Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Uruguay. Millones de columnas
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2020

Uruguay
Una investigacin sobre el sistema penal adolescente analiza los daos que genera el pasaje por la prisin

Denisse Legrand
La Diaria


Te pesa la cana: afectaciones subjetivas del encierro en la adolescencia es una investigacin transformada en libro que rene informacin actualizada sobre el estado del sistema penal adolescente. Adems de presentar datos estadsticos, analiza el sistema y presenta, en primera persona, la experiencia de varios adolescentes privados de libertad.

La investigacin fue realizada por un equipo de la Unidad Acadmica Asociada del Instituto Acadmico de Educacin Social del Consejo de Formacin de Educacin y el Instituto de Psicologa de la Facultad de Psicologa de la Universidad de la Repblica, en un acuerdo con Unicef Uruguay.

Su objetivo fue caracterizar las condiciones de vida de los adolescentes privados de libertad en sus propias voces y comprender qu procesos de subjetivacin generan estas condiciones. La investigacin busca demostrar las afectaciones que producen las condiciones en las que cumplen la sancin penal en las crceles del Instituto Nacional de Inclusin Social Adolescente (INISA). Para esto se relevaron las condiciones materiales y de convivencia de estas crceles.

Para conocer esta realidad, se hizo un censo a los adolescentes privados de libertad que estaban presos a marzo de 2018. Fueron consultados 346 adolescentes, que representaban 77% del total de la poblacin de ese momento. Los censados tenan entre 13 y 22 aos, y 55% eran primarios; esta era su primera experiencia en la crcel. Se hicieron tambin entrevistas en profundidad que luego fueron transformadas en testimonios.

La poblacin de adolescentes privados de libertad ha tenido cambios bruscos en los ltimos tiempos. En 2008 haba en promedio unos 173 adolescentes privados de libertad; esta cifra aument 400% para 2014, cuando lleg a haber 689 adolescentes presos en Uruguay. Luego el nmero cay en picada y actualmente son menos de 300.

A pesar de que los adultos son responsables de 94% de los delitos, se construy a los adolescentes como enemigos pblicos y responsables de los problemas de seguridad. El corolario de ese proceso fue un plebiscito en 2014 que intent sin xito bajar la edad de imputabilidad penal de 18 a 16 aos. Una militancia juvenil masiva se moviliz en todo el pas y el plebiscito obtuvo 47% de apoyo, por lo que qued descartada la medida. Cabe recordar que los adolescentes en Uruguay son procesados bajo el rgimen penal adolescente a partir de los 13 aos.

Las conclusiones de la investigacin son contundentes: La privacin de libertad en la adolescencia es una experiencia que daa y que deja huella. Las condiciones de las crceles provocan un impacto negativo en el proceso de desarrollo de las personas. De los adolescentes censados, 55% considera que estar preso saca lo peor de uno mismo. La preservacin se da evitando la debilidad. Aguantar es sobrevivir y pelear si hay que hacerlo.

Otra conclusin a la que lleg el estudio es que la violencia se ensea. El encierro compulsivo es el ritual de iniciacin que incluye 23 horas diarias en una celda. De los adolescentes en esta situacin, 67% resuelve los conflictos peleando, porque muchas veces no queda otra. El informe afirma que ensear la violencia como modo de vida se aprende poniendo el cuerpo, soportando el encierro sin recurrir a nadie.

En el estudio quedan demostradas las deficitarias condiciones del sistema penal y se visibilizan las huellas que la crcel deja en los adolescentes. Se reconocen las situaciones de violencia que suceden durante la privacin de libertad y cmo repercuten en sus vidas.

El INISA

Actualmente en Uruguay hay 13 crceles para adolescentes. Se concentran principalmente en Montevideo y Canelones, donde se encuentra la Colonia Berro, en Surez. Se organizan por gnero, edad y nivel de seguridad. La mayora reproduce un modelo de violencia y encierro desmedido. Cerrito y Granja son los nicos dos centros con un modelo alternativo que va desde la arquitectura hasta el trato. Ituzaing es el centro que ms actividades tiene.

