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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2020

Repensar el aula como un espacio de dignificacin
La fertilidad de la pobreza, de la indiferencia a la presencia del aula (I)

Cristo I. Mahugo
Rebelin


1.- Una (pobre) introduccin

Encontramos en la pobreza una coexistencia: un rechazo por perturbacin, un acogimiento por reclamo asistencial. Sabemos que el trmino pobreza proviene del adjetivo pobre (del latn pauper, pauperis [1]) y que se traduce comnmente como poco o de poca produccin (tambin como falta, escasez [2]). Una interpretacin bastante popularizada ya sea por utilidad, ya sea por adaptabilidad social es la relacionada con el trmino 'infertilidad' (que no produce nada, que no da fruto). Por tanto, debemos partir de la difcil premisa que supone entablar un dilogo con una interpretacin actual que delimite qu es la pobreza; centraremos nuestra atencin en el presente texto en esgrimir un ligero marco conceptual sobre dicho trmino que nos permita asentar unas bases tericas sobre las que plasmar las ideas nucleares que constataremos a continuacin (nos parece relevante plantear dos cuestiones que, por espacio, discutiremos en futuros textos: la primera, debatir la distincin entre pobreza y empobrecimiento [por ej., existe realmente la pobreza o, como contrapunto, existe el empobrecimiento Checa, 1995?, se pueden dar ambas simultneamente?]; la segunda, polemizar la relacin patente entre pobreza y capitalismo [por ej., el debate sobre el sistema econmico capitalista y la pobreza como consecuencia directa 'Tortosa, 2001; Moas Arribi, 2018' o la relacin deshumanizante de convivir en una era de abundancia con la 'normalizada' presencia de la pobreza]).

Es importante destacar que a menudo, cuando hablamos o leemos sobre la pobreza (tambin nos referiremos a ella como exclusin social) lo hacemos mayormente desde un prisma socioeconmico; es decir, sobre la comparativa, el anlisis de datos o la interpretacin de los resultados cuantitativos (aunque dichas conclusiones o resultados hayan ponderado el valor de otros rasgos directamente no econmicos). Para ofrecer una ptica ms integradora sobre cmo acercarse a la pobreza, deberemos tener a nuestro juicio algunos aspectos ms. Destacaremos, por ahora, dos: la cultura y la educacin (Fernndez, 1996).

Cuando relacionamos educacin y pobreza, concretamente dentro del Sistema Educativo, lo hacemos habitualmente desde el prisma de entenderla como una dialctica de las luchas contra las marginaciones (por ej., la lucha contra la pobreza, la lucha contra la desigualdad); as, desde el plano educativo, solemos prestar especial atencin al valor de incorporar programas y proyectos la educacin como propuesta de humanizacin que integren formas de aumentar la igualdad de oportunidades o el acceso a recursos y servicios como medio/forma de combatir esa pobreza o desigualdad. Lo que nos parece interesante aqu es la defensa pedaggica de entender la educatividad [3] de la pobreza como condicin patente de injusticia social. Es decir, el deber social de rescatar una lectura educativa de algo tan acuciante como la pobreza; sobre todo cuando el conocido Informe AROPE ha puesto de manifiesto que en el ao 2018, un total de 12.188.288 personas, que suponen el 26,1 % de la poblacin espaola est en Riesgo de Pobreza y/o Exclusin Social (Llano Ortiz, 2019: 4).

Una de las maneras interpretativas que tiene la educacin (concretamente, la educacin escolar) es la enfocada en el y sobre el aula (es decir, las maneras de entenderlo a nivel de centro educativo). La propuesta aqu presentada gira en torno a cmo se puede trasladar esta forma de exclusin social (la pobreza) ms all de los programas y proyectos educativos implementados en los centros de educacin; no queriendo defender con ello que dichos programas o proyectos no sean necesarios. Nuestra propuesta es, ms bien, complementaria (aprovechar el amplio abanico que posee lo educativo para ejercer acciones pedaggicas).

