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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2020

Paridad & Feminismo
Acoso, burlas y cuotas: qu hacemos las mujeres en una mesa redonda?

Berta Gmez Santo Toms
www.pikaramagazine.com

La falta de paridad en diferentes eventos pblicos esconde una serie de mecanismos internos que se traducen en una forma de violencia directa o indirecta contra las pocas participantes.


Ponerse un lazo morado el 8M no es suficiente: llamar a mujeres profesionales para que aporten sus conocimientos y su trabajo diario hace ms por nosotras que incluirnos en la trigsima mesa sobre machismo en la industria. Con estas palabras la periodista Laura Gmez criticaba a travs de Twitter la ausencia de mujeres en un a charla organizada por la empresa de videojuegos PlayStation.

Era una ocasin importante en el contexto gamer: se estrenaba Death Stranding, el ltimo videojuego de Hideo Kojima, padre de la saga Metal Gear Solid, y la compaa quiso celebrarlo con un evento y cinco invitados de honor. Entre ellos el director Nacho Vigalondo, el dibujante de cmics Salva Espn o el periodista y escritor ngel Sucasas, encargado de moderar la mesa redonda.

A pesar de que la periodista no se refiri a la validez de los cinco ponentes en ningn momento, fue Sucasas quien carg contra Gmez con agresividad por considerar que su crtica estaba fuera de lugar. A medida que pasaban las horas y algunos usuarios mostraban su rechazo a esta situacin discriminatoria, las objeciones generales en su cuenta pblica -Hay que dejar de pedir cuotas- se convirtieron en ataques personales Laura tiene muchas puertas cerradas a cal y canto que nunca se abrirn. Y muchas historias que cuando salgan a la luz, si las vctimas deciden hablar, veremos.

Yo la quiero fuera de mi profesin-. Fueron unos das complicados, explica Gmez, ahora que han pasado unas semanas de aquel episodio, no solo por la repercusin y los insultos, sino por descubrir que muchos compaeros a los que admiro dentro del mundillo se posicionaban pblicamente a su favor sin ningn tipo de represalia.

El estudio en el que trabaja Sucasas no se pronunci, y l sigue trabajando all. Al mismo tiempo, tambin reconoce que hubo una respuesta masiva de apoyo hacia ella desde distintos entornos, y lograron que finalmente PlayStation cambiara el cartel: Sucasas fue sustituido por las periodistas Marina Martnez y Sara Borondo.

Sin embargo, para Gmez, lo que hizo PlayStation no fue responder a sus reclamaciones, sino ceder ante las quejas del resto de ponentes, si ellos no hubieran pedido que se incluyera a mujeres y se echara a Sucasas de la mesa, PlayStation no habra movido un dedo. No queran saber nada de la polmica.

Marina Martnez, una de las periodistas incluidas tras esta rectificacin, afirma que conoca lo ocurrido cuando la llamaron para incluirla en la mesa y que por ello dud de si deba o no acudir: Me considero una persona sencilla y tranquila, no me gustan las polmicas y ponerme directamente en el punto de mira de una me produjo mucha ansiedad.

Finalmente su experiencia fue positiva y se sinti arropada por muchos compaeros. Me alegro de que se hicieran las cosas bien al final, aunque el precio fue caro, cuenta. Lo que este caso evidencia es consecuencia directa del machismo estructural que sigue existiendo en el mundo gamer.

Mediante la burla y la invisibilizacin, las mujeres son relegadas a un segundo plano y castigadas pblicamente si se atreven a quejarse de ello. En el momento en el que denuncias algo dentro de la industria del videojuego, entras en el exclusivo club de las feministas taradas que solo quieren destrozarles a los chicos su casita del rbol, concluye Gmez, la explosin de Sucasas confirm algo que las mujeres relacionadas de una forma u otra con la industria ya sospechbamos: que se nos veta de ciertos espacios por nuestro perfil activista.

