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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2020

Quieren callar a Greenwald

Daniel Espinosa
Hildebrandt en sus trece (Per)


El rgimen Bolsonaro pretende amordazar el periodista Glenn Greenwald usando tcticas muy parecidas a las que Estados Unidos ha empleado contra Julian Assange, de WikiLeaks. Lo quieren acusar de crmenes cibernticos por presuntamente colaborar con quienes hackearon los sistemas de mensajera del tramposo Juez Moro y los fiscales con los que coordin el encarcelamiento del expresidente Lula da Silva.

Lawfare

Corra junio del 2019 cuando The Intercept Brasil, el medio dirigido por Greenwald, dio a conocer al mundo las comunicaciones privadas entre el Juez Sergio Moro y el equipo de fiscales a cargo de acusar al expresidente Luis Ignacio Lula da Silva. Los mensajes de chat filtrados pusieron al descubierto que Moro no solo coordinaba con el equipo de fiscales, sino que los diriga en sus pesquisas y hasta le sugera filtraciones a la prensa. Ellos deban probarle a l que el lder del Partido de los Trabajadores (PT) haba incurrido en actos de corrupcin relacionados a Petrobras.

El encarcelamiento del socialista, en plena carrera electoral de 2018, le impidi competir por la presidencia de su pas siendo el claro favorito, factor que le allan el camino al ultraderechista Jair Bolsonaro, sirvindole la victoria en bandeja. En un claro quid pro quo, el nuevo presidente nombrara a Moro ministro de justicia.

As fue como la derecha brasilea se libr, luego de 15 aos de gobierno del PT, de una de las figuras polticas ms populares de los ltimos tiempos, quien adems sac a decenas de millones de sus compatriotas de la pobreza.

Lo que no pudieron lograr en las urnas, s lo consigui el lawfare, el uso poltico del sistema judicial que ya haba conseguido destituir a Dilma Rousseff, la sucesora de Lula, una de las pocas figuras no manchadas por la extendida corrupcin poltica de su pas. En los ltimos aos, cuanto izquierdista gobern en Latinoamrica fue posteriormente empapelado. Detrs de bambalinas se esconde un elefante difcil de ocultar: el departamento de Justicia de Estados Unidos, colaborador cercano del Juez Moro. El golpe de Estado contra Manuel Zelaya, de Honduras, ocurrido en 2009, as como el efectuado contra Evo Morales, en 2019, sacaron a populares lderes de izquierda y vieron el ascenso al poder de polticos impopulares como Janine Aez, completamente negados en las urnas. En ambos casos subi al poder una derecha retrgrada, cavernaria; en el caso de Honduras, adems, una profundamente involucrada en narcotrfico.

Vaza Jato

Antes de destapar esta trama de corrupcin, el abogado y periodista que dirige The Intercept ya haba cubierto el caso de Edward Snowden, el exagente de inteligencia norteamericano convertido en whistleblower que hace algunos aos filtr informacin sobre los programas secretos de espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, ms conocida por sus siglas: la NSA. Desde los ataques terroristas de 2001, esta oscura agencia tiene permiso para espiar a sus ciudadanos y a quien le plazca sin necesidad de andar tramitando esa sandez que los cojudos llaman orden judicial.

Greenwald, pues, es un ducho abogado, adems de experimentado periodista, y la acusacin de colaboracin con los hackers, que la justicia de Moro le quiere endilgar, no se sostiene. Incluso si hubiera prestado consejo o asistencia a los hackers en el manejo de la informacin filtrada, eso es una prctica inevitable en el manejo de fuentes delicadas, como explic el ao pasado el famoso whistleblower de los Pentagon Papers, Daniel Ellsberg, con respecto a la persecucin de WikiLeaks. Greenwald asegur, adems, no haber dirigido en ningn momento la sustraccin de los datos.

Qu duda podra caber, por otro lado, del inters pblico y el derecho de los brasileos y el mundo de enterarse de las trampas con las que se sac de carrera a un poltico incomodsimo para el poder. Lula, salido de los sindicatos de trabajadores, termin su mandato presidencial con un apabullante e inaudito 85% de aprobacin. Nada a lo que la rancia derecha brasilera pueda aspirar.

En un reciente artculo, The Intercept Brasil explic que los cargos hechos por el Ministerio Pblico Federal son estrictamente los mismos que ya haban sido analizados por la polica el ao pasado, cuando el medio destap el entuerto (21/01/20). Entonces, la polica brasilea no pudo encontrar ninguna conducta criminal.

Vaza Jato, como se bautizaron las filtraciones cubiertas por Greenwald y su equipo, en colaboracin con Folha de Sao Paulo, revelaron, entre otras cosas, que Moro dirigi las delaciones premiadas de Leo Pinheiro, dueo de la constructora OAS, quien en un principio no habra involucrado a Lula en sus declaraciones. Pinheiro sera la clave de su encarcelamiento, pues asegur haber sobornado al expresidente petista con un lujoso departamento en la playa.

