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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2006

El PCE, con Carrillo a la cabeza, traicion a sus militantes, a sus muertos, firmando los malditos Pactos de la Moncloa.
La Patria Perdida

Malali Labrac y Quijote Gades
Kaosenlared


Espaa est muerta, la mataron los fascistas, grit emocionado el poeta Len Felipe. Espaa fusilada en el barranco de Vznar, torturada y asesinada en el coso de Badajoz, encarcelada, presa, prisionera en los campos de concentracin, exiliada en la Argentina o en la U.R.S.S., reprimida y sojuzgada en cualquier ciudad o provincia. La Patria Perdida desde el 39, el fin del sueo de toda una generacin de espaoles. Un milln de muertos, cientos de miles de fusilados, sangre en las cunetas, tricornios negros como el corazn de los generales que traicionaron a su patria y a su bandera asocindose con Hitler y Mussolini.

Franco, carnicero mayor del reino, criminal de voz aflautada y sexo inerte, Cerillita, Franquito, Paca la culona, Miss Canarias 1936, Queipo borracho, pendenciero, maldito virrey de Andaluca.

Generaciones que perdieron una guerra dcadas antes de su nacimiento, hijos de la Espaa del ftbol, los toros y el turismo, negadores del pasado de lucha de sus padres y abuelos. Indiferencia, apoliticismo, pero siempre un "franquismo sociolgico", siempre el espaolismo de los asesinos de la verdadera Espaa.

Franco, el espaol que ms espaoles ha exterminado a lo largo de la historia, lo dej todo atado y bien atado.

El Borbn en la Zarzuela, la derecha franquista (o aznarista) y la socialdemocracia liberal (de Felipe y ZP) turnndose en la Moncloa, por encima de todo, vigilando la Banca (Botn).

El PCE, con Carrillo a la cabeza, traicion a sus militantes, a sus muertos, firmando los malditos Pactos de la Moncloa. Al cabo de los aos, Carrillo glorificado por el grupo Prisa y compaa, elevado a los altares. Y los franquistas de nuevo cuo, acusndole de la matanza de Paracuellos. Ellos dicen slo un nombre, Paracuellos. Nosotros decimos Granada, Badajoz, Len, Asturias, etc.

Los espaoles de la rabia y de la idea, como cantaba Machado (muerto en 1939 en Calliure, en el sur de Francia, empujado al exilio junto a medio milln de compatriotas), yacen todos en las fosas comunes, huesos perdidos por los caminos y los montes de la piel de toro.

Miguel Hernndez, tuberculoso en Alicante, muerto en prisin por escribir "Andaluces de Jan" y otras joyas del verso espaol.

Lorca, fusilado en Vznar, por rojo y homosexual, ni sus amigos falangistas (los Rosales) lo pudieron salvar. Simn Snchez Montero y Luis Lucio Lobato, ms de 30 aos cada uno en las crceles de Franco.

Todos ellos olvidados por la Transaccin, y/o utilizados por la socialdemocracia y sus artistas de pacotilla.

Y al otro lado del Atlntico, entre el Caribe y la Amrica del Sur, luchan nuevos hroes, los nuestros, los de siempre.

La Espaa perdida, la patria muerta, vive en la Habana, en Caracas o en la Paz. El verde olivo fidelista, la boina roja chavista y el jersey del Evo ton tambin tricolores, como nuestra bandera robada.

En el horizonte, la Repblica, la reconstruccin de aquella patria, aquel pas que pudo ser y no fue, que ser ms temprano que tarde. Ese da, aunque nosotros ya no estemos para verlo, habr nacido Espaa, una Espaa donde quepan Catalunya, Galiza y Euskal Herria, una Espaa Socialista y Federal, Comunista y Republicana, Anarcosindicalista y Democrtico-Burguesa.

Por los inmensos llanos de la Mancha, galopar Rocinante, con el Hidalgo Quijote a cuestas.

" Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo, al camino con mi adarga al brazo" (Che)

Mientras herida, asesinada, quizs an conserve un hilo de vida, la otra Espaa espera a los nuevos espaoles.



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