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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2020

El quorum constitucional provocar ms violencia

Felipe Portales
Rebelin


El aberrante y antidemocrtico quorum de dos tercios para la aprobacin de una nueva Constitucin provocar, a la larga, mucho ms frustracin y violencia en la sociedad chilena. En efecto, dicho quorum formulado en el acuerdo entre la derecha y la ex Concertacin del 15 de noviembre, y que fue incluido en la reciente Refor- ma Constitucional que estableci el proceso constituyente- tendr el efecto seguro de obligar a la ex Concertacin a consensuar con la derecha una nueva Constitucin, dada la amplia obtencin de un tercio de los parlamentarios por la derecha en todas las elecciones parlamentarias desde 1990, con o sin sistema electoral binominal. En otras palabras, esta pretendida nueva Constitucin no podr ser aprobada sin el acuerdo de la derecha. Y si la ex Concertacin llegara muy improbablemente a izquierdizarse no podr hacer tampoco un efectivo uso de la amenaza de usar su tercio con el objetivo de lograr un mejor acuerdo con la derecha, ya que si no se llegase a acuerdo alguno respecto de un nuevo texto, seguira vigente la actual Constitucin, la que pese (o por?) a estar suscrita por Ricardo Lagos y todos sus ministros de 2005 conserva la plena aceptacin de la derecha.

De este modo, en la medida que ms expectativas quimricas se generen en los millones de chilenos que concurran a votar en los plebiscitos de abril y en las elecciones de octubre, ms desilusin y frustracin habr por el esculido resultado que se logre en trminos de una Ley fundamental que represente efectivamente los deseos de la mayora de los chilenos y que pueda proveer el marco para sustituir realmente el modelo chile- no. Es claro que la sustitucin del modelo neoliberal injusto y abusivo heredado de la dictadura ha sido en definitiva la gran demanda del estallido o la rebelin social que tuvo lugar a partir del 18 de octubre y que se consagr con la mayor manifestacin de la historia de Chile, el 25 del mismo mes, que tuvo como centro la Plaza de la Dignidad y que congreg a cerca de un milln y medio de personas.

Y dado que la mayora centroizquierdista de la sociedad chilena se ha visto desde hace treinta aos engaada por su liderazgo concertacionista-nuevomayoritario, un nuevo engao alimentado por dos aos de crecientes expectativas provocar mucha ms rabia, frustracin y violencia que la que se ha expresado con ocasin del reciente estallido social. Recordemos que ya llevamos cinco gobiernos electos para sustituir el modelo neoli- beral heredado de la dictadura; gobiernos que terminaron legitimndolo, consolidndolo y perfeccionndolo!

Por esto que resulta muy triste ver que muchsimas personas de buena fe siguen creyendo todava que sera posible suscitar una vuelta a las races centroizquierdistas del liderazgo de la ex Concertacin. Y que, pese a todas sus obvias dudas por la oscura naturaleza de este ensimo consenso derechista-concertacionista, con- sideren que es mejor reviviendo tambin por ensima vez la teora del mal menor- entusiasmar a la pobla- cin a que participe de este proceso que parti viciado, en lugar de contribuir a esclarecer en la sociedad chile- na tan abrumadoramente desinformada por una prensa y TV completamente de derecha- la verdadera natu- raleza de los males que la aquejan, que no es otra que la pervivencia de la obra refundacional de la dictadura (para la que realmente ella us una retroexcavadora!) gracias al solapado viraje derechista del liderazgo concertacionista que la consolid especialmente entre 1990 y 2010.

En definitiva, estas personas de buena fe no se dan cuenta que la Concertacin no fue un mal menor, sino un complemento de la derecha. Que esta ltima lo nico que no poda hacer por mucho que se lo propusiese- era legitimar el mismo modelo que haba impuesto a sangre y fuego a travs de las Fuerzas Armadas. Y que esa labor de legitimacin solo poda llevarla a cabo la centroizquierda, en la medida que se virara solapada- mente hacia la derecha y lo aplicara tambin como suyo. Y eso fue lo que hizo, consolidando el conjunto de es- tructuras y polticas econmico-sociales dejadas por la dictadura; lo que reconoci crudamente el considerado por moros y cristianos como el principal idelogo de la transicin, Edgardo Boeninger, en su libro de 1997: Democracia en Chile. Lecciones para la gobernabilidad (Edit. Andrs Bello). As, Boeninger plante que, a fi- nes de los 80, el liderazgo de la Concertacin lleg a una convergencia con el pensamiento econmico de la de- recha, convergencia que polticamente el conglomerado opositor no estaba en condiciones de reconocer (p. 369). Y podramos aadir: convergencia que hasta el da de hoy no est en condiciones polticas de reconocer

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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