Portada :: Bolivia :: Golpe de Estado en Bolivia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2020

El rostro de la CIA entre la jerarqua catlica: Sergio Gualberti Calandrina

Ernesto Eterno
Rebelin


Los rostros de la fe cristiana se muestran piadosos en la sonrisa de los nios, en las muecas de grandeza e inocencia de los ancianos, en las mujeres trabajadoras o en los indgenas a diferencia de las palabras estudiadas, solemnes y con aire de dignidad escolstica que se desnudan persistentes en las homilas cruceas. Estas, muestran el rostro poltico de una iglesia cuyo prestigio es cada vez ms cuestionable dada su apuesta poco decorosa por una parte pequea y opresiva de la sociedad.

Nadie sabe tanto lo que se tiene que decir o cmo decirlo en cada rito dominical o en cada circunstancia poltica que vive el pas desde hace varios aos como el ilustre arzobispo de Santa Cruz, Sergio Gualberti Calandrina. Los pasajes bblicos que usa le sirven de coartada tanto como el plpito desde el que instala el mensaje preciso, la flecha incendiaria o la sugerencia que resuena como un mandato proverbial. Nadie, solo Sergio Gualberti. Con una mirada de guila que apunta a su presa, se mueve en medio del contexto como pez en el agua.

La existencia de la iglesia catlica est empedrada de historias no contadas, de silencios no quebrados, de fidelidades ideolgicas ocultas, de militancias financieras oscuras, de traiciones pero tambin de actos heroicos casi olvidados. Los primeros abundan frente a los segundos. Acaso no son santificables en nuestra memoria la vida estoica del Monseor Arnulfo Romero, asesinado por encargo extranjero, o de Luis Espinal acribillado a balazos por una dictadura educada en la ignominia, solo por ejercer el derecho de la palabra y la palabra como un derecho que interpela? Las oraciones a quemarropa tenan la fuerza de un tornado y el filo de una navaja que hacan mover montaas o cortaban implacables el aire inconmovible.

Frente a estas historias ejemplares y excepcionales de una vida al servicio de los dems, existen otras al servicio de los menos, los poderosos, que cada da necesitan la caricia impostora de la iglesia jerarca que dice que profesa dedicacin por los pobres mientras permite que se los masacre por su condicin de indios satnicos o salvajes, como suele repetir la presidenta autonombrada a la que pontificaron en la mesa de negociacin para legitimar la transicin fugaz. Ninguna comunin ha sido ms efectiva que aquella que se produce entre las palabras despojadas de sentido, las balas que asesinan y los silencios que imperan.

El arzobispo de marras y la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) tan adictas a dar lecciones de conducta moral al pueblo boliviano jams dijeron esta palabra es ma cuando las FFAA y la Polica masacraban a balazo limpio a las hordas masistas en Sacaba y Senkata. Nunca el silencio fue tan solemne y descarnado como el que mantuvieron los jerarcas de la iglesia a pesar de que algunos de los cuerpos acribillados fueron a parar a capillas catlicas en El Alto. Los 38 muertos no merecieron condena mientras la biblia se paseaba oronda por los pasillos del Palacio de Gobierno o por los cuarteles del odio. El Dios de los fusiles que escupieron muerte en las jornadas de noviembre sigue siendo el mismo Dios que Yanine Aez convoca cada vez que se le antoja. El Dios de la candidata es el mismo que el de la jerarqua: ambos prefieren el silencio y viven en complicidad auspiciosa.

En agosto del 2019, cuando la campaa electoral ingresaba en su recta decisiva, Sergio Gualberti, en misa solemne se explayaba pidiendo a los feligreses renovacin democrtica fundada en la igualdad social y poltica usando para ello el pasaje bblico del profeta Isaas. Montado sobre la solemnidad patritica de la fecha sostena que el sueo de Dios exiga que en un momento de grave decadencia social, econmica y religiosa se renovara el signo inicial de un pueblo que despus de muchos aos de un mal gobierno estaba sumido en la confrontacin, la injusticia y la pobreza. Algn parecido con los discursos de los candidatos de derecha?

