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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2020

EE.UU.-Irn: cuatro dcadas de tensin contenida... y entonces lleg Trump

Roberto Montoya
El Salto


Por la presente resolucin el Congreso ordena al presidente que suspenda cualquier actividad de hostilidad de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos contra el Ejrcito o Gobierno de la Repblica de Irn.

Esa resolucin, votada el pasado 9 de enero por la Cmara de Representantes estadounidense no tiene carcter vinculante; es una resolucin recurrente, pero posiblemente sea la primera vez que los congresistas estadounidenses votan algo similar en los ms de 40 aos de hostigamiento a la revolucin islmica que lleg al poder en Irn en 1979 con el ayatol Jomeini.

Esta resolucin se produce pocos das antes de que se inicie en el Senado una etapa clave en el proceso de impeachment contra Donald Trump, cuando se presenten formalmente las acusaciones contra el presidente, una vez conseguida ya la luz verde de la Cmara de Representantes.

La resolucin del da 9 de enero fue aprobada por 224 votos a favor y 194 en contra, y evidenci discrepancias tanto en las filas del Partido Republicano como en el Demcrata, como ya viene siendo habitual.

Tres republicanos votaron a favor de la iniciativa de los demcratas, uno de ellos el congresista Justin Amash, que durante 2019 decidi abandonar su partido para pasar a ser un independiente.

Esos republicanos disidentes, al igual que la mayora de los demcratas, dijeron no estar convencidos de las justificaciones oficiales dadas el da anterior por el Gobierno en una sesin informativa a puerta cerrada.

En ella se asegur que el asesinato selectivo del poderoso general iran Qassem Soleimani, comandante de la fuerza de lite Al Quds, la unidad responsable de las operaciones militares en el exterior de Irn, se llev a cabo ante el peligro real e inminente que representaba para fuerzas e intereses estadounidenses. Junto con l muri tambin Abu Mahdi al-Muhandis, lder de la poderosa milicia chi iraqu Kataib Hezbol.

La CIA acusaba a esta milicia de ser la responsable del ataque el pasado 27 de diciembre a una base militar iraqu en la ciudad de Kirkuk en la que, entre otros, muri un experimentado mercenario estadounidense de origen iraqu que trabajaba para el Pentgono, Nawres Hamid.

EE UU respondi poco despus a ese ataque con operaciones de represalia contra dicha milicia golpeando dos de sus asentamientos en Iraq y Siria, matando a ms de 20 de sus combatientes.

Estos ataques provocaron a su vez la ira de una multitud que asalt la embajada estadounidense en Bagdad, que se vio obligada a evacuar a su personal y cerrar la legacin diplomtica.

Los asesinatos de Al Muhandis y Soleimani, a quien tambin se responsabiliz de estar detrs del asalto a la embajada y muchas otras operaciones contra las tropas estadounidenses en Iraq y Siria, es hasta el momento el ltimo captulo de esta escalada en Iraq, pero no fue la nica.

El mismo da del asesinato del general ms poderoso de Irn y hombre clave en la derrota del Estado Islmico en Iraq y Siria tena lugar otro atentado con drones en Yemen contra el comandante en ese pas de las fuerzas iranes de Al Quds, Abdul Reza Shahlai.

Este comandante iran, al que la CIA acusaba de planificar un atentado en 2011 contra el embajador saud en Washington, sali ileso del atentado, en el que murieron otros de sus hombres.

En esa sesin especial que se celebr el 8 de enero el secretario de Estado, Mike Pence, y el secretario de Defensa, Mark Esper, se negaron a dar detalles de las pruebas de esos peligros inminentes al considerarlas material clasificado que afectaba a la seguridad nacional.

Son los tradicionales eufemismos que siempre utiliza el Pentgono y la Casa Blanca para impedir dar cuenta de sus ejecuciones extrajudiciales.

Nancy Pelosi, la veterana presidenta de la Cmara de Representantes, hizo hincapi en la importancia de la resolucin aprobada a pesar de su carcter no vinculante, sosteniendo que era una advertencia al presidente de que no se aceptara que iniciara una escalada blica de consecuencias imprevisibles.

No es que tengamos confianza en la bondad o buenas intenciones del rgimen iran. Por mi experiencia en [el Comit de] Inteligencia s lo brutal que era Soleimani. No esperamos cosas buenas de ellos, pero s esperamos grandes cosas por parte nuestra.

La vehemencia de Pelosi al defender la resolucin que finalmente se aprob no pudo evitar que ocho de los congresistas demcratas votaran en contra de ella, por razones diversas.

