El ministro de Economa del gobierno de Bolsonaro, as como otros representantes de este gobierno y un buen nmero de analistas econmicos brasileos, cada tanto se muestran optimistas sobre la situacin econmica del pas. Eso es lo que hizo Paulo Guedes, por ejemplo, cuando anunci en el Foro Econmico Mundial (Davos, Suiza) que Brasil tendr un crecimiento del 2,5% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2020, un poco ms del doble en comparacin con 2019.

De hecho, se olvid de decir que aunque el PIB de Brasil crezca 2,5% en 2020, esto representar la continuidad del patinaje econmico del pas. Ser una baja tasa de crecimiento, incapaz de sacar a Brasil del atolladero en el que se lo meti, especialmente despus de 2016. Y para hacer el horizonte futuro an ms sombro, todos los indicadores econmicos apuntan a la posibilidad de que la tasa de crecimiento real sea an menor, con Brasil permaneciendo en el lodazal creado por las polticas neoliberales.

A pesar de ello, el gobierno y los medios neoliberales consideran un gran xito la creacin de casi 100.000 nuevos puestos de trabajo en noviembre y diciembre de 2019. En la prctica, sin embargo, esto representaba slo el crecimiento estacional de fin de ao, seguido, pronto, por un retorno a la situacin anterior. Para empeorar las cosas, adems de que el nmero total de desempleados sigue siendo de unos 13 millones, se observa un crecimiento exponencial de la informalidad, lo que en la prctica representa una reduccin salarial de vastos contingentes de trabajadores, con efectos negativos en la demanda y el proceso de produccin.

Para empeorar las cosas, el gobierno central se esfuerza, bajo la rbrica de reduccin del gasto pblico, en eliminar el papel del Estado en la economa, incluyendo la privatizacin de la mayora de las empresas estatales. En otras palabras, con el falso pretexto de reducir la recaudacin de impuestos y evitar la corrupcin, est abandonando totalmente al sector privado tanto la industria bsica como la construccin de infraestructuras. En trminos ms precisos, alienar totalmente el sector industrial a las empresas transnacionales y subordinar an ms la defectuosa infraestructura de transporte y comunicaciones al oligopolio del automvil.

Por lo tanto, en lugar de disear y ejecutar programas para fortalecer, modernizar y diversificar el parque industrial de propiedad nacional, estatal y privada, el gobierno de Bolsonaro se propone intensificar el proceso de desindustrializacin y desnacionalizacin de la economa brasilea y reducir su capacidad productiva.

No es casualidad que el ministro Paulo Guedes comunicara a la elite de la comunidad empresarial mundial, que participaba en el Foro Econmico Mundial, la decisin de abrir an ms el mercado brasileo a las empresas extranjeras, incluyendo las licitaciones pblicas y la adhesin brasilea al Acuerdo de Compras Gubernamentales, dando a las empresas extranjeras el mismo trato que a las empresas nacionales en las compras del sector pblico. Todo ello desde la perspectiva terica de que as se promovern las buenas prcticas comerciales y se combatir la corrupcin, eludiendo el hecho de que las empresas transnacionales practican el mtodo de la corrupcin de manera mucho ms eficaz que las empresas nativas.

Adems, en su estada en el Foro Econmico Mundial, el ministro Guedes tambin produjo una perla que debe haber llenado de envidia a su jefe. Culp a la pobreza por la devastacin de la selva amaznica. Seran los pobres los responsables de talar los bosques en busca de oportunidades de trabajo y alimentos. Afrontmoslo, aunque cometi un ataque a la realidad, al menos reconoci la existencia de la pobreza brasilea, cuyos millones de miembros ocupan, cada vez ms, las aceras con marquesinas de los centros urbanos para pasar la noche. Por otra parte, el ministro sigui tratando de ocultar la devastacin que est produciendo la agroindustria con su proyecto de expansin exclusiva y desenfrenada de productos agrcolas exportables.

Lo peor es que las reformas programadas por este representante del neoliberalismo, como la de la Previsin Social y las dems de su agenda, tienden a aumentar la pobreza e intensificar la desindustrializacin y desnacionalizacin econmica, convirtiendo a Brasil en un nuevo productor colonial de bienes primarios. Esto lo subordinar cada vez ms a los dictados econmicos de los pases capitalistas centrales, especialmente los Estados Unidos. Todo ello en un momento en que dicho capitalismo funciona, cada vez ms, como acumulador y centralizador de la mayor parte de la riqueza generada por los pases que se subordinan a sus dictados.