Envuelto en una atmsfera de patricio romano, en medio de una multitud sumisa dispuesta a sacrificarse en aras de su palabra proftica, sealaba la necesidad de reafirmar la adhesin a la democracia en un mundo (lase, Bolivia) en el que se incrementan sistemas populistas, nacionalistas y soberanistas que disfrazaba de democracia el autoritarismo y el caudillismo anulando la separacin de poderes y concentrando toda la autoridad en el dirigente electo (Santa Cruz, 6 de agosto 2019). Este mensaje que contenan palabras que parecan propias de un discurso poltico partidario fueron pronunciadas por uno de los representantes de la iglesia ms conservadora del pas que hace de la esperanza un oficio pedaggico para fines polticos ultramontanos.

Una parte de la iglesia que tiene como proa de barco al arzobispado ideolgico exige, cuanto menos, explicar el confinamiento del Cardenal indgena, Toribio Ticona, a las catacumbas populistas a las que lo conden la rancia jerarqua blanca, seorial y procomitesta de la Conferencia Episcopal. Extraamente, en su veredicto al futuro, las palabras de Gualberti suenan tan familiares como las que acaba de pronunciar Mauricio Claver-Carone, el Asesor Especial para Asuntos del Hemisferio del Consejo de Seguridad Nacional, a su llegada al pas andino-amaznico despus del golpe de Estado. Claver-Carone, al puro estilo Gualberti, tambin apunta a los gobiernos populistas como una amenaza potencial a la paz hemisfrica, aquella que requiere el complejo-militar-industrial de la mano de la maquinaria financiera capitalista. El populismo, tan incmodo para los afanes expansionistas resulta tambin un enorme obstculo frente a la voracidad oppara de los grandes consorcios energticos o mineros que conforman el poder extraterritorial.

Los sermones de Gualberti nunca estn despojados de acciones prcticas. Los brazos operativos de la iglesia funcionaron como soldaditos de tropa imberbe, si no, pregunten a la Radio Erbol, a las pastorales sociales, a Critas o a la Fundacin Jubileo, que se comportaron como verdaderos portaaviones de campaa. Nunca dispusieron de tantos recursos ni convicciones anmalas para enfrentar las elecciones de octubre del 2019 de cara a la renovacin democrtica.

En las homilas de Gualberti como en sus arteras jugadas polticas, hay como un sedimento de desprecio contra las grandes mayoras para quienes la cotidianidad es muy parecida a un estado de excepcin. Ese Dios al que apela con la frecuencia que exige el declive hegemnico del poder regional y en algunos casos nacional, es el mismo al que recurre hoy el rgimen criollo para saciar su apetito voraz de poder, el suyo como el extranjero.

Como no poda ser de otra manera y con la puntualidad que exigen las circunstancias, la ltima homila de Gualberti (domingo 26 enero 2020) estuvo dirigida a implorar a los partidos de la derecha, su rebao egregio, a unirse en un frente comn. Textualmente seal que todos los ciudadanos y en particular los candidatos, tendramos que dejarnos iluminar y guiar por los valores de la Palabra de Dios, la vida, los derechos humanos, la libertad, el bien comn, la justicia, la paz y el espritu de servicio. Lo que tiene que primar, incluso por encima de las justas aspiraciones, es la salvaguarda de la democracia y de la unidad alrededor de programas comunes, evitando la dispersin y el peligro de recaer en sistemas autoritarios.

En sintona con Yanine Aez o Aez con Gualberti, la presidenta autonombra no se cans de invocar a construir un frente comn para enfrentar las nuevas elecciones del 3 de mayo del 2020 con el objetivo que los salvajes no vuelvan al poder. Llmense salvajes, populistas o autoritarios, el mensaje es tan claro como el agua con el que se lava la copa de vino en los oficiosos sermones de una magra iglesia coludida y sin escrpulo.

Proverbial consejo, la del primer catlico cruceo, para ordenar el rebao disperso en medio de una explosiva epidemia de dengue en Santa Cruz. Esta, ya cobr la factura de ms de una decena de muertos y dos mil casos en observacin crtica ante la ineptitud gubernamental obsesionada, con ayudita norteamericana, por borrar las profundas huellas de la solidaridad cubana en el campo de la salud. Al parecer, la santa iglesia poltica no se conmueve con las muertes del populacho tanto como con la derrota probable de su linaje privilegiado y de sus aliados perennemente bendecidos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter