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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2020

El irresistible encanto... Un postcriptum

F.T. Encina
Rebelin


La pregunta lanzada al inicio del diario [2] ...: Puede caer Piera? abra - en su "locura", en su extremismo, ideologizacin o irresponsabilidad (todos adjetivos escuchados)- una diferencia entre la posibilidad objetiva de que el ejecutivo cayera, y las condiciones para la toma del poder: Enorme brecha! Pero en las primeras semanas esto fue lo que se plante, no solo porque Piera pudo haber cado efectivamente, sino porque el movimiento de masas levant consignas de Poder (Fuera Piera, Huelga General, Asamblea Constituyente) y en un despliegue de energa indito en la historia de Chile- avanzaba asediando a un rgimen poltico que vena en crisis y sin mediacin posible para contener.

Esta fase, se cerr sustancialmente, con el acuerdo del 15N, forzado por la amenaza de una nueva Huelga General a lo 12N -y una hipottica reintroduccin de los militares en la arena poltica, con efectos inesperados para el conjunto del rgimen y los grandes empresarios.

Me gustara detenerme primero, en esta fase, pre-revolucionaria (I), para luego ubicar una segunda fase post 15N, que llamaramos de rplica y blindaje (II), en donde la hegemona de la revolucin pasiva o de los poderes constituidos- por sobre el poder constituyente es cierta en la direccin del proceso.

I.

En primer lugar, el argumento desde una posicin de izquierda, para rechazar la estrategia de cada de Piera, con Huelga General, y rechazar la perspectiva de un Gobierno Popular de Trabajadores o un Gobierno Popular Provisional que evite que la recada sea en los brazos de la Fronda y el Parlamento- podra resumirse as: la situacin no es revolucionaria ni pre-revolucionaria, por lo tanto es una tarea imposible, un salto intil, o en el mejor de los casos viable cuando la situacin madure. Pero, el punto es que en un situacin de equilibrio inestable, como la que vivimos durante semanas, lo esencial son los estados transitorios (L. Trotsky), o los puntos de bifurcacin o catstrofe (para utilizar la nocin de Rene Thom [3] ) donde se abren y cierran chances en desplazamientos. Son precisamente estos estados transitorios los que tienen una importancia decisiva desde el punto de vista de la estrategia poltica dir el revolucionario ruso. El epistemlogo reformista que opera sobre hechos consumados, y que an no se sacude del polvo de sus ideas estables para situaciones estables- olvida que en situaciones como estas, justamente se sobreponen en juego procesos transitorios, movimientos bruscos y fluidos, saltos, etc. Abierta la rebelin popular quise destacar este universo de revolucin permanente en el diario, tal cual como si fuera una dimensin que introduce a los cuerpos y ciudades en agujeros que se comprimen y abren, en campo de posibilidades abiertas, es decir, en catstrofes [4] .

El argumento que trata como imposible, o como locura una posicin de cada revolucionaria de Piera por ser una vieja hiptesis rusa con a olor a siglo XX- reposa (pero es sobre todo presa) de un hecho positivo y emprico: que esta es una rebelin popular sin hegemona (es decir: un ensayo de una revolucin sin cabeza). La epistemologa girondina viene presionada por esta situacin de hecho, y hace teora y estrategia de los efectos de casi medio siglo erosionado por el neoliberalismo en las perspectivas de la izquierda, el movimiento obrero-popular, en su arsenal prctico y terico.

El punto dice relacin con la ausencia del sujeto poltico (all donde este debiera estar) que pudiera sostener y proyectar una trayectoria de cada del rgimen. La casilla vaca (cf. Lenin, Cartas desde lejos) es en efecto una dificultad real (sea respecto a la clase (obrera) como al partido (revolucionario)).

En Antofagasta, se observa muy bien esto en la interpelacin a los mineros, y por rebote, a los portuarios (es decir, a la alianza estratgica en la cadena de valor): Dnde estn los mineros, portuarios? Hay jornadas explosivas, movilizacin permanente en enero: Dnde estn los mineros, portuarios? Los rayados son preguntas que no pasan indiferentes. Y an interpelan - como pude atestiguar en conversacin con algunos mineros de CODELCO. Es un fenmeno que tiene muchas razones. Por ahora sealo esto para reconocer la situacin condicional e hipottica del sujeto, a saber: si el proletariado se encuentra, por tal o cual razn, incapaz de derrocar a la burguesa y tomar el poder; si, est, por ejemplo, paralizado por sus propios partidos y sindicatos (cf. Trotsky, Adnde va Francia?).