Rara vez en la historia de EE UU se ha dado una polmica parlamentaria como la suscitada ahora a raz del asesinato del segundo hombre ms poderoso de Irn y el frustrado asesinato tambin del comandante de la misma fuerza en Yemen, Reza Shahlai.

A pesar de ser EE UU un pas con una largusima tradicin de ejecuciones extrajudiciales asesinatos selectivos en la jerga del Pentgono al igual que en Israel pocas veces se ha visto una polmica de la importancia de la actual.

De todos los presidentes demcratas y republicanos que han pasado antes de Trump por la Casa Blanca desde el derrocamiento del pro occidental sha Reza Pavhlevi en Irn en 1979 y el triunfo de la revolucin islmica Carter, Reagan, Bush senior, Clinton, Bush junior, Obama sin duda fue este ltimo el nico que dio un paso, limitado pero importante, para distender la relacin entre Washington y Tehern.

La decisin de Barack Obama de firmar el Plan de Accin Integral Conjunto (PAIC) con Irn, y tambin con Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania en 2015 conocido como Plan Nuclear no implicaba reconocer el derecho de Irn a formar parte del exclusivo club de las potencias nucleares legales y con derecho a enriquecer uranio con fines militares, para fabricar la bomba atmica.

Solo supona levantar las crueles sanciones econmicas, financieras y comerciales a Irn a cambio de que este pas se comprometiera a paralizar la mayora de sus cerca de 20.000 centrifugadoras y limitar el enriquecimiento de uranio al 3,67%, un porcentaje suficiente para poder utilizarlo para actividades civiles pero no para actividades militares.

A pesar de las grandes limitaciones que esto supona de hecho a la soberana de Irn, los halcones del Pentgono y el Partido Republicano lo consideraron una concesin suicida, e Israel un pas que no forma parte del club oficial de potencias nucleares pero que posee un importante arsenal de ojivas nucleares no supervisado internacionalmente y Arabia Saud condenaron a Obama por romper el equilibrio geoestratgico en Oriente Medio y el Golfo.

Trump, acrrimo enemigo del multilateralismo, acabara con esa postura pocos aos despus, en 2018, retirando a EE UU de ese acuerdo a pesar de las crticas del resto de firmantes del mismo, tras lo cual comenz una escalada de acciones contra Irn cuyo ltimo escaln hasta ahora ha sido el asesinato del general Soleimani.

Las principales argumentaciones de Trump contra el acuerdo fueron:

1) Que no prohiba taxativamente a Irn el enriquecimiento de uranio, fuera este para el uso que fuera.

2) Que beneficiaba econmicamente a Tehern, dndole as un baln de oxgeno vital para la supervivencia de su rgimen y para calmar las crecientes protestas callejeras de los ltimos aos contra su rgimen teocrtico.

3) Que el acuerdo firmado por las seis potencias no prohiba explcitamente a Irn seguir apoyando militar y econmicamente al rgimen de Al Assad en Siria, o a los rebeldes hutes en Yemen, a Hams en la Franja de Gaza, o a Hezbol en el Lbano.

A pesar de que Obama demostr al firmar dicho acuerdo su pragmatismo para intentar distender parcialmente las relaciones con el rgimen iran al que ninguno de sus predecesores haba logrado derrocar en las anteriores tres dcadas, tampoco abandon la poltica del palo y la zanahoria tan caracterstica de los gobiernos de EE UU desde la poca de la Doctrina Monroe.

Barack Obama, al tiempo que adoptaba esta postura sobre el acuerdo nuclear con Irn; que se presentaba tambin en los inicios de su mandato con el ramo de olivo al mundo musulmn con aquel clebre discurso en la Universidad Al-Azhar de El Cairo, o condenaba la cruzada de la Guerra contra el Terror de su predecesor, Bush junior, se converta paradjicamente en el presidente que ms ejecuciones extrajudiciales en el exterior autorizaba.

Los drones militares MQ9-Reaper como el que se utiliz das atrs para disparar sus misiles Hellfire R9X y asesinar al general Soleimani cerca del aeropuerto de Bagdad, o los RQ1-Predator u otros de los modelos de aviones sin piloto ms utilizados por el Pentagno y por la CIA, se convirtieron en las armas estrella de la Administracin Obama para continuar la Guerra contra el Terror de Bush por medios menos visibles, ms econmicos y sin el riesgo de sufrir bajas propias.