En base a informes del Mecanismo de Prevencin de la Tortura de la Institucin Nacional de Derechos Humanos, se describen algunos factores que son determinantes para la situacin del sistema penal adolescente. Uno de ellos es la regresin legislativa, que establece el endurecimiento de las penas y la inexcarcelabilidad por un mnimo de un ao para la mayora de los delitos. Tambin se menciona la fuerte inversin en la construccin de crceles y los escasos o nulos apoyos para las medidas no privativas de libertad, elemento que da cuenta del modelo predominante. La infraestructura deficiente de los centros, el encierro compulsivo y las dbiles propuestas socioeducativas son otro sello del sistema penal adolescente. Esto se suma a la naturalizacin de la violencia que hay en estas crceles. Se describe como un tipo de poder opaco, socavado, que se expresa en silencios, complicidades y lealtades y que reina en el sistema penal adolescente.

La mayora de los delitos de los adolescentes son delitos contra la propiedad: 80,6%. El delito ms comn es el hurto (38%), seguido por la rapia (30,9%). Las infracciones contra la vida de las personas representan 6,3% de los casos, de los cuales 3,6% fueron lesiones personales y 2,7% homicidios. Los delitos asociados al trfico de drogas representan la causa de procesamiento slo en 3% de los casos.

El delito se concentra en la capital del pas y en Canelones: 56% de los adolescentes vivan en Montevideo, en particular en los municipios A y D, y 12% eran de Canelones.

La mitad (50,6%) de los adolescentes pasan 18 horas al da o ms encerrados en la celda, y 32,% pasan all entre 12 y 18 horas. Slo 14% de la poblacin pasa menos de 12 horas. Las condiciones de las celdas son deficitarias: 40% no tiene pileta, 38% no tiene inodoro y 55% no tiene agua potable para tomar.

Segn el estudio, 38% de los adolescentes no realizaba ninguna actividad de educacin formal, y 47% deca tener clase tres veces por semana, nunca ms de diez horas semanales. A su vez, 45% no realizaba actividades socioculturales. En lo que respecta al trabajo, tambin hay un dficit: 49% no reciba capacitacin laboral alguna y slo 5% tena una actividad laboral remunerada.

De los adolescentes censados, 56% tomaba medicacin psiquitrica y 82% deca que lo haca para dormir. El estudio demuestra que el consumo de medicacin aparece asociado a la cantidad de horas de encierro: a mayor cantidad de horas dentro de la celda, mayor porcentaje de adolescentes que tomaban medicacin. El porcentaje de los adolescentes que pasaban 18 horas o ms dentro de la celda y consuman psicofrmacos llegaba a 67%, mientras que entre los que pasaban entre 12 y 18 el porcentaje era de 52%, y entre los que estaban menos de 12 horas encerrados descenda a 32%.

Cuatro de cada diez adolescentes dijeron haber necesitado atencin por angustia, depresin o crisis nerviosa. De ellos, 75% tuvo varios episodios de crisis desde que cayeron presos. 19 adolescentes dijeron que se us la fuerza fsica para contenerlos en estos episodios y 20 afirmaron que se usaron objetos para inmovilizarlos.

Para mejorar la situacin de las crceles, 29% de los adolescentes dijo que deberan tener ms actividades. 27% propuso mejorar la comida y 26% dijo que estar ms horas fuera de la celda sera muy importante.

Al pensar en el afuera, 65% dijo que quera conseguir un trabajo, 29% que quera reencontrarse con su familia apenas saliera y 27% dijo querer volver a estudiar. A su vez, 23% se refiri a vincularse con actividades de ocio y deporte, mientras que 8% quera acceder a capacitacin laboral. Por otra parte, 4% se quera mudar de barrio y 5% se quera mudar con su pareja e hijos.


En primera persona

En el libro se relata la experiencia de los adolescentes en primera persona, adems de un anlisis exhaustivo de sus percepciones y de las condiciones carcelarias en las que se encuentran. Las 12 historias que se presentan tienen en comn el abandono y la violencia que late en el sistema.

