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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2020

El marxismo es la ciencia de las humanidades (IV)
El ejemplo del triunfo del realismo esttico

Luis Carlos Muoz Sarmiento y Luis Eustquio Soares
Rebelin




1. Todos somos alienados en la civilizacin burguesa.

En el libro La sagrada familia (1846), de Karl Marx y Friedrich Engels, hay un pasaje que merece una reflexin especial para objetivar los motivos por los cuales el marxismo es la ciencia de las humanidades. Es el siguiente: La clase burguesa y la clase proletaria representan la misma alienacin humana. Pero, la primera de las clases, la poseedora, se siente bien y aprobada en esa alienacin pues sabe que dicha alienacin es su propio poder y en ella tiene la apariencia de una existencia humana; la segunda, a su vez, se siente aniquilada en esa alienacin, avizora en ella su impotencia y la realidad de una existencia inhumana. Ella es, para usar una expresin de Hegel, dentro de la abyeccin, la revuelta contra la abyeccin, una revuelta que es necesariamente impulsada por la contradiccin entre su naturaleza humana y su situacin de vida, que es la negacin franca y abierta, resuelta y amplia de esa misma naturaleza. (ENGELS y MARX, 2002: 48)

El marxismo es la ciencia de las humanidades porque tiene como reto constituir la verdad de la objetivacin del ser social, histricamente constituido, en su totalidad dinmica, consciente de que, en la civilizacin burguesa, la alienacin es la regla, tanto para el burgus como para la clase trabajadora: con la diferencia de que, para el primero, la alienacin se constituye en su forma de dominio y una apariencia fetichizada de humano y civilizado; y, a la segunda, lo transforma en cosificacin deshumanizada.

El marxismo es la ciencia de las humanidades porque es la nica que tiene como principal finalidad objetivar, histricamente, la alienacin y, al mismo tiempo, fomentar la praxis revolucionaria de la desalienacin individual y colectiva. Ninguna otra ciencia tiene ese objetivo y todas las ciencias se objetivan realmente a travs de este objetivo: desalienarse, objetivando a un tiempo su propia alienacin, considerando la estructura histrica/productiva, de una poca u otra, que produce la alienacin social. Eso significa que la desalienacin es el proceso por medio del cual la clase trabajadora (y alienada, sustenta la apariencia civilizada/fetichizada de los opresores) se humaniza en la lucha de clases contra su deshumanizacin y, por lo tanto, contra la estructura social alienante que la deshumaniza. En ese sentido, ser la ciencia de las humanidades quiere decir esto: ser la ciencia que se presenta como la figura de lo humano, cuando se desaliena. O sea, que se humaniza al objetivar la realidad social, al mismo tiempo que lucha para volverla humana, porque no alienada es igual a no alienante.

El marxismo detenta, pues, el potencial para convertirse en la ciencia transversal a todas las dems. Estas, por lo tanto, pueden y deben ser instrumentalizadas con el fin de humanizarse, desalienndose. De no ser as, estarn al servicio de las causas alienantes de la civilizacin burguesa; de la apariencia fetichizada de humano de la clase propietaria de los medios de produccin y simultneamente de la deshumanizacin de la clase trabajadora, para la cual, sin conciencia de clase, enajenada, esta (la alienacin) resulta su fatalidad, en el doble sentido de ser fatal y de ser objetivamente determinada.

2. Marxismo como ciencia del arte, como ciencia de creacin.

El objetivo principal de este ensayo, el cuarto de una serie, es el de mostrar cmo el marxismo, como la ciencia de las humanidades, lo es tambin del arte, considerado la instancia de la subjetividad, supuestamente en contrava de la ciencia. Para conseguir este objetivo, contemplando especialmente el arte literario, el dilogo principal a llevarse a cabo ser con el gran pensador marxista del siglo XX, Gyrgy Lukcs. En su ensayo Verdad y objetividad, de 1934, es posible ver el siguiente fragmento, bastante ilustrativo para pensar el marxismo como paradigma de las humanidades: La objetividad del mundo exterior no es en modo alguno una objetividad muerta, solidificada, que determine la prctica humana de modo fatalista, sino que est precisamente en su independencia de la conciencia humana en la relacin ms ntima e indisoluble del efecto recproco con la prctica humana. Lenin rechaz ya en su primera juventud, cono falsa y conducente a la apologa, toda concepcin fatalista, incorrecta y no dialctica de la objetividad. (LUKCS, 1966: 13)