Bolsonaro y su ocupado rgimen

The Intercept Brasil ha sido un duro antagonista del ultraderechista, cubriendo, entre otros asuntos, el presunto involucramiento de su familia en el asesinato de la poltica y activista negra Marielle Franco una hija de la favela, como ella misma se defina, asesinada de tres balazos el 14 de marzo de 2018. Las investigaciones apuntaron a un aparato de represin integrado por milicias y paramilitares, del cual forman parte operadores vinculados a la familia Bolsonaro.

A fines del ao pasado, su gobierno colabor en la Operacin Triloga, una fallida incursin militar contra Venezuela llevada a cabo el ltimo 22 de diciembre. Como inform Rede Globo (30/12/19), la incursin estaba planeada para producirse desde 3 frentes, uno en Colombia, otro en Brasil y el ltimo en algn punto martimo cerca de las costas venezolanas. Durante la fallida incursin, que finalmente solo se realiz desde el frente brasileo, varios disidentes venezolanos y algunos integrantes de la etnia pemn lograron robar una centena de fusiles y otras armas de una base militar. Algunos disidentes fueron capturados por el ejrcito bolivariano de Venezuela y otros lograron huir a Brasil, donde obtuvieron la proteccin del rgimen Bolsonaro.

Globo inform al respecto haciendo eco de fuentes presuntamente militares y gubernamentales. Debemos tomar nota de lo que ellas advirtieron: la incursin sera parte de un esfuerzo conjunto de varios pases vecinos; los fusiles se habran sustrado con la finalidad de construir una fuerza superior, que actuara en futuras operaciones militares contra Venezuela.

Debemos tener en claro que este tipo de operaciones no son nuevas en Latinoamrica y que no beneficiarn al pueblo venezolano, como tiende a asegurar la prensa corporativa siguiendo el discurso del establishment norteamericano. La motivacin detrs es puramente poltica. Si no fuera as, las fuerzas democrticas coordinadas desde el norte y el Grupo de Lima ya habran apuntado sus intentos de cambio de rgimen hacia Colombia, donde durante aos el gobierno Uribe asesin a miles de civiles para disfrazarlos de guerrilleros y simular que se estaba ganando la guerra interna. Esa atrocidad cont con la colaboracin de casi todos los estamentos militares colombianos y permanece, en gran medida, impune, pues los ms altos responsables del ejrcito, lejos de pisar una celda, recibieron ascensos.

Human Rights Watch ha sealado que las polticas de seguridad de Ivn Duque, sucesor de Uribe, presentan claros incentivos para un regreso de los falsos positivos (08/07/19). Adems, en lo que va del ao ya han sido asesinados una veintena de lderes sociales, un recrudecimiento de la violencia que ha sacado a los colombianos a las calles en seal en protesta.

Con gran descaro, este violento rgimen criminal, protegido por Estados Unidos, pretende liberar Venezuela con la ayuda del ultraderechista Bolsonaro, un fantico de la tortura. Estos orates solo podran empeorar considerablemente la situacin de Venezuela y cualquier inters genuino por su gente escapa a sus capacidades.

Avanza la criminalizacin del periodismo

Tenemos derecho a conocer los crmenes de nuestros polticos. Los mtodos por los cuales un periodista es capaz de sacar informacin como la referente a las tramposas operaciones polticas del juez Moro y el fiscal Deltan Dallagnol, servidores pblicos, deben ser protegidas en aras de la transparencia. En su lugar, los periodistas que s encaran al poder y destapan sus cochinadas estn siendo acusados de pertenecer a organizaciones criminales o agencias de espionaje, como pretenden hacer con Greenwald y como ya han logrado con Assange, respectivamente.

Para llevar a Assange al calabozo, la colaboracin de la prensa corporativa fue absolutamente indispensable. Ah est The Guardian, el diario britnico que sistemticamente embarr su reputacin con engaos, como cuando asegur que un operador de Donald Trump llamado Paul Manafort visit al australiano en la embajada ecuatoriana en Londres, una invencin descarada para la que jams presento evidencias. Su reportaje basura fue repetido por el resto de la prensa corporativa mundial, que no verifica la informacin cuando proviene de los medios santificados por el establishment.

En otros desenlaces alarmantes, el asesinato del iran Soleimani provoc que Instagram censurara las cuentas de periodistas, activistas y polticos iranes y, en general, de cualquiera que mostrara su simpata hacia el lder ilegalmente asesinado. La sombra de una distopa nos acecha.

Fuente: https://twitter.com/ensustrece/status/1220757024645906432


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