Aristteles

Esto no es como el Comcar, de ah capaz que no sals..., dice Aristteles. Su historia es una de las que se cuentan en el libro. Para l, el tiempo tiene un lugar central. Hay que aprender a sobrevivir, que pase el tiempo sin que te haga dao, esa es su mxima. Describe la privacin de libertad como un momento muy largo en el que ests encerrado y perdido de la sociedad. Por eso dice que es mejor no pensar, porque si te pons a pensar termins cortndote. Para l, la crcel es un entorno hostil y un lugar donde no se puede confiar en los adultos. Cuenta que una vez se fractur un brazo y estuvo ms de una hora y media gritando antes de recibir asistencia. Cuando piensa en el afuera dice que no quiere que lo reconozcan como aquel que estuvo preso, porque quiere cambiar y tener una familia. Dice que no quiere drogas, policas ni rejas nunca ms.

Pablo

Otro de los adolescentes que cuenta su historia es Pablo. Cay por una rapia que lo tuvo adentro un ao y medio. Dice que no quiere volver a caer, y para eso piensa en cmo cambiar. Al salir me gustara hacer las cosas bien, que sera trabajar y estudiar, pero no sabe si va a poder, porque afuera hay mucho bardo. Estar en el barrio implica tener problemas, por eso quiere mudarse. Voy al cementerio, hay que cumplir con lo que la tribu manda o cambiar de barrio. Paradjicamente, Pablo dice que se siente libre porque est preso. En el anlisis sobre su caso destaca que est encerrado y se siente libre porque all est protegido, protegido del otro encierro, del que no tiene un tiempo para salir. Est atrapado en una lgica que no permite instalar otras lgicas.

Javier

Para Javier, la espera de la sentencia en el centro de ingreso fue agobiante, fatdica. Para los investigadores, el castigo se inicia justamente en ese centro, en ese lugar de varones, de machos, un lugar de muerte social, un mundo opaco de aplicacin de sufrimientos. Entre rejas hay que sobrevivir y resguardar la propia vida. El castigo no es slo la sentencia, la pena a cumplir. Es lo que se vive en la cotidianidad de la privacin de libertad. Entre lo incomprensible e inenarrable, lo irracional o lo perverso. As se construyen subjetividades rudas y cdigos asociados a la violencia. Por eso Javier decidi que si tena que pararse de mano (pelear) lo iba a hacer. Tens que hacerte valer, es tu vida. Tens que ir y pararte de mano, porque si no te van a cazar de pinta. Para los investigadores se trata de poner en juego mecanismos de defensa.

Tendr que racionalizar las maneras de estar en el encierro, dar cuenta de la firmeza, de ser un macho, alguien que pisa fuerte, que les pone un freno a los otros. Por eso construir una fortaleza simulada, porque no podr ser frgil en la crcel, tiene que resistir a las condiciones del encierro. Se trata de aguantar que lo avasallen y avasallar a otros. Eso es la crcel. Aguantar humillaciones, lo sombro y la opresin del encierro. El abandono social. A Javier le toc soportar la experiencia fsica de la pelea, la tirada de agua caliente. Su psiquis resisti los gritos y el caos del centro de ingreso, el sufrimiento de todos los que estn en su mdulo, adems del propio. Eran tres en una celda y haba dos camas, uno siempre coma piso. En una celda sin salir, reja de da, reja de noche. Dice Javier que en un momento sents que ests quedando loco.

El miedo a la locura siempre est. Sabe de otros que han quedado locos por estar trancados, y por eso, seguramente entre otras cosas, decidieron matarse, otros se amotinaron o se fugaron. La opinin pblica a eso le dice fugarse, pero dicen los investigadores que ese intento de huida es querer sobrevivir al infierno de estar trancado da y noche. Estar encerrado es sentirse enloquecer, morir. Por eso gritan, para reafirmar que estn vivos. Los autores del libro sealan que Javier es el enemigo social. Su castigo est justificado por el hecho de que le ha declarado la guerra a la sociedad.

