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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2020

Entre el neoliberalismo y la socialdemocraca o cmo caer del fuego a las brasas

Cristin Cepeda
Colectivo Chile Despert


Nadie puede desconocer el alcance histrico que han tenido los ya ms de 3 meses de movilizaciones. Chile despert. Pero tambin Chile cambi. Aunque el futuro es incierto, lo que podemos constatar es que la mayora de los anlisis que se han desarrollado se centran o en las acciones con las que actores del pueblo irrumpen en la nueva lucha social (secundarios, luchas vecinales, colectivos feministas, la Primera Lnea,etc), o en las interminables disputas entre los actores del mundo poltico partidista.

Sin embargo, ambos focos desvan nuestra atencin de los cambios profundos que involucran el modelo econmico y poltico chileno. Tendemos a ver con menos precisin la forma en la se han movido las grandes placas tectnicas que sostienen lo que, para unos pocos, ha sido el xitoso modelo neoliberal chileno.

Estos movimientos suceden en las altas esferas del poder econmico. El mismo poder que financia campaas electorales, y que, a atravs del Lobby, mueve el aparato de leyes que sostienen y profundizan el modelo capitalista en el parlamento y tribunales.

Uno de los elementos ms destacados es que, el 18 de octubre de 2019, reapareci El miedo de las elites, algo que se vio hace 50 aos luego del triufo de Salvador Allende. Ese Miedo al comunismo que quita propiedades y privilegios, fue el combustible que permiti que los militares arrasaran con fuego y muerte a Chile durante una larga pesadilla que dur 17 aos. Una dictadura sanguinaria, que puso a este pas a tono con la lucha mundial por la libertad encabezada como siempre por EE.UU, y que instal dictaduras en Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay o Bolivia.

A diferencia de sus pares sudamericanos, la dictadura chilena, en sus casi 2 dcadas de vigencia, no slo dedic su tiempo y dinero a combatir al comunismo,en sus distintas formas al interior de Chile y en el extranjero. En un trabaj conjunto, civiles y militares se ocuparon de desmontar, de forma sistemtica, el proceso inicial de industrializacin, impulsado por un modelo que promova la sustitucin de importaciones, para reemplazarlo por un modelo econmico salido de la Escuela de Chicago, cuya paternidad se le atribuye a los econmistas conservadores Hayek (1) y a su pupilo Milton Friedman;el Modelo Neoliberal.

El nuevo modelo anunciaba el fin de las restricciones estatales que amarraban la potencia transformadora del mercado. Un plan ambicioso que deca querrer terminar con los Estados opresores de las libertades individuales, materializadas en gobiernos fuertes y polticas econmicas surgidas de la escuela britancia,cuyo mayor desfensor fue John Keynes (2). Con posterioridad a la segunga Guerra Mundial, el modelo keynesiano fue hegemonico en la mayora de las economas capitalistas europeas, y son el sostn, de lo que despus se conocera como los Estados socialdemocratas o de bienestar.

Como seala el historiador ingles Eric Hobsman la batalla entre keynesyanos y neoliberales, no fue una simple confrontacin tcnica entre economistas profesionales () Se trataba de una guerra entre ideologas incompatibles (3). Y esa batalla, como tambin seala el historiador, tuvo en Chile, a partir de 1973, uno de los mayores exponentes de un neoliberlismo que funciona, mostrndose como un ejemplo de moldelo econmico que permita el crecimiento, incluso en pases que no forman parte del ncleo central de la economa capitalista(4).

De lo que se trata es entonces de analizar como el estallido de rebelin popular del 18 octubre se da en un contexto de una pugna interburguesa de largo aliento, entendida como una lucha que se da en el interior del ncleo mismo del modelo capitalista. Esta batalla de dioses del dinero no tiene fronteras territoriales, ni temporales, y ms all de que los actores se presenten con distintos disfraces, su lucha se da en la bsqueda de un mismo objetivo: aumentar de las tasas de ganancia del capital.

