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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2020

Un general del Ejrcito colombiano expresa pblicamente su pesar por la muerte de un sicario del narco

Antonio Caballero
Semana


Nota de Rebelin: El general Eduardo Zapateiro manifest, acongojado, su dolor por la muerte del sicario de Pablo Escobar, militante del Centro Democrtico, uribista acrrimo y partidario a muerte del presidente Duque. El psame de Zapateiro, cuestionado por sus vnculos con los falsos positivos, con amenazas a miembros de la oposicin y lderes sociales, chuzadas, no es casual. Como tampoco es casual que no lamente la muerte de cientos de lderes sociales, dirigentes de oposicin, e izquierdistas que asesinan todos los das en Colombia. Esos si no son colombianos, al parecer. Esos no mueren de cncer. A esos los matan. Y los matan gente como Popeye, en alianza con los hombres de Zapateiro, como qued comprobado con el caso de Dimar Torres en el Catatumbo.

El psame de Zapateiro sencillamente refleja lo que todos sabemos: que el narcotrfico es parte integral del bloque de poder en Colombia, y que sicarios como Popeye son una joya preciosa en la corona del ejrcito y del gobierno. Zapateiro demuestra la mentalidad sicarial de la derecha colombiana acuada en las famosas y terribles palabras del Cndor Lozano en plena Violencia: "el nico crmen es oponerse al gobierno, lo dems son pendejadas". Para Zapateiro las violaciones sexuales de Popeye, sus extorsiones han de haber sido pendejadas que se le podan perdonar por todas las veces que apret el gatillo para defender a los ricos de Colombia. Y Zapateiro no es ms que el perro que defiende a su amo, los ricos colombianos, a punta de plomo. Por eso le doli su muerte. Dejamos una columna con las reflexiones de Antonio Caballero, de la revista Semana, en que analiza el impacto y la gravedad de las declaraciones de un general que despide a un sicario con honores propios de un estadista.

A sangre fra

Muere en su cama Popeye, el sanguinario jefe de sicarios del sanguinario narcotraficante Pablo Escobar, y entre los primeros que envan pblicamente su sentido psame a la familia del difunto est el comandante del Ejrcito Nacional, el general Eduardo Zapateiro. Lo explica con solemnidad, en un escenario imponente de banderas de Colombia y del Ejrcito, diciendo: Hoy ha muerto un colombiano. Como comandante del Ejrcito, presento a la familia de Popeye nuestras sentidas condolencias. Lamentamos mucho la partida de Popeye. Somos seres humanos, somos colombianos.

Se queda uno estupefacto. El Ejrcito Nacional en cabeza de su comandante del Ejrcito lamenta oficialmente la defuncin de un convicto y confeso asesino al servicio de la criminalidad organizada, llamndolo familiarmente por su apodo, Popeye, como a un viejo compinche, y despidindolo como a una figura de Estado. Un gran colombiano?

S. Pero tambin eran seres humanos colombianos los 300 asesinados con su propia mano por Jhon Jairo Velsquez,alias Popeye, y los 540 policas, de los cuales unos 25 matados por l en persona , y los 107 pasajeros del avin de Avianca que explot en vuelo por una bomba puesta por sus hombres, y los otros 63 muertos y 600 heridos del camin bomba contra el edificio del DAS, y los centenares de vctimas de los dems 200 carros bomba ordenados por su jefe, el narcotraficante Pablo Escobar, y los 3.000 en total cuyo asesinato coordin, segn confesin propia, para l, el Patrn, a quien describa (en una entrevista dada para esta revista hace cuatro aos, cuando despus de pagar 23 de crcel sali en libertad por pena cumplida) como un genio, un lder, un organizador de bandidos y un gran secuestrador. Aunque no como un asesino. Porque, revel Popeye, Escobar personalmente no mat a ms de 20 personas en toda su vida.

Poca cosa, es verdad, frente a los centenares de asesinatos de Popeye, que incluyeron aunque no por propia iniciativa, sino por orden del Patrn el de la mujer a quien amaba y los de varios de sus ntimos amigos.

Y los secuestros. Popeye fue, siguiendo las rdenes del gran secuestrador Pablo Escobar, el primer ejecutor de secuestros polticos que hubo en Colombia , con los de Pacho Santos, hijo del entonces dueo y director de El Tiempo Hernando Santos, y Andrs Pastrana, hijo del expresidente Misael Pastrana y futuro presidente l mismo (en buena parte gracias a la Alcalda de Bogot que en ese momento le dio la popularidad de su secuestro).

