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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2020

Horizontes catalanes para unas elecciones en diferido

Antonio Santamara
TopoExpress


La fallida declaracin unilateral de independencia, la aplicacin del artculo 155 de la Constitucin y la catarata de procesos judiciales contra los lderes secesionistas inauguraron un mandato de transicin que podra calificarse de postprocesista. Las elecciones autonmicas convocadas por Mariano Rajoy se celebraron en un clima de extrema polarizacin que favoreci a las formaciones situadas en los extremos nacionalitarios del espectro poltico: Junts per Catalunya y Ciudadanos.

Desde el inicio de la legislatura, la unidad de accin, que haba sido uno de los aspectos fundamentales del proceso soberanista, empez a cuartearse. La negativa de Roger Torrent, presidente del Parlament de Catalunya, a tramitar la investidura de Carles Puigdemont, huido a Blgica, seal la primera grieta entre ambas formaciones, grieta que desde entonces no ha dejado de ensancharse. De hecho, Quim Torra accedi a la presidencia de la Generalitat despus de las investiduras fallidas de Jordi Snchez, en prisin preventiva, y Jordi Turull, en libertad condicional. Torra prometi en su discurso de investidura restituir al gobierno legtimo e implementar el mandato del 1 de octubre. Un programa inscrito en lo que se ha venido a denominar independentismo mgico, pues confunda sus deseos con la realidad e ignoraba la imposibilidad de llevar a cabo estos objetivos sin arriesgarse a una nueva aplicacin del 155 y otra cascada de procesos judiciales. Hemos de tener en cuenta que la mayor parte de las bases mesocrticas del movimiento independentista no estn dispuestas a pagar el elevado precio personal y econmico que supondra llevar a cabo el programa propuesto por Torra y la CUP.

Por su parte ERC, aunque sin realizar una autocrtica explcita de los errores del proceso, emprendi lentamente el camino de adaptarse a la nueva realidad poltica, ya que deba concederse un tiempo prudencial para que las bases del movimiento independentista, intoxicadas por las promesas de una secesin exprs y de bajo coste, tomaran consciencia de que el objetivo de Estado propio no era asumible en el corto plazo. Para volverlo a intentar a despecho de las proclamas retricas del ho tornarem a fer se deba contar al menos con una amplia mayora social en Catalunya y un mnimo acuerdo con el Estado, condiciones sin las cuales no habra reconocimiento internacional.

A pesar de las diferencias estratgicas, los socios de gobierno mantuvieron una precaria avenencia derivada de la pulsin a la unidad caracterstica de las bases independentistas frente al enemigo exterior (el Estado espaol) y a la espera de la sentencia del procs. Justamente, desde el fallo condenatorio del Tribunal Supremo, estas divergencias se ahondaron y abordaron el punto de no retorno cuando ERC permiti con su abstencin la investidura de Pedro Snchez y JxCat y CUP votaron en contra. La condicin de Esquerra para permitir la andadura del gobierno de coalicin PSOE-UP fue crear una mesa de dilogo para resolver el conflicto poltico que ms all de su eventual xito o fracaso modifica sustancialmente el escenario. Ni con el gobierno del PP ni con el del PSOE en solitario se dio esa expectativa largamente reivindicada por el movimiento independentista. Este acuerdo no gust en el sector de JxCat liderado por Puigdemont y su presidente vicario Torra, partidarios, al igual que la CUP, de profundizar en la polarizacin y hacer ingobernable al Estado espaol hasta que aceptase el referndum de autodeterminacin.

La situacin se hizo insostenible el pasado lunes cuando Torrent acat la orden de la Junta Electoral Central, ratificada por el Tribunal Supremo, de retirar el acta de diputado a Torra, mientras ste instaba a la Cmara a desobedecer. Al da siguiente de la propagandstica comparecencia de los polticos presos excepto Carme Forcadell, ahora en posiciones autocrticas en la comisin parlamentaria del 155, Torra anunci la convocatoria en diferido de las elecciones, despus de la aprobacin de los Presupuestos, y entre duras crticas a la deslealtad de ERC.

Perspectivas electorales

La racionalidad poltica hubiera aconsejado como propugnan formaciones tan dispares como PSC y CUP la convocatoria inmediata de comicios y que fuese el ejecutivo entrante quien elaborase los Presupuestos sin las rmoras del anterior gobierno. Especialmente cuando la presidencia de Torra est pendiente de la sentencia del Tribunal Supremo que con toda probabilidad le inhabilitar, y podra arrebatarle la facultad de convocar elecciones, lo cual aadira aun mayor complejidad al convulso panorama poltico cataln.

