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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2020

Vctor Klemperer (Tengo que dar testimonio)
Los otro diarios de los judos en la Alemania nazi

Javier Barqun Ruiz
Rebelin


Vctor Klemperer (1881-1960) fue un profesor alemn judo casado con una mujer alemana. Tras la llegada al poder de los nazis comienza a escribir un diario en 1933 y lo finaliza en 1945. Se ha publicado en varios volmenes tras un esfuerzo tanto de los revisores de los escritos para hacer una edicin posible como por algunas editoriales en distintos pases.

Las anotaciones del da a da no son especialmente entretenidas, se describen las rutinas y sucesos caseros de su vida, mezclando tambin sus reflexiones sobre la situacin de Alemania y sobre todo una preocupacin por cmo pensaban sus vecinos de los judos y qu significaba ser alemn. El hecho de estar casado con una mujer aria le salv en los primeros aos de implantacin del nazismo de los ataques y restricciones a la comunidad juda, pero poco a poco su situacin fue complicndose cuando el rgimen fascista cerr el crculo de opresin y exterminio sobre cualquier judo, independientemente de otra circunstancia.

El bombardeo de Dresde, ciudad en la que resida, le permiti huir de la ciudad precisamente el da en que sera embarcado a uno de los campos de concentracin para asesinarlo junto a miles de personas judas principalmente y otras que tambin fueron objeto de la barbarie nazi como los gitanos, homosexuales, comunistas, etc.

A lo largo de 12 aos y guardando en distintos lugares sus diarios, Klemperer fue narrando la manera en que sobrevivi para poder dar testimonio de la vida de los no arios bajo el dominio nazi. La lectura de su larga obra no muestra un estilo elaborado o literario, son apuntes que haca en determinados momentos anotando los problemas con el coche, las conversaciones con alguna visita, las cartas de sus familiares, reflexiones acadmicas, etc., y tambin como el rgimen redujo su vida y condiciones materiales hasta hacerlas irrespirables. Es ms fcil y rpido leer el diario de Ana Frank, muy popular, que la rutinaria y a veces insulsa vida de Klemperer. De hecho no existe apenas estudios en espaol sobre el autor ni especialmente sus diarios son muy editados o publicitados. La edicin en 2003 de los mismos en espaol tuvo muchas dificultades y el desinters de las grandes editoriales, pero gracias al desaparecido Crculo de Lectores y Galaxia Gutenberg se logr tener una obra que haba obtenido mucho reconocimiento en Alemania en los aos 90, fecha en que se revisaron para reducir su tamao (unos 5.000 folios) de cara a editarlos (1).

En muchos momentos de su lectura podemos encontrar la reflexin de un ciudadano que trata de entender como el gobierno de Alemania, bajo la ideologa supremacista nazi, no acepta que l sea otro ciudadano mas, independientemente de su etnia.

Klemperer no es socilogo ni pretende ser historiador pero en sus comentarios aparecen los estrategias que cualquier estado totalitario ejerce sobre todos sus miembros y como la internalizacin del fascismo conducen a la ruptura social, la segregacin racial, la creacin de ciudadanos de segunda y la arbitrariedad.

Ese relato diacrnico de construccin de leyes y estructuras legales (junto con una lengua especfica que el mismo analiz) diseadas para crear esa separacin entre arios y no arios, para fundar un Estado puro basado en la supuesta raza e historia es una referencia de cmo, en la actualidad, otros Estados, siguen modelos casi calcados en cuanto ideologa y funcionamiento, sobre fuentes histricas y religiosas para acabar, como todo constructo ideolgico, en un desvi de la verdad y la realidad.

Seguir el relato de la vida de Klemperer mientras pierde progresivamente su trabajo, sus bienes, su identidad y se ve sometido a un Estado de no derecho nos recuerda peligrosamente a lo que ha generado el sionismo en el territorio palestino.

Y para ello nada mejor que recoger las opiniones de Klemperer antes de la nakba de 1948, de la guerra de 1967, de los Acuerdos de Oslo y de las ltimas declaraciones de Israel como estado para los judos. Veamos que opinaba un judo alemn sobre la fundacin de un estado judo en Palestina y otras ideas sionistas que se comentaban en los ambientes de los judos de la Alemania nazi.