Para Javier estar quedando loco es caminar de un lado a otro sin tener nada que hacer. Pensando como loco, camins de ac para all, tres metros por un metro, camins y no tens nada que hacer. Tens sed, no tens para tomar. Tomas pastillas para dormir, para poder dormir tranquilo, trancado no pods ni dormir. A pesar de todo, se propuso cambiar la mente y recuperar su historia. Se acord de que en la calle jugaba al ftbol y empez por hacer lo que poda en la celda: lagartijas. Al tiempo fue trasladado a un centro de mayor apertura y all practica boxeo. En el INISA son pocos los centros que plantean modelos ms abiertos y menos dainos. Los adolescentes que atraviesan estas experiencias tienen muchas ms chances de tener afiliaciones sociales a futuro. Para reparar su error, Javier quiere otra oportunidad cuando salga del encierro. Siente que ya perdi mucho tiempo en la privacin de libertad y sabe que si vuelve a equivocarse se va a pudrir en cana. Por eso, quiere encarar la vida y trabajar como su padre en la construccin. Tambin quiere formar una familia y dejar atrs las huellas.

Ramiro

Los adolescentes que habitan las crceles tienen la particularidad de vivir mucho en muy poco tiempo. Tal es el caso de Ramiro, que tiene 16 aos y ha vivido mltiples experiencias significativas. Tuvo trabajo y lo perdi, tiene una hija, vivi en pareja. Los investigadores explican que el tiempo parecera ser ms intenso cuando se vive en los mrgenes, al enfrentar situaciones y asumir responsabilidades que no se asocian con lo que dice la cdula. Ramiro espera que pasen los cuatro aos que tiene por delante preso.

Mara

En el INISA tambin hay adolescentes mujeres privadas de libertad. Son muy pocas (3%), y, como en todos los sistemas carcelarios, estn invisibilizadas. Una de esas adolescentes es Mara, que de estar rodeada de amigos y familia pas a estar sola en una celda. Otra de las cosas que cambiaron en su vida fue la ingesta de medicacin. El uso extendido de psicofrmacos en la privacin de libertad se incrementa aun ms en las mujeres. Ahora tomo para dormir y para la ansiedad, antes nunca haba tomado. La medicacin psiquitrica tiene repercusiones severas en los cuerpos. Antes era bien flaquita, engord pila ac, por la medicacin. Estoy a punto de ser diabtica, ahora hago una dieta especial. Ac tengo mucha ansiedad, pero me aguanto.

Resistir parece ser el verbo que representa la experiencia de Mara, dicen los investigadores. Enunciados como aguantar, dejar pasar el tiempo, no calentarse se repiten y dan cuenta de la vivencia: presa, sola, viendo pasar el tiempo. Mara no quiere volver a la crcel. Cuando salga tengo que cambiar, no tengo que seguir ms en la gilada. Su hermano y su padre tambin estn presos. Pero ella quiere salir. Dice que si pudiera cruzarse con el genio de la lmpara le pedira sacame de ac y conseguime un trabajo.

Balder

Es la segunda vez que Balder viene a Montevideo; su casa queda a tres horas de la capital. La primera fue con un paseo de la escuela. La segunda fue a prisin. Era la primera cana, no saba nada, me tiraron en el mdulo C durante un mes, fue un bardo. En la crcel no se puede confiar en nadie, y sobre todas las cosas no se puede visibilizar que tens un problema con alguien. Si plantea que aquel lo va a romper, va a ser peor: ser un buchn y sabe que eso est mal. Las reglas son simples y claras, se transmiten por smosis: no mandes en cana, y si te pifean roban algo, parate de manos. Dice que con el tiempo te acostumbrs a eso y al mes ya sabs cmo son las cosas.

Cuando lleg, le llamaron la atencin las rejas. Para donde mires hay rejas. Para los investigadores, la reja y el alambre de pas son objeto y forma para delimitar un espacio fsico y un horizonte de posibilidades de experimentacin. La arquitectura es la produccin de espacios habitables. Pero, por el contrario, la descripcin de Balder transmite la invitacin a un mundo inhabitable. La crcel es un sinfn de objetos que construyen una geografa inhabitable y deshumanizadora. El lugar que se habita es la celda. Un espacio pequeo, sin nada para hacer. La quietud y el encierro que produce estar todo el da en la celda, sin nada para hacer, son percibidos como la ausencia de reglas.

