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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2020

Dictaduras online

Alexander Escobar
Remap


El mejor truco realizado por el Diablo fue convencer al mundo de que no exista y as... desaparecer". (Los sospechosos de siempre 1995).

Las dictaduras nunca han operado bajo las sombras. Sus crmenes han sido de pleno conocimiento desde el mismo momento que toman el poder a la fuerza. El carcter sombro habita en el papel que juega la comunidad internacional y los medios de comunicacin que hacen del discurso un dispositivo para justificar y normalizar el crimen.

Convertir la injusticia y toda criminalidad en rituales de lo necesario, de lo inevitable, de lo justificable sin importar la sangre derramada, es funcin de publicistas y periodistas que operan como proxenetas que venden asesoras, estudios y estrategias propagandsticas del pnico y el odio, formas de colonizacin enfocadas a los territorios mentales de sociedades que ahora son regidas por libretos que la dictadura neoliberal reparte a gobiernos y medios de comunicacin del capitalismo.

La sociedad sometida a la domesticacin emocional del statu quo se autorregula justificando bombardeos, masacres y leyes que secuestran la dignidad de pueblos y comunidades. Ya sea con discursos a nombre de la democracia, la seguridad, la libertad, la moral o Dios, la imposicin del miedo, el odio y la ignorancia sobre la sensatez, llevan al poder a presidentes como Donald Trump en Estados Unidos e Ivn Duque en Colombia.

Lo afirmado podr sonar como un pesimismo sombro, o desfasado ante el optimismo del horizonte de la protesta social que en el 2019 tom realce en algunos pases latinoamericanos, entre los que se destaca, principalmente, Chile. Sin embargo, la realidad demuestra que, a pesar de la aguerrida y ejemplar resistencia el pueblo chileno, el rgimen se mantiene, no intacto, pero se mantiene. Y Sebastin Piera, actual presidente, no ser derrocado, ser cambiado en su momento.

Por tanto lo anterior implica caracterizar este momento histrico para desarrollar una pedagoga poltica donde el despertar de un importante sector poblacional no sea solo para futuros trabajos de historia y sociologa, sino que sirva para fortalecer procesos organizativos en una generacin que, adems de arrebatar el Gobierno a la derecha en las prximas contiendas electorales, sea testimonio de la derrota ideolgica y fsica del neoliberalismo en su pas, ahora y para siempre hasta llegar a ser poder.

En este sentido, analizando nuestros contextos, no es difcil contemplar que el afianzamiento de la protesta social contrasta con los dispositivos de control del statu quo que se despliegan para conservar una base social a su favor, al tiempo que el miedo sistemtico autorregula a un sector poblacional que, aunque desea hacerlo, se abstiene de protestar.

Es claro que un sector importante ha despertado y est decidido a confrontar al sistema en las calles, pero de igual manera otro sector de importancia no est dispuesto a arriesgar la vida enfrentando al poder, ni sacrificar su cada vez ms corrodo estado de confort. Tal es el caso colombiano, donde a esto se suma el aniquilamiento sistemtico de lderes y lideresas sociales, y exguerrilleros que firmaron la paz, a manos del paramilitarismo que no para de fortalecerse gracias a la ultraderecha que gobierna el pas.

Mantener el statu quo no solo implica desarrollar e imponer discursos para controlar emotiva e ideolgicamente a poblaciones y comunidades, sin el uso de la fuerza esto no tendra eficacia ni garantizara la permanencia del neoliberalismo y sus verdugos en el poder. A medida que crece la protesta social, la represin tambin aumenta, o se hace visible, dejando al descubierto dictaduras cuya fachada son gobiernos que se autoproclaman democrticos a travs del maquillaje electoral.

Represin, persecucin, derramamiento de sangre, todo el horror que afrontan quienes protestan, son hechos que no requieren investigacin alguna para llegar a conocer su crudeza y gravedad. As como los crmenes de dictaduras militares eran de pleno conocimiento, estos hechos son tan visibles que aterran por el grado de descaro con que se realizan. Aunque existen diferencias: la criminalidad y represin del Estado, en muchos casos, ahora son verificables de forma ms precisa y en tiempo real, con testigos, registro fotogrfico, audiovisual, y consultable, al menos, en internet.

Bajo este contexto se percibe un tipo de dictaduras online que emergen para recordar que nunca hubo una retirada, en tanto que simplemente se instalaron en democracias que nacieron jubiladas. Jams se fueron y operan mimetizadas, con menor o mayor crudeza, del mismo modo que el imperialismo norteamericano se mantiene oculto, negando su existencia, mientras invade y promueve golpes de Estado donde la fachada democrtica se derrumba y pierde el poder en pases como Bolivia y Venezuela.

Es claro que en Latinoamrica el impulso tomado por la protesta social en 2019 llen de expectativas la lucha popular en pases como Colombia donde no se es poder y ni siquiera se ha sido Gobierno, pero estas expectativas deben aterrizarse a los verdaderos alcances y dejar de pensar que todo despertar, necesariamente, debe culminar en un proceso insurreccional inmediatista.

Despus de vivir un estado de aletargamiento prolongado, un sector importante del pueblo se ha sacudido, y trazarse objetivos puntuales para el involucramiento poltico en procesos organizativos de esa llama que arde de inconformidad y hasto, depende de la lectura acertada de este momento histrico que requiere de una pedagoga poltica basada en estrategias acordes a estas emotividades que buscan un cambio, y no la desilusin de encontrarse estructuras que quieren apropiarse de un estallido cuya llama les sobrepasa.

Asistimos a un momento decisivo donde, de no interpretar correctamente este avivamiento popular, terminaremos siendo simples almohadas que provocarn de nuevo el adormecimiento y extincin del fuego. Pero esto no est permitido, porque nos est dado ser el humo del caf en las maanas, la raz que rompe el pavimento de las calles, el sol que sale mientras llueve para avivar el calor de una resistencia que no duerme.

 



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