En el diario Klemperer recoge los comentarios que se suscitan en las visitas de amigos y familiares. Este es un ejemplo de los mismos respecto a recuperar la idea de Sin:

Ahora ella ha heredado y se ha comprado una gramtica hebrea. Quieren casarse y vivir en rgimen de comunidad de bienes en Jerusaln. Pero dnde se casan? l tiene que ir al encuentro de ella a algn lugar donde sea posible. Porque en Sin el ario es lo que aqu el judo. Par nobile fratrum. ,Para m los sionistas, que quieren empalmar directamente con el Estado judo del ao 70 d.C. (destruccin de Jerusaln por Tito), son exactamente igual de repugnantes que los nazis. Con su fisgoneo en las relaciones de sangre, con su viejo ciclo cultural, con su en parte fingida en parte obtusa, marcha atrs del mundo se asemejan a los nacionalsocialistas. El chiste del monumento erigido en Haifa a Hitler con la inscripcin A nuestro Herfhrer tiene en realidad una honda y nada chistosa justificacin. Porque, ideolgicamente, es tambin su Heerfhrer. Esto es lo fantstico de los nacionalsocialistas, que viven en comunidad de ideas, al mismo tiempo, con la Unin Sovitica y con Sin. La seora Schaps que ha regresado de Haifa, de la visita a sus hijos (los Sebba), con lo que cuenta tan ingenuamente me confirma en mi odio a esos manejos sionistas (mientras que Blumenfeld simpatiza con ellos).

Como se observa el discurso sionista estaba presente en la comunidad juda, pero algunos no le tenan especial estima y por ello Klemperer lo compara a las ciencias biolgicas... pasadas de fecha:

Hay que separar aqu la cuestin de los judos orientales, que yo, sin embargo, no considero una cuestin especfica juda. Porque desde hace tiempo van entrando en los pases occidentales, procedentes del este, gentes demasiado pobres o demasiado deseosas de cultura o ambas cosas, y forman all una clase baja de la que surgen fuerzas que tienden hacia arriba. En detrimento de ningn pueblo, porque vlkisch ['tnico, nacional'] en el sentido de pureza de sangre es un concepto zoolgico y un concepto al que no corresponde ninguna realidad, en cualquier caso menos realidad que la vieja y estricta distincin entre las esferas del varn y de la hembra. La causa sionista pura o religiosa es un asunto de sectarios, carente de importancia para la generalidad, algo de un carcter muy privado y retrgrado como todo asunto de sectarios, una especie de museo al aire libre, como la antigua aldea holandesa que hay cerca de Amsterdam.

Y ampla su crtica hacia la idea de un Estado judo adems de relacionarlo con lo que el llama Lingua tertii Imperi, la manera que utiliz el rgimen nazi para redenominar la realidad y que tras la guerra Klemperer plasmar en un libro.

Fundar ahora en Rodesia o en cualquier otro lugar estados especficos judos me parece pura demencia. Los nazis nos hacen retroceder milenios. En cuanto a los judos alemanes, cometern un delito aunque hay que concederles circunstancias atenuantes si participan en ese juego. Que en el Jdiscbe Nachrichten aparezca siempre la expresin personas judas, que se hable continuamente de fundar Estados judos o colonias judas, como grandes dependencias de la Palestina ideal: todo eso pertenece a la Lingua tertii imperii. Y es absurdo y un delito contra la naturaleza y la cultura que los emigrantes de Europa occidental tengan que convertirse ahora en obreros rurales. Ese volver-a-la-naturaleza resulta ser en multitud de ocasiones opuesto a la naturaleza, porque la naturaleza implica evolucin y el retroceso es contra natura. La solucin de la cuestin juda slo puede lograrse liberndose de los que la han inventado. Y el mundo porque ahora, realmente, esto concierne al mundo se ver forzado a liberarse.

