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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2020

Cuntas clases medias caben en la clase media?

Alfredo Serrano Mancilla
Pblico


Vista de viviendas de un barrio de Londres

Es cada vez ms comn que todo lo que acontece polticamente se explique en torno a una creciente y omnipresente categora, la clase media. Este trmino monopoliza la mayora de interpretaciones posibles a la hora de justificar los comportamientos sociolgicos y polticos, y por supuesto, las preferencias electorales. Seguramente por comodidad y simpleza, da igual lo que suceda, porque todo tiene argumentativamente a la clase media como factor comn.

En estos ltimos aos se han sucedido importantes fenmenos polticos aparentemente inesperados y novedosos en Amrica Latina: la llegada de AMLO al Gobierno de Mxico con una amplia mayora, la victoria electoral de Bolsonaro en Brasil, las protestas sociales en Chile y Colombia, tambin la imposibilidad de Lenn Moreno de dar estabilidad a Ecuador, el fin de Macri en Argentina a manos de la propuesta progresista de Alberto y Cristina, la derrota del Frente Amplio en Uruguay y cmo no, el golpe de Estado en Bolivia. Todos estos hechos polticos y/o electorales han sido explicados recurrentemente y en gran medida por un mismo grupo econmico y social, el de la clase media.

Y si tanta capacidad explicativa tiene, lo pertinente sera comenzar por preguntarse qu es exactamente eso de la clase media. Para ello, debemos partir de dos premisas bsicas, que de no considerarlas podramos llegar a sesgar cualquier interpretacin posterior.

La clase media no es un bloque monoltico ni homogneo.

Segn la CEPAL, el estrato medio aument de 136 millones a 250 millones de personas entre 2002 y 2017 en la regin latinoamericana. Sin embargo, no todas esas millones de personas son idnticas. No lo son en su capacidad econmica ni tampoco en su lgica aspiracional.

La mayora de los organismos internacionales, en las ltimas dcadas, ya subclasificaron esta categora tan amplia. A veces usan trminos como el media-baja y media-alta o incluso aparece una nueva categora que es esa de casi clase media, bautizada por el Banco Mundial para denominar a aquellos que estn justo un poco por encima del umbral de la pobreza, pero que son susceptibles de regresar en cualquier momento a ser pobres.

No obstante, esta desagregacin tampoco es suficiente para captar la gran heterogeneidad existente al interior de estas 250 millones de personas que viven de manera muy diversa en Latinoamrica. En esa categora hay dinmicas completamente contrapuestas. Por ejemplo, no es lo mismo aquella familia que luego de aos llega a tener niveles (de educacin, trabajo, salud, propiedad, ingresos) de clase media que otra que estuvo siempre en ese nivel. Como dira lvaro Garca Linera, no tiene nada que ver la clase media de origen popular en Bolivia -que, segn encuesta Celag es con la que se autopercibe un tercio de la poblacin- con aquella la clase media tradicional (que es media no por densidad sino porque se encontraba en medio de una clase baja multitudinaria y otra clase alta y muy reducida). Tampoco tendra ningn sentido equiparar la clase media recin llegada con aquella que fue alta pero que acab siendo clase media por mltiples razones econmicas, sociales o polticas.

Es por ello imposible tratar por igual a un grupo tan diverso en su capacidad econmica, en sus niveles educativos, en sus hbitos culturales, y ms an si queremos hacerlo en relacin a su lgica aspiracional. Si bien es cierto que hay un comportamiento imitador de aquella ciudadana que asciende y mejora, no es verdad que las aspiraciones sean las mismas con aquella otra porcin de la clase media que desea ser alta; o con aquella otra que tiene tradicin histrica de pertenecer a ese grupo social, con usos y costumbres arraigados, slidos, que hacen que la subjetividad se diferencie de los ciudadanos que an estn en esa fase de movilidad social y siempre con una sensacin ms bien de trnsito, del querer llegar a ser.

La segunda premisa es que la clase media no puede ser un concepto importado de otras latitudes.

No se puede trasladar ahistricamente la concepcin de clase media europea a Ecuador ni la de Argentina a Bolivia ni la mexicana a Chile. Cualquier epistemicidio, como dira Boaventura De Sousa, para sustituir una episteme externa por la propia suele hacer mucho dao en cualquier anlisis. Y con la clase media esto es lo que sucede constantemente. Es frecuente presuponer que los comportamientos de la clase media son similares en todas partes, como si no hubiera historia especfica de cada pas y, mucho peor, como si la distribucin del ingreso fuera la misma en cada lugar. Por ejemplo, no podemos comparar de ninguna manera aquella distribucin en un pas cuya clase media es multitudinaria con aquel otro en el que su clase media es una pequea porcin entre dos jorobas: una gigante conformada por la clase baja y la otra la clase alta, muy reducida. La subjetividad de una u otra de ningn modo podra ser la misma. Existe siempre un relativismo en la construccin de la subjetividad de esa clase media basado en cmo te observas en relacin con el otro, con los de abajo y con los de arriba. Incluso, estadsticamente, la misma clase media identificada con indicadores objetivos, como el ingreso o consumo, tambin tiene un componente relativista que es determinante.

Por tanto, por una u otra razn, es necesario que cuando hagamos referencia al desafo de sintonizar con la clase media entendamos que no hay una nica clase media, sino que son muchas las variedades al interior de ese gran grupo tan complejo. Hay clase media que recin llega y que, adems, lo hace por muy diferentes vas; hay clase media de toda la vida; clase media que es ms alta que media; clase media que siempre est en riesgo de dejar de serlo. Hay clase media en lo econmico que a su vez es distinta segn su capacidad econmica sea en base a ingresos, herencia, consumo o endeudamiento. Pero no todos los matices diferenciadores proceden de lo econmico, porque tambin hay clase media en lo cultural, en lo simblico, en el poder poltico; y sin descuidar tampoco el componente pas o, a veces, el regional. La clase media guayaquilea tampoco es la misma que la quitea; ni la boliviana del El Alto ala de Santa Cruz. En definitiva, ante tanta variedad de clases medias, habr que considerar multiplicidad de lgicas aspiracionales y sentidos comunes.

Es por ello que debemos cuidar el modo de querer atraerla e incorporarla al proyecto poltico progresista, porque no siempre existe una nica manera de hacerlo. Se requiere mucho ms bistur que brocha gruesa. Es ms, resulta imprescindible comenzar a analizar e identificar las disputas y tensiones que se dan al interior de este gran grupo social, porque seguramente de ello depender buena parte de la sostenibilidad de una propuesta poltica. Sera un gran error confundirse de objetivo, porque seguramente satisfacer a una clase media es mucho ms fcil que a todas las clases medias que caben en ella.

Alfredo Serrano Mancilla, director de Celag.

Fuente: https://blogs.publico.es/dominiopublico/30904/30904/



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