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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2020

Bernie ya ha ganado (Iowa)

Vicente Rubio-Pueyo
Ctxt

El senador demcrata consigue su primera victoria, a pesar de la manifiesta hostilidad de gran parte del establishment demcrata y de los medios, empeados en dar como vencedor a Buttigieg, un candidato ms de su gusto.


El candidato demcrata Bernie Sanders se dirige a sus simpatizantes en Des Moines (Iowa) el lunes 3 de febrero. Campaa de Bernie Sanders

Intenso comienzo el de las primarias para elegir el candidato demcrata que se enfrentar a Donald Trump el prximo noviembre. La primera estacin eran los caucuses de Iowa, celebrados este lunes 3 de febrero, curiosamente en fechas cercanas al famoso da de la marmota en Punxsutawney, Pensilvania, que tantos recordaremos por aquella pelcula de Harold Ramis en la que un arrogante periodista de ciudad quedaba condenado a repetir sine die la misma exacta jornada en aquel pueblo. Ambos rituales suelen convocar, cada ao o cada cuatro aos, respectivamente, un gnero periodstico similar: la observacin irnica de una tradicin lugarea, folclrica, inescrutable. Al ritual, claro, se responde con ritual: mediante la interpretacin de los gestos de la marmota, o con rutinarios ejercicios pedaggicos acerca de cmo funciona el sistema de votacin por caucus, un peculiar mtodo con rasgos participativos y deliberativos, lentos para el ojo cuantitativo de la televisin y de internet, pero tambin como recordaba mi compaero Antonio Crdoba estos das con aspectos sumamente problemticos (Quin puede participar en un caucus? A partir de qu hora y hasta qu hora? Despus de qu tipo de jornada laboral? Abandonando qu tareas reproductivas?).

Este ao, sin embargo, la confusin no ha venido por el lado supuestamente arcaico del asunto, sino precisamente por todo lo contrario. La novedosa app de recuento electoral usada por los participantes en los caucus, encargada por el Partido Demcrata de Iowa a una compaa llamada con exactitud potica Shadow, Inc., cay estrepitosamente la noche del martes. La lnea telefnica de urgencia que se haba habilitado se satur enseguida. A partir de aqu empiezan horas y das de confusin accidental y tambin interesada pero tambin, a su modo, horas y das profundamente reveladores.

Sanders gana en el popular vote con 45.826, un 26.6% del total, frente a los 43.195, un 25%, de Buttigieg

La primera y ms importante confusin que hay que deshacer es la de quin ha ganado en Iowa. Habrn escuchado un nombre, el de Pete Buttigieg, el joven exalcalde de South Bend, una pequea ciudad universitaria en Indiana. Bien: Pete Buttigieg no ha sido el vencedor. Es Bernie Sanders quien ha ganado en Iowa. A esta hora en que escribo (jueves por la noche en Nueva York), ya con el 100% escrutado despus de tres das, y tras numerosos problemas, parones, correcciones e incluso cuestionamiento de ltima hora Sanders gana en el popular vote, esto es, en el total de votos (45.826, un 26.6% del total, frente a los 43.195, un 25%, de Buttigieg). En trminos de cuntos delegados por Iowa va a tener cada candidato en la convencin nacional (los llamados pledged delegates, que son quienes decidirn, en ltima instancia, al candidato o candidata) hay un empate entre Sanders y Buttigieg, 11 delegados cada uno. (Los nmeros pueden variar en las prximas horas, y de hecho resulta difcil encontrar esa informacin confirmada, lo que es parte del problema que este artculo intenta sealar).

Por qu entonces se est aclamando a Buttigieg como vencedor? El nico criterio bajo el que resulta ganador es el SDE (State Delegate Equivalents), un sistema de puntos en el que el joven candidato de Indiana recibe una cifra de 564.012, frente a 562.497 de Bernie. Atencin: no son votos ni delegados. Esas cantidades no se refieren a personas que han votado a un candidato u otro, ni a personas en las que se va a delegar la representacin del estado de Iowa en la convencin demcrata: son puntos en un sistema matemtico, un ndice de la densidad de voto a un candidato, que ayuda a convertir las cifras de votos, redondearlas y asignarlas a los puestos de delegados existentes.