Violencia e invisibilizacin

La exclusin de las mujeres de este tipo de eventos pblicos -conferencias, debates y mesas redondas- va mucho ms all de la falta de paridad o de la ausencia de mujeres, puesto que existen una serie de mecanismos internos a su funcionamiento que se traducen en una forma de violencia directa o indirecta contra ellas. De hecho, aunque en el mundo gamer ese tipo de sucesos resultan muy evidentes por la virulencia de los ataques, se trata de una problemtica sistmica que se repite en todos los mbitos culturales.

La escritora Mara Snchez vivi recientemente uno de estos episodios en la Feria del Libro de Valladolid, mientras participaba en la mesa redonda De vuelta al campo, moderada por Germn Vivas, junto a los poetas Emilio Gancedo y Fermn Herrero. Fue este quien durante su intervencin cuestion que alguna escritora del medio rural estuviese a la altura de los hombres y se justific diciendo que no es sexismo si no lo hago a propsito. Snchez cuenta cmo en este momento se sinti paralizada, porque dice, viene de alguien a quien admiras, en un teatro, que la tiene tomada contigo desde el minuto uno, y encima ests siendo partcipe de una impunidad brutal del resto de los compaeros de tu mesa, que hacen como si no pasara nada.

En cuanto acab sali de all corriendo, con ansiedad y sin despedirse de nadie, al da siguiente me llamaron de la organizacin para disculparse, explica, pero deberamos reflexionar sobre lo normalizado que est que hombres de clase media afincados en grandes ciudades con la vida resuelta y con los crculos muy bien cerrados ataquen a una mujer y cuestionen su discurso solo por ser joven y que le vaya bien. A fin de cuentas yo salgo del medio rural, soy veterinaria y no tengo ningn padrino.

Precisamente, uno de los problemas ms frecuentes es la normalizacin de estas violencias ante la vulnerabilidad de quienes las enfrentan, puesto que se ven rodeadas de silencios. Algo que ocurre incluso cuando se trata de un acoso explcito, como le sucedi a la poeta venezolana Andrea Paola Hernndez durante el XV Encuentro Internacional de Poesa en Caracas, en 2017.

Hernndez utiliz su propia web para denunciar los hechos: Desde el instante que pis el conjunto ferial empec a recibir comentarios que me hicieron sentir incmoda e intimidada. Su narracin se torna cada vez ms violenta, hasta llegar a la fiesta posterior donde un miembro de la organizacin, cuenta ,me tomaba de las manos, del cuello y de la cintura para que me acercara a l [] Empez a preguntarme acerca de mi vida privada y de su yo saba que era la mujer ms atractiva de toda la fiesta.

Sin embargo, sera un error pensar que estas violencias son siempre explcitas, en forma de acoso fsico o verbal. Lo preocupante es que existen una serie de patrones que limitan o cuestionan la participacin de las mujeres que s son invitadas, que por norma general no acuden en calidad de expertas, sino para representar una cuota o como representantes de una experiencia concreta.

As lo confirma la periodista Blanca Martnez: Mi papel en las mesas redondas es el de angry white funny woman, me mandan mails para decirme que me sentarn con tal o cual (inserte nombre del crtico de 45 aos) para escandalizarlo y subrayan el email con un: ya vers qu divertido.

En consecuencia, cree que lo que se busca al invitar a una mujer feminista a mesas de debate culturales es una oposicin vehemente y chispeante, la feminista tiene el rol de dar juego. Una situacin todava ms perversa, y con consecuencias ms difciles de afrontar, es la que sufren aquellas mujeres que se viven mltiples discrimaciones. Nosotras ni siquiera somos cuotas, expone la psicloga kal Patricia Caro, el Estado se niega a que lo seamos y, como lo personal es poltico, esa negacin se traduce en ausencias injustificables en las mesas de debate.

Adems, como seala Miriam Hatibi, consultora de comunicacin, cuando se las invita es para representar una identidad concreta, sabes que no te han invitado para que des tu opinin, sino que te han invitado por lo que creen que t vas a decir. El hecho, al final, es que casi nunca son incluidas como especialistas, me molesta que no se valoren nuestros conocimientos, concluye Hatibi, al hombre blanco universitario le presentan como experto en su campo y a ti te presentan como la activista.

