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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2020

Washington amenaza y vacila frente a Venezuela

Luis Bilbao
Rebelin


Un ao despus de haber lanzado la operacin de alcance mundial destinada a derrocar al gobierno constitucional de Venezuela, Washington se niega a reconocer su ominoso fracaso y embiste en un ltimo intento contra Nicols Maduro.

El resultado de imponer un presidente encargado, paso tctico hacia un cruento golpe de Estado, resume la funcin histrica de Estados Unidos en esta fase de la historia: capaz de destruir, impedir, degradar; incapaz de resolver a su favor una encrucijada poltica como lo es para la estrategia de dominacin imperial el esfuerzo de transicin en Venezuela.

Los casos ms dramticos de esa incapacidad han sido la invasin a Libia y el devastador intento de ocupacin de Siria: si no puedo imponerme, siembro destruccin y muerte para desviar la marcha de la historia hacia el abismo del terror y la degradacin humana. Washington sabe que la repeticin de esa lnea de accin en Amrica Latina producira una convulsin regional incontrolable, el consecuente debilitamiento de Estados Unidos y un cambio geopoltico trascendental en favor de China y Rusia. Por eso vacila. A la vez, la lgica interna del sistema en crisis le exige acelerar en el camino suicida.

Junto a la Casa Blanca, tambin el crtel de prensa hemisfrico sufri la afrenta de mostrarse impotente en la acostumbrada funcin de acompaar con xito las operaciones intervencionistas ordenadas desde el Departamento de Estado.

As las cosas, tras aos de bloqueo, acoso econmico y traspis propios del gobierno Maduro en una economa de transicin -con un entorno que marcha en sentido inverso- los estrategas del imperio se convencen y tratan de convencer al mundo de que ha llegado la hora de la prueba final: Maduro debe caer. Las cpulas de la Unin Europea acompaan la intentona con un espectculo de inslita degradacin moral y poltica: reconocen y se muestran con el pattico pelele que, contra toda evidencia, dice ser presidente encargado.

Estados Unidos, Unin Europea, medios de prensa y analistas de todo signo saben que no ser posible acabar con el proyecto soberanista y transicional sin invadir Venezuela. Pretenden derrocar a Maduro como primer paso y amenazan con su podero militar para sembrar terror y romper la unin cvico militar que sustenta al rgimen venezolano. Tal el significado de las maniobras guerreristas iniciadas el 22 de enero en las fronteras con Venezuela, en las que Estados Unidos y Colombia ocupan la vanguardia, con Brasil, Per y Chile como temeroso aliados. La estrategia para derrocar a Maduro ya est en marcha y est funcionando, declar desde Bogot el secretario de Estado Michael Pompeo.

Maniobras

El comando Sur de las fuerzas armadas estadounidenses inform que habr dos operativos. El primero comenzar con el lanzamiento de 75 paracaidistas de la 82da Divisin Aerotransportada y 40 miembros del Ejrcito Sur, desde un avin Hrcules C-130. Participar igualmente un nmero no informado de fuerzas especiales de Colombia, con aviones Kfir, C-295 y C-130, adems de helicpteros y unidades de transporte aeromdico. Ese contingente simular la toma de un aerdromo y las acciones necesarias para asegurarlo. El segundo tendr como objetivo repeler un ataque areo. Tambin se usarn aviones C-17, C-130J y B-52.

Estamos honrados de entrenar con Colombia, un amigo cercano de EEUU y socio global de la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte (Otan), dijo el comandante Craig Faller, segn el comunicado del Comando Sur. El objetivo anunciado sera construir interoperabilidad y compartir conocimientos tcticos y estratgicos. Aparte la proverbial falta de sutileza yanqui, el objeto de la maniobra, que durar hasta el 29 de enero, pretende resaltar la intencin de un ataque a Venezuela. 

Respuesta

Hace ya aos que la Casa Blanca, durante el gobierno de Barack Obama, dict un decreto que seala a Venezuela como un peligro para Estados Unidos. Desde entonces hubo innumerables situaciones en las que la invasin pareca inminente. Aun cuando en esta embestida el accionar militar continuara postergndose, la amenaza persiste, la agresin tiene sus efectos en todos los planos y muestra a las sociedades desde el Ro Bravo a la Patagonia que cualquier intento de transformacin social deber enfrentar al podero blico del mayor imperio de la historia.

se es, precisamente, uno de los objetivos de esta desembozada actuacin de Pompeo, quien de paso recuerda ante la prensa que particip del acto terrorista de Estado que acab con la vida de Qassem Suleimani y otros diez militares y civiles iranes e iraques. Se trata de desalentar cualquier intento actual o futuro de emancipacin de la frula imperial y superacin del capitalismo.

Sin embargo, la crisis intrnseca del sistema no cesar. Hoy, hasta la titular del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, admite que la situacin econmica actual es comparable al cuadro que desemboc en el colapso de 1929. Segn ella, los signos a la vista recuerdan los comienzos del siglo XX, cuando las fuerzas gemelas de la tecnologa y la integracin llevaron primero a la poca dorada, luego a los rugientes 1920 y, finalmente, al desastre financiero.

No hay por qu creerle a un publicista marxista cuando seala la inexorabilidad de la crisis. Pero sera prudente atender el anuncio cuando la hace la titular del FMI

Georgieva no dijo que el motor de la crisis es el agravamiento de la baja tendencial de la tasa de ganancia, ley fundamental de la economa poltica, descubierta por Marx y tomada como corpus terico por los economistas burgueses para combatirla y neutralizarla, con Keynes como mascarn de proa desde la Primera Guerra Mundial. Falt tambin subrayar que, en la comparacin, la situacin actual es ms grave, mucho ms grave.

Es probable que esas tendencias eclosionen en el curso de este ao. De all la compulsin del Departamento de Estado por acabar con los procesos de transicin vigentes en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, donde ya se anotaron una victoria con el derrocamiento de Evo Morales.

Dicho de otro modo: el centro mundial capitalista y sus satlites pueden combatir y aun vencer las fuerzas de la revolucin en un pas, pero no pueden doblegar la lgica de su crisis intrnseca. sta asegura sublevaciones de masas explotadas y oprimidas en todo el mundo y particularmente desde Alaska a la Patagonia. No hay programa de saneamiento capitalista que pueda dar respuesta los habitantes del continente, a comenzar por el propio Estados Unidos.

Esto debera ser suficiente para asumir la urgencia de un bloque antimperialista continental. Como queda probado, tal fuerza no podr erguirse a partir de gobiernos burgueses alegadamente progresistas o de base obrera y estrategia reformista. Slo un faro socialista, un programa de accin para la transicin y una frrea conduccin poltica podrn afirmar la base para que, en las convulsiones de una crisis desatada, los explotados y oprimidos tengan un rumbo propio. Sin ellos encaminados hacia su destino, la humanidad toda est en riesgo por la dinmica irracional del sistema capitalista.

@BilbaoL

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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