Considerando tal fragmento, se tiene: 1. El arte tiene el reto de ser objetivo: esa es su verdad y singularidad estticas; 2. La objetividad es la objetividad del mundo exterior; 3. La objetividad no es una objetividad muerta, sino viva; 4. La objetividad viviente del arte, su verdad, es independiente de la conciencia humana porque existe a pesar de lo que se piensa sobre ella; 5. La objetividad, al no ser una objetividad muerta no es, por lo tanto, positivista ni fatalista: es una objetividad no apologtica del mundo exterior. 6. Es, pues, una objetividad dialctica y, as, viva.

Dos preguntas emergen, aqu: qu significa objetividad no apologtica del mundo exterior? Qu es objetividad dialctica? En dilogo con la teora de la praxis revolucionaria de Lenin, Lukcs, en el citado ensayo, seala que la realidad es siempre ms compleja que la teora, de lo cual es posible deducir que el mundo exterior es siempre ms complejo que el marxismo, entendido como la ciencia de las humanidades. Es justo por eso que la objetividad (tanto para el arte como para otros campos del saber) debe ser dialctica y al mismo tiempo no apologtica del mundo exterior, porque, en el primer caso, ser dialctica significa captar el movimiento siempre dinmico, complejo e irreductible de la realidad social; y, en el segundo caso, no ser una apologtica del mundo exterior quiere decir lo siguiente: no limitarse al presente, en la ilusin de que este sea eterno y, por lo tanto, marcado por algn tipo de fatalidad, sea cual sea, como si el destino de lo que existe fuese a continuar existiendo. En este sentido, la objetividad dialctica depende de la no apologtica del mundo existente.

Ahora, cmo ocurre todo eso en el campo del arte? Con esta pregunta, se retoma la primera parte de este ensayo, en dilogo con el trozo citado de La sagrada familia, de Marx y Engels. El arte produce el reflejo dialctico de la realidad, precisamente cuando demuestra que esta es ms compleja de lo que se piensa y esa complejidad es una onto positividad del humano, que el arte antropomorfiza al humanizar a quien tiene derecho a l: el trabajo en contrava de la apariencia fetichizada de civilizado del capital, considerando la estructura material del modo de produccin capitalista.

Este es un argumento motivado de nuevo por el dilogo con Lukcs, de su Esttica (1966), libro en el cual es posible hallar lo siguiente: 1. Hay un reflejo diario de la realidad. 2. Existe el reflejo esttico. 3. Existe el reflejo cientfico. El primero se expresa por la dimensin antropomrfica que surge del aspecto factual/prctico de la existencia, a partir del cual la vida inmediata asume una funcin particular especfica: particular del mismo ser. El segundo, el reflejo artstico del mundo exterior, tal como el reflejo cotidiano, posee una funcin antropomrfica, pero a diferencia de este ltimo no se atiene a la vida inmediata, pues se constituye por la relacin entre el particular y el ser genrico, de tal modo que en el arte el reflejo objetivo de la realidad se da por la dialctica entre el sujeto (o el caso particular) y el gnero humano, histricamente constituido y constituyente. El tercero, a su vez, el cientfico, se distingue de los dos primeros porque no es antropomrfico y se asemeja al reflejo artstico de la realidad en lo que toca a la prueba de la objetividad: para el cientfico, la objetividad es singularmente no antropomrfica; para el artstico, es particularmente antropomrfica.

El arte que objetiva la realidad no lo hace con intencin de reproducirla, mimtica ni mecnicamente. Al contrario: es el arte que desaliena a la humanidad sufriente que piensa, a partir de un caso particular; y, al hacerlo, nos humaniza sin fetichismo ni cosificacin, porque expone el siguiente problema que toca a todos, opresores y oprimidos: el modo como las fuerzas productivas ascendentes eliminan las relaciones sociales existentes, transformando todo aquello, que pareca slido, en arena del desierto. Surge aqu la metfora marxiana: Todo lo slido se desvanece en el aire, retomada por M. Bergman para su libro.