En retrospectiva, el diario intenta sondear, esta ausencia del sujeto poltico, as como la sensibilidad o fragilidad del sistema en equilibrio inestable, a travs de contra factuales, preguntas radicales, y esbozos posibles de accin, todas cuestiones que discurren buscando una mezcla, una combinacin, un salto, un sujeto poltico. En medio de esto, cierto uso de Lenin viene disparado para observar la probabilidad, la no consumacin, el escenario abierto [5] .

 

II .

En la 2da fase, abierta, luego del Acuerdo del 15N, que llamaramos de rplica y blindaje, la hegemona de la revolucin pasiva o de los poderes constituidos- por sobre el poder constituyente es innegable en la direccin del proceso. Decamos en el diario (Viernes 15 Noviembre), que el punto es que el consenso se fragu ms rpido de lo que deliber el movimiento de masas

De cierta manera, pareciera que las manifestaciones pudieran seguir indefinidamente, y el calendario de la revolucin pasiva permanecer inclume. El punto es considerar esta pulseada. Se espera marzo. Pero el problema, se podra plantear as: se espera un salto por mera acumulacin de cantidad de actores y demandas, de ms cantidad de gente literalmente- en las calles? Es evidente que aumentara la fuerza y la radiacin de acciones. Pero, con ms y ms movilizacin el radio de una hipottica diferenciacin se disuelve como luz del da. Hay otros frentes, es claro. Pero, y este es otro punto, la tendencia a la auto organizacin, a la autodeterminacin, al poder popular, en cierto sentido va (ira) (en relacin a su mediaciones polticas que las comandan engarzadas al proceso del Plebiscito, y no en relacin a su dinmica) en sentido contrario de la calle y a la movilizacin, es decir, en direccin favorable al calendario del 15N y al Parlamento. De cierta manera todos esperan marzo, pero van para abril (plebiscito).

Con esto quiero decir, que no hay grandes discusiones de trayectoria o perspectiva. Indiquemos que la izquierda escasamente discute y reflexiona la tctica de la Huelga General (acostumbrada a la caricatura empleada por la CUT-CONCERTACIN durante aos) ni cree que un tipo de paralizacin productiva o estrategia obrera sea condicin sine qua non para una revolucin. Dice Fuera Piera, pero no perfila una alternativa a la cada. Puesto que mat hace rato al movimiento obrero, como sujeto poltico, bajo la cadena de equivalencias, choca tambin con un lmite, presionado por la emprea de la rebelin sin hegemona. Entonces qu? Cul es el cuadro, cual el diagrama? No se discute una estrategia de clase ni poder popular en clave de doble poder; sino una estrategia de poder popular que aparentemente ira en relacin a la Convencin Constituyente. Es decirin extremis, al modo FA-PC: Tamaa vuelta. y para qu tanto!

Podramos pensar que en esto, contribuye tambin el proceso constitucional y de reforma (el proceso constituyente derivado), que amenaza con absorber la experiencia que las masas hicieran con la centro izquierda (viendo sus actos-reflejos) como reprimir el recuerdo de una diferenciacin y un rechazo, tanto del 15N, Acuerdo firmado a espalda y sin consulta, como de cierto apoyo dado a la agenda de seguridad del gobierno en un segundo momento. Es decir, pese a la experiencia que las masas tuvieron con el reformismo, y pese a que ste es una parte epidrmica del blindaje de Piera (de su cinturn protector) la hegemona de la capa gironda de la izquierda y negativamente: la ausencia de una diferenciacin jacobina - es indudable.

Ahora bien, el Plebiscito impone discusiones sobre perspectivas, estrategias, que son necesarias de plantear. Destaquemos un giro. Gabriel Salazar, ha pasado de denunciar el acuerdo del 15 N y el proceso tutelado, a la tesis ganar en la calle y en el Plebiscito. Es una orientacin que no lo hace lejano, a pesar de l, al PC. Y este trnsito aparentemente lgico- es la de muchos y muchas. Y el punto es que, si acaso son compatibles - o no- ambas posiciones, y en qu sentido. A mi parecer en perspectiva son incompatibles, como si se tratara de una falsa pareja, de un falso enlace. En medio de esto, siendo el voto una cuestin tctica, y no de principio, algunos lo ven como un insumo ms, que podra sumar (qu?) fuerzas para un cambio (cul?).

