre todo los provenientes de lo que se llama la izquierda posmoderna se esforzaron, y lo siguen haciendo, de convencernos que las disputas entre la izquierda y derecha han desaparecido porque han esfumado los referentes polticos que sustentaban esas disputas, lo cierto es que el gobierno del PAN que haba robado las elecciones de 2006 utiliz el combate al crimen organizado, que empez con una declaracin de guerra en la que no dud en decretar a las posibles vctimas civiles como daos colaterales, para atacar a lo que para el presidente y su grupo, as como su partido y sobre todo el Super Polica Garca Luna, constitua el principal peligro: la izquierda poltica mexicana representada, en ese momento, por El Lder de la misma Andrs Manuel Lpez Obrador y el partido que lo apoyaba, el izquierdista de la Revolucin Democrtica (PRD). Y en este caso no tiene ningn sentido discutir si El Lder y su partido del momento representaba o no alguna real alternativa de izquierda ya que tanto el gobierno como el partido que lo sustentaba (PAN) as como la casi absoluta clase dominante y sus castas perifricas, estaban convencidas de que as era y por lo tanto hacan todo lo posible por oponerse y de preferencia destruir a los que conceban como una real amenaza a sus intereses: las autoridades de ese momento no dudaron, en nombre de la venganza poltica y el miedo al supuesto comunismo que El Lder y los suyos representaban, en apoyar, o no, estados, municipios y ciudades que gobernaran partidarios u opositores. En un estudio acerca del origen de la guerra contra el narcotrfico en esos aos, se expone lo siguiente:

Nuestro principal argumento es que las autoridades federales en Mxico (en el gobierno de El Carnicero de Michoacn, Felipe Caldern) desarrollaron intervenciones coordinadas en regiones bajo el control del partido del presidente, pero adoptaron estrategias de confrontacin en estados gobernados por la izquierda la fuerza poltica que neg persistentemente la legitimidad del presidente como autoridad legalmente constituida, se opuso a su programa legislativo de reformas econmicas, y se haba convertido en la principal amenaza electoral para el presidente y su partido .

En estados de derecha, las autoridades federales protegieron a los alcaldes de ataques criminales y los ayudaron a purgar sus fuerzas policiales; coordinaron operaciones entre el ejrcito y la polica federal con los funcionarios y las policas locales, y compartieron informacin de inteligencia; removieron de sus puestos a copartidarios corruptos pero no los enjuiciaron ni los expusieron pblicamente, y trabajaron junto con los alcaldes para brindar bienes y servicios pblicos en municipios donde los crteles reclutaban jvenes pandilleros. Estas acciones debilitaron a los crteles y contribuyeron a detener la epidemia de violencia.

En regiones subnacionales de izquierda, en cambio, el gobierno federal no cooper con las autoridades locales y busc castigarlas dejando que gobernadores y alcaldes enfrentaran solos la escalada de violencia, para luego culparlos de la intensificacin del conflicto. En estados de izquierda, las autoridades federales disearon unilateralmente intervenciones militares y policiales sin compartir informacin con los gobernadores y alcaldes; enjuiciaron a funcionarios locales y los expusieron en medios nacionales como corruptos e ineptos, incluso sin tener pruebas concluyentes y sin haber un juicio de por medio; se negaron a brindar proteccin a alcaldes izquierdistas y a su personal que enfrentaban amenazas criminales; y optaron por no promover ninguna intervencin de poltica social significativa. Estas estrategias confrontativas debilitaron a los gobiernos locales de izquierda y permitieron que los crteles y las organizaciones criminales capturaran los municipios y a su poblacin mediante la extorsin y el secuestro [1].