Las condolencias del general Zapateiro pueden haberles parecido a muchos una confesin vergonzosa de la muy sospechada y varias veces comprobada complicidad entre ciertos sectores militares y los carteles criminales del narcotrfico , y a muchos ms simplemente una imprudente metida de pata; y es posible que el general al que se le fue la lengua las matice con alguna excusa patritica en estos das que vienen, pasado el primer impacto de la luctuosa noticia. Pero no cabe duda de que son sinceras. Ni tampoco de que el general no es el nico que lamenta la defuncin del tenebroso hampn. Porque Colombia y, como el general Zapateiro dice, somos colombianos est llena de colombianos que s, que tambin admiran a los organizadores de bandidos y a los asesinos moderados de los que solo matan gente de 20 en 20-; y no digamos ya a los narcotraficantes poderosos que siguen siendo hoy las personas ms ricas de Colombia, cuyo negocio puede representar, segn dicen los clculos de los economistas, entre un 2 y un 5 por ciento del producto interno bruto del pas: el doble que el de los cafeteros. Un negocio que les permite comprar, por simple admiracin espontnea o por dinero contante, las conciencias de jueces, de periodistas, de militares, de polticos, tal como llevamos 40 aos vindolo. Y, por supuesto, de pilotos de avin, de policas, de aduaneros, de campesinos cocaleros y de raspachines de la mata de coca. Por eso la tumba de Pablo Escobar en Itag est siempre rebosante de flores y de cartas de amor y es visitada por ms peregrinos que la de la santa madre Laura en Jeric o la del millonario Leo S. Kopp en Bogot, que segn es fama reparte plata. Al propio Popeye, convertido en youtuber desde su liberacin, lo seguan en internet un milln de personas. Lo del general Zapateiro no es una metida de pata: es un sntoma.

Popeye fue un horror. La enciclopedia electrnica Wikipedia lo describe escuetamente como sicario, asesino, narcotraficante y violador, bajo el acpite de la que era su ocupacin. Pero tambin narra las etapas de su educacin juvenil, que no parecan llevarlo a ser todo eso: En la Academia Toscana curs estudios de manicurista y pedicuro, oficio que al parecer no le gust y dej por el de barbero en peluqueras de Medelln, donde que se sepa no lleg a degollar a ningn cliente. Luego pas a la Escuela de Cadetes de la Polica Nacional, y finalmente termin en el Sena (Servicio Nacional de Aprendizaje), ya desde la crcel, donde obtuvo el diploma de recuperador ambiental. Pero antes haba desarrollado su exitosa carrera delincuencial acumulando los cadveres, como se enumer ms arriba. Entre sus vctimas personales se contaron, segn su confesin o ms bien, su jactancia 25 policas de un total de 540 pagados por Escobar, su novia preferida (aunque compartida con el Patrn) y su mejor amigo, el narcotraficante Quico Moncada . Secuestros, carros-bomba. Y su colombiansima inclinacin a admirar a los ricos y poderosos. No solo a su jefe, el Patrn, sino incluso a los secuestrados famosos que estuvieron en su poder. A Pastrana, a quien en la mencionada entrevista con SEMANA defini diciendo, asombrosamente, yo soy muy bruto y l es muy inteligente.

Su retorno al crimen tras su liberacin: solo por el placer, sin que le faltara el dinero. Porque, como sabemos, el aparato de la justicia colombiana es incapaz de recuperar las fortunas mal habidas de los delincuentes, sean asesinos profesionales o simples politiqueros peculadores. Y su final conversin a la poltica respetable a travs del respetable y respetado Centro Democrtico uribista, con su publicitada y aplaudida participacin en las marchas convocadas por este por el NO al plebiscito por la paz y su militancia activa en la campaa electoral de Ivn Duque, el elegido destinado a hacer trizas los pactos que dieron trmino al conflicto armado que devast al pas durante el ltimo medio siglo.

Despus, ya salido de la crcel, volvi a caer preso por los delitos de extorsin, concierto para delinquir, amenazas e incitacin al odio.

Incitacin al odio: al leer esas imputaciones se queda uno pensando que con la muerte de Popeye la poltica colombiana acaba de perder a una gran figura.

O si no, que se lo pregunten al acongojado comandante del Ejrcito.



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