En otro momentos escribe algunas opiniones sobre Theodor Herzl, considerado ahora padre de Israel, comparndolo con otro personaje que debemos suponer no gusta a los sionistas, pero que segn Klemperer no existan diferencias:

Estudio de los escritos sionistas de Herzl. La ms asombrosa afinidad con el hitlerismo. Solamente, Herzl evita dar una definicin de la sangre. Para l, la nacin es un grupo histrico, reconocible por su coherencia y con un enemigo comn. (Una definicin bien inconsistente.)

Los Escritos sionistas de Herzl. Son los mismos razonamientos, a veces casi con las mismas palabras, es el fanatismo de Hitler. En el artculo Mauschel, era mi constante impresin: Lydia Rabinowitsch (Mnich, 1919) revivida. Qu esfuerzos hace Herzl para evitar la teora de la raza! Cmo ha previsto el porvenir! (Y al mismo tiempo no lo ha previsto, porque considera imposible la revocacin de la emancipacin, la recada de Europa en la Edad Media.) Y sin embargo, para millones de personas, no tiene razn. Yo slo soy alemn. Todo lo dems para m sera comedia.

Aqu se puede observar esa llamada a ser ciudadano frente a ser miembro de una etnia o raza, cuando se supone que el Estado Nacin actual, fruto de las revoluciones del XIX y sobre todo de la social democracia posterior a la Segunda Guerra mundial, es una mejora de las relaciones entre el poder, el grupo y el individuo que rompe las estructuras del viejo rgimen, sin embargo otros quieren la vuelta a patrones verticales y excluyentes.

En la biografa de Klemperer se hace notar el momento en que se convierte al catolicismo, aunque posteriormente regresa al judasmo, pero sin abrazar las propuestas nacionalistas que sus amigos le dejaban caer:

Hemos estado una tarde en casa de los Seliksohn, tan mal considerados y tan interesantes, y nos dieron 25 kilos de patatas a cambio de un poco de legumbres secas. Seliksohn se mete continuamente con la comedia de mi bautismo, tratando de reconquistarme para el judasmo nacional. Me ha prestado Viaje por la Palestina juda, de Holitscher. Acabo de terminarlo, y he tomado apuntes muy minuciosos. Sigo sin el menor sntoma de conversin. Los bolcheviques sionistas son nacionalsocialistas de la ms pura especie! Pero la lectura ha sido sumamente interesante.

El acuerdo Haavara

En 1933 las autoridades nazis firmaron un acuerdo con la Federacin Sionista de Alemania para permitir la emigracin de judos a Palestina. El apartado econmico se negoci de manera que los bienes de los judos pudieran ser convertidos en la compra de bienes alemanes exportables a Palestina. Los representantes sionistas, asimismo, se comprometieron a romper el boicot de poderosas organizaciones al Tercer Reich (2). Estos prrafos nos lo recuerdan indicando que muchos judos adinerados y emprendedores optaron por invertir en Palestina. Actualmente siguen apoderndose de territorio con mas facilidad y con la connivencia de muchos estados democrticos y organizaciones supranacionales creadas, en teora, para la bsqueda de la justicia y la igualdad:

El viernes por la noche, en casa de la seora Schaps: Jule Sebba pasaba el da all. Emigra con su familia. Abogado desde 1909, notario, profesor de la Escuela Superior de Comercio de Knigsberg, autor de un gran opus sobre derecho martimo alemn, no est entre los que han puesto en la calle, y sin embargo, de hecho le han dado la puntilla y se encuentra a la intemperie, as que tiene que empezar una nueva vida con su familia (Elfriedchen, once aos, est aqu con la abuela). En octubre inauguran el puerto de Haifa; all abrir un negocio de barcos. Ha encontrado un socio ya mayor, que conoce bien el Oriente, pero es l quien pone el dinero. (Parece que tiene capital a salvo en el extranjero.) El caso Sebba no es el ms trgico; Sebba tiene inters y talento para el comercio, nunca se ha sentido especialmente vinculado a Alemania, sus padres eran oriundos de Rusia, y sin embargo, por toda su cultura y su forma de vivir, es alemn. Ahora omos hablar mucho de Palestina; a nosotros no nos atrae. Quien va all cambia el nacionalismo y la estrechez por el nacionalismo y la estrechez. Y es un pas de inmigracin para capitalistas. Parece que tiene ms o menos la extensin de la provincia de Prusia oriental; habitantes: 200.000 judos y 800.000 rabes. Sebba habl sobre Alemania con un pesimismo terrible.