La guerra contra el narcotrfico fue, y es, adems de un gran negocio que ha beneficiado a las cpulas viejas y nuevas, un ataque ideolgico y poltico contra cualquier alternativa que pudiera parecer real o meramente nominal y que representara, por su mera existencia, una amenaza contra las castas divinas y la clase dominante que no estn dispuestas a dejar de lado una sola de sus prebendas con tal de aliviar la miseria y el dolor de un pueblo cada vez ms vejado. Prefirieron volver a ste blanco tanto de los sicarios como de las fuerzas policacas y armadas decretando que sus muertos solo eran el dao colateral de una guerra necesaria, y solamente muchos sectores de la clase dominante y sus castas comenzaron a cuestionar esta guerra cuando empezaron a tener que sufrir las consecuencias de atacantes que hace tiempo perdieron cualquier referencia humanitaria posible que les hace no respetar las mnimas reglas posibles del combate, como la de no atacar a los civiles desarmados . Mientras les fue posible sostener esta guerra con sus consecuencias de muertos y desplazados y con apoyo de los estadounidenses va el Plan Mrida, no dudaron en creer que esta era y es la mejor manera de contener cualquier plan que, insistimos, aunque fuera nominalmente, modificar a en algo las relaciones de clase y castas existentes. Por esto es su enojo con el gobierno de la 4T que a la vez se encuentra en su intil bsqueda de la modificacin de la forma en que se combate al narcotrfico en lo particular y al crimen organizado o no en lo general (porque el obradorismo-zen no puede o no quiere encarcelar y confiscar los bienes de cualquier elemento de las castas privilegiadas por muy involucrado que se encuentre con los elementos del terrorismo narcotraficante o con cualquiera que sea catalogado como delincuente a segn los cnones aceptados, y se conforma, hasta el da de hoy, con personajes de segunda [2]): saben que si no se regresa lo ms pronto posible a la poltica de tierra arrasada y terror que los sicarios, las fuerzas armadas y el Estado llevaron a cabo en esos aos alindose con uno de los principales combatientes como lo es el Cartel de Sinaloa, simplemente no hay forma sencilla de contener a la poblacin y evitar que se organice, esto ltimo es su verdadera pesadilla. A la clase dominante, sus castas y sus sicofantes les viene al fresco la gran cantidad de delitos y muertos con los cual el gobierno de la 4T cerr el ao 2019 y firma el fracaso de sus estrategias de contencin. Les importa que se regrese a la situacin anterior de la guerra descarada porque saben que una poblacin aterrorizada por los posibles ataques de los chacales del narco o por parte de la banda uniformada no cuestiona el expolio al que ha sido sometida por 40 aos de neoliberalismo descarado, ni se opone a que la tercera parte del territorio est cedida a las compaas mineras extranjeras, canadienses sobre todo. La violencia administrada con fines polticos, como medida para obtener un fin particular mientras se simula que se combate al crimen organizado en general [3], ha sido la caracterstica constante de las administraciones gubernamentales que declararon y sostuvieron la guerra del narcotrfico y que hicieron crecer las atrocidades que con anterioridad ya se practicaban de forma un poco ms selectiva [4]. Como bien mencionan Trejo y Ley, los gobierno de la Docena Trgica panista, y podemos decir que el de Pea tambin, prefirieron echar por la borda el monopolio de la violencia del Estado con tal de mantener los privilegios de la elite.