Bajo esta perspectiva podemos decir que lo que est en juego para las elites econmicas tanto chilena, como extranjeras, se sita muy muy lejos de los 30 pesos de aumento al pasaje de metro, de los problemas de salud, las malas pensiones o el sobre endeudamiento de las familias chilenas. Pero an a pesar de la natural indolencia de la elites capitalistas al dolor humano, el 18 de octubre le ha dado impulso decisivo a la aparicin de fracturas en lo que pareca una inquebrantable hegemona neolibreal. Una hegemona que en 40 aos pas de ser solo econmica, a abarcar casi la totalidad de los aspectos polticos y culturales de la sociedad.

Lo que trataremos de describir es como estas fracturas generan un nuevo campo de disputa que abarca al conjunto de fuerzas polticas y sociales de Chile. Las tensiones que esta disputa genere, las nuevas alianzas que de ella surjan, tendrn un efecto decisivo en nuestra realidad, y redefinirn los mrgenes de accin de los actores populares. Por ello es de vital conocer y contextualizar los esfuerzos de transfomacin en momentos de tanta importancia histrica como el que vivimos.

Si bien del 18 de octubre no surgi el fin del capitalismo, si marca el inicio de una reinvencin del mismo. Hegemona Neoliberal o Hegemona social demcrata. El capital, como el lobo de los cuentos, se pone piel de oveja para confundir y ganar adeptos a sus propuestas. Por ello es tan importante entender estos cambios, ya que vivmos en tiempos en donde cunde la confusin y en este contexto, incluso sin querer, podemos con nuestras decisiones llevar agua a un molino que nos conduzca por caminos que no nos llevarn a acabar con las injusticias, sino que, muy por el contrario, las perpeten.

Donde un ciudadano ve una crisis, un empresario ve una oportunidad para sus negocios

Cuando solo haban pasado 6 das desde el inicio del estallido social, el heredero de la fortuna de la familia Luksic, catalogada por Forbes como el hombre ms rico de Chile, publicaba en varios medios impresos una carta titulada: Ayudemos a pagar la cuenta.(5)

Con el respaldo que le dan sus ms de 15 mil millones de dlares de fortuna personal, Andrnico se puede permitir muchas cosas, y en ese momento sinti que su deber era dirigr a sus hermanos menores empresarios. El miedo estaba en las calles y todo el pas era invadido por hordas de militares cuya misin era reinstaurar el orden y defender la propiedad privada.

Sin pronuciarse en ningn momento sobre las violaciones a los Derechos Humanos que se cometan en ese mismo momento, un casi desesperado Andrnico aprovechaba el momento para recordarle a toda la lite empresarial chilena que l, aos antes, haba anunciado profeticamente lo que se vena: Pasan aos, pasan gobiernos y en algunos casos parece que las cosas empeoran, porque no se est poniendo el foco en lo que realmente importa. Hagamos que este pas funcione definitivamente mejor () El 2016 puse como ejemplos el problema de las pensiones, del Sename, del conflicto en la Araucana, y me refer especialmente al Transantiago y al impacto que tiene en la rabia de las personas. Eso es inequidad de verdad. Es fcil hablar de desigualdad cuando se va en auto al trabajo, mientras muchos chilenos pasan horas a la intemperie, con transbordos y colas, en un sistema quebrado. Lo que se vive en los paraderos de micro es indigno y los esfuerzos han sido ineficaces para dar con una solucin definitiva.

Al margen del carcter mesianico de la misiva, como buen hombre de negocios que ve posibilidades en plena crisis, el cabecilla de los Luksic, utiliza su poder en los medios para llegar a una elite chilena asustada, que veia como a su alrededor ardan las calles por todo el pas, y les advierte sobre los cambios profundos que vienen para Chile.

Quien fuera considerado el financista de la concertacin, y que nunca escondi su cercana con la ex Presidenta Bachelet (ni con su familia)(6), aprovech el momento para culpar a un sistema de partidos poltico que, segn l, no ha estado a la altura de los cambios profundos que Chile necesita.

Resulta relevante destacar que no es un comentarista cualquiera quin habla, sino uno de los considerados Dueos de Chile, y de los poco empresarios que tiene presencia en el estratgico sector minero del cobre (a travs de su filial Antofagasta PLC).

Pero adems de culpar a los polticos , cabe destaca el rol que el mismo Andrnico le da a la elite empresarial: Tenemos que ayudar a pagar la cuenta. Una declaracin de principios que no puede ser sino chocante para un empresariado nacional acostumbrado a la impunidad financiera y a la despreocupacin de los impactos sociales, ambientales, etc que genera su actuar.

