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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2020

Hirak rifeo: una revuelta descabezada pero no derrotada

Ricard Gonzlez
El Salto


Ms de dos aos despus del inicio de la represin contra el hirak el movimiento de protesta de la regin marroqu del Rif, en las calles de Alhucemas, epicentro de las manifestaciones, la tensin todava se podra cortar con un cuchillo. Las carreteras que conducen a la ciudad, situada en el nordeste del pas, estn jalonadas por varios controles policiales y la presencia de furgonetas y vehculos de las fuerzas de seguridad es robusta. Sin embargo, los activistas de la ciudad temen ms a los invisibles policas de paisano, que se podran contar por centenares.

El otro da, en esta misma cafetera, un borracho empez a criticar al rey. De repente, una decena de presuntos clientes se abalanzaron sobre l y lo arrestaron, explica Omar Lemallem, el presidente la Asociacin de la Memoria del Rif. Y es que la figura de Mohamed VI es sagrada, y en todas las ciudades marroques, incluida Alhucemas, se puede observar en alguna colina cercana un gran mosaico con tres palabras: Dios, patria, rey. En 2017 haba aqu desplegados unos 20.000 policas. Algunos han marchado, pero muchos continan aqu. No los vemos, pero sabemos que estn, apostilla este maestro jubilado mientras sorbe un caf en una terraza del centro.

Habida cuenta que la ciudad apenas supera los 100.000 habitantes, el porcentaje de miembros de las fuerzas de seguridad destacados respecto a la poblacin autctona se podra acercar al de regiones ocupadas militarmente. Ahora mismo, es imposible hacer cualquier tipo de protesta aqu. Hay tantos policas que, en cuestin de segundos, todos acabaramos arrestados, afirma Samir, un joven de 33 aos que pertenece al hirak. Aunque es muy activo en las redes sociales, ha conseguido evitar la detencin gracias a extremar las medidas de precaucin y al uso de nombres falsos, como el atribuido en este artculo.

El hirak surgi de forma casual a finales de 2016, despus del asesinato de Mohsen Fikri, un humilde vendedor de pescado de 31 aos de Alhucemas. La polica le haba confiscado su mercanca y al intentar recuperarla fue triturado dentro de un camin de basura. La dramtica historia galvaniz a la juventud de una regin con una larga historia de conflictos con el gobierno marroqu, razn por la que fue marginada durante dcadas en los planes de inversin estatal. Los das siguientes, miles de personas se manifestaron en contra de la hogra: los abusos de poder y humillaciones de las autoridades.

Con el paso de las semanas, aquellas protestas espontneas, apoyadas por un amplio espectro de la sociedad, se transformaron en un potente movimiento social capaz de articular las demandas sociales de la regin. Por ejemplo, entre sus peticiones figuraba la construccin de un hospital, el fin de la militarizacin de la regin vigente desde la revuelta de 1958, o la creacin de nuevos centros de formacin y universidades. En mayo de 2017, tras varios meses de movilizaciones, el rgimen lanz una campaa de represin que se sald con el arresto de cientos de personas. Los principales lderes del hirak, como Nser Zefzafi, fueron condenados por sedicin a largas penas de hasta 20 aos de crcel.

El hirak no ha desaparecido. No podemos hacer actos pblicos, pero mantenemos una organizacin clandestina, comenta Samir en un lugar alejado de odos indiscretos. Nos organizamos en clulas de unas diez o 15 personas, en las que solo se puede entrar a travs de fuertes lazos de confianza. Nos reunimos regularmente y compartimos lecturas y discusiones de autores como Gene Sharp sobre la lucha no violenta, aade este joven, con formacin universitaria y que se dedica al comercio informal. El mercado negro es el nico trabajo disponible para muchos jvenes en una ciudad sin prcticamente ninguna industria y unas infraestructuras precarias.

Su objetivo es ir extendiendo estas clulas en el seno de la sociedad rifea, no solo en Alhucemas, para disponer de una organizacin preparada cuando el contexto cambie y aparezca una oportunidad, como fue la Primavera rabe en Tnez. El plan es poder constituir un partido poltico sobre la base de estas clulas tan pronto como se produzca una liberalizacin poltica en el pas magreb. El movimiento de protesta cuenta con un importante activo para dar a conocer su causa a nivel internacional: una dispora muy comprometida de cerca de unos dos millones de personas. A travs de pginas web como Courrier du Rif o Arifnews y de ONG se exponen en las redes sociales informaciones sobre la represin de las autoridades y las acciones de apoyo al hirak en Europa.

En las otras ciudades del Rif, la presin policial es menor que en Alhucemas, pues las protestas fueron de menor intensidad. Ahora bien, tampoco se permiten manifestaciones relacionadas con el hirak. A principios de noviembre, una concentracin de solidaridad con los 57 miembros del movimiento encarcelados frente a la crcel de Selouan, en la ciudad rifea de Nador, fue dispersada violentamente por la polica. El pulso entre los lderes del hirak y las autoridades marroques contina en las crceles. La asociacin que representa a sus familiares ha denunciado que han padecido torturas. Varios de los reclusos, incluido Naser Zefzafi, han recurrido a la huelga de hambre para exigir una mejora de su rgimen penitenciario. Sin embargo, el Gobierno se niega esgrimiendo que no puede dispensarles un trato de favor.

