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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2006

Qu me ocurri realmente

Cindy Sheehan
truthout / Perspective

Traducido para Rebelin y Tlaxcala por Montse Gurgu


Como probablemente sepis, anoche me arrestaron antes de que comenzara el discurso del Estado de la Nacin.

La furia que he sentido por lo ocurrido y el dolor que me produce ver lo que hemos perdido en nuestro pas me dejan sin palabras.

La polica ha contado mentiras y la prensa ha distorsionado los hechos (oh sorpresa!). As que os voy a contar lo que realmente ocurri.

Por la tarde asist al acto popular previo al discurso del Estado de la Nacin donde me encontr con los congresistas Lynn Woosley y John Conyers, Ann Wright, Malik Rahim y John Cavanaghy. Lynn me consigui una entrada para el discurso. Yo llevaba la camiseta con la leyenda: 2245 muertos. Cuntos ms?.

Despus de la conferencia de prensa, empec a dudar de si deba asistir al discurso en el Capitolio. No me apeteca demasiado porque saba que George Bush iba a decir cosas que me doleran y me enojaran y saba que no poda interrumpir el acto porque Lynn me haba dado la entrada y por respeto a ella saba que deba comportarme. En realidad, regal mi entrada a John Bruhn, del grupo Veteranos de Irak contra la guerra.

En la oficina de Lynn ya haban llamado a la prensa y todo el mundo saba que yo iba a estar all, por lo que hice de tripas corazn y decid asistir.

Ped a John que me devolviera la entrada y me encontr con uno de los ayudantes de la congresista Barbara Lee en el edificio de las oficinas del Congreso en Longworth y accedimos al Capitolio a travs del tnel subterrneo. Pas el control de seguridad una vez, luego fui al bao y al salir tuve que volver a pasarlo.

El asiento que me corresponda estaba en la primera fila del quinto piso. Me acompa hasta all la persona que al cabo de unos minutos me arrestara.

Como tena calor por haber subido tres plantas desde el lavabo, me desabroch la cremallera de la chaqueta. Me volv hacia la derecha para sacar el brazo izquierdo y el agente vio la camiseta y grit: Una manifestante!. Entonces se abalanz sobre m, me levant del asiento con brusquedad y despus de inmovilizarme con las manos a la espalda, me llev a empujones escaleras arriba. Ya me marcho, le dije. Por qu me trata con tanta brusquedad?.

El tipo corri conmigo hasta los ascensores, gritndole a todo el mundo que se hiciera a un lado. Cuando llegamos al ascensor, me espos y me llev a la calle donde esperamos la llegada de un coche patrulla. Cuando salamos, alguien dijo Es Cindy Sheenan y el agente que me haba detenido dijo: Baje las escaleras con cuidado. Pues cuando me ha llevado arrastras por las otras escaleras no le ha preocupado mucho si me haca dao, repliqu. Pero es que usted estaba protestando. Huau! Me han sacado arrastras del Capitolio por protestar!

En el Congreso nadie me haba dicho que no poda llevar esa camiseta, ni me haban pedido que me la cambiara o que me abrochara la chaqueta. Si lo hubieran hecho, me la habra quitado y despus habra escrito sobre la falta de libertad de expresin. En cambio, me sacaron por la fuerza (tengo contusiones que lo atestiguan) y me arrestaron por conducta ilegal.

Despus registraron todas mis pertenencias, me tomaron las huellas dactilares y lleg un amable sargento que, al ver la camiseta, dijo: Conque 2245, eh? Yo acabo de volver de all.

Yo le cont que mi hijo haba muerto en Irak. Fue entonces cuando se me revel la inmensidad de mi prdida. He perdido a mi hijo, he perdido los derechos de la Primera Enmienda. He perdido el pas que amo. Adnde ha ido este pas? Romp a llorar de dolor.

Para qu muri Casey? Para qu han muerto los otros 2244 jvenes valientes? Por qu siguen all decenas de miles de ellos corriendo peligro? Para esto? Para que yo no pueda ponerme siquiera una camiseta con el nmero de soldados muertos por culpa de George Bush y su poltica soberbia e ignorante?

Me haba puesto la camiseta a modo de declaracin. La prensa saba que yo iba a estar all y pens que las cmaras se fijaran en m de vez en cuando. No me la puse con la intencin de sabotear el acto. De haber sido as, me habra bajado la cremallera de la chaqueta durante el discurso de George.

Si hubiera sabido lo que le ocurre a la gente que viste camisetas que molestan a los neoconservadores, si hubiera sabido que iban a detenerme, tal vez lo habra hecho, pero no fue as.

Han circulado historias muy distorsionadas sobre lo que ocurri. Y cuento con algunos abogados dispuestos a poner un pleito contra el gobierno por los hechos de esta noche. Y lo har. Ya va siendo hora de que recuperamos las libertades y el pas.

No quiero vivir en un pas que prohbe que cualquier persona, independientemente de que haya pagado o no el precio mximo por dicho pas, pueda llevar una camiseta, hacer declaraciones, telefonear o expresar sus pensamientos negativos sobre el gobierno. Precisamente por esto voy a recuperar mis libertades y mis derechos y no voy a permitir que Bush & Co me quite nada ms ni que os lo quite a vosotros.

Estoy muy agradecida con los doscientos manifestantes que acudieron a la comisara mientras me tenan encerrada para demostrarme su apoyo. Tenemos mucho potencial para el bien. Hay cantidad de gente dispuesta a luchar por ese bien.

Cuatro horas y dos comisaras despus del arresto, me soltaron. Y estoy tan enfadada y dolida que me cuesta pensar con claridad.

Seguid luchando. Os prometo que yo tambin lo har.

http://www.truthout.org/docs_2006/020106Z.shtml



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