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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2020

beros marrones y WASP norteamericanos

Luis Moreno
Pblico


Guide on a ship on the first Columbus trip (Pedro Alonzo Nino) was a brown man Farm workers rights were lifted to new heights (Caesar Chavez) by a brown man (Black man, Songs in the key of life, Stevie Wonder, 1976).

El gua piloto de la nave (Santa Mara) en el primer viaje de Coln a Amrica fue un hombre marrn (Pedro Alonso Nio) Los derechos civiles de los campesinos alcanzaron un amplio reconocimiento (en California y Florida, por ejemplo) con un hombre marrn (Csar Chvez)

Resultaba que Antonio Banderas era el nico candidato de color al premio Oscar a la mejor interpretacin protagonista masculina de este ao. Las populares revistas Vanity Fair y Deadline se dieron cuenta de su despiste y rectificaron de manera inmediata. Antes de sus disculpas, sin embargo, la primera de las citadas revistas haba precisado que, los espaoles no son tcnicamente considerados personas de color.

La ancdota refleja un enfoque antropolgico de colores entre razas y etnias. Ello se visualiza en el galimatas de las diversas categoras a eleccin de los ciudadanos estadounidenses a la hora de formalizar peridicamente el censo poblacional. As, por ejemplo, la categora de raza blanca contiene la subdivisin entre blancos no hispanos y blancos hispanos. O en la categora, Negro o afroamericano, se diferencia entre negros no hispanos y negros hispanos.

Es bien sabida la predileccin por la distincin cromtica de las razas y/o etnias tan del gusto de una cierta cultura anglosajona. Durante el perodo imperial espaol, los colonizadores de la pennsula ibrica indujeron un alto grado de mestizaje con las comunidades nativas originarias del continente americano. As ocurri, al menos, con el 5% de la poblacin indgena que se calcula sobrevivi a las enfermedades que portaron los conquistadores ibricos. No fue ese el caso de los descendientes de los primeros colonos y peregrinos anglosajones que arribaron en el Mayflower a la costa este estadounidense en 1620. Durante los dos siglos siguientes del Go West, o conquista del Oeste norteamericano, los colonos se cuidaron muy mucho de evitar mezclarse con los rojos indios de Norteamrica. Ms bien los aniquilaron como han glorificado numerosas pelculas de Hollywood.

Sucede que en la cancin del cantante y compositor afroamericano, Stevie Wonder, Black man, algunos de cuyos versos se reproducen al inicio de este artculo, la insistencia machacona es sobre los colores de las personas: black,

brown, red, white, yellow (negro, marrn, rojo, blanco, amarillo). El color de las razas es la referencia primaria al mencionar los hitos conseguidos por una serie de prohombres, entre los que se incluye al bero marrn, Pedro Alonso Nio. El propio Stevie Wonder, un preclaro representante negro de la msica pop contempornea, reproduce un discurso en la sociedad estadounidense que agrupa a las personas segn el color de su piel.

Mucho se ha hablado del melting pot estadounidense, el cual sera resultado de una asimilacin de los grupos de inmigrantes en una identidad nacional y una ciudadana estatal comn. Tras un proceso de hibridacin social, los distintos grupos tnicos se habran disuelto en un nuevo compuesto social y cultural. La expresin inglesa hace referencia una caldera donde se funden metales diversos y de distinta procedencia para producir una nueva aleacin. El caso paradigmtico de melting pot sera el de Estados Unidos de Norteamrica. El ltimo devenir social en el pas norteamericano ha falsado tales proyecciones.

Ya en los aos sesenta, los cientficos sociales Nathan Glazer y Daniel P. Moynihan cuestionaron el concepto de melting pot, el cual reflejaba una visin del grupo hegemnico blanco, anglosajn y protestante (WASP, White-Anglo-Saxon-Protestant). En su estudio de la ciudad de Nueva York dichos autores concluyeron que las diferencias entre los grupos tnicos de irlandeses, italianos, judos, negros y puertorriqueos eran mayores que sus similitudes como conjuntos de ciudadanos estadounidenses. En realidad se constituan como grupos de presin (interest groups) en pugna con otros colectivos raciales y tnicos por preservar y mejorar sus intereses y posiciones en la sociedad plural norteamericana. Con frecuencia los lazos tnicos prevalecan sobre otros de carcter funcional y de clase.

Con la llegada de Donald Trump a la presidencia del ejecutivo estadounidense, el retorno de la influencia poltica WASP se ha dirigido a enderezar las cosas como solan ser. El tan repetido lema, America first (Primero los Estados Unidos) cabra ser reexaminado como un reforzamiento de los blancos anglosajones en la poltica USA. La incorporacin de otro blanco puro como Boris Johnson, adalid del Brexit, al proyecto de dominacin del capitalismo global anglosajn, no hace sino reforzar el ltimo envite del supremacismo de la pretendida raza blanca.

Por contraposicin, los otros colores de los grupos sociales estadounidenses, en especial, el marrn de los inmigrantes latinoamericanos, son objeto de la ignominia por parte los descendientes de aquellos pistoleros blancos del Far West. El proceso de criminalizacin y estigmatizacin de los hispanos como responsables de los males que sufren los incontaminados WASP, apenas es contrarrestado por los ejemplos de la laboriosidad y la excelencia de marrones como Antonio Banderas.

A nuestro admirado actor malagueo le ofrecen a menudo papeles de personajes hispanos, algo que asume con un gran oficio y profesionalidad. En modo alguno el color de su piel podra compararse con la tez oscura del primer ministro portugus de origen indio, Antonio Costa (su padre era natural de Goa). Ambos son caucsicos de la pennsula ibrica que no constituyen, en modo alguno, una raza propia como tal. Puede que algunos polticos aprovechados intenten equivocar a los electores con la pretendida pureza impoluta de lo espaol o, en su caso, lo portugus. En realidad, nuestros pueblos milenarios son expresin sedimentada de culturas varias. Ellas han configurado fenotipos y expectativas existenciales propias, pero en modo alguno raciales. Salvo que ustedes estn de acuerdo con la ideas del nazi Rosenberg o las leyes raciales fascistas promulgadas por Vctor Manuel III. Ciertamente, el redactor Moreno de estas lneas no las suscribe.

Fuente: http://blogs.publico.es/otrasmiradas/28282/iberos-marrones-y-wasp-norteamericanos/



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