Para escapar a las zarpas de la represin, centenares de activistas rifeos emprendieron el camino de la migracin clandestina a Europa para pedir el asilo poltico. Se calcula que, desde la primavera de 2017, unas 10.000 personas han partido de las playas del Rif, muchos de ellos por motivos polticos. Curiosamente, durante los meses que duraron las protestas, no sali casi ninguna patera. Haba esperanza de cambios, comenta Samir. Al ser una regin de avezados pescadores y hallarse a menos de 200 kilmetros de la pennsula, no es un viaje arriesgado. Segn las estimaciones de este activista, en estos dos aos y medio han desaparecido una veintena de rifeos en el Mediterrneo. La mayora de los huidos se halla a la espera de que se resuelva su peticin de asilo ante las diversas autoridades de los pases europeos.

Identidad

Aunque la mayor parte de las reivindicaciones del hirak son de tipo social, es evidente que la cuestin identitaria subyace en sus entraas. Han sido capaces de establecer una identidad compartida entre sus miembros a partir de sentimientos compartidos de injusticia y marginacin, as como de la identidad amazig (1) del Rif. Esta identidad se vea reforzada al ondear las banderas amazigs y de la Repblica del Rif en lugar de la marroqu, escribe el socilogo Mohamed Masbah. Segn los analistas, los lderes de las protestas evitaron realizar demandas de tipo poltico, como la creacin de una regin autnoma en la provincia nortea, para no otorgar una excusa al rgimen para sofocar las protestas acusndolos de independentistas. Sin embargo, de poco sirvi.

La poblacin del Rif es mayoritariamente amazig y al menos una parte nunca ha aceptado plenamente su integracin en Marruecos tras la colonizacin espaola. En el subconsciente colectivo persiste el recuerdo de la Repblica del Rif, liderada por Abdelkrim, que logr entre 1921 y 1926 librarse del control de Espaa. Su historia no se cuenta en los libros escolares, ni se habla de ella en los medios, pero su recuerdo est muy presente. Y ha cobrado fuerza sobre todo entre los jvenes a raz del hirak, explica Lemallen, el veterano activista que trabaja en cuestiones de memoria histrica. Las tropas espaolas y francesas ocuparon de nuevo la regin tras una ofensiva brutal que utiliz por primera vez el bombardeo con armas qumicas contra la poblacin civil. De hecho, an hoy esta regin presenta un porcentaje de personas enfermas de cncer muy superior a la media del pas.

La mayora de habitantes rifeos quiere que la cultura amazig sea tratada en pie de igualdad con la rabe, pero solo una minora apoya la independencia. No creo que lleguen al 20%. Quienes propugnan ese objetivo estn sobre todo en la dispora, opina Marzouk Chahmi, vicepresidente de la Asociacin Mundial Amazig y residente en un pueblo colindante con Melilla (2) . Sabemos que con el rgimen actual las peticiones de autonoma no llegaran a ninguna parte, y muchos jvenes empiezan ya a abrazar la causa de la independencia. Seguimos con mucha atencin lo que pasa en otras naciones sin Estado, como Catalunya, el Pas Vasco o el Kurdistn, comenta Samir.

Entre las medidas que adopt el rey Mohamed VI para aplacar la ola de protestas en Marruecos a raz de la Primavera rabe en 2011 figuraba una reforma constitucional que define la lengua amazig o berber en pie de igualdad con el rabe. No obstante, aunque se han dado algunos pasos, como la creacin de medios pblicos en este idioma y un potente centro de investigacin y divulgacin de la cultura amazig, en muchos mbitos la igualdad entre ambas lenguas dista de ser realidad.

La mayora de activistas consideran que las medidas han sido cosmticas, como el hecho de aadir en las fachadas de los edificios pblicos el nombre de cada institucin en bereber bajo la inscripcin en rabe. No hay suficientes maestros en nuestra lengua, de forma que no se estudia en todas las escuelas. Y en las que se dan clases, se percibe como una asignatura sin valor. Por no hablar de la justicia, se queja Chahmi. En un juicio, si no sabes rabe, olvdate de tus derechos, tercia Mohamed, un anciano que luce una larga barba canosa. Precisamente, la posibilidad de utilizar el amazig en los juzgados era una de las pocas demandas del hirak de tipo identitario.

A causa del acoso policial, es imposible saber cul es el grado de apoyo al hirak en Alhucemas, pero todo parece indicar que es muy elevado. La mayora de la gente les apoya, quizs con la excepcin de la gente cooptada por los partidos polticos marroques. Pero fjate que incluso la mayora de estos polticos de la ciudad no se atreven a hablar mal del movimiento en sus discursos, seala Lemallen. No parece que la sola represin en esta regin de espritu independiente pueda acabar con la revuelta del Rif, que se ha convertido ya en el mayor quebradero de cabeza de Mohamed VI desde su entronizacin en 1999. Hay hirak para rato.

Notas

1) Los amazigs o bereberes son un pueblo indgena del norte de frica, presente en esa regin desde antes de la conquista rabe. Se estima que entre 30 y 50 millones de amazigs viven repartidos entre Marruecos, Mauritania, Argelia, Libia, Mali, Nger y Tnez.

2) Ciudad marroqu bajo el dominio espaol en la costa del Mediterrneo.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/


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