Complicado, no? La cuestin es que ese baremo por SDE no significa, por s mismo, una victoria. Y aun aceptndolo como un criterio entre otros, al existir otros dos resultados divergentes (el voto total y el nmero de delegados nacionales), resulta sorprendente por decir algo que se haya presentado durante das a Buttigieg como claro ganador en Iowa. Como contaba en Twitter el periodista Matthew Yglesias: Es legtimo argumentar entre delegados (empate) frente a votos (gana Bernie). Es lo que ocurri algunas veces en las primarias de 2016 entre Hillary y Bernie, y es el debate habitual en cualquier parte respecto a la justicia de los sistemas electorales, su representatividad, etc. En Espaa, con la ley DHont, o sin ir ms lejos, en la ltima eleccin presidencial estadounidense, cuando Hillary gan el popular vote pero Trump venci en el electoral college. Pero los SDE, como sealan Yglesias y otras muchas voces, no son ms que un paso intermedio, accesorio, tcnico.

Cmo se ha llegado entonces a esta situacin y por qu este empeo en dar como ganador a Buttigieg? El pasado lunes, el da de los caucus, por la noche, ya con los primeros indicios de los resultados (aunque oficialmente todava al 0%) y de la confusin por venir, Buttigieg se despeda de sus seguidores en Des Moines diciendo que Iowa haba convertido en realidad una esperanza y que su campaa se diriga ya victoriosa hacia New Hampshire (cuyas primarias son el prximo martes 11 de febrero). De una manera ciertamente ambigua, pero efectiva, Buttigieg se proyectaba como vencedor. En este punto es preciso sealar algunos detalles, como por ejemplo la existencia de contactos previos entre la campaa de Buttigieg y Shadow Inc. Pete for America solicit los servicios de mensajera de texto de la compaa en verano de 2019. Ms significativo, en cualquier caso, es el hecho de que Shadow Inc. haya sido fundada por una serie de veteranos especialistas de las campaas de Hillary y Obama. No se trata de descubrir ninguna secreta conspiracin. La primera causa de lo ocurrido en Iowa es, sin duda, un fracaso tecnolgico-organizativo (la cada de la app, la falta de funcionamiento y coordinacin en el recuento). El hecho de que la app vendida a una delegacin estatal del Partido Demcrata pertenezca a nombres con fuertes lazos en el aparato nacional habla ms de corruptelas, influencias, enchufes e incompetencia, endmicas en una organizacin casi bicentenaria, sazonadas, eso s, con la ms rabiosa fascinacin tecnocrtica por las nuevas tecnologas. Todo caractersticamente demcrata. S es plausible, sin embargo, preguntarse hasta qu punto las diversas campaas disponan de diferente informacin el lunes por la noche, y qu decisiones tomaron a partir de ah.

La verdadera sorpresa de Iowa no es Buttigieg. Es Biden: su descalabro absoluto le deja en cuarto lugar tras Buttigieg y Bernie, y tambin de Warren, y con Klobuchar muy cerca

Hemos hablado de cifras y datos, de tecnicismos de conteo electoral e incluso descubierto oscuras conexiones. Pero lo importante en poltica al contrario de lo que se suele pensar no es lo oculto, sino lo evidente. Los sentidos y narraciones (y cuentos, historias e incluso pelculas) que se construyen sobre la marcha. A partir del martes 3 de febrero empieza a instalarse una narrativa del caos en Iowa, que deriva en una lucha por aprovechar la situacin y lograr el impulso (el famoso momentum) del primer episodio de las primarias para llegar (y subir, y crecer) hasta el segundo (como ya dijimos, New Hampshire, el martes 11 de febrero). Y por cierto, lo ha conseguido: Buttigieg se ha disparado en las encuestas en New Hampshire. En medio de la confusin, el joven exalcalde de South Bend hace una apuesta: se declara victorioso. Y los grandes medios le compran el marco. A partir de ah, se habla de la sorpresa de Buttigieg, de su irresistible e inesperado ascenso.