Cabe considerar, al respecto, la carta que, en 1888, Friedrich Engels escribi a la escritora inglesa Margaret Harkness (1854-1923), respecto a la novela de esta ltima, City Girl (1887), en la cual seal el triunfo del realismo en la literatura del escritor francs Honor de Balzac, porque ste, al contrario de ella, conseguir, en su literatura, representar el efecto de las fuerzas ascendentes (ya relativas al modo de produccin capitalista) en las relaciones sociales de produccin surgidas del mundo feudal, a partir de una diccin satrica, como lo deja ver el siguiente fragmento de Ilusiones perdidas (1837), una de sus novelas ms singulares:

En la poca en que comienza esta historia, la prensa Stanhope y los rodillos de entintado an no funcionaban en las pequeas impresoras de provincia. Pese a la especialidad que la lleva a ser comparada con la tipografa parisina, la ciudad de Angoulme an usaba prensas de madera, a las cuales el idioma debe la expresin hacer gemir a la prensa, ahora sin aplicacin. La vetusta tipografa todava empleaba almohadillas de cuero frotadas con tinta, que una de las impresoras pona en los caracteres tipogrficos. La plataforma mvil en que se coloca la plancha llena de letras, sobre la cual se aplica la hoja de papel, an era de piedra y justificaba su nombre de mrmol. Las devoradoras prensas mecnicas de hoy han echado al olvido este mecanismo, al que debemos, pese a sus imperfecciones, los hermosos libros de Elzevir, Plantin, Alde y Didot, que deberan citarse en los antiguos instrumentos a los que Jerme-Nicolas Schard dedic afecto supersticioso, porque juegan un papel en esta pequea gran historia. (BALZAC, 2011: 27)

Con Engels, si se considera que Balzac logra el triunfo del realismo, como la esttica que objetiva al ser social, en igual medida que antropomorfiza la desalienacin individual/social, el extracto anterior de Los dos poetas (1837), primer parte de Ilusiones perdidas (1843), puede ser ledo como un reflejo objetivo del mundo exterior, en su totalidad dinmica, porque en l es posible visualizar las relaciones sociales de produccin realmente existentes: de un lado, la emergencia de la imprenta mecnica; de otro, la decadencia de la imprenta de madera; de un lado, la metrpolis, Pars, como sitio histrico de la tipografa mecnica; de otro, la provincia, como espacio anacrnico de la tipografa tecnolgicamente obsoleta.

Estas relaciones sociales de produccin, ascendentes y descendentes, configuran el marco real del proceso de objetivacin efectivo del capitalismo, en el contexto francs del periodo: hoy, ms vlido que nunca. En el Manifiesto Comunista esto, se dijo, puede traducirse as: Todo lo slido se desvanece en el aire. En otras palabras: el capitalismo es la novela trgica y a la vez satrica de las ilusiones perdidas, no solo para los aristcratas, con su sistema de valores, sino tambin para los pequeos empresarios, los pequeos burgueses e incluso para los dueos de los medios de produccin que ocuparn una posicin productiva descendente, aunque, es bueno sealar, para los trabajadores, ms que para cualquier otra categora, las ilusiones siempre estn perdidas: basta que se traduzca ilusiones por alienaciones, porque, en estos casos, para jugar con el final del Manifiesto Comunista, los trabajadores tendrn, con sus cadenas, un mundo a perder, como perdidos efectivamente estn.

En esta encrucijada de la historia se halla el personaje, Lucien, de la novela Ilusiones perdidas. Para hacerse un poeta conocido en el modo de produccin de las tipografas mecnicas, el capitalismo de su poca, tiene una opcin especialmente fetichizada: ser un escriba del capital, abandonando tanto la provincia como el duro mundo del trabajo potico y la literatura es trabajo ascendente. Al tomar la opcin de ser un escriba del capital, desecha los consejos de DArthez, de volverse plebeyo de la literatura, humanizando, as, una eleccin antropomrfica objetiva, porque, con el Lukcs de Esttica [] la historicidad objetiva del ser y su modo especfico de manifestarse en la sociedad humana tiene efectos importantes en la captura de la peculiaridad principal de la esttica. (LUKCS, 1966: 24) Y, en el caso de Lucien, esa historicidad es antropomrfica porque es social e histricamente objetiva, incluso si est alienada; aunque la humanizacin del poeta Lucien sea la gloria de su momento de lo falso: una apariencia humana.