Algunos no se acostumbran, les pesa la cana a morir. Balder cuenta que un da se despert escuchando sonidos guturales y espasmos. Era su compaero de celda que se estaba colgando. Tuvimos que bajarlo. Llamamos y se lo llevaron para otro mdulo, donde se quiso matar tres o cuatro veces ms. Eso pasa porque no pods aceptar la realidad. No te voy a decir que no me bajone pensando en mi familia, pero no para colgarme o partirme los brazos as [cortarse]. Balder sostiene con conviccin que la crcel no cambia a nadie, menos de una forma positiva.

La angustia y el dolor no son tolerables, hay que taparlos con otras emociones. El peso de la crcel sobre el cuerpo y las emociones es tan devastador que muchos adolescentes no saben cmo manejarlo, explican los autores del libro. La estrategia que encuentran y conocen es la violencia. Balder dice: Prefera pelear, me sacaba la bronca; me rompen todo, lo rompo todo. Los daos que genera el propio encierro sirven para legitimar la violencia. El circuito se repite en una funcionalidad macabra de una pedagoga de reproduccin de la violencia. La supervivencia del sistema punitivo necesita de ms Balder que exploten, que peleen, que golpeen y, por supuesto, que resistan al encierro.

Ana

A Ana le dieron cinco aos de condena, la pena mxima para una adolescente. A su novio, que ya es mayor de edad, le dieron 24 aos. Una rapia con resultado de muerte; ambos procesados por homicidio. El tiro lo dispar el. Ella misma no entiende lo que pas, apenas puede nombrarlo. Parecera que el miedo y el horror se apoderaron de ella. Huye. Ana tambin huy luego del delito. No supo qu hacer. Le cont a sus padres. La escondieron por unos das hasta que se entreg. Se entreg porque acusaron a su madre por el homicidio. Su abuela organiz a la familia y la acompa a la jefatura. La mam y el pap de Ana tambin fueron privados de su libertad. Su madre porque era la responsable de ella, y su padre por encubrimiento. Estuvieron dos aos y medio y diez meses, respectivamente. Segn los investigadores, es consciente de su delito y parecera que no puede procesar el hecho de haber dado muerte a otro. En ese momento no se dio cuenta de lo que haca. La cada es abrupta, el proceso lento; quizs nunca termine de hacerlo, expresan. Para la familia fue un golpe muy duro e inesperado.

Alan

Cuando Alan cay pasaba 22 horas encerrado en una celda. La tranca, el encierro del centro de ingreso, es de las experiencias ms traumticas que atraviesan los adolescentes. Dice que al principio extras como loco a tu familia, pero despus te acostumbrs. A medida que pasa el tiempo hay un acostumbramiento forzoso y rutinario, que incide en la forma de transitar la privacin de libertad. Se acostumbran a todo: a extraar, a la tranca, a la violencia. Cuando Alan fue detenido su pareja estaba embarazada. Ahora en cada visita va con su beb. Asume haber cambiado y este proceso lo asocia con la presencia y apoyo de sus familiares y con el nacimiento de su hijo. El nacimiento de un hijo y asumir la paternidad es uno de los hechos ms significativos que aportan a los procesos de desistimiento de la actividad delictiva.

Ema

Ema cay embarazada y Valentina naci al poco tiempo de estar presa. Ambas viven en la crcel para mujeres del INISA. La beb va a un CAIF y Ema aprovecha para cursar materias del liceo mientras. Ema mat a un hombre. Senta rabia, rencor hacia una persona y me desquit con otra. Esa otra persona tambin estaba mal, porque mantena relaciones con una menor. A Ema la viol su padrastro desde que tena nueve aos. De ese abuso naci Valentina. El embarazo es la primera denuncia silenciosa del abuso. No sabe si su madre no vio o no quiso ver la situacin, pero siente que la dej de lado.

El delito que cometi la sac del lugar de donde era abusada. El acto cambia su vida, la saca de su espacio cotidiano, su casa, su familia, y la encierra. Cabe preguntarse de qu cambio se habla: ella ya estaba encerrada, encerrada en un padecer, en una situacin de abuso sin salida. Pasar al acto, matar, la saca de ese encierro y pasa a otro encierro. Ema dice que este encierro la crcel no lo padece tanto como el otro el abuso permanente.