Durante sus ocho aos de gobierno, murieron cerca de 5.000 personas como consecuencia de los ataques de drones militares operados muchas veces desde miles de kilmetros de distancia en pases como Afganistn, Pakistn, Yemen, Irak, Somalia o Libia.

A pesar de las numerosas denuncias y revelaciones periodsticas y a pesar tambin de las declaraciones que varios supervivientes hicieron ante la propia comisin de Inteligencia del Senado estadounidense y denuncias ante la ONU, el tema slo logr provocar polmica y crticas al Gobierno cuando se conoci a de sus familiares que un puado de las vctimas mortales eran yihadistas nacidos en Estados Unidos.

El fiscal general de EE UU, Erik Holder, reconoci por primera vez el 22 de mayo de 2013 en una carta dirigida al presidente del Comit de Asuntos Judiciales del Senado, Patrick J. Leahly, que efectivamente cuatro ciudadanos estadounidenses haban resultado muertos por ataques de drones militares.

Holder dijo que solo uno de ellos, Anwar al Awlaki, era un objetivo legtimo, al ser un lder de Al Qaeda en Yemen, mientras su hijo de 16 aos habra muerto accidentalmente y los otros dos por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.

El Partido Demcrata critica ahora y pide cuentas a Trump con toda razn por el asesinato de Soleimani y por la escalada blica contra Irn, pero no lo hizo cuando Obama, su presidente, y Premio Nobel de la Paz 2009, ordenaba la ejecucin sumaria de yihadistas, o sospechosos de serlo.

Como se revel en su momento, en aquellas sesiones de los martes por la maana en la Casa Blanca con los mandos militares y la comunidad de Inteligencia, Obama revisaba los distintos dosieres de aquellos hombres que integraban la que se llam Kill List, la lista de los individuos propuestos para ser ejecutados, y aprobaba o rechazaba las operaciones cual Csar del siglo XXI.

En realidad, en las crticas actuales de los demcratas a Donald Trump por ordenar el asesinato del general Soleimani no se pone en cuestin la poltica de asesinatos selectivos de EE UU sino en su oportunidad y proporcin.

En este caso hay un agravante: se trata, como dijo el titular de Exteriores ruso, Sergui Lavrov, de las acciones contra un Estado miembro de la ONU para eliminar a agentes de otro Estado miembro en territorio de un tercer Estado soberano sin su conocimiento. Por ello, deca Lavrov, constituyen una flagrante violacin de los principios del Derecho Internacional.

En su denuncia contra Trump la presidenta de la Cmara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo: No podemos poner en riesgo las vidas de militares, diplomticos y otros, acometiendo acciones provocativas y desproporcionadas. Ninguna mencin a la ilegalidad de los asesinatos.

Cules son las preocupaciones e intereses de los demcratas sobre este tema?

Parece lgico pensar que el Partido Demcrata intentar rentabilizar polticamente al mximo la inesperada aventura belicista de Trump que ha hecho sentir por primera vez en mucho tiempo el No a la Guerra en las calles de varias ciudades de EE UU y ha provocado crticas en numerosos sectores de la sociedad, mercados financieros y medios de comunicacin.

Las crticas a Trump tanto en EE UU como en el extranjero intentarn ser utilizadas por los demcratas, por un lado, como elemento de apoyo a sus acusaciones en el actual proceso de impeachment contra el presidente, para mostrar una prueba ms de su impresentable y alarmante poltica exterior.

Y, por otro lado, en un ao como este con elecciones presidenciales el prximo 3 de noviembre tratarn durante la campaa electoral presentar a Trump como alguien irresponsable que, como comandante en jefe de las fuerzas armadas del pas militarmente ms poderoso del mundo, puede poner en peligro no solo al pas sino a la propia paz mundial.

Por ello, el Partido Demcrata ha denunciado al presidente por no consultar al Congreso antes de lanzar su riesgosa operacin militar. En la resolucin del pasado jueves 9 se explicitan las dos excepciones admitidas para que el presidente no necesite dicha consulta:

1- Si el Congreso ya ha declarado la guerra al pas que el presidente ordene atacar.

2- Si se trata de acciones militares preventivas para defender al pas de un inminente ataque armado contra Estados Unidos.

La Administracin Trump ha respondido a las crticas demcratas que segn la ley el presidente solo tiene que seguir ese procedimiento cuando se trata de declarar formalmente la guerra a otro pas, y que ese no ha sido el caso.

