Portada :: Ecologa social :: Cambio climtico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2020

Terror, esperanza, ira, amabilidad
La complejidad de la vida al enfrentar la nueva normalidad

James Bradley
The Guardian

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


En los rostros de las vctimas de los incendios forestales nos vimos a nosotros mismos y a nuestro futuro compartido. Ya no podemos rehuir la realidad.

Cuando vayamos a escribir la historia de la poltica climtica en Australia, es posible que la vspera del Ao Nuevo 2020 se vea como el momento en que todo cambi. Ese fue el da en que la nacin, y de hecho el mundo, observaron con horror y desesperacin cmo la gente de Mallacoota hua a la playa para escapar del muro de fuego que se cerna sobre su ciudad

No fueron los nicos en huir del fuego ese da. En los pueblos, desde las Montaas Azules hasta las afueras de Melbourne, las comunidades se enfrentaban a una catstrofe. Pero haba algo en las imgenes de Mallacoota, la multitud de personas y animales acurrucados en la arena bajo una extraa luz rojiza que de alguna manera alertaba no solo de la escala sino de lo espeluznante de la crisis. Cuando Brueghel se topa con el Antropoceno, tuite una amiga mo sobre escenas similares en la Baha de Malua. Es ms bien como el Bosco, respondieron otros.

 Evacuados en la playa de Malua Bay (Foto: Alex Coppel)

Es posible que las razones por las cuales estas imgenes parecen tan impresionantes es el hecho de que son de una playa, un lugar que ocupa una curiosa dualidad en la cultura australiana, que sirve como el smbolo ms potente de nuestro mito nacional de igualitarismo y el teatro de nuestras ansiedades ms profundas, tanto sobre los orgenes de nuestra nacin como de la posibilidad de invasin, ya sea por agresores o por refugiados.

Como para subrayar esa ambivalencia, apareci otra imagen poco despus. Tomada por Allison Marion, residente de Mallacoota, mostraba a su hijo de 11 aos, Finn, sentado en la popa de un bote, con una mano sobre el timn de un motor fueraborda y los ojos asomando sobre la mascarilla que oculta su cara cautelosa y exhausta. Detrs de l, el cielo es de color naranja intenso y el mar apenas visible en la oscuridad. Hace una dcada y media, el escritor Robert Macfarlane se pregunt por qu la crisis climtica careca de iconografa. Ahora ya tiene una.