Tuvieron que pasar solo algunos das para que este mensaje del Olimpo provoce algunos movimientos que dando cuenta de la profundidad del comunicado.

Apenas 5 das despus, Alfonso Swett (7), cabeza de la todopoderosa unin de empresarios Confederacin de la Produccin y el Comercio, CPC, tambin se diriga a los medios llamando a sus dirigidos a meterse la mano al bolsillo y que duela.

Pero estos anuncios claramente publicitarios, y que se daban en un intento de aparecer del lado correcto de la historia, dejaron el espacio a propuestas ms estructurales que venan, hace ya largo rato, formando parte del debate no slo chilenos, sino del sistema capitalista mundial.

El diario El Mercurio recoga a principios de diciembre el estudio de la empresa canadiense BCA Research que anunciaba que Chile cambiar su modelo neoliberal por uno de bienestar. El estudio tambin advierte que sern justamente los empresarios chilenos el mayor escollo que tendrn esta incontenible tendencia ya que las elites polticas y empresariales se resisten a esta transformacin (8).

En la lnea de los cambios estructurales, esa misma semana, el Banco Central, defensor por definicin del modelo econmico neoliberal, encabezado por Mario Marcel, su presidente, realiz una importante presentacin ante el Senado sobre Poltica Monetara. En lo central, el economista, junto con destacar lo indito del estallido social, pone nfasis en que para manetener la economa a flote se gast buena parte de lo ahorrado en dcadas de poltica fiscal, por lo que llama con urgencia a las autoridades polticas a actuar con rapidez y generar grandes acuerdos sobre temas relevantes para todos. Este tipo de acuerdos no slo ayuda a paliar problemas humanos y sociales, sino tambin a recuperar la confianza en las instituciones. Adems, seala que una segunda leccin se refiere a la importancia de mantener un sentido de urgencia respecto de reformas que benefician a las personas y evitan abusos (9).

El mensaje del Banco Central, junto con ser un claro raspacachos para la gestin poltica del conflicto social, por parte del gobierno, marca los tiempos, sealando que las transformaciones necesarias ya no pueden esperar pues de lo contrario las condiciones de estabilidad econmica del pas enfrentaran un rpido empeoramiento.

Fin de una hegemonia e inicio de nuevas disputas

Como podemos apreciar, el llamado estallido social pareciera ir mucho ms all de una simple explosin por demandas especficas. De forma repetida, y desde distintas trincheras del poder se vislumbra la necesidad, impulsada por un segmento importante de los empresarios, de cambios en el modelo capitalista chileno, asi como tambin, en el sistema de partidos poltico que lo sostiene.

Y es justamente aqu en donde transita una parte de las tensiones y reacomodos que vive el pas.

Estas trasformaciones se dan en un contexto en que el Estado chileno durante los ltimos 3 meses se ha visto repetidamente sobrepasado. Por un lado, por las diversas formas que ha ido adquiriendo la protesta popular, pero tambin sobrepasado por las propias acciones tomadas por el poder ejecutivo y por los distintos organismos de seguridad del Estado.

El desorden parece ser la tnica general post estallido social, lo que obviamente ha dejado bastante intranquilos a los grandes inversionistas tanto a nivel nacional, como internacional.

Chile es un pas que se acostumbr los ltimos 30 aos a vivir bajo el dogma de un modelo econmico neoliberal y un sistema de partidos bipartidista que consolidaba desde el gobierno y el parlamento este mismo modelo.

El simple cuestionamiento de la hegemona del modelo neoliberal constituye un elemento de alcance histrico en el marco de la realidad chilena. Es sobretodo un quiebre de la visin cultural de la sociedad a un nivel tan profundo, que resulta an dificil ver sus efectos incluso a mediano plazo. Las formas de lucha social han ido cambiando y evolucionando tanto en su forma, como en su radicalidad. Sin conducciones, y con liderazgoz muy difusos el alcance de la rebelin parece no tener lmite, ni se vislumbra un fin en el tiempo.