En realidad, la sorpresa no es tanta porque en las encuestas previas haba seguido una lnea ascendente. Sin embargo, la sorpresa Buttigieg es el mensaje que emiten, de diversas maneras, The New York Times, The Washington Post, CNN o CBS. Y es un marco que por lo que he visto se ha reproducido con bastante fidelidad y facilidad en la prensa espaola. Como espaol residente en EE.UU., este es el motivo por el que empec a escribir estas lneas: no solo que est asistiendo a cmo un marco se construye delante de mis ojos, en directo, en este pas, sino que adems veo, a travs de amigos y familia, cmo ese marco se est aceptando con toda naturalidad en mi pas de origen. La razn no hay que buscarla en prurito de exactitud: no se trata del dato numrico del SDE, o de abstrusas explicaciones estadsticas o tcnicas. Se trata de tragar con el marco entero, tal cual. Y eso es lo que me parece grave: esos marcos reproducidos tan naturalmente hablan mucho de una pereza ideolgica por comprender. Me irrita esa cobertura de los medios tanto en EE.UU. como en Espaa porque, precisamente, la profundsima crisis de autoridad de los medios es un factor que explica en buena medida ya no solo el fenmeno Sanders, sino tambin, el fenmeno Trump.

Para salir de ese marco, aqu van unas consideraciones. La primera: la verdadera sorpresa de Iowa no es Buttigieg. Es Biden: su descalabro absoluto, que le lleva del primer lugar en las encuestas al cuarto, tras Buttigieg y Bernie, y tambin de Warren, y con Klobuchar muy cerca. En ese descalabro de Biden se abre un vaco, y Buttigieg decide llenarlo. Pero para entender eso es preciso hablar no de Buttigieg, sino de ese vaco. Ese vaco no es sino el abismo al que se asoma, hace ya un tiempo (desde por lo menos 2016, con la primera campaa presidencial de Sanders, y el trauma de la victoria de Trump, y desde antes, con Occupy y Black Lives Matter) la hegemona de todo un establishment poltico, econmico y meditico. Y ese abismo es el que se apresta a llenar Buttigieg, en un gesto pseudo-maquiavlico (aprendido tal vez irnicamente, quin sabe, de su padre, el recientemente fallecido experto en Gramsci Joseph Buttigieg). El candidato perfecto: veterano militar, gay, polglota, cosmopolita, responsable empleado en corporaciones como McKinsey y exalcalde de una pequea ciudad de Indiana en la que, entre otras cosas, militariz el cuerpo de polica. Buttigieg no es el protagonista, sino el sntoma. Como es sntoma otro exalcalde, este republicano, el de Nueva York, Michael Bloomberg (el billonario que da nombre al grupo de noticias financieras) que present su candidatura hace apenas unas semanas, decidido tambin a llenar la ansiedad del establishment con la frmula centrista de apelar al supuesto votante moderado, situado entre los dos grandes partidos. Bloomberg, cmo no, previo pago de 300.000 dlares al DNC (el rgano ejecutivo demcrata) va a poder participar en los prximos debates televisados, a pesar de haber cosechado literalmente el 0% de los votos en Iowa, y ya es presentado por todos los grandes medios como un candidato relevante.

