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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2020

Prximas elecciones en Catalua
El tripartito es cosa de dos

Llus Rabell
Blog Personal


Aunque no hay fecha para las prximas elecciones catalanas y un halo de incertidumbre envuelve su convocatoria, la campaa, de hecho, ya ha empezado. Y, con ella, los sondeos, las proyecciones de voto, las especulaciones. Cada opcin poltica, como es lgico, va a ir enfatizando su propio perfil y tratar de fijar el marco mental de la contienda. La izquierda alternativa entra en liza esbozando una perspectiva de poder que tiene cierta fuerza evocadora y pretende ser una salida al actual marasmo poltico, pero que merecera mayor reflexin. Me refiero a la idea de un gobierno tripartito, formado por ERC, Comunes y PSC; una idea que, si la consideramos atentamente, tiene mucho de significante vaco, susceptible de llenarse de un contenido distinto del que se est sugiriendo o se espera.

Ha llovido mucho desde aquel gobierno catalanista y de izquierdas presidido por Pasqual Maragall que concibi el Estatut de 2006. E incluso desde aquel segundo tripartito que, dividido, lo someti a referndum y tuvo que encajar en la recta final de la legislatura, cuando se hacan sentir ya los efectos de la recesin econmica mundial, la ingrata sentencia del Tribunal Constitucional acicate de aquel desafecto de la ciudadana del que adverta el President Montilla. Entretanto hemos vivido la mayor crisis poltica e institucional desde el advenimiento de la democracia en Espaa. Se ha planteado ni ms ni menos que la secesin de Catalunya. El conflicto no se ha resuelto apenas se estn dando los primeros pasos para reconducirlo por la va del dilogo y la fractura provocada por el procs sigue abierta en el seno de la sociedad catalana. No podemos invocar sin ms un tripartito como si el pas no hubiese cambiado en estos aos y como si no lo hubiesen hecho los propios actores polticos.

Las frmulas algebraicas no tienen un poder mgico por encima de la poltica. La pregunta a la que hay que responder en cuanto al futuro gobierno de la Generalitat se refiere es sta: queremos un ejecutivo dispuesto a colaborar con el gobierno de Pedro Snchez en la bsqueda de soluciones a la crisis territorial y a los desafos sociales y medioambientales o se trata de mantener la tensin con l? Dicho de otro modo: ha llegado la hora de pasar pgina del procs o, por el contrario, se trata de reformularlo? ERC no responde con claridad a esta disyuntiva. Por un lado, exhibe un perfil pragmtico cuando hasta el aciago otoo de 2017 pretenda aparecer como el ala ms determinada del independentismo. Por otro, siente en su nuca el aliento del mundo posconvergente, puntualmente respaldado por la CUP, presto a denunciar la traicin de los republicanos. Por mucho que unos y otros se detesten, si los prximos comicios diesen una mayora de escaos a las fuerzas independentistas, lo ms probable es que se reeditase la alianza entre ellas. Y eso incluso si se produjera el esperado sorpasso de ERC a JxCat algo que no est garantizado de antemano y que, de darse, las encuestas vaticinan muy ajustado. La hegemona cultural de la derecha nacionalista en ese campo parece inclume.

Por supuesto que la izquierda debe hablar con ERC. Es ms: a trmino, un compromiso histrico cataln, un nuevo pacto de convivencia, deber contar sin duda con ERC junto con la socialdemocracia como actores imprescindibles. Pero, en estos momentos, cuando arrecia la disputa por el liderazgo del campo soberanista y ERC cultiva la ambivalencia, por qu debera la izquierda social y federalista, aquella que se reconoce en el PSC y el espacio de los comunes, aceptar el liderazgo del partido de Oriol Junqueras? Porque esa es la nica idea que conforta el espejismo del tripartito. ERC no ha hecho balance de su aventura unilateral, ni ha renunciado a volver a hacerlo, por mucho que las circunstancias le obliguen a atenerse al principio de realidad. El PSC ha dicho que excluye la posibilidad de ese tripartito. Pero con mayor vehemencia incluso la ha descartado tambin ERC. Y es que, ms all de cualquier otra consideracin acerca de su poltica, el PSC es fundacional y constitutivamente federalista. Sin esa perspectiva, la socialdemocracia no podra existir en Catalunya. Aunque ERC tenga hoy que moverse en los mrgenes de la Constitucin, todava no est en condiciones de aterrizar y reformular su proyecto poltico desde el respeto a ese marco jurdico o de su eventual reforma segn los cauces establecidos. En tales circunstancias, lo lgico, por parte de la izquierda, es facilitar una pista de aterrizaje a esa franja del nacionalismo, no reabastecer de carburante al avin ni menos an subirse en l.

Y es que hay una diferencia fundamental, de principios y concreta, entre el federalismo y el independentismo. El primero se opone a la secesin y propone una articulacin solidaria y fraternal de la Espaa plurinacional. Pero lo hace abrazando esa diversidad y favoreciendo su autogobierno. El federalismo es, por esencia, inclusivo: es capaz de recoger muchos de los anhelos de quienes, frustrados por la intransigencia del gobierno de Espaa y las inercias de su Estado, pasaron del catalanismo al independentismo; pero es capaz tambin, como lo demostr la experiencia canadiense, de pactar reglas democrticas de convivencia con el propio independentismo. ste, sin embargo, en posicin dominante, necesitado de definir el demos diferenciado de un nuevo Estado, tiende inexorablemente a la exclusin y a la deriva populista y autoritaria, tal como qued patente en el sesgo iliberal de las leyes votadas el 6 y 7 de septiembre de 2017 por el Parlament de Catalunya.

No hay condiciones polticas para un tripartito. Ilusionarse con ello slo puede llevar a enredarse en las maniobras de una Esquerra Republicana que an no sabe qu rumbo tomar por mucho que, roda de impotencia, suee con dejar de ser el eterno partido de los masovers para aduearse del cortijo. Lo que debe hacer la izquierda es definir un proyecto avanzado de autogobierno y de desbloqueo del conflicto territorial, y pelear por llevarlo a la Generalitat. Con sus votos, el electorado decidir si es posible configurar una mayora para hacerlo o si habr que seguir trenzando esa alternativa desde la oposicin. Pero lo que no habra que hacer en ningn caso es debilitar, desdibujar o hipotecar la perspectiva federal. El tripartito es cosa de dos. O, mejor dicho, en estos momentos, la evocacin de esa frmula no hace sino enmascarar la disyuntiva ante la que se encuentra Catalunya.

Fuente: https://lluisrabell.com/2020/02/08/el-tripartito-es-cosa-de-dos/



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