Walter Jelski se ha marchado a Palestina. Puede que all le vaya todo viento en popa. Al fin y al cabo es una aventura bastante novelesca.

Para terminar de mostrar las ideas de Klemperer sobre el sionismo y su plasmacin en un estado para judos recojo este prrafo que apoya la resistencia de la poblacin palestina a ser comprados y transformados en un producto capitalista. Lamentablemente la colonizacin de la tierra de Palestina, la expulsin de sus habitantes y la creacin de crceles al aire libre como Gaza contina en pleno siglo XXI a travs de la ideologa sionista y los errores geopolticos del siglo XX:

Yo no puedo evitarlo, pero simpatizo con los rabes insurrectos de all, a los que se les compra la tierra. La misma suerte que los indios de Amrica (Eva). En los ltimos das, visita a los Blumenfeld, visita a Gusti Wieghardt. Recordando el caso Gerstle, Gusti echa pestes contra los puercos judos de Palestina, que arremeten contra los rabes con mtodos capitalistas. Educacin antisemita a travs de los nacionalsocialistas!

Los anlisis de Klemperer despus de noventa aos mantienen toda la actualidad y ahora que se anuncia otro plan para Palestina pergeado entre los movimientos mas ultraderechistas, los intereses occidentales colonialistas se hacen mas evidentes. Se producir una anexin cuasi total que prepara otra tiempo de espera similar a los acuerdos de Oslo, los cuales se llevaron a cabo en la parte que corresponda a los intereses del sionismo no de los dbiles palestinos. Otro tanto cabe de la propuesta de Trump...que deja para dentro de unos aos el reconocimiento del posible estado palestino. Y as, poco a poco llegar a ese objetivo del gran Israel con la anexin de todo el territorio dentro de la estrategia a largo medio plazo que lleva desde el 1948 desarrollndose. Y aunque a los ojos de Klemperer se reproduzca la discriminacin e iniquidad del rgimen nazi, los intereses geopolticos y el inters del mas fuerte por mantener la colonizacin occidental en Oriente Medio siguen siendo la cara del siglo XXI.

Resulta curioso pensar la posibilidad que en breve plazo los escritos de Klemperer fueran prohibidos. El llamado IHRA, International Holocaust Remembrance Alliance, (3) y sus definiciones del antisemitismo ha logrado que varios Estados acepten sus postulados y ello supone, entre otros apartados, prohibir escritos y/o afirmaciones que establezcan comparaciones entre la poltica actual de Israel y la de los nazis. Naturalmente no exista Israel como Estado en el momento que Klemperer escriba sus diarios, pero si exista y se extenda la ideologa sionista entre la comunidad juda, exista la compra de tierras en Palestina, la poltica de ir avanzando en la colonizacin de esa tierra, la bsqueda de un estado para los judos, comparable a lo que Klemperer criticaba de un estado para los arios.

Algunos investigadores sostienes que es el pasado el que se reconstruye permanentemente para distorsionar una realidad por otra. Lo mas mutable es la descripcin de la historia pasada, no el presente y el caso de la colonizacin de Palestina y el relato de la construccin de Israel es un ejemplo paradigmtico. Es necesaria una constante atencin sobre el relato trastocado que el sionismo ha realizado de lo judo y la apropiacin de la historia y futuro de la comunidad juda, que no se reduce al estado de Israel.

Notas:

1) En el ao 2003 se publican en espaol los diarios de Vctor Klemperer. Puede verse aqu la nota de prensa.

https://elpais.com/diario/2003/06/19/cultura/1055973607_850215.html

2) Sobre la colaboracin puede verse el libro de Raul Hilberg (1926-2007) , La destruccin de los judos europeos, un ensayo que habla de responsabilidades de la poblacin civil y la colaboracin de los judos y organizaciones afines. Es un libro incmodo para todos.

3) Vase el artculo de Luis E. Sabini Fernndez. Sionismo, geopoltica a la ofensiva. Rebelin. 23/01/2020

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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