Uno de los mitos preferidos por los defensores de la democracia a la mexicana y posiblemente tambin por amplios sectores de las clases y castas privilegiadas es que, despus de la guerra civil, pero sobre todo a partir de 1968, Mxico se ha encaminado constante aunque lentamente a una democracia de tipo liberal a semejanza de la norteamericana (su casi nico referente) que, aunque lejos de llegar a su madurez, est encaminada correctamente. La realidad est muy lejos de este cuento idlico: ni antes ni despus de la matanza de Tlatelolco, Mxico ha dejado de ser un pas violento en que el Ejrcito y la polica han actuado antes que otra cosa como tropa de ocupacin ya sea contra los estudiantes que negaban y niegan el orden vigente, algunos de los sicarios del narcotrfico, las guerrillas armadas o contra la poblacin en general que no asume dcilmente los dictados de arriba, ni a las lites les importa ms all del discursos la democracia liberal ya que ni la Ilustracin francesa ni los dictados econmicos de Smith, los polticos de Locke o los morales de Bentham fueron ni han sido asumidos plenamente por aquellas, incapaces de resolver la contradiccin entre como hacer que el pas se pareciera ms al modelo de un pas occidental desarrollado y seguir sosteniendo sus privilegios, contradiccin que desde antes de la Independencia de 1810 les ha seguido haciendo que toda la poblacin pague por su parlisis. El Liberalismo mexicano no es el liberalismo original anglosajn o de factura francesa derivado de la ilustracin, ya que las elites mexicanas siempre se han movido en trminos de grupo, preocupadas por mantener sus privilegios ms que por fomentar cualquier racionalismo individualista [5]. Ahora bien, la violencia que la poblacin ha visto y/o se encuentra sometida a raz de la declaracin de guerra contra el narcotrfico no es nueva ni en su forma ni en su intensidad, salvo porque antes de la actual guerra pareca ms concentrada: los magnicidios ligados a la actividad narcotraficante al parecer son la norma en este pas [6] y la utilizacin de los servicios penitenciarios para desaparecer gente como en Allende, Coahuila, en 2011, tiene sus antecedentes en lo que ya se practicaba en las penitenciaras del entonces Distrito Federal en las dcadas de los setenta y ochenta del siglo pasado para desaparecer opositores polticos, guerrilleros cados en la tortura de las distintas fuerzas policacas que los combatan y, para no dejar, delincuentes de la ms diferente caracterstica que haban cado en desgracia o que resultaban cabos sueltos para los jefes de las diferentes corporaciones [7].

El uso del narcotrfico para justificar la guerra partidista en contra de lo que este consideraba oposicin de izquierda simplemente no puede ser negado:

A partir de una nueva base de datos sobre violencia criminal en Mxico, construida mediante una revisin sistemtica del peridico Reforma, nuestros resultados estadsticos demuestran que, aunque los municipios en los estados gobernados por cualquiera de los partidos de oposicin s experimentaron mayores niveles de violencia que aquellos en estados dirigidos por los copartidarios del presidente, los niveles ms intensos de violencia criminal se dieron en ciudades ubicadas en estados gobernados por el PRD. 

En comparacin con una situacin de gobernanza unificada, donde el partido del presidente rega en todos los niveles de gobierno, nuestros resultados estadsticos muestran que los municipios de estados gobernados por la izquierda experimentaron niveles de violencia criminal cinco veces mayor [8].

Siguiendo el enfoque partidista de Riker, estudiosos de la violencia del narcotrfico en Mxico han sugerido que la guerra contra las drogas del presidente Felipe Caldern y el despliegue del ejrcito para controlar la violencia del narcotrfico result ms efectiva en condiciones de gobernanza unificada, donde los copartidarios del presidente panista gobernaban en los niveles estatal y municipal, y menos efectiva en condiciones de pluralidad partidista vertical [9].


Si el seor Garca Luna no llega a un acuerdo con las autoridades estadounidenses que lo han detenido, la posibilidad de que se confirmen varias de las cosas que hemos mencionado aqu sigue abierta, aunque esto tambin representa un grave problema para las autoridades de ese pas que no pueden ni alegar el desconocimiento de todas las actividades del inculpado ni de sus propias actividades en las cuales la inteligencia de ese pas financia, por ejemplo, guerras y golpes de Estado, como lo sucedido en este pas desde los aos setenta del siglo pasado [10]. Como sea, el golpe poltico que esta detencin dio a la derecha radical mexicana ser algo de lo que al parecer tardarn en recuperarse, aunque no se ve al obradorismo-zen ni a El Lder disposicin poltica alguna de usarlo, quizs por qu existen en las filas del nuevo gobierno y su partido elementos venidos o al menos vinculados con las actividades de esos aos obscuros que se han extendido hasta hoy, a pesar de los discursos de El Lder.

