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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2020

Catalua es una oportunidad

Gonzalo Boye
El Nacional


Desinflamar un conflicto nunca suele ser sencillo, pero cuando parte de la solucin pasa por las manos de los que no quieren, o no les interesa, desinflamarlo, entonces se convierte en una tarea realmente compleja. En el caso del conflicto entre el Estado y Catalunya, el problema no slo radica en la mayor o menor voluntad negociadora que puedan tener los polticos, sino en la nula intencin que tienen las altas instancias jurisdiccionales de permitirlo. Los ejemplos son diarios y es donde habra que poner el foco.

Las altas instancias jurisdiccionales, que irresponsablemente fueron llamadas a participar en lo que era slo un problema poltico, han visto en el mal llamado "caso cataln" una ocasin para poner de relieve su propia agenda poltica y, tambin, su visin sobre que debe ser el estado espaol, que, sin duda, dista mucho de ser compartida por una mayora de la sociedad. A su favor tienen algo de lo que no dispone ningn otro poder del Estado: la absoluta falta de contrapesos que permitan, al menos, exigirles responsabilidades por sus actos.

La falta de contrapesos -los checks and balances- hace que sus decisiones terminen transformando la realidad y generando escenarios polticos tan complejos que impedirn una solucin al conflicto poltico que no resulte aceptable para ellos, que, en definitiva, son el autntico poder dentro del Estado.

Seguramente, en los prximos meses vamos a vivir una realidad que, da a da, ser ms difcil de comprender, y de solucionar, porque con cada paso que se haga para resolver el conflicto surgirn nuevos y ms enrevesados escenarios jurdicos que intentarn hacer descarrilar cualquier iniciativa poltica. Resolver el conflicto poltico con Catalunya implica, tambin, hacer los deberes respecto a una Transicin inconclusa que no alcanz las altas instancias jurisdiccionales ni la implantacin de una concepcin democrtica del derecho como instrumento de solucin de conflictos.

Buscar soluciones a un conflicto poltico, si se quiere que sean exitosas, implica, en primer lugar, analizar el escenario en el que se ha de operar y, tambin, identificar las diversas variables que pueden llegar a entrar en juego. En el caso de Catalunya, se debe hacer lo mismo y, una vez hecho esto, veremos que ninguna solucin no ser viable sin tener presente que una variable relevante sern las trabas que pondrn desde las altas instancias jurisdiccionales para llegar a una solucin si no satisface, ntegramente, sus expectativas o deseos.

En cualquier caso, solucionar el conflicto no pasa por dar la razn a quienes, aunque tengan mucho poder, representan una visin antidemocrtica y antieuropesta de la realidad, sino por asumir, lo antes posible, que ellos no son parte de la solucin, sino del problema. Aado que, si se hace un anlisis desapasionado, intelectualmente honesto y polticamente valiente de la realidad, se ver que esta parte del problema es el que requiere una solucin ms urgente porque no slo representa un escollo para solucionar el mal llamado "caso cataln", sino para cualquier avance en materia de consolidacin de lo que debe ser un estado democrtico, social y de derecho.

El poder, al menos el poder real, no se encuentra hoy en manos de aquellos a quienes la mayora de las ciudadana espaola confi el destino de Espaa, sino en las de otros a los que nadie eligi, sin que, adems, exista ninguna forma real de exigirles ni la ms mnima responsabilidad... al menos no en el sur de los Pirineos.

Cuanto antes se asuma que en ningn pas democrtico la vida poltica puede estar en manos de, o condicionada por, sus altas instancias jurisdiccionales, antes nos encontraremos en el camino correcto para encontrar una respuesta que sea satisfactoria para todos. Afrontar esta dimensin del problema no es sencillo y, sin duda, hay que partir de premisas muy claras que ya se asumieron, con buenos resultados, en otras latitudes.

Cuando los golpes de estado se hacan con tanques, se lleg a la conclusin, ampliamente asumida, que los militares no podan ser "deliberantes", es decir, y resumidamente, que no podan tener ninguna participacin en la vida poltica ms all del ejercicio del derecho de sufragio activo. Es evidente que a partir de la amplia implementacin del lawfare, el concepto de "no deliberantes" debe ser necesariamente aplicado a aquellos sectores que hacen la guerra por otros medios.

En democracia las reglas son claras: gobiernan los ms votados y de sus actos responden en cada nuevo proceso electoral, sin perjuicio de otras responsabilidades que puedan surgir de dichos actos. Cuando los que mandan, sin ni siquiera gobernar, no estn sometidos a dichas reglas es evidente que no se puede hablar ni presumir de sistema democrtico y, sin duda, no asumirlo es un error porque es la autntica clave del problema.

Por lo tanto, quienes creen que los presos, los exiliados, los investigados, los inhabilitados, etc. son el problema, se estn equivocando, ya que no son ms que sntomas de una enfermedad ms grave; tratar de "curarlos" con homeopata no slo es un error, sino, adems, una irresponsabilidad que provocar la cronificacin y, seguramente, conducir a un estadio irreversible.

En resumen, si somos capaces, entre todos, de diagnosticar cul es el verdadero problema, tal vez somos capaces, igualmente entre todos, de encontrar una cura para algo que ya se va haciendo insufrible. Por ello, no debemos ver Catalunya como un problema sino como una oportunidad.

Gonzalo Boye es abogado

Fuente: https://www.elnacional.cat/ca/opinio/gonzalo-boye-catalunya-oportunitat_467685_102.html



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