En Ilusiones perdidas, Balzac produce una novela de realismo crtico (realismo crtico que muchas veces, por inters de clase se ha confundido, deliberadamente, con naturalismo y/o en el peor de los casos con costumbrismo, como en el caso, pattico, de la novela del escritor chocoano, negro, Arnoldo Palacios, Las estrellas son negras o de las obras Frutos de mi tierra, En la diestra de Dios padre, La marquesa de Yolomb, del viejito gay tardo Toms Carrasquilla: lo que pas con muchos otros autores), que objetiva la alienacin en el capitalismo y, al hacerlo, presenta el camino para la humanizacin efectiva, no alienada. Pero Balzac nunca fue un escritor marxista, podrn contestar. De nuevo, la respuesta, a propsito, es del Lukcs de la Esttica, considerando el siguiente fragmento:

Precisamente en la prctica artstica destaca sobremanera la divergencia entre el hecho y la consciencia. El motto de toda nuestra obra, la frase de Marx No lo saben, pero lo hacen [epgrafe del texto], se aplica con especial literalidad en nuestro tema. La estructura categorial objetiva de la obra de arte hace que todo movimiento de la consciencia hacia lo trascendente, tan natural y frecuente en la historia del gnero humano, se transforme de nuevo en inmanencia al obligarle a aparecer como lo que es, como elemento de vida humana, de vida inmanente, como sntoma de su ser-as de cada momento. (LUKCS, 1966, Prlogo: 28)

3. El triunfo del realismo es la decadencia artstica del formalismo y del naturalismo.

Balzac fue un escritor aristcrata, pero, como artista, supo valorar, retomando el trozo anterior de Lukcs, la estructura categorial objetiva de la obra de arte, en su relacin con el mundo exterior, del cual la literatura, en rigor, realista, no puede sacar la mano, renunciar. De ah resulta, en dilogo con la citada carta de Engels, el triunfo del realismo esttico en la literatura de Balzac, de cara a todas las otras tipologas artstico/literarias, porque, para el realismo, el ser social es todo lo que existe y si, en el modo de produccin capitalista, l est estructuralmente alienado, no hay otra salida para el arte sino desalienarlo a partir de la representacin de casos particulares, en los cuales siempre estn en juego, aunque en formas y contenidos diversos, relaciones sociales de produccin descendentes y ascendentes.

El reflejo artstico objetivo y antropomrfico de estas relaciones solo son posibles por medio del realismo esttico. De otro modo, con el ensayo de Lukcs Marx y la decadencia ideolgica (1938), el arte se vuelve decadente y sus dos formas principales de decadencia son: el formalismo y el naturalismo. El primero se manifiesta como antirrealista y el segundo como seudorrealismo. El primero es antirrealista porque se desentiende de la realidad histrica objetiva, limitndose a las perspectivas idealistas. El segundo es falsamente realista porque representa la realidad de forma fragmentada, rindindose a la inmediatez viva y al hecho bruto, sin conexin objetiva con las fuerzas productivas ascendentes y descendentes.

Realismo, formalismo y naturalismo son manifestaciones artsticas transversales a la civilizacin burguesa. Independiente del arte, si literario, cinematogrfico o musical, lo que est en juego, siempre, es lo siguiente, en dilogo con La sagrada familia, de Marx y Engels: 1. El reflejo realista objetivo de la realidad histricamente constituida, en que el caso particular se humaniza al volverse el caso de la humanidad genrica. 2. El formalismo como mtodo artstico transversal usado para fetichizar la apariencia humana de la clase dominante, como forma-mercanca, objeto de consumo alienado. 3. El naturalismo, usado siempre para deshumanizar las clases obreras, al mostrarlas a un tiempo como sujetos y objetos de violencia, alienadamente, sobre todo en cuanto toca a las clases obreras de los pases colonizados, no siendo casual que el naturalismo sea el arte de mayor omnipresencia en un pas como Brasil (y en otro como Colombia), porque esa omnipresencia es estimulada para alienar y deshumanizar al brasileo (y en Fosa Comn al colombiano).

