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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2020

Carta desde Roma
La mafia muda

Gorka Larrabeiti
Ctxt


A Barbara Sargenti y a quienes como ella han sacrificado mucho en esta lucha.

La mafia ya no es la que era. Podra ser el ttulo de una pelcula, y de hecho lo es (La mafia non pi quella di una volta, Franco Maresco, 2019). Tambin es una realidad muy subestimada. En Espaa se habla muy poquito de mafia, y cuando lo hacemos, o hablamos de ficcin o de noticias espectaculares que percibimos como ajenas: el primer narcosubmarino europeo, los misteriosos fardos de coca pursima que dejaron las mareas en las playas de las Landas, los ajustes de cuentas entre mafias extranjeras en la Costa del Sol, la guerra entre adolescentes camorristas en Npoles o la reciente megaredada en Italia contra la Ndrangheta. Lo que evoca el trmino mafia es algo mayormente italiano, ms en concreto meridional, muy violento, ilegal, aparatoso, perversamente poltico y morbosamente literario. Ya no es as, o no solo. Hoy esa realidad, sin haber dejado de ser lo que fue, tambin es global, europea y europesta, cada vez ms septentrional, silente, empresarial, legal, requerida, estabilizadora y altamente competitiva. La mafia, como todo organismo vivo, es un sistema que cambia con la historia. La mafia, en singular o plural, muta. El magistrado italiano Roberto Scarpinato habla de darwinismo mafioso y de, al menos, tres especies de mafia: la primitiva, la mercatista y la masomafia.

Hasta los aos 90 las distintas especies de mafia (Cosa Nostra, Ndrangheta, Camorra) encajaban bien en ese estereotipo criminal y primitivo que an lucha por su supervivencia. Es famosa la definicin de Leonardo Sciascia en la revista Tempo presente (1957), que rememoraba en una columna de 1982 por qu la segua considerando de sinttica exactitud. Deca as Sciascia: La mafia es una asociacin para delinquir con fines de enriquecimiento ilcito de sus propios asociados que se presenta como intermediacin parasitaria e impuesta mediante medios violentos entre la propiedad y el trabajo, la produccin y el consumo, el ciudadano y el Estado. Ntese la contundencia de los trminos empleados: delinquir, ilcito, parasitario, violento. Adems, la mafia desempeaba, siempre segn Sciascia, funciones de subpolica y vanguardia reaccionaria a cambio de quedar exenta de determinados tributos. En tiempos de guerra fra, no caba definicin ms atinada.

Sobre la evolucin de la mafia se han escrito demasiadas notas costumbristas: nueva mafia, III y IV mafia, y as, venga a catalogar. Todo vale con tal de hacer folklore. El primero en apuntar el peligro de banalizar la informacin sobre la mafia fue el diputado y secretario regional comunista Pio La Torre ya en 1974, ocho aos antes de que lo asesinara Cosa Nostra. A La Torre le debemos no solo la idea de que ya en los aos 70 exista en Italia una convergencia objetiva entre mafia, terrorismo y fuerzas subversivas de ultraderecha, cuyo inters comn era el debilitamiento del Estado, sino tambin el artculo 416 bis, maravilla literaria, aprobado en setiembre de 1982 (Ley Rognoni-La Torre) tras los asesinatos del propio La Torre en abril y del general Della Chiesa en setiembre. Lean: La asociacin es de tipo mafioso cuando quienes forman parte de ella se valen de la fuerza de intimidacin del vnculo asociativo y de la condicin de sometimiento y omert que deriva de ella para cometer crmenes, adquirir de modo directo o indirecto la gestin o en todo caso el control de actividades econmicas, concesiones, autorizaciones, licitaciones y servicios pblicos, o para recabar beneficios o ventajas injustas para s o para otros, o bien con el fin de impedir u obstaculizar el libre ejercicio del voto o de procurarse votos para s o para otros con motivo de consultas electorales. Lo que llama la atencin es el polisndeton de nueve conjunciones disyuntivas (o, o bien) que unen elementos que se alternan o se prestan a una eleccin. Esa meticulosa vaguedad permiti que la legislacin antimafia italiana explorara terrenos criminales incgnitos.

Tratemos, a continuacin, de la mutacin mercatista. Un mafioso de cuello blanco y corbata se la contaba as al magistrado Scarpinato: Venimos de un mundo en el que la poltica gobernaba la economa. Hoy es la economa la que gobierna la poltica, y nosotros somos una de las almas negras de la economa. No se puede sintetizar mejor el acelern que sufri la Historia a partir de los 80, debido a una revolucin espacial, la globalizacin, otra poltico-econmica, el neoliberalismo, y a otra tecnolgica, que nos ha llevado a una intensificacin de ritmos de vida y de trabajo, en eso que algunos llaman rapidacin (LS, 18). Adems, tras la cada del muro de Berln, aquella tarea de subpolica anticomunista que ejercan las mafias perdi sentido. Y ya a partir de los 80, pero sobre todo en los 90, la cocana se volvi un producto de consumo masivo y global del que manaban ocanos de liquidez. Escuchen ahora la mutacin de la mafia primitiva a la mercatista de boca de un ndranghetista interceptado: Ya no hacemos bang-bang, sino click-click. Se prefiere la corrupcin a la sangre como mtodo operativo porque es silenciosa y discreta, menor su pena y ms ardua su persecucin. En el marco de un neoliberalismo que garantiza no restringir jams el libre desarrollo de las capacidades y de las libertades empresariales del individuo, la corrupcin consigue siempre abrirse huecos, sembrar mtodo, ganar consenso.