Ahora bien, por diferentes motivos, tanto ERC como JxCat prefieren esta opcin. A Esquerra, sobre quien ha descansado la negociacin con los Comunes para aprobar los Presupuestos, le permite proyectar la imagen de ser un partido de gobierno capaz de sacar al pas del bloqueo poltico en que se halla inmerso desde hace aos. Adems, el acuerdo presupuestario se perfila como un preludio de un cambio de alianzas: del frente nacional con JxCat al frente popular con los Comunes, con la benvola complicidad del PSC.

A JxCat las elecciones en diferido le otorgan un margen de tiempo para desgastar a ERC, acusndola de romper la sacrosanta unidad del independentismo, de estar sometida a los dictados del enemigo espaol, y tambin para boicotear la mesa de dilogo, pues Torra se presentar ante Snchez con un programa maximalista, inasumible para el PSOE y con la intencin de atacar a ERC. Paralelamente, dispondr de un margen temporal para preparar los comicios. Resulta un secreto a voces que el espacio postconvergente se halla profundamente dividido entre el sector PDeCat, prximo a las tesis de ERC, y el sector Puigdemont, articulado en torno a la Crida Nacional per la Repblica. El primero estara tentado a presentar al ex presidente Artur Mas, cuya inhabilitacin termina el 23 de febrero; el segundo no dispone de un candidato claro, pues sobre la mejor situada, Laura Borrs, pende una investigacin judicial por un caso de corrupcin. No es descartable, aunque sea muy improbable, que ambas tendencias concurran por separado a los comicios.

As pues, en el bloque independentista la larga precampaa que ya ha empezado estar determinada por la pugna a cara de perro entre los dos socios de gobierno que se culparn mutuamente de haber roto la sagrada unidad, y por la dura lucha por el relato hegemnico. Este marco propiciar medir la correlacin de fuerzas entre los sectores realistas y fundamentalistas del independentismo.

Por otro lado, desde hace tiempo se est gestando una operacin para agrupar a los diversos grupos que se reclaman del catalanismo no independentista, que podran obtener representacin parlamentaria y romper la actual mayora absoluta secesionista.

En cualquier caso, tras este accidentado mandato, resulta impensable que, aunque la aritmtica electoral lo avalase, ERC y JxCat repitan coalicin de gobierno.

En el bloque constitucionalista, la principal incgnita a despejar radica en el reparto del voto derivado del eventual hundimiento de Ciudadanos. PSC podra convertirse en la primera fuerza del constitucionalismo, PP reforzar su precaria presencia en Catalunya y Vox obtener representacin parlamentaria. Es ms, dependiendo de la magnitud del trasvase, los socialistas estaran en disposicin de disputarle a ERC su condicin de primera fuerza poltica e incluso, aunque esto sea ms improbable, la presidencia de la Generalitat.

Campos minados

En un panorama tan voltil, plagado de incertidumbres y sembrado de minas la larga campaa electoral ser determinante para decantar el voto de amplios sectores de ambos bloques. La ciudadana catalana, desde el inicio del proceso soberanista, ha sido convocada a las urnas en cuatro ocasiones (2010, 2012, 2015 y 2017); es decir, cada dos aos, lo cual ha provocado una sensacin de hartazgo entre muchos potenciales electores.

Los ltimos comicios catalanes se celebraron en un clima de extrema polarizacin; ahora todo parece apuntar a que podramos asistir a una suerte de anticlmax que favorecera a las dos formaciones centrales de ambos bloques, ERC y PSC, que se han mostrado ms partidarios de iniciar un proceso de dilogo y negociacin del conflicto. Ello supondra una recomposicin en el interior de los bloques hasta ahora antagnicos y dominados por JxCat y Cs.

Sin embargo, en la larga precampaa, las polaridades de ambos bloques: PP, Cs y Vox, en la derecha espaolista y JxCat y CUP en el independentismo, procurarn tensar al mximo el debate electoral el cual, a su vez, estar condicionado por los avatares del calendario judicial, en Espaa y en Europa.

La larga precampaa, pues la eleccin podra celebrarse entre los meses de mayo y junio, incidir directamente sobre la situacin poltica en Espaa. De modo que tanto la mesa dilogo entre partidos espaoles y catalanes, como la aprobacin de los Presupuestos Generales del Estado, dependern de unos comicios que sealarn en qu condiciones sale el pas de las convulsiones del proceso soberanista.

Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/horizontes-catalanes-para-unas-elecciones-en-diferido/



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