En estas condiciones, las polticas aplicadas por el gobierno Bolsonaro, por muy modernizadoras que se llamen, no tienden a catapultar el crecimiento, sino a hacer que la situacin de la economa brasilea sea cada vez ms estancada y primaria. A fin de impulsar el crecimiento del Brasil, el Estado debe reanudar su papel de inversor, no slo en la infraestructura, en la agricultura democratizada y en la reduccin de la pobreza, sino principalmente en la industrializacin y en el desarrollo de la agricultura alimentaria para el mercado interno, como principales fuentes de generacin de empleo y riqueza.

En este sentido, no es errneo en teora atraer capital extranjero para invertir en la industrializacin y en el reordenamiento de la infraestructura. Sin embargo, esas inversiones industriales y de infraestructura no pueden permitir que el pas se vea limitado por el dominio oligoplico de las empresas extranjeras. Necesitan ser confrontados con empresas nacionales, estatales y privadas que les hacen buscar precios realmente competitivos.

Adems, para salvar la brecha en la modernizacin tecnolgica nacional, es necesario inducir contractualmente las inversiones extranjeras a transferir tecnologas modernas a las empresas nacionales. Es decir, en lugar de permitir que las empresas extranjeras participen en licitaciones pblicas y vendan productos fabricados fuera del Brasil, lo que debera hacerse es exigirles que inviertan aqu en sistemas de empresas mixtas, transfiriendo tecnologas innovadoras a empresas nacionales, estatales y privadas, y compitiendo con ellas por productos fabricados en el Brasil.

Si Brasil adopta la poltica desnacionalizadora de Guedes, el proceso de desindustrializacin, que ya es extremadamente grave, tiende a empeorar, agravando la pobreza, la miseria y todos los males relacionados con esta situacin. De hecho, hoy en da, para superar el grado crtico alcanzado por la economa brasilea, ya no bastan las polticas que tuvieron algn efecto en un pasado no muy lejano, como la expansin de los crditos para micro y pequeas empresas y la transferencia de rentas a los ms pobres.

Es necesario adoptar una poltica de fuertes inversiones en la industrializacin y el desarrollo cientfico y tecnolgico, con el Estado nacional y las empresas privadas como jefes de los automviles. Por lo tanto, el Estado no puede ni debe transformarse en un agente destructor de los avances del pasado, sino en un agente que construya los huesos industriales, cientficos, tecnolgicos y culturales, capaz de permitir al pueblo brasileo alcanzar un nivel de vida que arroje la miseria, la pobreza y las mentiras sobre un pseudo crecimiento econmico, en el basurero del pasado.

Para ello, por otro lado, es necesario llevar a cabo la disputa poltica estratgica contra el proto nazi-fascismo. En otras palabras, es necesario que los grandes contingentes de la poblacin brasilea se movilicen para que la actual democracia formal de la Constitucin de 1988 se convierta en una democracia efectiva, y no en una mscara ficticia de la representacin poltica del gran empresariado agrario y comercial, y de unos pocos sectores intermediarios.

Es decir, una democracia que, adems de completar la reforma agraria que garantiza el acceso a la tierra a todos los trabajadores rurales, garantice empleos y salarios acordes con el trabajo realizado, y haga efectiva la educacin de todos los nios y jvenes, la vivienda digna, el saneamiento, la salud y el transporte pblico. Y reconstruir los sistemas de jubilacin y seguridad social para servir a todos los trabajadores.

En otras palabras, hay cuestiones estratgicas que deben ser decididas por las fuerzas democrticas y populares en el mismo proceso de resistencia al nazi-fascismo entreguista, en gran parte con la economa como eje fundamental. Son ellos los que aclararn, de hecho. la verdad de la realidad actual y la constante mentira del neoliberalismo bolsonarista. Esto exige menos atencin a las boberas del gobierno y un tratamiento intensivo de las cuestiones decisivas para el pas y su pueblo.

Wladimir Pomar es escritor y analista.

Traduccin: Correspondencia de Prensa.