En este sentido, para actualizar la pregunta, si se considera que la industria cultural del imperialismo yanqui es la dominante, a escala planetaria, no ser difcil constatar (cualquier filme de Netflix reproduce esto) que ella jams abrigar filmes genuinamente realistas. Lo que ocurre en su interior como regla, es: el uso tctico del formalismo con el objetivo publicitario de fetichizar y humanizar el estilo gringo de ser, sobre todo el de la clase media yanqui y, por otro lado, el empleo no menos tctico (como arma de guerra, por la calumnia) del naturalismo, como recurso esttico activado para deshumanizar personajes y perspectivas polticas contemporneas que dicen no a la sumisin imperialista yanqui.

Para los primeros, el idealismo formal: son civilizados, bonitos, felices; son democrticos; son cuidadosos; sonren, cantan; son amigos; sufren y aman. O sea, existen; son humanos. Para los segundos, la desvirtuacin (in)formal: son terroristas, dictadores, feos, brbaros, violentos, asesinos, fundamentalistas, ignorantes, improductivos, ftidos. No existen y son inhumanos. Y pensar que hay gente de izquierda que cae en esa trampa. Y pensar que hay gente de derecha que pretende ignorar que, como deca Dostoievski, quien para otro cava una fosa primero cae en ella.

Referencias:

ENGELS, Friedrich. MARX, Karl. O realismo de Balzac. En: Sobre literatura e arte. Trad.: Albano Lima. 4. Editorial Lisboa: Editorial Estampa, 1974: 195.

ENGELS, Friedrich & MARX, Karl. A sagrada famlia: ou a crtica da crtica da crtica. Contra Bruno Bauer e consortes. Trad.: Marcelo Backes. So Paulo: Boitempo, 2011.

MARX, Karl; ENGELS, Friedrich. Manifiesto Comunista. Trad.: lvaro Pina e Ivana Jinkings. So Paulo: Boitempo, 2010.

LUKCS, Gyrgy. Arte y verdad objetiva (1934). En: Problemas del realismo. Trad.: Carlos Gerhard. Fono de Cultura Econmica, Mxico, 1966.

Esttica. Trad.: Manuel Sacristn. Editorial Grijalbo, Barcelona, 1966.

Marx y el problema de la decadencia ideolgica. En: Problemas del realismo. Trad.: Carlos Gerhard. Fondo de Cultura Econmica, Mxico, 1966.

Luis Carlos Muoz Sarmiento (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Colaborador de El Magazn de EE, desde 2012, y columnista, desde el 23/mar/2018. Corresponsal de revista Matrika, Costa Rica. Su libro Ocho minutos y otros cuentos, Coleccin 50 libros de Cuento Colombiano Contemporneo, fue lanzado en la XXX FILBO (Pijao Eds., 2017). Mencin de Honor por Martin Luther King: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, en el XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Invitado por UFES, Vitria, Brasil, al III Congreso Int. Literatura y Revolucin El estatuto (contra)colonial de la Humanidad (29-30/oct/2019). Autor, traductor y coautor, con Luis E. Soares, en Rebelin.

Luis Eustquio Soares (Rio Pomba, MG, Brasil, 1966) Pos doctorado en Literatura Comparada (UFMG), desde 2004 es profesor (Asociado II, hoy) de Teora de la Literatura y Literaturas en Lengua Portuguesa, en la U. Federal de Espritu Santo (UFES). Poeta, escritor, ensayista. Lder de los grupos de investigacin Literatura, Industria Cultural y Lectoescritura Crtica y Literatura, Idea de Comunismo y Kynismo. Autor de Jos Lezama Lima: Anacrona, lepra, barroco y utopia (2008, Edufes); El evangelio segn Satans (2008, El perro y la rana), Amrica Latina, Literatura y poltica (2012, Edufes); La sociedad de control integrado: Franz Kafka y Guimares Rosa (2014, Edufes). En el primer semestre de 2020, aparecer Siete ensayos sobre los imperialismos Literatura y Biopoltica (Edufes), coescrito con su amigo/colega colombiano Luis Carlos Muoz Sarmiento.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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