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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2020

Decadencia del imperio estadounidense
Trump en Irn y el sndrome de Nern

Ander Gutirrez-Solana Journoud
Viento Sur


A la hora de redactar este texto, en el cambiante paisaje de Oriente Medio, las tropas de EE.UU. han asesinado en Iraq al general iran Soleimani y la respuesta del Estado persa ha sido el bombardeo de dos bases bajo control estadounidense en Iraq. Son estos los ltimos episodios en la errtica poltica diplomtica y militar de la Administracin Trump, poltica que muestra los sntomas de un sistema sin nadie al mando y al fiel del sistema rompiendo el mismo y la incertidumbre de un futuro por escribir.

Los equilibrios de intereses imposibles?

La gestin de las relaciones bilaterales entre ambos pases, bajo la direccin del mandatario neoyorquino, estn presididas por el voluble, y preocupante, carcter personal de Trump pero tambin por dos cuestiones centrales y sobre las que pivota toda la estrategia (que la hay): en primer lugar, colocar al estado iran como enemigo principal de EE.UU .y debilitar su potencia econmica, religiosa, militar y poltica en la regin, en beneficio de los aliados clsicos de EE.UU., como los regmenes autocrticos sunes, el rgimen sionista en Israel o incluso el grupo ISIS (cuyo principal enemigo militar han sido siempre Irn y sus aliados.) En segundo lugar, un ataque sin precedentes de EE.UU. a la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU), el multilateralismo y el Derecho internacional. Sin embargo, estas dinmicas, que veremos a continuacin, no consiguen ocultar el sustrato sobre el que se basan: la progresiva pero constante decadencia del otrora imperio estadounidense, incapaz de construir alianzas estables, militarmente debilitado, amenazado econmica y polticamente por otras potencias y con una imagen pblica en franca descomposicin.

En lo referente al primer eje, y dejando a especialistas sobre la regin profundizar en este anlisis, no cabe duda que parte de la poltica exterior y de defensa de EE UU (vanse los ltimos documentos sobre Estrategias Nacionales de Seguridad y de Defensa del gobierno estadounidense) se fundamenta sobre la construccin de un gran enemigo persa, construccin dialctica alejada de los datos empricos. Irn no es un actor que suponga amenaza alguna para la seguridad estadounidense si bien, y esta es la clave, es seguramente el actor ms relevante en el complejo escenario de Oriente Medio. Ha sido, sin lugar a dudas, el principal actor militar en la derrota del ISIS (junto, qu duda cabe, con las milicias kurdas y el ejrcito iraqu) y es la alternativa al control de la zona de una Arabia Saud progresivamente debilitada. La necesidad de configurarlo como un enemigo clave responde, s, a necesidades de poltica exterior pero no a cuestiones de seguridad interna. Alentar un conflicto blico abierto con Irn poda ser beneficioso en trminos electorales para una reeleccin de Trump pero los intereses estatales, bsicos en una anlisis desde la ptica realista de la poltica exterior del antiguo hegemn, no se traducen en la obtencin de beneficio alguno de una guerra de este tipo.

Respecto al segundo eje, el ataque al Derecho internacional y la ONU, nos encontramos ante la paradoja de Nern: un emperador que, enfermo ante su propia decadencia, prende en llamas el smbolo de su antiguo poder. El Derecho internacional moderno, surgido tras la finalizacin de la II Guerra Mundial y la creacin de la ONU es, como cualquier cuerpo jurdico, el resultado de pactos y compromisos en las lites. En este caso, es el resultado de acuerdos entre los sujetos de Derecho que lo conforman, los Estados herederos del resultado de la II Guerra Mundial. Bajo este diseo, los Estados ms potentes, con EE UU a la cabeza, acordaban un sistema jurdico fiable y garantista para todos los Estados soberanos siempre que las grandes potencias se vieran vinculadas a l con mayor flexibilidad.

De esta manera, y en un sistema capitalista, los Estados, como receptores y continentes de la confrontacin interna de clases, y la proteccin subsiguiente y estructural de las clases dominantes sobre las dominadas (Poulantzas), han impulsado un orden que supone un doble juego de equilibrios: por un lado, el equilibrio entre las clases sociales, estatales e internacionales para mantener el Status Quo; y, por otra parte, el equilibrio inestable entre las diferentes formas estatales y potencias. Al igual que ocurre con los ordenamientos jurdicos internos, los principios sobre los que se asienta, vase igualdad entre sujetos de derecho, libertad, soberana, etc., son absolutos desde una ptica formal pero una declaracin de intencin en el mbito jurdico material. En el derecho interno estatal, no existe, ni ha existido nunca, una igualdad material entre mujeres y hombres. Existe una formulacin retrica y androcntrica de igualdad entre hombres y mujeres como impulso a la lucha por la igualdad, siempre que la igualdad de las mujeres implique obtener lo mismo que los hombres (Astola). En el plano internacional, no ha existido nunca una igualdad material entre EE UU y, a modo de ejemplo, Burkina Faso o Espaa, si bien la formulacin formal de igualdad ante el derecho revela un posicionamiento de bsqueda retrica de un cierto equilibrio entre entes estatales. As, para analizar desde una ptica jurdica internacionalista ciertos acontecimientos, es necesario analizar no slo los derechos y deberes afectados, sino tambin la previsin normativa respecto al incumplimiento de obligaciones (reparadora y no sancionadora en el mbito del Derecho internacional), el reparto de poder interno en los estados y fundamentalmente los intereses y reparto de poder externo.