Con la crisis de 2008, la mafia mercatista trep de golpe hasta coronar las cimas del sistema financiero. El director de la Oficina de Naciones Unidas para las Drogas y el Delito (ONUDD), el italiano Antonio Maria Costa, desvelaba en 2009 que, durante la crisis bancaria de 2008, la tremenda escasez de liquidez creada tras el derrumbe de los prstamos interbancarios brind al crimen organizado, rico en contante, la oportunidad de penetrar en el sistema financiero. La mafia mercatista se converta as en factor de estabilidad financiera. No es la mafia la que busca a la finanza, sino al contrario, le dice a Costa un magistrado antimafia. Las lindes entre lo ilegal y lo productivo se han difuminado. Siempre se recuerda el caso de Wachovia Bank, que recicl 380.000 dlares del crtel de Sinaloa entre 2006 y 2010. Incautarse del dinero del crtel acarreaba un riesgo sistmico, as que todo se resolvi con una vaga promesa de no incurrir en el delito en el futuro y una multa de 160 millones de dlares. Calderilla. Las drogas y la prostitucin cuentan en el PIB por indicacin de Eurostat desde 2014, y la revista Time recuerda Scarpinato incluy a Lucky Luciano en la lista de los empresarios ms importantes de la historia de Estados Unidos. En los aos 80, el juez Falcone hablaba de multinacionales del crimen y los crmenes actuales de las multinacionales resultan inescindibles debido a que se ha producido otra mutacin: la masomafia o los sistemas criminales integrados. La Gran Desigualdad ha afectado tambin a la mafia: la brecha entre el pueblo y las lites mafiosas se ha ensanchado; las clases medias mafiosas se han precarizado mientras que las lites mafiosas constituyen una suerte de aristocracia que se codea con las lites empresariales y polticas en crculos restringidos, secretos, lejos del control democrtico. El boss ndranghetista Luigi Mancuso lo revela en una escucha elocuente: La Ndrangheta ya no existe! La Ndrangheta forma parte de la masonera! Digamos que est bajo la masonera... Qu queda ahora? Ahora queda la masonera y esos cuatro retorcidos que siguen creyendo en la Ndrangheta. Antes la Ndrangheta era de gente pudiente; luego se la dejaron a los pringados, los labriegos Hay que modernizarse, no seguir con las viejas reglas. El mundo cambia y hay que cambiar todas las cosas. Hoy la llaman masonera, maana la llamarn P4, P6, P9.

Ante una mafia mercatista, que se ha legalizado y un capitalismo cada vez ms corrupto y evasor, ante una masomafia, que se siente impune gracias a las casi automticas prescripciones de los delitos de corrupcin, incluso la avanzada legislacin antimafia italiana resulta inadecuada. Los magistrados antimafia admiten resignados que su tarea alcanza solo a contener el fenmeno y claman en el desierto global por nuevos instrumentos que definan mejor estos nuevos crmenes de camisa blanca y corbata.

Y mientras tanto, se oye algo en Espaa? No fue noticia la visita de la ltima Comisin Parlamentaria Antimafia italiana a Espaa. Poco inters por parte de los polticos y la prensa. Espaa lo sabemos, pero se nos olvida fcil es un pas bsico para las mafias. Una zona franca, segn Roberto Saviano, ya que sirve como refugio de fugitivos de la justicia as como de rincn ideal para el reciclaje en sectores como el turismo o la construccin. A decir de la mencionada Comisin Parlamentaria, su infiltracin en las instituciones no suscita todava una especial preocupacin pese a que no faltan seales de algunas tentativas de condicionamiento. Espaa concede el informe de la Comisin colabora eficazmente en la lucha contra las mafias pese a carecer an de instrumentos legislativos especficos adoptados en Italia tales como el delito de pertenencia a organizacin mafiosa. El problema es que la lucha contra las mafias no constituye una prioridad absoluta por culpa de un cierto retraso cultural de la magistratura. Adems, en la opinin pblica espaola, segn el informe, todava falta la plena conciencia de los riesgos de una economa contaminada por el capital mafioso. Recordemos que tuvo que venir Roberto Saviano a explicarnos que la burbuja inmobiliaria catalana no se entenda sin la liquidez que inyectaron los clanes camorristas en la costa mediterrnea.