Notas:

[1] Guillermo Trejo, Sandra Ley. Federalismo, drogas y violencia. Por qu el conflicto partidista intergubernamental estimul la violencia del narcotrfico en Mxico. Revista Poltica y Gobierno. Volumen XXIII, nmero 1, pp. 11-56. I semetre de 2016.

[2]En los hechos, los carteles de la droga no podran haber crecido de la manera que lo hicieron sin la complicidad y la asistencia de polticos, los jefes de la polica, las fuerzas armadas y las agencias de seguridad locales. El trfico de drogas en Mxico siempre ha sido la alianza entre los profesionales de cuello blanco -los respetables y bien vestidos polticos mexicanos as como hombres de negocios que son parte de la elite educada en Harvard y Yale, y los pobremente escolarizados criminales de las clases sometidas a los cuales se les aguijonea de tiempo en tiempo con medidas anti-narcticos. En cierta forma, los polticos y los lderes de negocios de Mxico han mantenido un aire de respetabilidad y decoro con respecto a la comunidad internacional en la cual se presentan como defensores y campeones de las mejores tradiciones de comercio y como aliados del imperio Anglo-Americano y todo esto ha sido reforzado por versiones que entidades como la BBC y CNN propagan adems de que muestran una condena (demonising) de los enemigos polticos y de cualquier medida que vaya en contra de sus polticas. Oponerse al generalizado mito de que existe una clara divisin entre las autoridades y el crimen organizado es una de las ambiciones de este libro, lo cual es esencial para entender la historia del trfico de drogas en Mxico. Peter Watt, Roberto Zepeda. Drug War Mexico. Politics, Neoliberalism and Violence in the New Narcoeconomy. Zed Books. London & New York. Estados Unidos, 2012. Pgina 6. Traduccin propia.

[3] Desde el inicio del Plan Cndor en los aos setenta y ochenta del siglo pasado, que puede ser considerada la primera campaa contra los narcotraficantes independizados del control estatal y que deriv en la fundacin del Cartel de Guadalajara, la convivencia entre las clases polticas y empresariales y los nuevos capos ricos empez a ser la norma. Vase este ejemplo de un personaje singular cuya ferocidad contrastaba con su ayuda a las clases populares que lo adoraban, y con su convivencia con las elites locales: https://vanguardia.com.mx/articulo/el-dia-en-que-mataron-el-cochiloco-de-70-balazos-un-narcotraficante-mucho-mas-sanguinario-y

[4] Guillermo Trejo, Sandra Ley. Federalismo, drogas y violencia. Por qu el conflicto partidista intergubernamental estimul la violencia del narcotrfico en Mxico. Revista Poltica y Gobierno. Volumen XXIII, nmero 1, pp. 11-56. I semetre de 2016, pp. 20-21.

[5] Gerardo Torres Salcido. Bifurcacin nacional y ciudadana. Los orgenes del concepto y sus perspectivas en la visin de las elites mexicanas. En: Alejandra Salas-Porras, Karla Valverde Viesca. Elites y desarrollo. UNAM, Facultad de Ciencias Polticas y Sociales, Editores e Impresores Profesionales EDIMPRO. Primera edicin, Mxico, 2009, pp. 69-92.