El conflicto actual de EE.UU. con Irn, aadindose a lo que las especialistas en la regin puedan explicarnos, es una plasmacin de los intereses de las lites estadounidenses. En este caso, y dado que EE.UU. es el agente agresor, debemos analizar sus acciones desde la ptica de los equilibrios que pretende defender: la supremaca de los intereses del capital en el mbito interno y electoral estadounidense y los de las lites y clases dominantes supranacionales que se abstienen de utilizar datos empricos sobre seguridad y terrorismo para centrar todos sus ataques en un actor como la Repblica Islmica de Irn que, simplemente, no es la gran fuente de inestabilidad en la regin. As, la administracin Trump est intentando mantener el control del Estado, ante un envite electoral que se jugar, curiosamente y tambin, en clave de lucha de clases.

Los intereses particulares, tambin del propio presidente y las oligarquas a las que sirve para mantener el poder, explican, en parte, el desprecio de EE.UU. al Derecho internacional en general y a la ONU y el multilateralismo en particular. Sin embargo, esta necesidad interna y partidista choca con los intereses estatales del propio EE UU, que no est ni preparado, ni es capaz, ni puede seguramente ganar (tampoco perder) una guerra abierta. As, los intereses de Trump y la lite que le rodea pueden oponerse a los intereses nacionales de EE.UU. y, en ltimo lugar, de la burguesa (republicana y demcrata) estadounidense. De esta forma, la Administracin Trump se sita fuera de los trminos clsicos de poltica exterior de su pas, sin compartir los elementos ms ideolgicos del otro gran enemigo del orden internacional, George W. Bush.

En el mbito externo, la actitud de EE.UU. para con el Derecho internacional va ms all de defender una cierta anarqua en las relaciones internacionales. Es habitual que las potencias, con la estadounidense a la cabeza, fuercen e incluso violen en ocasiones el ordenamiento jurdico internacional. De alguna manera, como ocurre con el ordenamiento estatal interno, las lites que disean y controlan el sistema jurdico internacional, lo flexibilizan a su inters sabedores de que no existen frmulas automticas, jurdicas o imperativas que corrijan los desvaros. Estas mismas lites representadas en la escena internacional por las grandes potencias, subrayan la necesidad de un orden jurdico (entre el resto, al menos) que permita unas relaciones ms o menos pacficas y cooperativas. Sin embargo, es en este eje en el que la accin de EE.UU. contra Irn es ms relevante. Situarse como objetor permanente de un orden jurdico del que reclamas ser el lder o el hegemn tiene unas consecuencias nefastas, claramente para el Derecho internacional o la cooperacin pacfica entre Estados, pero sin duda peores para el Estado que as se comporta. La primera vez que se demostr un desafo directo de EE UU a los principios bsicos del orden internacional, mucho ms profundos que el cumplimiento de ciertas obligaciones, fue en la guerra e invasin de Iraq de 2003. Accin unilateral y sin base jurdica que todava pesa gravemente en la capacidad de esta potencia de ser un socio fiable y que ofrezca fiabilidad jurdica incluso a sus tradicionales socios. Como Nern, Trump afronta la decadencia progresiva de EE UU como potencia central de las relaciones internacionales quemando los elementos clave del sistema que un da protagoniz.

El Derecho internacional no olvida

En estas semanas de gran tensin, EE.UU. ha pisoteado gravemente aspectos cruciales del Derecho internacional general:

Las consecuencias de este ataque directo a los principios del ordenamiento internacional, acompaado por la habitual diarrea dialctica del presidente estadounidense contra el ordenamiento, la ONU y la idea del multilateralismo, no sern todas inmediatas, pero anuncian una aceleracin en la decadencia del antiguo imperio. Ya no propone, como en la poca de Bush, la construccin de un Derecho internacional hegemnico (Rodrigo), al servicio de sus intereses, sino que pretende sobrevivir al margen del ordenamiento. Los primeros frutos de esta nueva poltica no se dejan esperar:

Concluimos recordando el principio: tena sentido aumentar la tensin con Irn para dibujar un enemigo claro. Tena sentido desde un punto de vista de poltica exterior estadounidense y tambin en el mbito interno de la poltica en Washington. Sin embargo, la extralimitacin de la Administracin Trump ha forzado estos objetivos y desequilibrado los juegos de control de las lites econmicas. Un EE UU ms dbil y con su fuerza imperial en descomposicin, como es el caso, no es el modelo necesariamente buscado pues su funcin es precisamente la de control del sistema capitalista. Este debilitamiento exterior del control del poder puede tener un efecto cascada si se contagia al mbito interno.

El desmoronamiento, silencioso y constante, de lo que un da fue el hegemn del orden internacional puede dibujar una sonrisa cnica. No deja de ser violentamente hermoso ver a Nern incendiar la ciudad eterna. Sin embargo, ningn Imperio ha cado sin dejar un rastro de destruccin y sufrimiento entre las gentes empobrecidas. Y ninguna cada de Imperio ha anunciado garanta alguna de un rgimen mejor posterior.

Ander Gutirrez-Solana Journoud es profesor de Derecho Internacional Pblico en la UPV/EHU.

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article15551



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