El Partido Demcrata, con episodios como este, demuestra no saber ganar. Y lo que es peor, no querer ganar

El inmediato apoyo de los medios a Buttigieg (y a Bloomberg) puede entenderse como un movimiento del establishment barajando cartas y buscando un nuevo candidato de referencia. La noticia no son los nombres propios, viejos o nuevos, sino precisamente la profusin de nombres. Esto es, la divisin interna de propio establishment y su actual estado de confusin. Porque ms all de resultados, lo que este episodio de Iowa revela es un Partido Demcrata en profunda crisis. La ms aparente, la organizativa y la de meras funciones tcnicas, como mostr ridculamente todo el asunto de la app la noche del lunes 3 de febrero, y como ha confirmado unos das despus, Tom Prez, presidente del DNC quien, tal vez agobiado ante la subida de Bernie en los escrutinios (recortando incluso la ventaja de Buttigieg en los sacrosantos SDE), daba un nuevo giro tragicmico a la historia llamando a un nuevo recuento. Pero, sobre todo, una fuerza poltica en proceso de descomposicin orgnica. Un partido compuesto por lites de expertos formados en las Ivy League, incapaces de leer el pas, tecncratas ineficientes (valga el solo aparente oxmoron) insensibles al dolor social. Un partido que, con episodios como este, demuestra no saber ganar. Y lo que es peor, no querer ganar. Un partido cuyas fuerzas constitutivas y en eso y no en otra cosa consiste su profunda hostilidad hacia Bernie tienen, fundamentalmente, miedo a la gente. Durante toda esta ordala, el centrismo encontr un momentneo descanso el martes noche, cuando Nancy Pelosi en su ya ritual gesticulacin anual en cada discurso sobre el estado de la Unin rompi el escrito ledo por Trump, tras haber aplaudido sin embargo los presupuestos en defensa, la presencia de Guaido y tantas otras cosas. Who cares?

El episodio de Iowa no ha sido ms que la revelacin de un creciente nerviosismo en el establishment demcrata incubado desde hace meses. En lo que llevamos de campaa ya se ha demostrado que los ejes que van marcar los debates son la sanidad pblica (Medicare for All), la subida del salario mnimo o el Green New Deal, temas todos que Sanders ha apoyado e impulsado, y respecto a los cuales todas las candidaturas deben posicionarse. Adems, el apoyo de nuevas figuras como Alexandria Ocasio-Cortez, Ilhan Omar o Rashida Tlaib han roto en pedazos la imagen (construida por Hillary en 2016) de que Sanders era un candidato incapaz de conformar una coalicin diversa no solo en trminos de clase, sino tambin de gnero, y de etnia y raza. Esto lleva a otro aspecto, todava no muy discutido, de la cada de Biden: ha cado quien era el candidato elegible (electable) por excelencia, la apuesta segura contra Trump. Ahora mismo, es difcil pensar en otro candidato con una capacidad de agregacin como la de Sanders y la de sus miles de organizadores y voluntarios. Es el candidato mejor valorado entre votantes afroamericanos, latinos y asitico-americanos. Por supuesto, cuenta con el apoyo de sectores trabajadores y numerosos sindicatos. Y, a la vez, es capaz de interpelar a un voto blanco rural, crucial en unas presidenciales, y de vencer a Trump en estados tradicionalmente republicanos. Esta semana se publicaban estudios de encuestas que le daban como favorito en New Hampshire, Nevada, California, Texas, North Carolina, Virginia, Massachusetts, Minnesota, Colorado, Tennessee, Oklahoma, Arkansas, Utah, Maine, Vermont. Biden apareca como favorito nicamente en South Carolina y Alabama. No se trata de ser triunfalista, porque la carrera acaba de empezar. Pero de momento, y pase lo que pase, Bernie ya ha ganado una batalla importante: la de una profunda transformacin del discurso pblico, de ideas, espacios y personas, visibles e invisibles, que no van a marcharse y van a continuar el camino que Sanders ya ha abierto. Bernie ya ha ganado eso. Y s, Bernie tambin ha ganado Iowa.

Vicente Rubio-Pueyo es profesor adjunto en Fordham University (Nueva York). Investiga y escribe sobre cultura y poltica en la Espaa contempornea.

Fuente: http://ctxt.es/es/20200203/Politica/30928/Vicente-Rubio-Pueyo-Bernie-Sanders-democratas-caucus-Iowa-elecciones-Estados-Unidos.htm?utm_campaign=white-house-lecturas-de-fin-de-semana-7-de-febrero&utm_medium=email&utm_source=acumbamail


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