Mecanismos de defensa

La primera forma de enfrentar estas situaciones es un recurso en el que todas coinciden: documentarse previamente sobre el resto de asistentes del evento. Para m es fundamental, dice Mara Snchez, cuando no s por dnde van los tiros pregunto a otras mujeres, y si me consta que son gente con la que no puedes establecer un debate, o que me ha atacado por redes sociales, he decidido no ir a la mesa o al festival; y le he contado a la persona que me ha invitado mis razones.

Sin embargo, hay ocasiones donde la posibilidad de evitar el conflicto no existe o no es deseable. Como seala Patricia Caro, el problema entonces es que tambin son las mujeres quienes asumen las consecuencias del enfrentamiento directo, por lo que, para concentrar esfuerzos y autocuidarnos, resulta necesaria una visin estratgica de las discusiones. Creo que merece la pena responder dependiendo de quin emite el discurso y qu contenido tiene el mensaje.

La lucha por la igualdad desde, como mnimo, una categora doblemente subordinada, requiere unos recursos intelectuales, emocionales y econmicos altsimos que afectan a nuestra salud de manera directa, explica Caro. Conozco a varias personas jvenes romanes que han tenido desde ataques de ansiedad a ictus, pasando por infartos y aumentos o prdidas de peso alarmantes, cuenta la psicloga.

Blanca Martnez, por su parte, apuesta por una salida de ruptura y reorganizacin, que pase por abrir nuevos espacios al margen de los circuitos institucionales, incluso cuando esto implica, por ejemplo, contraprogramar eventos excluyentes con otros actos, pero transformado los mtodos y las estructuras hegemnicas. En mi carrera profesional no he sabido trabajar de otra manera, afirma, refirindose a varias plataformas (Visual404 y El Bloque) en las que ha participado.

La ltima de ellas fue el Congreso Ontologas Feministas, que organiz junto con otras compaeras como reaccin a la escasa sensibilidad feminista -tanto en forma como en contenido- del Congreso de Filosofa Joven en 2019. Aunque en principio se centraron en exigir cambios en el congreso original, la tibia respuesta que obtuvieron por parte de la organizacin les llev a crear una red paralela de apoyo y difusin formalizada en otro espacio. El resultado de lo que pas all lo deberan valorar las asistentes, concluye Martnez, pero a efectos prcticos, este ao el congreso de filosofa joven que contraprogramamos ha impuesto un protocolo de buenas prcticas.

La contraprogramacin debe interpretarse como un acto de resistencia y de denuncia frente a la discriminacin, pero tambin como una estrategia propositiva que establezca formas de organizacin ms igualitarias. Es la lgica que llev a la creacin de Gaming Ladies, un encuentro no mixto dedicado a la industria del videojuego, nacido con la intencin de crear un espacio seguro que sirva tambin para visibilizar las prcticas machistas del sector, y que, a pesar de las dificultades ya ha celebrado cuatro ediciones.

Creo que las denuncias pblicas y la organizacin de nuestros propios eventos deberan ir de la mano, afirma Laura Gmez, refirindose a la industria de los videojuegos. El problema es que nosotras no tenemos el poder ni los recursos para llevar a cabo todo lo que nos gustara.

Tenemos en contra a muchos estudios, y donde un all male panel no resulta problemtico, un panel de mujeres todava arquea muchas cejas y genera muchas preguntas. Que se lo digan a Gaming Ladies. Y concluye: Es la consecuencia natural de que nos echen de los espacios reservados a los de siempre. Seguiremos escribiendo con perspectiva feminista, preparando libros, organizando eventos. Nos costar ms, pero seguir pasando.


Ilustracin de Emma Gasc


Fuente: https://www.pikaramagazine.com/2020/01/acoso-burlas-cuotas-hacemos-las-mujeres-una-mesa-redonda/


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