Un ejemplo de la complejidad del actual escenario lo constituye la forma en la que se lleg a la convocatoria a un plesbicisto por una nueva Constitucin. Si bien esta fue una jugada de alcance histrico (implicara acabar con Constitucin de Pinchet), en los hechos solo logr una baja temporal en el nimo de lucha de las masas. Actualmente, nadie espera, ni suea que este plebiscito permita que vuela la tan anehlada por los mercados Paz Social.

En palabras de Mario Waisbluth el 1% ms rico de Chile, considerando los ingresos del capital (las utilidades anuales), se lleva para la casa nada menos que el 33% del PIB cada ao. Mucho mas que en USA y Rusia, 20%. En el otro extremo, los Pases Bajos y Dinamarca es el 6%! Para formarse una idea, cada hombre, mujer y nio de nuestro 1% acumula mensualmente $23 millones de pesos, o sea US$ 43 mil dlares. Una familia top rich con dos hijos dispone, en teora, de $92 millones mensuales, si utiliza todos los salarios y utilidades de inversiones y acciones. Con la reproduccin completamente endogmica de esta elite, seguramente los hijos y nietos, aunque sean tontorrones, los seguirn ganando y acumulando per secula seculorum(10).

Esta es la realidad que le da sustento a todas y cada una de las demandas y protestas que hoy recorren Chile. Frente a esta realidad imposible de negar y que alimenta la rabia en las calles es que los llamados a asumir los cambios necesarios para recuperar la paz social por parte de un sector de los empresarios, estn teniendo un efecto en el reordenamiento futuro de los distintos actores del mundo poltico y econmico.

Debemos asumir que se quebr la hegemona del modelo neoliberal a la chilena y todo quiebre de hegemona da pie a un largo proceso de disputas y reordenamientos. Las elites empresariales chilenas cuyas inversiones hace ya ms de una dcada transitan tanto por Chile como por distintos pases latinoamericanos, saben que el barrio latinoamericano entr en una espirial de inestabilidad desde el 2010 (11).

En el caso chileno, si bien se asuma ya hace aos que el modelo econmico necesitaba de serios reacomodos, el 18 de octubre, le puso suma urgencia a la bsqueda de cambios, y este proceso de reordenamiento se est dando de forma a veces vertiginosa. Y en este vertigo involucra a toda la estructura de partidos polticos chilenos los que ven como desaparece las fronteras entre izquierda y derecha, entre defesores de la dictadura y enemigos de la dictadura , para ser reemplazadas por nuevas lneas divisorias.

Podriamos hablar bsicamente de 2 grandes bloques que desde las posiciones del poder pretenden articular respuestas para el futuro de este Chile post estallido social;

A) Bloque Mantencin Hegemona Neoliberal

B) Bloque Por Hegemona Socialdemcrata

A)

Este Bloque est compuesto por segmentos de la sociedad chilena que se reconocen como los beneficiados por el modelo. Fueron quienes pusieron su centralidad en un inicio en la defensa material de sus propiedades. Pasada la contingencia, estos sectores encabezan la exigencia de una respuesta poltica que permita retomar el orden. Su anhelo es volver a como eran las cosas antes del 18 de octubre.

A medida que pasaron las semanas, la defensa del modelo neoliberal, sin transformaciones, se hizo casi imposible. Por ello, un sector significativo del empresariado se present convocando a la sociedad a un nuevo pacto que permitiese el regreso de la Paz, pero con reformas.

El regreso del orden pas a constituirse en su principal bandera, ya que de este factor dependera el regreso a la normalidad de la sociedad. Con una bateria de cifras, coparon los medios de comunicacin tratando de mostrar los ltimos 40 aos como los mejores de toda la historia, tanto en lo econmico, como en lo poltico.

Esta visin sostiene que es justamente la Constitucin del 80, modificada 42 veces en los ltimo 30 aos, la base de la paz social y el avance econmico del pas. Por lo tanto, sacar la Constitucin sera abrir la Caja de Pandora.

Pero si bien se rechaza la construccin de una Nueva Constitucin, se recoge el sentimiento de frustracin ciudadana expresada luego del 18 de octubre a travs de una agenda social, lo que no seran ms que un conjunto de medidas inmediatas diseadas para atacar los efectos del mal funcionamiento del sistema poltico y econmico.

Como uno de los principales protagonistas de este bloque podemos encontrar un sector mayoritario del empresariado chileno que se vi beneficiado por un Estado que gasta enormes cantidades de dinero en subsidios a la empresa (de forma directa e indirecta), que niega derechos laborales, que estimula el no pago de impuestos, una nula supervisin, etc.

A nivel institucional, si tomamos como referencia lo que plantea en su libro Anatoma de la Derecha (12), los partidos politicos de la derecha chilena que ms defenderan la Hegomona neoliberal seran aquellos que adhieren a las llamadas sensibilidades ultaliberal y pro Estado subsidiario, en total un 60% de los dirigentes de este sector.

Tambin se suma, y disputar su conduccin, la derecha dura surgida al alero de Juan Antonio Kast, quin, de forma lenta pero constante, avanza incorporando a sus filas a sectores del llamado pinochetismo ms clsico.

Sin embargo, este bloque no acumulara apoyo poltico solo de los sectores tradicionales de la derecha. Como ha ido quedando demostrado en la compleja trama de discusiones entre los distintos actores polticos estas ltimas semanas, a este bloque tambin se sumaran actores de los partidos del centro poltico como la Democracia Cristiana, e incluso representantes del mundo del Partido Socialista y el PPD.

Los primeros pero decididos pasos en estas alianzas quedan de manifesto en una de las cartaa ampliamente difundida por El Mercurio y firmada por 101 personajes polticos del mundo progesista, quienes a travs de su firma se suman a las campaas del terror encabezadas por la derecha (13).

Como podemos ver se trata de un Bloque diverso en su composicin partidista, pero unido en su necesidad de crear un frente comn contra los cambios que provocaran tambin la prdida de privilegios de un sector de la ex Concertacin de partidos por la democracia.

Este es un bloque que apuesta por ir ms all del resultado de las encuestas, las que lo muestran como un sector minoritario y desintonizado con la postura mayoritara de una poblacin en bsqueda de cambios.

Su apuesta es ir ms all de las coyunturas polticas inmediatas. Y para ello cuentan con el apoyo de una parte importante del mundo empresarial, quienes amplifican atravs de sus medios de comunicacin sus opiniones y campaas.

A nivel social este bloque, si bien no cuenta con un apoyo de destacados lderes sociales, avanza rapidamente en construir una base de apoyo ciudadano y electoral apuntando a un creciente sector de evanglicos, los que, segn cifras del censo, ya representan cerca de un 20% de la poblacin chilena, osea cerca de 1.5 millones de votantes(14).

Adems, existe un componente importante de apoyo a este sector en las ms de 300 mil familias que viven de los dineros destinados por el Estado al pago de miembros activos y no activos de Fuerzas Armadas y de Carabineros. Un segmento de la poblacin cuyas condiciones de vida dependen de la enorme cantidad de privilegios que el modelo neoliberal les asegura, para asi ganar su completo apoyo.

Lo anterior, se complementa con la votacin electoral histrica de los partidos de derecha que, lejos de ir disminuyedo, aument en las respectivas votaciones de Piera en 2010 y 2017. Un crecimiento de votacin que se da basado en amplias franjas de la poblacin chilena que siguen creyendo en las bondades del libre mercado y desprecian, a veces de forma irracional, la figura del Estado, reconociendo en l un actor que favorece a los flojos y no reconoce al emprendedor.

B)

Como lo sealamos ms arriba, el escenario post 18 de Octubre no abre una brecha, sino ms bien rompe un dique por donde circulan un conjunto de demandas, frustraciones y rabia de millones de chilenos.

Un fuego que no se apaga, y que gatilla alarmas de cambio que ya venan sonando en los grupos de la lite desde hace aos. En palabras de socilogo espaol Manuel Castell, a propsito del anlisis del caso chileno, lo que est pasando en Chile no es excepcional para nada...no se asusten porque est todo el mundo as. Si ustedes se hunden, se hunde todo el mundo. O nos actualizamos o desaparecemos (17).

Y la actualizacin a la que apela el sociologo espaol viene siendo, hace ya aos parte de diversos anlisis de quienes critican tanto el rol de empresarios, como el del conjunto de partidos del sistema de partidos polticos. Todos comprometidos con la hegemona del modelo neoliberal.

El de Chile es un modelo que se caracteriz por entregar en bandeja tanto los recursos naturales, como los recursos humanos a la empresa privada, sin ponerle praticamente ninguna restriccin que pudiera impedir el sagrado deber de generar ganancias.

Para lograr este objetivo, en plena dictadura militar se legaliz el traspaso de los ahorros previsionales, hasta ese entonces administrados por el Estado, a manos del sector financiero. En cifras de la Fundacin Sol, slo en 2016, este traspaso le signific un ingreso al sistema financiero de 31.000 millones de dlares.

Pero este modelo no slo cont con carta blanca para el saqueo los recursos naturales y humanos. A travs de una multiplicidad de mecanismos, el mundo privado sum a los ingresos anteriores, el apoyo financiero directo producto del traspaso de dinero de las arcas estatales a la empresa privada.

El Presupuesto Pblico, entre 1991 y 2018, aument un 170% (15). Pero este incremento del gasto del Estado, que para el ao 2019 sobrepas los 75 mil millones de dlares, es destinado en gran parte a financiar tambin las utilidades de las empresas chilenas (16).

En concreto, el ao 2016 el Ministerio de Salud reconoca un pago de Fonasa a clnicas privadas por 257 millones de dlares. Por otro lado, las empresas operadoras del Transantiago recibieron el ao 2018, cerca de 864 millones de dlares de subvencin del Estado, y gran parte del presupuesto del Ministerio de Vivienda del ao 2018 de 3.200 millones de dlares tambien termin en manos de empresas constructoras. Y estos son solo algunos ejemplos, ya que en general todo el aparato del Estado est invadido por empresas que proveen de bienes y servicios en cada una de las reas de su desempeo.

El famoso modelo chileno no est construido sobre la brillantez de sus empresarios, frente a un aparato pblico ineficiente, sino que ms bien su xito se basa en modelo que saquea tanto el presupuesto del Estado, como los recursos naturales y humanos.

Es basado en el nalisis de esta realidad que distintos intelectuales chilenos ven la potencialidad de reorientar el modelo chileno hacia un modelo capitalista que no sea el dominado por la hegemona neoliberal. Esto debido a que bastara con cerrar un poco la llave del traspaso recursos a precios exagerados del Estado a privados, junto con incrementar mnimamente los impuestos, para provocar un significativo mejoramiento de la calidad de los servicios que este mismo Estado le entrega a millones de chilenos. La pauesta de este sector es avanzar en un Experimento Socialdemcrata.

El socilogo, el chileno Carlos Ruiz, en su libro La poltica en el neoliberalismo , apunta que las nuevas democracias latinoamericanas buscaron una reorganizacin econmica tras la dcada prdida de los ochenta, empalmando con la ola global del progresismo neolibreal. El matrimonio entre neoliberalismo y democracia lleg con los ajustes de Menem en Argentina, Cardoso en Brasil y Fujimori en Per. En Chile es la concertacin (18).

Ruiz, es uno de los intelectuales que junt con Jorge Arrate y Manuel Garretn, hace ms de una dcada vienen sealando que dado que el neoliberalismo cop todos los espacios en Chile durante 40 aos, la socialdemocracia tiene una amplia cancha en la que crecer, sin necesidad de caer en extremismos izquierdistas.

Y para instalar una Nueva Hegemona Socialdemocrata es evidente pensar en lo provechoso que resultan el contexto post 18 de octubre. Una instalacin que cuenta con el respaldo de un importante sector empresarial, asi como de un conjunto de actores del mundo poltico, tanto en la derecha, como en la izquierda chilena.

Lejos de lo que piensan algunos, la opcin del modelo socialdemcrata cuenta con un apoyo cada vez ms amplio en el mundo poltico de la derecha. Como menciona el estudio de Anatoma de la Derecha, ya en los estudios realizados en 2016, un 30% de los dirigentes de los 3 partidos mas importantes de la derecha (UDI, RN y Evopoli) reconocen que adhiere a las sensibilidad econmica solidadaria. En el mismo estudio se seala que la aplicacin de una encuesta sobre la necesidad de una Nueva Constitucin conataba con la aprobacin de un 60% de los dirigentes de Evopoli, y un no despreciable 20% en la UDI.

En cuanto a los partidos de la ex concertacin, la crisis terminal que vive este bloque luego de la derrota electoral en las elecciones de 2017, favorece un giro drstico en su bsqueda de alianzas en el mundo social y un rescate de lo que fue su propuesta socialdemocrta inicial de los lejanos ao 90'.

Al contrario de lo que pas hace 30 aos, este bloque por la hegemona socialdemocrata, buscar probablemente ncorporar desde su inicio tanto al Partido Comunista, como a la diversidad de colectivos y partidos que pululan tanto dentro como fuera del Frente Amplio.

A nivel social este bloque tiene un amplia zona de crecimiento en el conjunto amplio de organizaciones sociales. La promesa de mejoramiento de los servicios y de profundizacin de la democracia sern las banderas bajo las cuales se buscar agrupar un extendido nmero de organizaciones.

El bloque de organzaciones inicialmente reunido bajo el lema de Unidad Social, o varias de las distintas agrupaciones que surgen por temas de derechos sociales, marcan el inicio de la construccin de un piso social diverso que dar sustento en la calle y en las urnas a las iniciativas que emergan desde lo poltico.

Conclusiones

El 18 octubre marca el fin de la hegemona neoliberal en Chile. Pero en ningn caso se puede presuponer que los 40 aos se borrarn de un plumazo, o que bastar con una Nueva Constitucin. Ni siquiera una posible salida anticipada del presidente debera ser considerada una victoria final del pueblo sobre las elites.

La descripcin que presentamos parte de la constatacin de que el modelo capitalista en Chile, si bien vive momentos complejos, en ningn caso est en etapa terminal, o agonizante, como algunos quieren creer.

El capitalismo ha demostrado en repetidas oportunidades en la historia mundial su capacidad de reinventarse sin perder su objetivo. Y es precisamente ese proceso el que estamos viviendo de manera acelerada en estos meses.

Si bien las calles siguen aun llenas de la incombustible rabia de cientos de miles de chilenos que quieren terminar con el profundo sufrimiento cotidiano de un modelo econmico poltico y social injusto, la respuesta a estas demandas no saldr de ninguno de los 2 bloques que hoy se disputan la hegemona en Chile.

Por el momento el Bloque por la socialdemocracia parece llevar la delantera, y avanza en la formulacin de alianzas poltico/sociales que den sustento a una escalada de propuestas electorales (nueva constitucin, municipales, etc) que darn alegras espreas a millones de descontentos, y llenarn de esperanzas a los desesperados.

Pero, como lo sealamos anteriormente, el Bloque neoliberal est lejos de ser y sentirse derrotado. Golpeado, hundido en las encuestas, lame sus heridas y se concentra en lo importante, dotarse de una nueva tctica. Una que incluso puede pasar por optar abiertamente por dinmicas fascistas. Sabe que la socialdemocracia avanzar en los siguientes meses, pero tambin sabe que cuenta con la fuerza (suma de apoyo sector empresarial, poltico, social y militar) que va mucho ms all del resultado de una encuesta o unas elecciones.

El amplio mundo social que se desarrolla al margen de partidos polticos y grupos de la lite deber profundizar su capacidad de anlisis si quiere que sus acciones sean capaces de ir all de la propuestas engaosas que nuevamente los poderosos pondrn sobre la mesa. Un proceso que requiere que se entienda, y se asuma, que un cambio real pasa por ir a la bsqueda de modelos econmicos polticos y sociales que vayan ms all de lo que, hoy, nos propone un modelo capitalista, bajo cualquiera de sus disfraces.

NOTAS

(1) https://www.elcato.org/sites/default/files/camino-de-servidumbre-libro-electronico.pdf

(2) https://www.bbva.com/es/keynes-para-dummies-de-que-se-habla-cuando-se-habla-del-modelo-keynesiano/

(3) Los keynesyanos afirmaban que los salarios altos, el pleno empleo, y el estado del bienestar creaban la demanda del consumidor que alentaba la expansin, y bombear ms demanda en la economia era la manera de afrontar las depresiones econmicas. Los neoliberales aducan que la economa y la poltica de la edad de oro dificultaban el control de la inflacin y recorte de los costes, que habia que hacer posible el aumento de los beneficios que era el nico motor del crecimiento de una economa capitalista. Sostenan que la mano oculta del libre mercado producira un mayor crecimiento de las riquezas y las rentas, afirmacin que los keynesynos negaban. Eric Hobsbawm. Historia del siglo XX.

