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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2020

Amrica Latina y la nueva Guerra Fra

Alfredo Toro Hardy
Observatorio de la Poltica China


Por ms de una dcada China ha puesto a prueba la tradicin hegemnica estadounidense sobre Amrica Latina y el Caribe. En palabras de Lauren Paverman: Se podra decir que China salt la cerca que custodiaba al patio trasero de Estados Unidos en su intento por capitalizar el impresionante inventario de recursos naturales que esa regin ofrece (China looks to Venezuela for energy security, Worldpress.org, 11 October 2011). De su lado, al hacer referencia al viaje realizado por el Presidente Xi Jinping a Amrica Latina a finales de mayo de 2013, el conocido acadmico costarricense Constantino Urcuyo sealaba: En efecto, este viaje muestra que los chinos estn dispuestos a interactuar con los Estados Unidos de manera global y que no van a mostrar ms la deferencia del pasado hacia el backyard norteamericano (La Presencia de China en Amrica Latina, Dragn Comerciante, Consumista y Prudente, Political Outlook 2013 de Amrica Latina, Bogot, 2014).

La reaccin estadounidense al proceso anterior ha resultado hasta ahora sorprendentemente parca. Cierto, el Jefe del Comando Sur del ejrcito estadounidense, el General Douglas M. Fraser, declar ante el Comit de Servicios Armados de la Cmara de Representantes de su pas el 6 de marzo de 2012, acerca de las aprehensiones del Pentgono con respecto al aumento de los compromisos chinos en la regin. En particular en lo referente a la venta de armas y a las visitas de delegaciones militares chinas. Tambin su sucesor en el cargo, el General John Kelly, afirm ante el mismo Comit legislativo el 20 de marzo de 2013 que China intentaba competir directamente con las actividades militares de Estados Unidos en la regin. En igual sentido diversos acadmicos de ese pas han advertido, en comparecencias ante el Comit de Asuntos Exteriores de la Cmara de Representantes, acerca del riesgo de una poltica de puertas abiertas frente a China en relacin a la regin (Ver Constantino Urcuyo). No obstante, ms all de las preocupaciones expresadas en instancias como las anteriores, ninguna doctrina u objecin concreta se han materializado de manera formal. En efecto, este no resulta un tema relevante en la compleja relacin entre ambos pases.

Tal situacin podra calificarse como un hecho extraordinario de cara a la historia. Si nos remontsemos cien aos atrs constataramos, por ejemplo, que una de las dos razones por la cual Washington no estuvo dispuesto a formar parte de la Liga de las Naciones (antecesora de la ONU), fue porque coluda con la hegemona regional sustentada en la Doctrina Monroe. En palabras de Henry Kissinger: La Liga fue considerada incompatible con la Doctrina Monroe pues la seguridad colectiva que ella entraaba hubiese requerido la intervencin de la Liga en las disputas que se presentasen en el Hemisferio Occidental ( Diplomacy, New York, 1994). A juzgar por el hecho de que a partir de que propici la separacin de Panam de Colombia en 1903, y por las siguientes tres dcadas, Estados Unidos invadi 34 veces a los pases de la Cuenca del Caribe para imponer en ellos su voluntad, es claro el porqu Washington no poda aceptar la injerencia la Liga de las Naciones.

Cuando en enero de 2015 el Presidente Xi Jinping, reunido en Pekn con la troika de la Comunidad de Estados de Amrica Latina y El Caribe, ofreci a la regin inversiones del orden de los 250 millardos de dlares y un intercambio comercial de 500 millardos, para la prxima dcada, estaba sellando el fin definitivo de una era. Desde la perspectiva de Amrica Latina y el Caribe hay desde luego mucho que agradecer a la introduccin del elemento de contrabalanza representado por China. Una contrabalanza que Europa, siempre demasiado cercana a Washington, nunca logr encarnar. Ello ampli de manera extraordinaria la libertad de maniobra de la regin.

Sin embargo, tal estado de cosas seguramente cambiar y, bajo Trump, ya comienza a hacerlo. China desarrolla un orden econmico a contracorriente del liderado por Washington, aspira a limitar de manera clara la influencia estadounidense y si posible su presencia misma en el Este de Asia, al tiempo que se propone superar tecnolgicamente a Estados Unidos. Ambos pases se han enfrascado, como consecuencia, en una nueva Guerra Fra. A la vez, China evidencia una convergencia de posiciones con Rusia en clara rivalidad geopoltica con Washington. Esta bipolaridad en ascenso entre Estados Unidos y China colocara a los pases latinoamericanos en situacin difcil, pudiendo conducirlos a la necesidad de un traumtico acto de eleccin. Esto resultara particularmente complicado para algunos integrantes de la Alianza del Pacfico que han disfrutado del mejor de los mundos posibles: clara alineacin poltica con Estados Unidos y ventas maysculas de materias primas a China. Al mismo tiempo, como lo evidencia ya Venezuela, toda cercana poltica demasiado prxima con China resultar inaceptable para Washington.

La rivalidad entre el guila y el dragn puede llegar a colocar a ms de un pas de la regin en muy serios aprietos.

Alfredo Toro Hardy es escritor y diplomtico venezolano

Fuente: https://politica-china.org/areas/politica-exterior/america-latina-y-la-nueva-guerra-fria



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