[6]http://sinpermiso.com.mx/los-tufos-del-narco-el-gitano-y-el-coronel-loaiza-sinaloa-1944/

[7]http://www.virginiacolwell.com/wp-content/uploads/2016/01/Proceso-articles.pdf, https://studylib.es/doc/5284011/%E2%80%9Cla-liga-comunista-23-de-septiembre-1973, y los diferentes artculos de acerca de la guerra sucia del pasado y la guerra del narcotrfico actual de la liga http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=Ram%F3n%20C%E9sar%20Gonz%E1lez%20Ortiz&inicio=0, sobre todo https://www.rebelion.org/noticia.php?id=240381 (En 2016, se realiz una pelcula llamada La cuarta compaa, dirigida por Amir Galvn y Vanessa Arreola. En ella se relata la historia verdadera de Los Perros, equipo de futbol americano de prisioneros creada en el Penal de Santa Martha Acatitla, que tambin fungira como banda de robo, bajo las rdenes de Durazo. Siendo que, Los Perros tambin seran La 4 Compaa, un escuadrn de internos que controlaba el penal, adems de dedicarse a robar autos con ayuda de la polica.

Dicho grupo, fue conformado por el cuarto turno de custodia, que control el penal y sirvi al entonces director Juan Alberto Antoln, quien a su vez responda al jefe de la polica, el Negro Durazo. Formada la banda a mediados de 1979, dur hasta 1981. La mayora de sus integrantes jugaban futbol americano con Los Perros de Santa Martha.

Eran los ms fuertes y astutos, por lo que fueron elegidos para salir a robar a las calles carros Grand Marquis otros carros estadounidenses, adems de centenarios, lo que ms le fascinaba a el Negro. Sin embargo, La Cuarta Compaa y sus 38 integrantes solo les sirvi hasta donde quisieron, despus fueron castigados y de terapia se les ponan todos los das un disco de Cepilln.

Ms an, dentro de tal entramado, una de las medidas de Durazo Moreno para desaparecer a asaltantes no afiliados, sera la ejecucin extrajudicial de los que llegaran a los separos, no as de los ladrones que fuesen simplemente arrestados o que robaran al amparo de la polica.

Sus cuerpos eran incinerados en la Penitenciaria, donde haba una fundidora de acero, adems de que algunos separos funcionaron como salas de tortura y confinamiento, tanto de asaltantes que trabajaban sin el permiso de la Polica, como de disidentes polticos, particularmente de la Liga Comunista 23 de Septiembre, durante la guerra sucia).

Las atrocidades como estas, as como la tortura, la compra de las ms diversas autoridades y/o la complacencia, como tener sometida bajo a terror a la poblacin de diferentes zonas del pas, es algo que los terroristas del narcotrfico actual no ejercen como novedad, lo que hace pensar que fueron las ms diversas autoridades y gobiernos del Estado mexicano las que ensearon a aquellos mientras se dedicaban a exterminar opositores polticos al Estado y el capitalismo mexicano, estuvieran estos armados o no, organizados o no. Que despus los alumnos se independizaran de los maestros y adems se volvieran contra estos, es circunstancial y consustancial a las necesidades del negocio. De todos modos, los sicarios en todos los niveles por su historia personal eran los ms indicados para entender el salvaje catecismo empresarial del neoliberalismo, a costa, eso si, de un gran dao psicolgico (el narcotrfico, por todo lo anterior, puede ser considerada la primera gran empresa que entendi muy bien dicho catecismo neoliberal): https://www.eldiario.es/internacional/Morir-exnarcos-explican-fracasa-Mexico_0_983052029.html

[8] Guillermo Trejo, Sandra Ley. Federalismo, drogas y violencia. Por qu el conflicto partidista intergubernamental estimul la violencia del narcotrfico en Mxico. Revista Poltica y Gobierno. Volumen XXIII, nmero 1, pp. 11-56. I semestre de 2016, pgina 16.

[9] Guillermo Trejo, Sandra Ley. Federalismo, drogas y violencia. Por qu el conflicto partidista intergubernamental estimul la violencia del narcotrfico en Mxico. Revista Poltica y Gobierno. Volumen XXIII, nmero 1, pp. 11-56. I semestre de 2016, pgina 18.

[10] https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB89/, https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB445/ Existe mucho material disponible que liga a la inteligencia norteamericana (y no solo) con las actividades de lo que se denomina delincuencia organizada como la del narcotrfico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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