2.- Una marginalidad [ms] dentro del aula [4]

Parte del fundamento terico que subyace en este texto no consiste en nombrar lo que no se nombra (la pobreza ya est extendidamente nombrada), sino en recordar su nombre en aquellos espacios que, rara vez, se nombran. Por tanto, es un texto que funciona mayormente como recordatorio (el recuerdo puede ser revolvedor), no solamente como mencin (la mencin se hace necesaria para observar y posicionarse ante una realidad; qu mejor lugar que el centro educativo donde el aprendizaje forma parte de su eje medular. En definitiva, aprender supuesta y previsiblemente a posicionarse en la vida).

Otra de las razones articulatorias del texto es aquella premisa (teleolgica y curricular) que nos recuerda que en los centros educativos se ampare y defienda, desde postulados normativos hasta planteamientos prcticos de la cotidianidad escolar, la defensa de los Derechos Humanos (DDHH), lo que significa entre otras cosas la aceptacin y respeto por la dignidad, la diversidad y la integridad de las personas (independientemente de su origen social o nivel cultural, entre otras [5]). Abogar por esta premisa no tendra validez sin el apoyo vehicular (conceptual y prctico) de la igualdad (o, como sostiene Andrs Conde [2019], la nica forma de romper con el ciclo de la pobreza es a travs de la educacin [6]). Acaso la persona pobre [7] no tiene los mismos derechos y, por tanto, la misma dignidad que una persona que no se incluya en la definicin socialmente aceptada de pobreza?

Entendamos, por tanto, la triangulacin aqu presentada: pobreza aula humanizacin (en el aula humana se debe humanizar dignificar las vidas, arropar a los vivientes gestando un crtico discurso que no soporte las ausencias. Es decir, descentralizar la mirada de la centralidad, trasladndola a los bordes). Toda ausencia de dignificacin es quebranto de la democracia.

Nos resulta necesario ahora sustraer la significatividad de la concepcin del conflicto, que entiende que en la escuela se reproducen los conflictos sociopolticos de la sociedad (Carda Ros & Larrosa Martnez, 2012: 37). Esta perspectiva, de origen sociocrtico y emancipatorio (Giroux, 2001; McLaren, 1995), si ubica su reflexividad en torno a la exclusividad de la reproduccin, estar inacabada (o, en el peor de los casos, perdida). La sociocrtica debe emanciparse de lo establecido a favor de un porvenir; de la construccin compartida de un cambio. Debe entenderse que, si apostamos por albergar la defensa de unos centros educativos (y sus aulas) como espacios de dignificacin, en algn punto de esta dialctica deberemos romper con las premisas socialmente aceptadas de que la escuela refleja la sociedad poltica (Carda Ros & Larrosa Martnez, 2012: 38); precisamente porque la perspectiva terica de la sociocrtica nos induce a abogar por unas escuelas que visibilicen las injusticias sociales a la par que reestructuren discursos que resistan la creencia de que lo que se cuece en la sociedad no puede cambiarse (Giroux, 2001).

Referencias

Notas

[1] Este adjetivo incluye la raz indoeuropea pou- (poco, pequeo) y la raz indoeuropea per(ә) (producir o procurar). Recomendamos, para una mayor amplitud del concepto y su evolucin fontica, la consulta en Enlace 1: http://etimologias.dechile.net.

[2] Extrado del Diccionario de la Lengua Espaola, XXIII edicin (ver Enlace 2: https://dle.rae.es).

[3] Entendida como [...] capacidad para ejercer influencia educativa por parte de una persona, de los contenidos educativos o de los medios natural y social. (Saavedra, 2001: 63).

[4] No es nuestra intencin abrir el interrogante de 'Para qu el aula?'; nuestro objetivo aqu es repensar ese espacio como espacio de dignificacin.

[5] Destacamos aqu la obra de Toms Gonzlez Cabaas, 'La democracia africanizada' (Editorial Camelot. 2018), cuando habla de El pobre como nuevo sujeto histrico de lo democrtico (en https://liverdades.com/el-filosofo-de-los-pobres/ [Consultado en enero de 2020]).

[6] Ver La educacin es la nica forma que tenemos de romper con el ciclo de la pobreza, por Sergio Llamas para El Correo (mircoles, 27 noviembre 2019) en https://www.elcorreo.com/bizkaia/margen-izquierda/educacion-unica-forma-20191128193133-nt.html [Consultado en enero de 2020].

[7] Una propuesta interesante es la ofrecida por Connell (1997) y sus tres tipos de pobreza.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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