Es toda una hipocresa, dado que EE UU no ha declarado desde la II Guerra Mundial formalmente la guerra ni a Afganistn, ni a Iraq, Siria o los otros pases a los que ha invadido, bombardeado y ocupado por aos durante las ltimas dcadas.

Los demcratas y republicanos disidentes de las dos Cmaras intentan limitar los poderes de guerra de Trump pero para que prospere una resolucin de ese tipo hara falta que contara con el apoyo de dos tercios de los parlamentarios, por lo que debera ser bipartidista, algo prcticamente imposible de conseguir. De lo contrario, de no obtener esa proporcin, Trump podra vetarla.

La Administracin Trump reivindica su legitimidad para llevar a cabo ejecuciones como la de Soleimani u otras importantes operaciones militares amparndose en dos AUMF (Autorizacin para el uso de la fuerza militar) de 2001 y 2002.

Fueron aprobadas durante el Gobierno Bush tras los atentados terroristas del 11-S y que todava se mantienen en vigor, como muchas de las leyes antiterroristas que en aquel momento, casi dos dcadas atrs, se presentaron como temporales.

No son solo los demcratas sino tambin no pocos altos oficiales de las fuerzas armadas retirados e incluso grandes empresarios los que alertan sobre las consecuencias imprevisibles, polticas, econmicas y militares, que podra suponer para EE UU, Oriente Medio y el mundo entero, embarcarse en una guerra frontal contra Irn.

Es algo a lo que no se ha atrevido ninguno de los presidentes estadounidenses en estos ltimos 40 aos de tensin entre los dos pases.

Estados Unidos ha fracasado con la guerra que inici contra el rgimen talibn en Afganistn en 2001 y miles y miles de muertos propios, enemigos y civiles despus, no descarta abandonar totalmente el campo de batalla en manos de los mismos Muyahidn a los que crey poda eliminar con un paseo militar.

En Iraq, donde con la complicidad de Jos Mara Aznar y Tony Blair el entonces presidente Bush lanz en 2003 una guerra doblemente ilegal y unilateral, ha terminado, tras arrasar el pas y provocar la muerte de cientos de miles de personas, dejando en el poder a un rgimen corrupto, autoritario y sectario... aliado paradjicamente de Irn, su archienemigo.

En Siria ha fracasado igualmente su objetivo de acabar con el rgimen de Al Assad como parte de su plan compartido con Israel y Arabia Saud de reconfigurar toda la regin y privar a Rusia y Tehern de un aliado clave.

En Libia, la intervencin humanitaria de EE UU junto a otros pases europeos termin con el derrocamiento y el linchamiento del coronel Gadafi y el inicio de una cruenta guerra que sigue desangrando al pas, con dos gobiernos que se disputan la legitimidad y un pas convertido en un nuevo estado fallido.

Ante ese escenario y los otros frentes blicos abiertos en el Cuerno de frica y el Sahel, donde se han hecho fuertes grupos yihadistas, y la tensin en el Mar de China Meridional la expansin de la Armada china preocupa a EE UU cada vez ms, buena parte de los estrategas del Pentgono parecen reacios a ser precisamente quienes provoquen la apertura de un nuevo frente de guerra abierta.

Mxime cuando se habla de palabras mayores, de una guerra con Irn, que podra implicar para EE UU la necesidad de contar con la alianza de Israel, Arabia Saud y otros pases de la zona, pero tendra enfrente no solo al poderoso ejrcito iran, sino tambin a Rusia, a Siria, a Hezbol y a otras fuerzas de la regin.

Supondra incendiar definitivamente una zona de vital importancia geoestratgica a nivel mundial ya de por s sumamente convulsa.

EE UU arm y apoy abiertamente al Iraq de Sadam Husein para que este lanzara en 1980 una guerra para derrocar a la entonces joven repblica islmica iran y fracas en el intento, saldndose con un milln de muertos entre los dos bandos y sin ningn vencedor.

EE UU no es hoy la misma superpotencia mundial que hace tres dcadas, ni a nivel econmico, ni a nivel poltico ni a nivel militar, su declive es lento pero constante, irreversible, y la poltica exterior de Trump es un reflejo de los manotazos desesperados por evitarlo.

El asesinato selectivo del general Solemani se suma a los miles que ha llevado a cabo Estados Unidos en el extranjero tanto bajo gobiernos republicanos como demcratas, pero es la "ejecucin extrajudicial" que ms graves consecuencias puede tener a nivel mundial.

https://www.elsaltodiario.com/oriente-proximo/ee-uu-iran-cuatro-decadas-de-tension-contenida-trump-soleimani



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