La ltima vez que el trmino mafia se emple en serio en Espaa fue en el caso Grtel. El PP ha tenido una forma de funcionar de tipo mafioso, acusaba el entonces secretario poltico de Podemos, Iigo Errejn. Fue una mafia o no la Grtel? Presentaba, sin duda, muchos de los rasgos para definirla como tal: el entramado, los fines, el parasitismo, la intimidacin, capacidad de influencia o presin que se traduca en la defenestracin de aquellos funcionarios que no se avenan a los deseos de la administracin parasitaria y el meterico ascenso de los dciles a ella. Fuera lo que fuese la Grtel, la poltica espaola hara muy bien en endurecer las penas de los delitos contra la Administracin Pblica para que no vuelva a repetirse un caso semejante. Tampoco parece complicado introducir la reutilizacin pblica y social de los bienes incautados a las mafias. A esos coches deportivos o inmuebles que se deterioran en limbos jurdicos, ante la impotencia de los cuerpos policiales que ven convertirse en vanos sus esfuerzos, debera drseles sentido y utilidad enseguida.

En conclusin, la mafia silente nos va ganando porque no es noticia. El magistrado Nino Di Matteo denunci, en la ltima campaa electoral europea, el silencio que recubre una de las mayores amenazas a las que se enfrenta la UE. Otro magistrado antimafia, Nicola Gratteri, una de las mximas autoridades mundiales en Ndrangheta, sostiene siempre que no hay institucin ms europesta que las mafias, que saben siempre encontrar acomodo all donde la legislacin antimafia es ms endeble, es decir, cada vez ms lejos del sur de Italia, cada vez ms al norte y el este de Europa. La lucha contra las mafias ha cado al puesto 13 de los 26 que componen el acuerdo del actual Gobierno italiano. Y en el acuerdo progresista PSOE-Podemos, aunque se explicita una lucha contra el fraude fiscal y hay un compromiso para liderar la lucha contra la evasin fiscal internacional, no se menciona el problema. Las mafias no existen, vaya. Hay una imagen sin imagen que ilustra bien ese fundido a negro informativo sobre las mafias no sangrientas. A peticin del interesado, las imgenes de la comparecencia de Silvio Berlusconi el pasado 11 de noviembre en el juicio sobre la negociacin Estado-Mafia brillaron por su ausencia.

Reina, por consiguiente, una suerte de omert poltica y meditica global tal vez debida a que ninguna forma del capitalismo cumple tan a rajatabla la mxima capitalista del mximo beneficio en el menor tiempo posible como las mafias. Es ms: hoy por hoy separar capitalismo y mafia resulta poco menos que imposible. En buena parte, como denunciaba Pasolini, porque los periodistas y los polticos, aun teniendo quiz pruebas, indicios seguro, no dicen los nombres. As, las mafias nos siguen robando tranquilamente. Siempre nos llevan ventaja. Ahora les interesa el control de las redes y controlan, bien trajeadas, enteros Estados en el corazn mismo de Europa.

Resulta, por tanto, un imperativo democrtico abordar la cuestin de manera jurdica, poltica y cultural. Jurdicamente, desarrollando instrumentos jurdicos comunes, al menos a nivel europeo, segn el modelo italiano; esto es, habra que dotarse de un concepto jurdico comn de crimen organizado y habra que establecer la incautacin de los bienes que sirvieron o se destinaron a cometer el delito y de las cosas que son su precio, producto, beneficio o que constituyen su empleo (art. 416 bis). Polticamente, habr que despejar ambigedades en el mbito europeo: no puede ser que la lucha contra el crimen organizado aparezca y desaparezca de las prioridades de la agenda poltica de la Comisin Europea como si se tratara de un accesorio de moda. El actual plan cuatrienal de lucha contra la delincuencia grave y organizada vigente hasta 2021 no contempla la lucha contra las mafias como prioridad, pero s lo haca el plan cuatrienal de la Agencia Europea de Seguridad (2015). Asimismo, falta por implementar y actualizar la Decisin Marco del Consejo relativa a la lucha contra la delincuencia organizada (2008/841/JHA).

Apuntando an ms alto, ser preciso Dum Romae consulitur informar de lo grave y plantear, de una vez, como dice Francisco, el enorme problema de una finanza ya soberana sobre las reglas democrticas. Y, aunque parezca un asunto menor, culturalmente, habr que estar alerta ante toda trivializacin del trmino mafia en las marcas, como ha ocurrido con la cadena de restaurantes La Mafia se sienta a la mesa, ya condenada por la EUIPO. Habr que ser creativos y constantes legislando. Llegaremos siempre tarde y costar redefinir al mutante. Tendremos que recurrir al darwinismo, a las disyuntivas, como hizo La Torre, a la teologa mstica del Pseudo Dionisio como Sciascia en la misteriosa cita que abre Todo modo. La verdadera batalla consistir en hacer que las mafias no le salgan rentables a nadie. Nada cambiar mientras no se avance en esa nueva conciencia civil. Porque las mafias, como en El irlands, nos seguirn dejando siempre solos ante nuestra conciencia; su puerta, siempre entreabierta.


Fuente original: https://ctxt.es/es/20200115/Politica/30555/mafia-cosa-nostra-italia-camorra-la-torre-gorka-larrabeiti.htm



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