Pensar en el afuera le da miedo. Fui dejada de lado por mi familia... Pas por el abuso y es bastante fuerte, y a veces pienso que estoy un poco loca. Dice que su hija es lo que hoy la mantiene en pie. Quiero tener mi casa, mi trabajo, para estar con mi hija. Que mi hija estudie, que no haga lo que hice yo, que no cometa errores, y contarle la realidad de quin es su padre y poder protegerla de que no pase por lo mismo que yo, dice ella. Ema habla de su capacidad de resiliencia, de su fortaleza para enfrentar la situacin que le era intolerable y hacer algo como pudo, de darle sentido a lo hizo y responsabilizarse, lo que le posibilita repensarse en otro lugar, aunque la acompae el miedo.

Artus

A Artus le proponen el juego de imaginarse siendo presidente del INISA, con el poder para cambiar la realidad de las crceles para adolescentes. Aunque sabe que es imposible, juega: Lo primero que hara es conocer ms a los adolescentes y sacarlos a estudiar, que puedan hacer algo. Que conozcan ms. Que entiendan que no hacemos las cosas por tener unos championes o porque nos queremos drogar, sino porque nos faltan cosas. La gente que dice que a estos pichis hay que matarlos a todos, hay que encerrarlos a todos, piensa que somos todos unos malandros. Nadie se pone en el lugar: a las personas que dicen eso les faltan cosas por vivir, pasan hambre. Necesitamos que nos saquen a estudiar y a trabajar, tengo un hijo y necesito trabajar.

El castigo dentro del castigo

Mientras los varones suelen caer presos por experimentar el delito y la violencia, las mujeres suelen hacerlo por no soportar ms la violencia a la que estn expuestas desde muy chicas. En ese territorio, simblicamente, mueren o sobreviven. Fsicamente sufren el da a da en una celda, la estrechez y opacidad, los gritos de todos, el suicidio de algunos, el intento de suicidio de otros. Simblicamente, sufren el abandono, el desprecio, la confusin e incertidumbre de lo que pueda pasar. La tensin en las crceles es permanente. Viven la humillacin, el dolor propio y de los otros. Algunos no soportan el sufrimiento. Se derrumban, se quitan la vida, se cortan brazos y piernas. Otros, en cambio, tratan de atravesar la privacin de libertad intentando zafar de los daos.

Para soportar hay que adaptarse. Construir el aguante y adaptarse, resistir y sobrevivir configuran las maneras de estar y fundamentalmente de llevar el encierro. Tambin es aprender a vivir con el castigo dentro del castigo. En los varones, el aguante pone en juego la masculinidad, la rudeza, la fortaleza, producirse como macho. El aguante no es slo soportar con el cuerpo, es tambin encontrar otros soportes, como son las religiones o las actividades socioeducativas.

Salir en libertad es proponerse pensar en otra vida posible. Salir y poder hacer todas las cosas que no hicieron por estar presos. Tambin es pensar en cmo hacer para no volver, en zafar al barrio y a las deudas, al lugar comn desde donde saben pararse.

La impunidad en redes sociales

Hugo Britos, subdirector del Centro de Mxima Contencin (CMC) del Instituto Nacional de Inclusin Social Adolescente (INISA), comparti en redes sociales una publicacin con fotos de un adolescente privado de libertad con el texto: Compartan para que todos sepan quin es esta basura, un pibe de 17 aos quien rapi dos veces en Barra de Chuy y oblig a dos personas del sexo femenino a hacerle sexo oral mientras l grababa el hecho. Ya tena antecedentes por abuso sexual y lo tenan suelto.

En uno de los comentarios, el subdirector de CMC comenta: El cante y gane va a ser un poroto... Jaja. El CMC es uno de los peores centros de INISA. Se ha pedido su cierre en reiteradas oportunidades. Paola Macedo, otra funcionaria, que es cocinera en la Colonia Berro, agrega: Hay que matar las ratas y pa la cuneta.

Denisse Legrand. Licenciada en Gestin Cultural, tiene estudios en pedagoga en contexto de encierro y en penalidad juvenil. Integra el colectivo Nada Crece a la Sombra.

Fuente: http://ladiaria.com.uy/articulo/2020/2/pesa-la-cana-como-afecta-la-carcel-a-los-adolescentes/


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter