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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2006

Hipocresa moral
Deben prohibirse las caricaturas de Mahoma, Jesucristo o Buda? SI

Agustn Velloso
El Mundo

Se dice que las leyes van siempre por detrs de los malhechores. En el caso de las caricaturas sobre el Profeta no slo van detrs sino que adems llegaran muy tarde si se promulgase alguna.Cada da se sorprende uno con la capacidad que tienen muchos europeos y estadounidenses, autodenominados civilizados, de sobrepasar los lmites de la decencia, la hipocresa moral y el cinismo poltico.


Vamos con la decencia. Desde hace ya muchos aos no para de manar la sangre en Irak, Afganistn y Palestina. Este derramamiento lo llevan a cabo sin piedad y contra todo derecho los mismos que ahora dicen no poder intervenir en el asunto de las caricaturas porque no pueden violar el derecho a la libertad de expresin.Hablamos, por tanto, de la civilizacin judeo-cristiana, que sin base legal mata a mansalva a miles y miles de miembros de la civilizacin islmica mientras que invade, ocupa y arrasa sus pases, pero que est atada de manos por un sacrosanto derecho a la libertad de expresin.

En los detalles exquisitos es donde se distingue una civilizacin avanzada. Hay que tener un paladar moral extraordinario para defender a capa y espada el derecho de los dibujantes cristianos a mostrar sus vietas, al tiempo que se asesina a nios y mujeres musulmanes con el fin, supuestamente, de rescatarles de su civilizacin, considerada por los asesinos, aunque no por las vctimas, como intolerante, atrasada e incivilizada.

Pongamos la oracin por pasiva. Los ejrcitos de Irak, Afganistn y Palestina invaden Dinamarca sin autorizacin de Naciones Unidas y con justificaciones basadas en mentiras, la dejan como un solar y matan e hieren a miles de sus ciudadanos. Lo hacen, evidentemente, por el bien de los daneses, ya que hay que librarles de una civilizacin a todas luces inferior y perjudicial para ellos. Henchido del sentimiento de superioridad espiritual que da el sentirse miembro de una coalicin capaz de dominar Dinamarca, un caricaturista iraqu dibuja a la reina sodomizada con un crucifijo. La gracia la difunden los diarios rabes, la defienden algunos intelectuales y los polticos la justifican. Dnde est el problema? Como deca Gila: si los europeos no saben aguantar una broma que se vayan del pueblo!

Veamos la hipocresa moral. En diversos pases europeos est perseguido por la ley negar el Holocausto judo e incluso poner en duda la cifra de muertos o los mtodos de exterminio empleados por no lo recuerdan?, otros europeos de les suena?, la misma civilizacin. Escribe algo sobre el asunto y, si encuentras un director de peridico tan valiente como el que ha publicado las caricaturas (y los que las reproducen para no ser menos que el primero), te juegas tu libertad y una buena multa. Parece que en la cuestin de la libertad de expresin unos son ms libres que otros. Se puede ofender los sentimientos de los musulmanes pero no los de los judos. A lo mejor esta exquisita diferencia no tiene nada que ver con que nuestra civilizacin cristiana consienta a Israel violar continuamente la ley internacional durante los ms de 50 aos de su existencia, lo que incluye el asesinato de musulmanes, y al tiempo obligue a Irak a cumplirla aunque para ello haya que matar a todos sus habitantes, causalmente tambin musulmanes.

Vamos con el cinismo poltico. Los ministros y directores de peridico que se unen como una pia para defender la libertad de expresin de los europeos, saben perfectamente que ninguna ley ni ninguna moral puede defender que Occidente est llevando a cabo el Holocausto musulmn. Dnde est escrito en la Declaracin de los Derechos Humanos y en las Escrituras que aviones de combate asesinen a nios en sus camas y en sus pupitres? Pero aunque sean unos criminales no son tontos, y saben que un reportaje televisivo sobre el velo de las mujeres en el momento adecuado o una caricatura sobre el Profeta en el lugar oportuno poseen efectos potentsimos e inmediatos en todos los ambientes. En el mundo islmico, tremenda humillacin; aqu, soberbia mayscula.

Interesa que la ocupacin ilegal de tierra musulmana y el asesinato de rabes aparezca confundido cuanto ms mejor con un problema de intolerancia religiosa, de cultura poco respetuosa con los valores occidentales. Se provoca convenientemente a musulmanes y rabes y nunca faltar un liberal, ni un socialdemcrata que defienda la cultura occidental ante el ataque del islam, ni millones de ciudadanos ignorantes que los jaleen con entusiasmo.

No hay barrera ni lmite que Occidente no haya violado en su relacin con el islam. Una caricatura irreverente no tiene importancia alguna ante los desastres causados. Sin embargo, viene precedida de un martirio que parece inacabable. Quizs Occidente cree que puede seguir hiriendo cuerpos y almas impunemente durante el tiempo que quiera. Todo en esta vida tiene un lmite, no slo la libertad de expresin, sino la prepotencia, el abuso y la humillacin. Lo nico que puedo hacer por mi parte es pedir perdn.

Agustn Velloso es profesor de la Universidad Nacional de Educacin a Distancia (UNED).



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