(4) Tras 1974 los partidarios del libre mercado pasaron a la ofensiva aunque no llegaron a dominar las politicas gubernamentales hata 1980, con la excepcin de Chile, donde la dictadura militar basada en el terror le permiti a los asesores estado unidenses instalar una economa ultra liberal tras el derrocamiento en 1973 de un gobierno popular. Eric Hobsbawm. Historia del siglo XX. Pag, 409.

(5) https://www.latercera.com/pulso/noticia/ayudemos-pagar-la-cuenta-2/878607/

(6) En 2016 el empresario fue acusado pblicamente de facilitar un crdito de 5 mil millones de pesos al hijo de la recin re electa Michelle Bachelet, configurando una de las polmicas de Trafico de Influencias que signific uno de los escndalos mas grandes de la poltica chilena.

(7) https://www.biobiochile.cl/noticias/economia/negocios-y-empresas/2019/10/29/alfonso-swett-empresarios-tenemos-que-meternos-las-manos-al-bolsillo-y-que-duela.shtml

(8) https://www.elmercurio.com/inversiones/noticias/analisis/2019/12/05/bca-chile-reemplazara-su-modelo-neoliberal-por-un-estado-de-bienestar.aspx

(9) https://www.bcentral.cl/documents/33528/133214/mmc05122019.pdf/e4722b66-df17-14bd-b4ee-ac4a9bedad04?t=1575551740697

(10) http://www.mariowaissbluth.com/secciones/articulos/pdf/InevitabilidadSocialdemocratica.pdf?v=2

(11) Tomar en cuenta que en 2009 golpe de estado en Honduras, 2012 golpe de estado en paraguay, 2016 Golpe parlamentario en Brasil, 2019 Golpe de Estado en Bolivia. A los anterior deberiamos sumar los procesos de desestabilizacin de Nicaragua y Venezuela que si bien no implicarion cambio de gobierno tienen repercusiones en toda latinoamerica.

(12)Anatoma de la Derecha: mercado, estado y valores en tiempos de cambio La primer ala mayoritaria 55% de dirigentes Estado subsidiario, heredero de la confluencia entre liberales y catlicos en tiempos de dicatdura, sensibildad solidaria, socialcristianos , dispuestos aumentar el rol de estado cerca de 30%, y los ultra liberlaes , estado minimalista

(13)La carta, justificada como una defensa de la Democracia, encabezada por Mariana Aylwin , hija de ex presidente DC y firmada por numeroso personajes de la DC sum tambin importantes apoyos entre militantes reconocidos del PS/PPD Fulvio Rossi, Mrcelo Schilling, Sergio Bitar, Jose Antonio Viera Gallo, entre otros

https://www.emol.com/noticias/Nacional/2020/01/11/973142/Carta-democratas-violencia-silencio.html

(14) https://www.elmostrador.cl/dia/2020/01/18/evangelicos-llaman-a-votar-por-el-rechazo-a-una-nueva-constitucion/

(15) https://www.elmercurio.com/Inversiones/Noticias/Fondos-Mutuos/2017/10/02/Presupuesto-2018-aumenta-gasto-publico-en-39.aspx

(16) El presupuesto del Estado Chileno de 75.000 US millones para 18 millones de habitantes, est entre los ms altos de latinoamerica si hacemos un per capita por habitante. Colombia 80.000 Us millones para 49 millones de habitantes. Per 50.000 Us millones para 32 millones de habitantes. Argentina 110.000 Us millones para 44 millones de habitantes

(17) No son excepcionales, Chile siempre ha buscado eso de la excepcionalidad chilena. Lo siento no es as. Ni fueron excepcionales antes, ni lo son ahora. En el mundo hay explosiones de movimientos sociales. Una crisis fundamental un ruptura fundamental entre gobernantes y gobernados. En todos lados entre un 60 y un 80% piensan que sus gobiernos no los representan. Esto no va a pasar...lo que pasa va mucho mas alla es un cambio cultural y politico que se extiende de un lado al otro del planeta Manuel Castell https://www.youtube.com/watch?v=h97emCUyMf0

(18) Ruiz, Carlos. Politica en el neoliberalismo. 2019.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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