El punto es entender que tras el genuino impulso democrtico que cataliza la rebelin (y que permear la participacin en el plebiscito) se sobrepone una estrategia de separacin respecto a todo lo que sea econmico-estructural (el modelo). El Plebiscito aparece en esa mediacin y sobre un blindaje que viene de hecho desde el 15N. Y sera ciego no sopesar esta persiana, aunque gane el S en Abril. La cuestin crucial es pensar cmo derribar el blindaje con una estrategia.

Salazar seala que el terreno prioritario lo tiene la calle, pero en una aparente desmentida, olvida que las causas tienen efectos, y que si el poder popular quiere ir a votar, alimenta indirectamente a que el proceso se siga encausando en los marcos de la reforma.Tal vez, habra que invertir algunos trminos y preguntar: Con que derecho, quien vota, tiene derecho a derribar, luego, al gobierno que ampara el acuerdo que diera paso al plebiscito?No habra in situ dos estrategias acaso- de poder popular que pudieran destacarse, a saber: o poder popular en un proceso de reforma (viejas discusiones sobre el Estado combinado), o poder popular que se perfile como doble poder hacia una revolucin?

Por ahora enunciar lo que me parece importante advertir: que hay un irresistible deseo de ir a votar, con efectos cruzados, pero a la vez, un enorme vaco en la alternativa que plantea un rechazo o boicot. Con respecto a esta ltima posicin, es diferente, cualitativamente, una poltica de advertencia y denuncia del Plebiscito con una Asamblea del Pueblo en acto, o sin una Asamblea del Pueblo. Con orgnicas unificadas y diferenciadas del proceso de reforma (para utilizar la nocin de Renato Cristi) [6] o sin un tipo de poder de este tipo. El material para instituir algo por el estilo, existe. Pero el resultado exige un proceso de diferenciacin que est por verse.

En efecto, creo que esta discusin es gravitante encararla, en tanto se juega el primer paso del calendario impuesto por el rgimen y controlado por los partidos tradicionales. Porque, adems, pienso que habra un cierto efecto de legitimizacin indirecta con el voto, y como hemos dicho, por intermedio del proceso constitucional, puede separarse lo "democrtico" de lo "estructural".

Esta posicin parecera minoritaria en la izquierda, ultraizquierdista, etc. No importa.

Tomando el calendario puesto de la auto reforma y la perspectiva de otra escena posible, me gustara citar a H. Poincar: puede suceder que diferencias nfimas en las condiciones iniciales engendren diferencias muy grandes en los fenmenos finales".

Muchos sealan que el resultado depende de nosotros. Pero no se trata de voluntades flotando conjurando fuerzas, sino de programas y estrategias que apunten a reformar o revolucionar las estructuras sociales.

El calendario constitucional no est asegurado ni el trmino del gobierno de Piera tampoco. El rgimen hizo una huida hacia adelante con el Acuerdo y el movimiento de masas quedo atrs. Sobre esta distancia, los partidos del rgimen maniatan. Y aun as, pese a que la situacin en Chile se estabiliz relativamente luego del Acuerdo del 15N (que despej incertidumbres a los inversionistas extranjeros), las auto reformas dibujadas en el seno de los subsistemas en crisis, dado los mrgenes neoliberales y oligrquicos en que se mueven, no parecen dar abasto para la demanda y los problemas de estructura [7] .

Por eso, sobre una contencin amenazada, y sobre una fortaleza asediada, aunque blindada, es posible que veamos nuevamente saltos y acciones directa de masas discurrir, a partir de chispas o accidentes, y sucederse respuestas y contra- respuestas en una dialctica que reactualizara problemas abiertos y no encarados para todos los sectores desde la escena del 18 O.



Correo electrnico del autor: [email protected]

[2] CF. Chile convulso. Diario de una rebelin (2020, Santiago de Chile).

[3] Cf. Parbolas y catstrofes.

[4] Una definicin que da W. Benjamn, reprimida por la filosofa critica chilena de los aos 90, expresa justamente como catstrofe: haber perdido la oportunidad ( Cf. La dialctica en suspenso).

[5] En esto el marxismo, y sealara ms concretamente el de Lenin y Trotsky, aparece cercano a la relatividad, a la cuntica, a la teora de las catstrofes. Punto en que una epistemologa popular tal vez pueda estar a la altura del fenmeno actuando virtualmente, abstractamente.

[6] A juicio del acadmico, si se activa el Poder constituyente originario, que puede ser el del pueblo, o el de un monarca, caudillo o dictador, se trata de una revolucin. Si lo que se activa es el Poder constituyente derivado, se trata de un momento constitucional reformista (cf. Reforma o Revolucin?).

[7] Permitiendo el paso a discursos que hablan de un tipo de combinacin de capitalismo y estado de bienestar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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